No tiene artículos en su carrito de compras.

Total: MXN$ 0
Libros UNAM

Vanguardia y americanismo: Hidalgo, Borges, Huidobro

Vanguardia y americanismo: Hidalgo, Borges, Huidobro

 

ISBN: 9786073002745

Autor(es): Rodríguez González, Alberto

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Centro de Investigaciones Sobre América Latina y el Caribe

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$ 300
ISBN/ISSN 9786073002745
Entidad Académica Centro de Investigaciones Sobre América Latina y el Caribe
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2018-
Tema Estudios Latinoamericanos
Número de páginas 208
Tamaño 21 x 14 x 1.3
Terminado o acabado rústico
Idioma Español
Contenido Un solo Índice y tres proyectos poéticos distintos
Vicente Huidobro y la aspiración universalista del creacionismo
La Poesía soy yo
Hay que cortarse el cordón umbilical con la patria
España no me interesa
Se debe escribir en una lengua que no sea materna
Hidalgo y Borges: una alianza vanguardista
Cabecillas de la juventud porteña
Sincero hasta la grosería... juvenil hasta el arrebato
Alberto Hidalgo, un poeta menor
Borges, ¡concédame el honor de volver a admirarlo!
Hombre de inteligencia filosa
Quisiera poner yo unos renglones
El vanguardismo criollista de Borges en el Índice
Hacíamos americanismo
Descubrimiento gozoso de almas y de paisajes
El anhelo de recabar un arte absoluto
Un ultraísmo diferente, medio chirle y dulzón, pero muy criollo
Alberto Hidalgo: el americanismo como principio y crisis
Siempre son americanos quienes guían el camino
Empiezan unos a dar voces nuevas
Conclusiones
Apéndice
El índice del Índice
La portada del Índice
Bibliografía

Detalles

A principio del siglo xx, con la llegada de los aires renovadores de las vanguardias europeas, se reaviva en tierras americanas el antiguo debate sobre las posibilidades de un arte auténticamente americano. Los jóvenes poetas latinoamericanos ven en el llamado a la renovación estética la posibilidad de que la literatura americana logre al fin plena independencia de las letras europeas. Con el ánimo de mostrar al mundo la potencia de la joven lírica que la región produce, en 1926 aparece en Buenos Aires el Índice de la nueva poesía americana, obra que al reunir poemas de 62 poetas de nueve países marcará un hito como la primera antología de la poesía de vanguardia latinoamericana.
Estudiar esta obra permite visualizar varios de los debates que el colectivo vanguardista emprende alrededor de la noción de americano y lo que significa en el contexto de la renovación poética. En este caso se analiza el carácter problemático que la idea de americano adquiere para las tres figuras que firman el prólogo que acompaña a la selección: el chileno Vicente Huidobro, el argentino Jorge Luis Borges y el peruano Alberto Hidalgo.

Rodríguez González, Alberto

Es doctor en Humanidades por la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Iztapalapa, especialista en Literatura Mexicana del siglo xx por la UAM-A y licenciado en Letras por la Universidad de Guadalajara. Ganador en tres ocasiones de la Medalla al Mérito Universitario que otorga la UNAM por los estudios realizados en especialidad, maestría y doctorado.
Actualmente se desempeña como editor-investigador en la Coordinación Nacional de Literatura del INBA. Ha sido profesor investigador por tiempo determinado en la UAM-A y fungió como profesor de asignatura en el Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales de la UACM.
Sus áreas de investigación son la teoría y crítica literaria, la hermenéutica literaria y las vanguardias literarias en Latinoamérica.

