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Libros UNAM

Yves Klein

Yves Klein

 

ISBN: 9788417047313

Autor(es): Klein, Yves / Franco, Daniela / Ottmann, Klaus

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Dirección General de Artes Visuales

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$500
ISBN/ISSN 9788417047313
Entidad Académica Dirección General de Artes Visuales
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2017-
Tema Artes visuales
Número de páginas 328
Tamaño 22 x 16.5 x 2.7
Terminado o acabado rústico
Idioma Inglés, Francés, Español
Contenido Presentación-Presentation
JORGE VOLPI
Mi posición en el combate entre la línea y el color-My Position in the Battle between Line and Color
La evolución del arte hacia lo inmaterial-The Evolution of Art towards the Immaterial
Manifiesto del Hotel Chelsea-Chelsea Hotel Manifesto
YVES KLEIN
La utopía del entusiasmo de Yves Klein-Yves Klein's Utopia of Enthusiasm
KLAUS OTTMANN
Yves Klein por Yves Klein por Yves Klein por daniela franco
DANIELA FRANCO
El libro, la ficción, el cielo- Book, Fiction, Sky
DANIEL SALDAÑA PARIS
Cronología-Timeline
Exhibiciones Individuales-Personal Exhibitions (1950-1962)
Filmografía Selecta-Selective Filmography (1953-1963)
Bibliografía-Bibliography
Catálogo-Catalogue
Créditos-Credits

Detalles

Yves Klein es la primera exposición retrospectiva en América Latina de uno de los principales referentes del arte del siglo XX, el artista pionero del arte acción y las prácticas inmateriales del 'arte contemporáneo. A través de un recorrido por la corta pero prolífica trayectoria de Yves Klein -desde los objetos y monocromos del periodo azul, sustentados en la concepción del Azul Internacional Klein como campo inmaterial, hasta la relación entre pintura y acción con la serie de Antropometrías-, la muestra profundiza en los planteamientos estéticos respecto del valor y la condición de la obra de arte y sus infinitas posibilidades de producción material.

Klein, Yves

Nace el 28 de abril de 1928 en Niza en una familia de artistas. Su padre, Fred Klein, es un pintor figurativo, su madre, Marie Raymond, una conocida pintora abstracta. La familia Klein vive en París y pasa sus veranos en Cagnes-sur-Mer, en el sur de Francia, con la hermana de Marie, Rose, quien será una figura clave y un apoyo incondicional en la vida de Yves. Además del arte se interesó por el judo y unió ambas en una especie de estética Zen. Junto a Arman Fernández y Claude Pascal empezó a interesarse por crear algo nuevo en el mundo del arte. A los diecinueve años, en una playa con sus dos amigos decidieron dividir el mundo entre ellos: Arman, la tierra; Pascal, las palabras, y Klein escogió el espacio etéreo que rodeaba el planeta. Nace así el Noveau Réalisme. La obra de Klein es casi exclusivamente monocromática, y de hecho al final sólo utilizaba un color, el Azul Klein Internacional (IKB). También hizo numerosas acciones artísticas como pintar de azul cuerpos de mujeres, grabar un largo acorde monótono, exponer una habitación vacía o estampar lluvia en un lienzo conduciendo a 110 kilómetros por hora.

Franco, Daniela

Tiene una inclinación por la polivalencia diletante. En sus proyectos, utiliza video, literatura, música y plataformas en línea como medio. Su trabajo reciente se basa, formalmente, en la orquestación de proyectos en colaboración con escritores y músicos. Y conceptualmente, en la creación de ficciones a través de coincidencias y la ligera alteración de la vida cotidiana. Ella vive y trabaja entre México y París. Su centro de creación e investigación en arte conceptual narrativo y las intersecciones entre el arte visual, la música y la literatura. Obtuvo una beca fulminante para un mfa en el instituto de arte de san francisco. Desde entonces, sus proyectos han sido financiados y otorgados por la fundación rockefeller, la fundación jumex, y la école nationale supérieure des beaux-arts, y el ministerio de cultura mexicano, entre otros.

Ottmann, Klaus

Recibió un M.A. en filosofía de la Freie Universität Berlin, Alemania en 1980 y un Ph.D. en filosofía de la División de Medios y Comunicaciones de la European Graduate School en Saas-Fee, Suiza, en 2002. En 2014, el Dr. Ottmann asistió al Programa de Educación Ejecutiva del Getty Leadership Institute para Líderes de Museos en Claremont Graduate University. Actualmente es Subdirector de Asuntos Curatoriales y Académicos en The Phillips Collection en Washington, D.C., el Dr. Ottmann ha comisariado más de cincuenta exposiciones que incluyen STILL POINTS OF THE TURNING WORLD: SITETH SEXTA BIENAL INTERNACIONAL DE SITE SANTA FE (julio de 2006 - enero de 2007); VIDA, AMOR Y MUERTE: LAS OBRAS DE JAMES LEE BYARS en el Schirn Kunsthalle, Frankfurt am Main, Alemania y el Musée d'art moderne et contemporain, Estrasburgo, Francia (2004); y WOLFGANG LAIB: A RETROSPECTIVE, que se originó en el Hirshhorn Museum and Sculpture Garden, Washington, D.C. y viajó a cinco lugares adicionales, incluyendo el Dallas Museum of Art y el Haus der Kunst, Munich, Alemania (2000-2002).

