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Libros UNAM

Vocabulario castellano-matlatzinca de fray Andrés de Castro (1557) y vocabulario español-matlatzinca

Vocabulario castellano-matlatzinca de fray Andrés de Castro (1557) y vocabulario español-matlatzinca de Roberto Escalante y Marciano Hernández (Circa 1973)

 

ISBN: 9786070275579

Autor(es): Castro, Andrés de / Escalante, Roberto / Hernández, Marciano

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Instituto de Investigaciones Antropológicas

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$450
ISBN/ISSN 9786070275579
Entidad Académica Instituto de Investigaciones Antropológicas
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2017-
Tema Antropología
Número de páginas 408
Tamaño 27.5 x 21 x 2.3
Terminado o acabado rústico
Contenido ÍNDICE
ABREVIATURAS Y CONVENCIONES 9
INTRODUCCIÓN 13
La lengua matlatzinca 16
Guía del usuario 17
Estructura de las entradas del vocabulario castellano-matlatzinca 18
Estructura de las entradas del vocabulario español-matlatzinca actual 19
Clasificación gramatical 20
Clasificación etnolingüística 20
Particularidades del orden alfabético y alternancias gráficas en el castellano 21
Grafías utilizadas para el matlatzinca colonial y actual 22
PALEOGRAFÍA, RECOPILACIÓN Y EDICIÓN 23
FRAY ANDRÉS DE CASTRO 29
MARCIANO HERNÁNDEZ 31
ROBERTO ESCALANTE 32
DORIS BARTHOLOMEW 33
Los EDITORES 33
Yolanda Lastra 33
Etna T. Pascacio 33
Leopoldo Validas 34
REFERENCIAS 37
VOCABULARIO CASTELLANO-MATLATZINCA DE FRAY ANDRÉS DE CASTRO (1557) 41
CUENTA SEGÚN LA LENGUA MATLATZINCA 355
VOCABULARIO ESPAÑOL-MATLATZINCA ACTUAL 365

Detalles

"El Vocabulario castellano-matlatzinca" es una publicación doble. Por un lado, la base de la obra es la paleografía y análisis hechos por Doris Bartholomew al vocabulario colonial castellano-matlatzinca, elaborado por fray Andrés de Castro, y por otro, los materiales lexicográficos trabajados por Roberto Escalante y Marciano Hernández del matlatzinca actual. Al final de algunas entradas del vocabulario colonial se integran las formas léxicas modernas equivalentes que Escalante y Hernández registraron. El vocabulario español-matlatzinca de Roberto Escalante y Marciano Hernández (la segunda parte de la obra) incluye la indicación de la entrada del vocabulario colonial en la que se integraron las equivalencias actuales. En el vocabulario actual aparece la clasificación gramatical de las palabras y la clasificación etnolingüística de plantas, hongos y animales.

Castro, Andrés de

Fray Andrés de Castro vino de la provincia de Burgos, de la cual ciudad era natural, y hijo de padres nobles. Desde su niñez fue inclinado a la virtud y desprecio de las cosas caducas y mundanas, criado en cristiana disciplina y ejercicio de las letras. Siendo de edad para recibir el hábito de religión, lo recibió en el convento de San Francisco de la misma ciudad de Burgos, y acabado su año de probación y hecha profesión, oyó en aquella provincia su curso de artes y teología, y después fue maestro de novicios, por su ejemplar vida y religiosas costumbres. Y queriendo después aprovechar más en las divinas letras, fue con licencia de su prelado a Salamanca, donde por espacio de cuatro o cinco años se dio al estudio de la sagrada teología, oyendo segunda vez los cuatro libros de las sentencias del doctísimo maestro Fray. Andrés Vega, y aprovechándose de la doctrina de los famosos predicadores Fr. Francisco del Castillo y Fr.Alonso de Castro, todos tres de la orden de los menores. A esta sazón volaba la fama de la estrecha observancia y perfección evangélica en que vivían los primeros fundadores de esta provincia del Santo Evangelio, y el gran fructo que hacían en la conversión de tan innumerables gentes como las que entonces doctrinaban y baptizaban en esta Nueva España. Y deseando el siervo de Dios Fr. Andrés participar de ambos a dos inestimables aprovechamientos, pasó a estas partes el año de mil y quinientos y cuarenta y dos con el padre Fr. Jacobo de Testera. Aprendió luego la lengua mexicana, y después, entrando en el valle de Toluca, aprendió la matlazinga, lengua bien bárbara y dificultosa de aprender, y fue el primero evangelizador de aquella lengua y nación, porque antes de él ningún otro religioso la supo, ni después de él, cuasi por espacio de veinte años. Compuso en ella (porque otros la aprendiesen) arte y vocabulario, doctrina cristiana, y sermones de todo el año. Y cuasi todo el tiempo que vivió en esta tierra (que sería poco menos de cuarenta años) se ocupó en la conversión, enseñamiento y ministerio de aquellas gentes. Y así no se podía contar con facilidad el número de los que trajo a la fe, baptizó y confesó, porque era continuo y incansable obrero en la viña del Señor, para la cual plantar extirpó muchas idolatrías, supersticiones y vicios que había en la nombrada nación. Su ordinario predicar era tres sermones en tres lenguas diversas todos los domingos y fiestas.