UN SOLO ÍNDICE Y TRES PROYECTOS POÉTICOS DISTINTOS Históricamente las letras americanas han experimentado la necesidad de establecer una literatura que en su originalidad exprese la singularidad del espacio americano y sea capaz al mismo tiempo de establecer un diálogo cosmopolita. Esta búsqueda formal y temática ha marcado de tal forma las expresiones literarias del continente que Octavio Paz afirma que la historia de las literaturas americanas es la historia de las relaciones que escritores y escritoras establecen con el espacio americano, pero "asimismo con el espacio en que nacieron y crecieron las palabras que hablamos". Desde su origen mismo, las letras americanas, agrega el Nobel mexicano, sufren la tensión generada por su condición ser una literatura escrita en una "lengua traslapada".' Desde la perspectiva de Paz, las letras americanas han enfrentado como su sino la necesidad de resolver dicho estado problemático, y así ha sucedido desde las primeras manifestaciones de las letras continentales, con Sor Juana a la cabeza, hasta las recurrentes oleadas de generaciones y tendencias estéticas, del romanticismo a la época contemporánea, pasando por el modernismo y, por supuesto, las vanguardias estéticas. Cada época literaria ha enfrentado el problema desde su condición histórica específica y desde el debate y la reflexión han construido cada cual su propuesta. Gracias a estos debates, paralelamente a los productos netamente literarios se desarrollan en cada época intensas discusiones acerca de cuáles deberían ser los modos y las formas necesarios o deseables para producir una literatura americana. Hacia finales de la segunda década del siglo xx, cuando comienzan a llegar a América Latina con mayor intensidad las noticias de la irrupción de las estéticas de ruptura gestadas en Europa -lo que ahora conocemos genéricamente con el nombre de vanguardias-, muchos de los jóvenes escritores y artistas desean incorporarse a esos discursos que combativamente llamaban a una renovación estética y comienzan a incorporarlos a sus prácticas. Sin embargo, estas apropiaciones no se hacen de manera mecánica, como durante mucho tiempo se afirmó, sino que van acompañadas de intensos debates y exploraciones conceptuales acerca de la forma que dichas propuestas renovadoras podían o debían adoptar en tierras americanas, además de cuestionar si eran adecuadas o no para una expresión auténticamente americana. Incluso, como se verá más adelante, algunas voces afirmaban que la única opción para una renovación estética en lengua española sólo podría surgir del continente americano. En los diferentes países de América Latina, los jóvenes escritores que se suman a la nueva sensibilidad encuentran en estos nuevos modos de expresión una seña de identidad común, más allá de las fronteras nacionales, y a través del intercambio de colaboraciones rápidamente establecen redes de comunicación para conformar una comunidad conspicua y bien diferenciada. Esta comunidad forjada en la literatura detonará el optimismo de que viejos anhelos de fraternidad transformadora pueden al fin cumplirse en ese momento. Así, por ejemplo, para finales de 1924, José Carlos Mariátegui considera que la propagación de la idea de que existe ya una literatura netamente americana será la base para una efectiva unión latinoamericana, pues afirma: "Los pueblos de la América española se mueven, en una misma dirección. La solidaridad de sus destinos históricos no es una ilusión de la literatura americanista". Mariátegui considera en ese entonces que si bien es cierto que en Latinoamérica (o la América indo-española, como él la llama), no existen las condiciones materiales que permitan la unión entre las diferentes naciones latinoamericanas, como son un intenso intercambio comercial y una infraestructura adecuada, semejante a lo sucedido con la unificación alemana, sí existe en cambio una producción literaria que comparte rasgos comunes, la cual sería la base para una incipiente unión, ello, a pesar de que la construcción de una cultura americana sea una tarea aún por realizar: Es absurdo y presuntuoso hablar de una cultura propia y genuinamente americana en germinación, en elaboración. Lo único evidente es que una literatura vigorosa refleja ya la mentalidad y el humor hispanoamericanos. Esta literatura -poesía, novela, crítica, sociología, historia, filosofía- no