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Libros UNAM

Una ciudad noble y lógica. Las propuestas de Carlos Contreras Elizondo para la Ciudad de México

Una ciudad noble y lógica. Las propuestas de Carlos Contreras Elizondo para la Ciudad de México

 

ISBN: 9786073001106

Autor(es): Escudero, Alejandrina

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Facultad de Arquitectura / Universidad Autonoma de Aguascalientes / UNAM. Dirección General de Publicaciones / Instituto de Investigaciones Estéticas

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

Special Price MXN$280

Precio Habitual: MXN$400

ISBN/ISSN 9786073001106
Entidad Académica Facultad de Arquitectura
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2018-
Tema Urbanismo
Coedición Universidad Autonoma de Aguascalientes
Colaborador UNAM. Dirección General de Publicaciones, Instituto de Investigaciones Estéticas
Número de páginas 430
Tamaño 24.5 x 21.2 x 3.6
Terminado o acabado rústico

Detalles

En la década de los veinte, Carlos Contreras Elizondo se propuso transformar la Ciudad de México, inspirado en las corrientes urbanísticas en boga, en particular las provenientes de Estados Unidos. Él encontró una ciudad dilatada, fragmentada, incomunicada y desordenada, así que quiso modificarla por medio de un sistema vial que integrara sus partes, le diera una forma armónica, controlara el uso de suelo, regulara su crecimiento, ofreciera una circulación eficaz e incrementara los espacios verdes. Se trata de explorar aspectos específicos: cómo el urbanista imagina el entonces Distrito Federal a futuro, de qué estrategias se vale para transformarlo, cuáles son las condiciones reales del lugar, sus problemas y sus necesidades, qué elementos del urbanismo internacional adopta para construir una "ciudad noble y lógica", y en particular, cuál es su relación con los políticos para materializar su ideal. No se trata de un trabajo biográfico, sino más bien de un puntual ejercicio de rescate del trabajo del introductor del urbanismo en México.

Escudero, Alejandrina

Estudió la maestría y el doctorado en historia del arte, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Trabajó en el Instituto Nacional de Bellas Artes, en la edición de libros de los centros de investigación y de la Dirección de Arquitectura; colaboró en proyectos de investigación que tuvieron como finalidad exposiciones, publicaciones y archivos documentales y fotográficos. Ha participado en conferencias y ponencias en instituciones nacionales y extranjeras. Es autora de varios libros de arquitectura y urbanismo, como La construcción del Palacio de Bellas Artes, entre otros.