Escalante, Roberto

Nació en Córdoba, Veracruz, el 11 de marzo de 1935 y murió el 24 de febrero del 2000. Estudió la licenciatura y la maestría con especialidad en lingüística en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). También hizo un posgrado en la India en el College of Indology de la Bañaras Hundú University. Desde julio de 1957 hasta su fallecimiento, trabajó como investigador titular en la Dirección de Lingüística del INAH. Además, fue director interino del Seminario de Estudios de la Escritura Maya de la UNAM y fue profesor de la licenciatura en lingüística de la ENAH. Realizó trabajo de campo y de gabinete para describir diversas lenguas como el cuitlateco, opata, jova, pima bajo de Sonora, mam, náhuatl de Morelos, guarijío, seri, matlatzinca y cuna, entre otras. También analizó los códices mayas de Madrid y París. En el caso del matlatzinca trabajó con los vocabularios coloniales de Castro (1557), Guevara (1638) y Basalenque (1642). Hizo, junto con Marciano Hernández, los vocabularios de matlatzinca actual identificados en esta publicación como EH. y EH2, y realizó artículos y ponencias sobre el tono en los sustantivos, clasificación etnosemántica de plantas, hongos y animales, toponimia, apodos, clasificadores nominales. Publicó junto con Marciano Hernández la obra titulada Matlatzinca de San Francisco Oxtotilpan, Estado de México de la colección del Archivo de Lenguas Indígenas de México.

Hernández, Marciano

Nació en la comunidad matlatzinca de San Francisco Oxtotilpan, Temas-caltcpec, Estado de México, el 24 de mayo de 1943. Su lengua materna era el matlatzinca y después aprendió el español. Vivía en la colonia de las Mesas, se dedicaba al campo y estudió la primaria completa. El primer trabajo que tuvo en el Distrito Federal fue en 1970 en Chapultepec. Regresó a la comunidad y en 1973. Roberto Escalante y Leonardo Manrique fueron por él para que trabajara como informante de la lengua matlatzinca. En ese año comenzó a trabajar en la Dirección de Lingüística del INAH, hasta que murió el 5 de noviembre de 1997. Marciano Hernández fue contratado como colaborador para el análisis y ordenamiento del Diccionario matlatzinca, elaborado por Roberto Escalante, y para el ordenamiento del Diccionario matlatzinca de fray Andrés de Castro (1557). Más tarde fue contratado como auxiliar de investigación y como transcriptor y paleógrafo. Los materiales con los que trabajaba eran los vocabularios de matlatzinca colonial de fray Andrés de Castro (1557), fray Miguel de Guevara (1638) y fray Diego Basalenque (1642), y el vocabulario matlatzinca que elaboraron él y Roberto Escalante (1973 aprox.). Se encargaba de identificar raíces de cada palabra del matlatzinca, anotándolas en fichas, cambiando la escritura para ser interpretada fonéticamente. Posteriormente ordenaba alfabéticamente las fichas y las agrupaba por significados. Cabe señalar que estas fichas son las que encontramos en el fichero de Escalante y Hernández en la Dirección de Lingüística del INAH. El vocabulario que identificamos como EH, en esta publicación, corresponde a dicho material, mientras que las fichas con los datos de los vocabularios coloniales no las utilizamos. Finalmente, Marciano Hernández participó como coautor de la publicación titulada Matlatzinca de San Francisco Oxtotilpan, Estado de México de la colección del Archivo de Lenguas Indígenas de México.