vincula todavía a los pueblos; pero vincula, aunque no sea sino parcial y débilmente, a las categorías intelectuales' Aunque Mariátegui ubica este impulso de unión originalmente en una generación anterior, a través de las figuras de intelectuales como Sarmiento, Martí, Montalvo, y escritores como Darío, Lugones, Silva, Nervo y Chocano, aventura que será en la generación más joven donde el anhelo cristalizará, porque, afirma: Nuestro tiempo, finalmente, ha creado una comunicación más viva y más extensa: la que ha establecido entre las juventudes hispanoamericanas la emoción revolucionaria. Más bien espiritual que intelectual, esta comunicación recuerda la que concertó a la generación de la independencia. Ahora como entonces la emoción revolucionaria da unidad a la América indo-española. Ciertamente esta comunicación "viva y extensa" se traduce en un intenso intercambio colaborativo entre los jóvenes vanguardistas que tiene en las revistas literarias de todo el continente su parte más visible y más estudiada. Una muestra de este esquema colaborativo es el nexo generado entre las antípodas de la Ciudad de México y Buenos Aires, cuando el mexicano Manuel Maples Arce, cabecilla del grupo estridentista, publica en las páginas de su revista Irradiador al joven Jorge Luis Borges,' entonces líder del ultraísmo porteño; mientras que el argentino reseña el poemario Andamios interiores de Maples Arce, en su revista Proa (primera época). Es precisamente la revista Proa en su segunda época (1924-1926) el paradigma de las revistas vanguardistas que acogen en sus páginas un intenso intercambio creativo e intelectual entre los protagonistas de las vanguardias literarias en Latinoamérica,' como sucedería más adelante también con las revistas peruanas Amauta (1926-1930) dirigida por el propio Mariátegui o la emblemática Boletín Titikaka (1926-1930),' entre otras. Sin embargo, las revistas no son el único vehículo a través del cual se efectúa el diálogo y comunicación entre los jóvenes adeptos a las vanguardias, pues existió otro producto que no sólo se ofrecería como espacio para ese diálogo colaborativo, sino que buscaba erigirse como la constatación misma de esa unión e identidad entre los jóvenes poetas latinoamericanos. Se trata del Índice de la nueva poesía americana, que aparece hacia finales del mes de julio de 1926 en Buenos Aires, bajo el sello de la Sociedad de Publicaciones El Inca. El Índice incluye un prólogo dividido en tres pares, cada una firmado Alberto Hidalgo, Vicente Huidobro y Jorge Luis Borges, en ese orden, y presenta una selección de 62 poetas procedentes de nueve países latinoamericanos, con lo cual marcará un hito como la primera y, por varios decenios, única recopilación de la poesía de vanguardia latinoamericana. Gracias a su carácter antológico, en esta obra concurren por primera vez en un mismo espacio tanto los poetas del ultraísmo argentino como los estridentistas mexicanos; los poetas chilenos adherentes al manifiesto Rosa Náutica y los criollistas uruguayos; también encontramos a algunos de los futuros poetas mexicanos del grupo Contemporáneos y a los rijosos exponentes de la vanguardia peruana agrupados en la iconoclasta revista de cuatro nombres: Trampolín, Hangar, Rascacielos y Timonel. Concurren, entre otros, los jovencísimos Pablo Neruda, Salvador Novo y Luis Vidales, los ya no tan jóvenes José Juan Tablada y Macedonio Fernández, además de dos mujeres: Magda Portal y Nora Lange. Convocar a esta asamblea de poetas se trata de un logro evidente y así es recalcado en las reseñas que dan cuenta de la publicación. Desde México, en su número 8, de noviembre de 1926, la revista Horizonte, órgano de la vanguardia estridentista, daba cuenta de la aparición de la obra y destacaba: "Es la primera vez que se pueden reunir todos los poetas de América -en habla española- en un libro unido. [...] Sesenta y dos poetas de todo el Continente de habla española, todos llenos de una seguridad de vida presente, algunos geniales"" Ese mismo mes de noviembre, más al sur, desde Perú, la poeta Magda Portal también hace eco de la aparición de la antología poética y la señala como un "hermoso volumen de poemas, los más tallados en belleza", donde "la nueva poesía de Latinoamérica ha unido sus manos cerebrales en fraternidad excepcional".

Vanguardia y americanismo: Hidalgo, Borges, Huidobro

MXN

MXN$ 300

0