PRESENTACIÓN Marcos Mazarí Hiriart. Facultad de Arquitectura Universidad Nacional Autónoma de México En la década de 1930 Carlos Contreras Elizondo quería planificar el país. La Ciudad de México sería el modelo inicial y eje del proyecto de planeación nacional. En 1921 egresó de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Columbia; donde estudió las corrientes urbanísticas de Estados Unidos y, tras su regreso a México, revalidó materias en la Escuela Nacional Arquitectura de la UNAM donde obtuvo su cédula en 1947. Fue profesor de Planificación de ciudades y Arte cívico. A su llegada en 1925, se enfrentó con una urbe compleja de grandes contrastes y problemas, que buscó resolver a través del diseño, el arte cívico y la planificación; fue uno de los pioneros del urbanismo en México, un urbanismo científico que se basaba en datos, coordenadas exactas, información demográfica y estadística moderna. Este libro rastrea la historia de la Ciudad de México durante la primera mitad del siglo xx; décadas en donde había que atender la modernización de un México posrevolucionario en transformación, crecimiento, y recomposición. Alejandrina Escudero, su autora, reconstruye el escenario urbano-arquitectónico y político al que se enfrentó el arquitecto. Ante aquel panorama, el ambicioso objetivo era visualizar el porvenir y hacer de la Ciudad de México un modelo de orden, limpieza y belleza. Prever el futuro para controlarlo; una utopía de los planificadores de aquellos años que confiaban en que planear una ciudad era, también, la manera de proyectar su sociedad. La propuesta urbana de Contreras Elizondo se basó en "los grandes planes". Soñó con hacer un verdadero plan regional regulador, con grandes proyectos que consideraran diagramas lógicos y racionales, de acuerdo al pensamiento positivista y pragmático de su contexto. La Ciudad de México superó y desbordó todos los pronósticos, todas las expectativas, las estadísticas y estimaciones de cualquier proyección urbana de principios del siglo xx; por esto, con el tiempo, han cambiado los paradigmas y las prioridades en el desarrollo urbano, arquitectónico y ambiental que son indispensables estudiar para entender los procesos de urbanización, la dinámica de crecimiento y la estructura urbana de nuestra ciudad. La totalidad de esta historia se documenta a lo largo del libro, así como la intervención urbano-arquitectónica que pensaba y planificaba no sólo Contreras Elizondo, sino también otros arquitectos que visualizaron la Ciudad de México a largo plazo, como una ciudad ideal. Esta manera de ver y modificar la ciudad es asimismo la expresión de una forma de pensar occidental en la cual se evidencian las virtudes y contradicciones de las primeras ideas que dieron origen al urbanismo. Los planificadores, arquitectos, arquitectos paisajistas o urbanistas podrán contrastar la aplicación local de estas premisas en otras ciudades. La Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Autónoma de Aguascalientes colocan este libro a disposición de los estudiosos de la ciudad, de la arquitectura, del urbanismo y de la historia; su lectura genera una reflexión urbana que invita a repensar la ciudad, sus procesos y los rebasados pronósticos del siglo xx. A través de esta obra es posible acceder a una parte importante de la historia de la Ciudad de México, su desarrollo, sus leyes, sus políticas y expansión; todo ello gracias al trabajo de investigación en una documentación dispersa, con un formato amplio que nos permite apreciar los detalles de las escenas fotografiadas, los planos, estudios preliminares y ejercicios de intervención urbana de Carlos Contreras Elizondo. PREFACIO José García Ruvalcaba Universidad Autónoma de Aguascalietes. El desarrollo, la evolución y la traza de las ciudades están condicionados por múltiples factores que, de manera compleja, se entrelazan y transforman acorde a la manera de pensar de quienes las proyectan y las construyen; a las características de la sociedad a la que pertenecen; así como a su organización, jerarquía y estructura política. Todo esto está sujeto a influencias externas, a los requerimientos económicos, de servicios e infraestructura, y a las características físicas donde se asienta la ciudad, como la topografía, la hidrología, los elementos de producción y explotación de su entorno, y los recursos naturales con los que cuenta. Lo cultural y lo físico constituyen la trama y la urdimbre del tejido donde se articulan las necesidades privadas y colectivas. Ciudad es un concepto que proviene del latín civitas, como se denominaba a los ciudadanos romanos. Pero su traza y destino no eran dirigidos ni ordenados real y efectivamente por ellos, sino por una autoridad impuesta o de ellos emanada, cuyas decisiones repercutían e influían en su área de dominio y más allá de su territoriedad, impactando mediante procesos tersos de aculturación, o bien por imposición, hacia otras latitudes. Esas características específicas se mantienen, llegando a conformarse y caracterizarse en lo que denominamos civilización. La ciudad es, por lo tanto, su contenido y continente. La traza de las ciudades novohispanas estuvo regida por las Ordenanzas de descubrimientos, nueva población y pacificación de las Indias, expedidas por Felipe II el 13 de julio de 1573 y publicadas posteriormente el 3 de mayo de 1576 en San Lorenzo del Escorial. Éstas rompieron con la traza espontánea y caótica del medioevo, estableciendo un orden renacentista inspirado en el Castrum, o campamento militar romano, el cual se generaba a partir del trazo perpendicular de dos ejes