INTRODUCCIÓN El misionero franciscano fray Andrés de Castro elaboró un vocabulario castellano-matlatzinca, empleando un ejemplar de la versión impresa de El vocabulario en lengua castellana y mexicana de fray Alonso de Molina publicado en 1555, agregando a mano las equivalencias en matlatzinca después de las equivalencias en lengua mexicana. Al final del vocabulario, Castro escribió "Acabo-se a 26 de enero del anno 1557". En las láminas 1 y 2 se pueden observar los folios viii v y lr del documento original. El vocabulario estuvo resguardado durante mucho tiempo en The Library ofthe Museum of the American Indian en Nueva York y actualmente se encuentra en la biblioteca de Cornell University. Rudolph Schuller (1930) fue el primero en reportar la existencia de este vocabulario en el artículo "An unknown matlatsinka manuscript vocabulary of 1555-1557". En la década de 1960, Doris Bartholomew paleografió, copió a mano y luego mecano-grafió el vocabulario de Castro, como parte del material que utilizó para su tesis de doctorado dedicada a la reconstrucción fonológica y morfológica del proto-otopameano intitulada Ihe reconstruction of Otopamean (Mexico) (1965). Bartholomew organizó cada equivalencia registrándola en renglones diferentes, separando los morfemas y haciendo algunas anotaciones sobre ciertas dudas tanto de paleografía como del registro de Castro, así como del náhuatl también agregado por Castro en algunos casos. Por la forma en la que están escritos estos comentarios, es evidente que algunos fueron hechos durante el mecanografiado y otros fueron agregados a mano en alguna de las varias revisiones posteriores al texto. 1.56 Abivar a otro qui to be rota qui to be tahaxta qui to be nonta El texto mecanografiado resultante presenta cada entrada identificándola con el número del folio en el que se localizaba en el vocabulario de Molina y un número progresivo, del 1 al que correspondiera, separándolos con un punto. En el ejemplo anterior se puede observar el número 1.56 el cual indica que la entrada es la 56 del folio 1. Más tarde, en 1970, Bartholomew entregó la versión mecanografiada a Roberto Escalante de la Dirección de Lingüística del Instituto Nacional de Antropología e Historia ("NATI), dado que Escalante tenía como uno de sus proyectos centrales elaborar un diccionario matlatzincaespañol que incluyera tanto los materiales coloniales hasta entonces conocidos (los de Castro 1557, los de Guevara 1639 y los de Basalenque 1642), como los del léxico empleado en la segunda mitad del siglo xx. Para ello contaba con la valiosa ayuda de Marciano Hernández, hablante nativo de matlatzinca. Tiempo después, Roberto Escalante entregó el vocabulario de Castro, tal y como Doris Bartholomew se lo había dado, a Yolanda Lastra y a Luis Vargas, el entonces director del Instituto de Investigaciones Antropológicas (HA) de la Universidad Nacional Autónoma de México, para ver la posibilidad de publicarlo. El texto fue capturado por María Elena Fajardo Sánchez, adscrita en esa época al Departamento de Publicaciones del HA y luego revisado con detalle por Etna Pascacio, Marcela Sangiacomo y Hélén Groult, como parte de su servicio social. La idea inicial era publicar solo el vocabulario de Castro con las anotaciones y estructura que Bartholomew le había dado. Pero, después de fallecer Escalante, se decidió hacer un vocabulario que, teniendo como base el vocabulario de Castro, tal y como Bartholomew lo había estructurado, incluyera los materiales actuales que Escalante y Hernández habían logrado sistematizar y organizar. Para ello se habló con la entonces directora de la Dirección de Lingüística del INAH, Susana Cuevas, para que el nuevo proyecto se llevara a cabo bajo la responsabilidad del D.A. Cuevas dio todas las facilidades para que Etna Pascacio trabajara con los archivos que Escalante tenía en los ficheros de la Dirección de Lingüística. Durante esa tarea, se encontró primeramente una versión inconclusa del vocabulario matlatzinca, que Etna Pascacio capturó y organizó. Pero más tarde se localizó otra versión mucho más elaborada y de hecho casi concluida, que contaba con la identificación gramatical de las entradas más la clasificación etnolingüística de plantas, hongos y animales, hecha mediante abreviaturas. Teniendo estas dos versiones, que no coincidían del todo, Etna Pascacio, luego de identificarlas como Mi y EH2, las capturó y cotejó, amén de regularizar las grafías. Se fundieron las dos versiones de Escalante y Hernández en