Yves Klein (Niza, 1928-París, 1962) consideró el arte una experiencia liberadora, bajo cualquier precepto y en cualquier ámbito. Hijo de Fred Klein, pintor figurativo, y Marie Raymond, pintora abstracta, creció en un ambiente marcado por lo visual. Siendo adolescente, a finales de la década de 1940, inquirió con asiduidad sobre la cuestión del color y una década después, hacia mediados de los años cincuenta, comenzó a exhibir sus cuadros monocromos, fungiendo las exposiciones de las galerías Iris Clert y Colette Allendy de París, en 1957, como el advenimiento de la "época azul" -su iniciación-, lo que al mismo tiempo confirmaría sus más íntimas sospechas: "mis cuadros no son más que las cenizas de mi arte". Contrario a la línea y el dibujo, el color es libertad y sensibilidad -la esencia del International Klein Blue [Azul Internacional Klein], el icónico tono proyectado por el propio Klein. La premisa es la composición de un "ambiente", una "irradiación", dentro del cerco que representa cualquier galería y de ese modo revelarle al espectador que lo que no se ve es lo auténtico, lo relevante, que lo mejor es apelar a la inocencia que conlleva la ilusión. Enaltecer lo intangible e inmaterializar las obras -erradicando marcos, formatos- supone eludir cualquier intermediación entre el artista y el observador, ello abre o restablece un vínculo primordial, da rienda suelta al juego que yace en la percepción y la asimilación. El arte, así, se aboca al desafío de la introspección placentera, para sí mismo o para aquellos que ansían percibir otras emociones y abandonar el simple acto de mirar. La creación, bajo las premisas de Klein, es más un acto vital que pretende desencadenar hechos sensitivos que trasciendan no necesariamente a partir de la materia o la reinvención de categorías y espacios, sino del desapego de cánones, fórmulas, contenidos o muros. Su ideal estético, que contempla la evocación y el regreso a un paraíso extraviado, primigenio, donde la sensibilidad sería el gran logro, se sitúa dentro de la añeja estirpe de los utopistas. Klein terminó de concebir su mundo ideal, no exento de inocencia, menos aún de lógica, una vez que fue consciente de que "la imaginación es el vehículo de la sensibilidad". Klein no buscaba el fin del arte, o una "respuesta definitiva", solamente dar un paso en otra dirección, retornar a algo que probablemente nos recompensaría con renovadas costumbres de sentir y admirar. Quizá por esto, su labor y obsesiones resultan más cercanos a la utopía como causa y señal -un derrotero- que como un lugar o estadio inamovible que se deba conquistar -y al que más nos valdría no llegar-, pues no vacila en invocar la imaginación desmarcada de teorías y fronteras, sin bordes ni tonos manipulados, sino tal cual la representación del gozo, que no es otra cosa sino una forma depurada de la razón. De este modo, a cada obra debemos impelerle a abandonar su faceta visible -al fin predecible- para que su existencia palpable no sea un obstáculo, pues a decir de Oscar Wilde, los hechos no pueden ocupar el lugar de la fantasía. La obra -la vida- de Yves Klein es una apología de esa evolución que pugna por conocer y apreciar una obra de arte bajo un cariz radicalmente diferente al tradicional, uno donde sean el color o lo evanescente, y no un trazo o un contenedor, una prisión, aquello que determine su naturaleza y alcance. En esta liberación de los sentidos a partir del despojo de las formas, de la pureza en sí, resulta indispensable una ruptura con las corrientes de las artes visuales que hicieron de la línea, el diseño y el contorno no sólo una fuente de inspiración sino, paradójicamente, un límite a la impresión plena que los colores por sí mismos brindan sin ambages dotándonos de sensibilidad, lo cual para el creador nizardo equivale a "entusiasmo puro". Yves Klein encarna, no sin ironía pues descreía de los símbolos, un referente del arte contemporáneo, quien, en su afán por depurar de influencias, alegorías e incluso creencias todo espacio susceptible de albergar el color sin recato alguno, condujo a otro plano lo que, según el propio Klein, el pintor francés Eugéne Delacroix, célebre entre otras cosas por su manejo del color, exaltaba como lo indefinible y esencial de la pintura: "Ya no se trata de ver el color, sino de percibirlo"; todo debe transcurrir en un espacio despejado como la "forma definitiva de tratar el color", por tanto el vacío es un preludio al "reino de lo sensible". Así llegó a alertar Klein, tomando palabras de Gaston Bachelard, que "primero, no hay nada, luego hay un nada profundo, y después una profundidad azul". Se trata de escuchar silencios y decorar recuerdos. No es casual además que el creador de "estados pictóricos inmateriales", el atizador del vacío y la abstracción, apostara incluso en sus etapas posteriores al desarrollo de los monocromos por los elementos naturales -fuego, agua- o el dinamismo del cuerpo humano -punto de partida de sus antropometrías- como instrumentos para pintar bajo la medida de lo impredecible, y hasta por el aire como argamasa de un nuevo urbanismo -universal, abierto-, ya que solo ahí se podrían plasmar otras nociones de belleza y valores de intercambio material, corno el arte acción o el ejercicio de prácticas inmateriales. Este recorrido por la obra de Yves Klein nos permite atisbar un capítulo relevante de la historia del arte, no solo por los episodios biográficos de un personaje visionario, que de manera singular se mimetizan con su aprendizaje y maduración como artista, pionero en más de un sentido de los fundamentos de las artes visuales de nuestro tiempo y que apostó por la creación de imágenes infinitas y la provocación de sensaciones aletargadas o inéditas. La retrospectiva, coorganizada por el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) de la Universidad Nacional Autónoma de México y la Fundación Proa, es una oportunidad excepcional para conocer y apreciar ampliamente la aventura que hay detrás de la historia de un creador fuera de serie, cuyo legado sigue marcando pautas y liberando miradas. Jorge Volpi

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