principales: el Cardus Maximus y el Decumanus Maximus, en cuyo cruce se localizaba el Foro; en nuestro caso la plaza de armas o plaza mayor donde se asentaron las sedes de los poderes virreinales. Las calles y construcciones se hallaban paralelas en ambos sentidos, formando con ello una retícula. Nuestras ciudades prácticamente se expandieron dando continuidad al trazo primigenio durante tres siglos y medio. A partir de la Revolución industrial, y con influencia de la Ilustración francesa y el establecimiento del Segundo Imperio Mexicano, se dieron algunos cambios debido a la influencia del Plan para París de 1852 a 1870, del Barón de Haussmann, el cual transformó a la medieval en la moderna capital del Imperio francés de Napoleón III. En este sentido, Haussmann estableció las bases bajo un concepto higienista, ornamental y militar. El mejor ejemplo en la Ciudad de México es el Paseo de la Reforma, mandado construir por el emperador a manera de un amplio bulevar para unir la Plaza Mayor con el Castillo de Chapultepec. Durante el porfiriato se continuó esta concepción de la ciudad, supeditada a un nacionalismo liberal, progresista y a la vez romántico, con el fin de ponerla a la altura de las grandes capitales europeas mediante edificaciones en estilos "modernos". Para ello se contrataron arquitectos y artistas del viejo continente, y se implementaron algunas obras básicas de infraestructura, mezclando el ornato urbano con parámetros higienistas e, incluso, con un velado carácter moral. En los inicios de la era posrevolucionaria los ideales fueron la consolidación política mediante un nuevo concepto de nacionalismo socializante que implicaba un desarrollo acelerado, para subsanar con ello las demandas, carencias y necesidades de la población, bajo un criterio inicialmente razonado e incluyente, que permitiera el desarrollo de una planificación moderna con amplio sentido social, donde Carlos Contreras Elizondo fue pilar fundamental. Contreras Elizondo formó parte de una de las familias decimonónicas más notables de Aguascalientes, cuyos miembros cultivaron y defendieron los ideales liberales y republicanos, el arte, la educación y el servicio público de manera íntegra. Sobresalen el gobernador y héroe contra la intervención francesa José María Chávez (1812-1864); el médico y también gobernador Ignacio T. Chávez (1837-1908); Ezequiel A. Chávez Lavista (1868-1946), rector de la Universidad Nacional; el arquitecto Samuel Chávez Lavista (1867-1929) y el escultor finisecular Jesús Fructuoso Contreras Chávez (1866-1902), su padre. Carlos Contreras Elizondo se inscribe en 1908 en la Escuela de Ciencias de Columbia University, en Nueva York, graduándose en 1921 como arquitecto. Regresa a México en 1925 y contrae matrimonio con María Antonieta Pagés. Realiza trabajos de diseño y construcción e inicia y fomenta, bajo los nuevos criterios, la planificación urbana funcionalista en una época complicada, convulsa y aciaga de la vida social y política de nuestro país. A pesar de este difícil e inestable panorama político, económico y social, Contreras Elizondo promovió y teorizó, con un grupo de profesionistas, ejercicios de planificación, estableciendo un cuerpo metodológico y conceptual del urbanismo funcionalista moderno, mediante la participación interdisciplinaria de diversas especialidades, junto a la colaboración activa de diversos sectores de la vida política, empresarial y social, lo que le permitió realizar propuestas regionales y locales. Gestionó y desarrolló propuestas de reglamentación para dar sustento legal a la realización de planes de regularización, desarrollo regional y urbano que establecieran lineamientos, criterios y normas a nivel nacional. Procuró que la compleja realidad urbana se convirtiera en un mecanismo claro, lógico y accesible, con el afán de mejorar y ordenar armónicamente diversas ciudades de México. Además, constituyó diversas asociaciones de profesionistas en la materia, creó revistas especializadas y divulgó ampliamente la importancia y los conceptos de la planeación urbana en periódicos nacionales y extranjeros, a la par de continuar con una labor docente incansable. En 1927 fundó la Asociación Nacional de Planificación de la República Mexicana, y editó la revista Planificación, órgano de difusión de la misma. Para 1928 formó el Comité del Plano Regional de la Ciudad de México y sus alrededores. Asimismo, realizó trabajos de planificación y de planos reguladores en varias ciudades, y participó, representando a México y a la Sociedad de Arquitectos Mexicanos, en congresos de planificación en varios países y universidades extranjeras. Si bien su trabajo fundamental lo realizó para la Ciudad de México, también ejecutó diversos proyectos a lo largo del país: los Planes Generales de Desarrollo de Monterrey, en 1927; de Veracruz, en 1929; de Acapulco, en 1929; y, en su ciudad natal, el Plano Regulador de Aguascalientes, en 1948, entre otros. Así, es encomiable la investigación realizada por Alejandrina Escudero, dando como fruto este excelente, enriquecedor y profundo trabajo: Una ciudad noble y lógica. Las propuestas de Carlos Contreras Elizondo para la Ciudad de México. La autora presenta su texto con gran objetividad, mediante un análisis profundo, documental, iconográfico, bibliográfico y hemerográfico; con una clara interpretación de mapas y planos, evidenciada mediante fotografías de diversos acervos, con la complejidad que esto conlleva.

Una ciudad noble y lógica. Las propuestas de Carlos Contreras Elizondo para la Ciudad de México

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