una sola, apareciendo como un todo bien organizado en la segunda parte de esta obra, identificado como el vocabulario español-matlatzinca de Roberto Escalante y Marciano Hernández. A la par, ambas versiones se integraron al cuerpo del vocabulario de Castro. Para incorporar las equivalencias del matlatzinca actual en las entradas de Castro se verificó que los significados de la forma antigua y la moderna fueran equivalentes. Durante el proceso de organización y sistematización, se decidió que las formas castellanas (que aparecían como entradas en la obra de Molina y, por ello, en la de Castro) cuya ortografía se había modificado, que ya estaban en franco desuso o que sus significados habían evolucionado o no eran del todo conocidos, se glosarían en español, ya fuera de acuerdo con el Diccionario de Autoridades o con la vigésima segunda edición cid Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (DRAE). Posteriormente, gracias a la sugerencia de uno de los dictaminadores, se cotejaron cada una de las glosas con el significado de las equivalencias correspondientes en el náhuatl de Molina (1555, 1571), el matlatzinca registrado en el mismo Castro (1557) y el latín del Vocabulario español-latino de Nebrija (1951 [¿1495?]), para proponer glosas más adecuadas. El resultado es pues una publicación doble. Por un lado, la base de la obra es la paleografía y análisis hechos por Doris Bartholomew al vocabulario colonial castellano-matlatzinca, elaborado por fray Andrés de Castro, y por otro, los materiales lexicográficos trabajados por Roberto Escalante y Marciano Hernández del matlatzinca actual. Al final de algunas entradas del vocabulario colonial se integran las formas léxicas modernas equivalentes que Escalante y Hernández registraron. El vocabulario español-matlatzinca de Roberto Escalante y Marciano Hernández (la segunda parte de la obra) incluye la indicación de la entrada del vocabulario colonial en la que se integraron las equivalencias actuales. En el vocabulario actual aparece la clasificación gramatical de las palabras y la clasificación etnolingüística de plantas, hongos y animales. La lengua matlatzinca Bartholomew (1965) ubica al matlatzinca y al ocuilteco o tlahuica en la rama otomiana sureña de la familia lingüística otopame. En la actualidad la lengua matlatzinca se habla únicamente en la comunidad de San Francisco Oxtotilpan, municipio de Temascaltepec, Estado de México. Esta comunidad se localiza al suroeste del Nevado de Toluca, aproximadamente a 40 kilómetros de la ciudad de Toluca. El ocuilteco o tlahuica se habla en seis localidades (1) del municipio de Ocuilan, Estado de México. Estas localidades se ubican al sureste del Nevado de Toluca. El Censo general de población y vivienda 2010 del Instituto Nacional de Estadística y Geografia registra 731 hablantes de lengua indígena en la comunidad de San Francisco Oxtotilpan y un total de 698 hablantes de lengua indígena en las seis localidades ocuiltecos o dahuicas del municipio de Ocuilan. Estos datos son un número aproximado de hablantes de matlatzinca y ocuilteco o tlahuica en las zonas respectivas. Quezada (1996) delimita la zona geográfica que ocupaban los matlatzincas y ocuiltecos en la época prehispánica y colonial. Estos grupos habitaban en toda el área oeste del actual Estado de México y tenían algunos enclaves en los ahora estados de Guerrero, Morelos, Michoacán y el Distrito Federal. La misma Quezada señala que la población de matlatzincas y ocuiltecos disminuyó en gran medida durante la época colonial. Para finales del siglo XIX y principios del XX, León (1886,1903a, 1903b), Schuller (1925), Soustelle (1993[1937]) y García Payón (1936) mencionan que el matlatzinca todavía se hablaba en el municipio de Mexicaltzingo. Esta comunidad se encuentra en la parte sureste del valle de Toluca. Soustelle (1993[19371:304) menciona que en dicho municipio había 23 hablantes de matlatzinca para cuando realizó su encuesta (1° de octubre de 1933). Probablemente, el matlazinca de Mexicaltzingo se dejó de hablar a mediados del siglo XX, los últimos reportes conocidos son de Witlaner (1934, 1937, 1939), Uribe (s.f) y Alborez (1991). (2) San Juan Atzingo, Loma de Teocaltzingo, Santa María Nativitas, colonia Doctor Gustavo Baz, Santa Lucía y San José el Totoc.

Vocabulario castellano-matlatzinca de fray Andrés de Castro (1557) y vocabulario español-matlatzinca de Roberto Escalante y Marciano Hernández (Circa 1973)

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