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Libros UNAM

Turismo de naturaleza en comunidades indígenas de México

Turismo de naturaleza en comunidades indígenas de México

 

ISBN: 9786073009942

Autor(es): López Pardo, Gustavo / Palomino Villavicencio, Bertha

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Instituto de Investigaciones Económicas

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

Special Price MXN$350

Precio Habitual: MXN$500

ISBN/ISSN 9786073009942
Entidad Académica Instituto de Investigaciones Económicas
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2019-
Tema Economía
Número de páginas 256
Tamaño 21 x 14 x 1.5
Terminado o acabado rústico
Idioma español

Detalles

Como ocurrió en otros lugares del mundo, en nuestro país el turismo se ha convertido en un mercado emergente para las poblaciones rurales y es una oportunidad para paliar, en parte, la crisis del sector agrario, al generar empleos y conformar un mercado adicional para los productos agrícolas; sin embargo, para las comunidades y los pueblos indígenas, constituye una oportunidad inesperada para mejorar sus condiciones de vida y aspirar al desarrollo. Por ejemplo, el ecoturismo, como modalidad del turismo de naturaleza, no solo revaloriza sus territorios (depositarios de una enorme diversidad biológica y paisajística), sino les permite una reapropiación y reúso de los recursos naturales básicos para su existencia de los que fueron privados al decretarse muchos de sus territorios como "áreas naturales protegidas" y modificar su tradicional vinculación desventajosa con el mercado nacional.

López Pardo, Gustavo

Es doctor en sociología. Investigador en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM. Docente en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la misma universidad. Coordina proyectos de investigación financiados por el Conacyt y la Secretaría de Turismo. Sus líneas de investigación son turismo y medio ambiente, desarrollo comunitario, ecoturismo y turismo indígena.

Palomino Villavicencio, Bertha

Es profesora-investigadora del Instituto Politécnico Nacional. Doctora en educación y maestra en medio ambiente y desarrollo integrado. Coordinadora de proyectos financiados por el Conacyt sobre aspectos económicos y sociales de turismo de naturaleza. Escribe en revistas especializadas como el Periplo Sustentable y Pasos. Funge como árbitro de diversas revistas científicas.

Hoy día, el campo ha sufrido diversas transformaciones en su organización socioproductiva, su paisaje, el uso y la organización de su territorio, lo cual ha tornado complejo lo que se conocía como rural. Al tiempo que se contraen las actividades tradicionales agropecuarias y se incrementa la migración hacia las ciudades, se observa la emergencia de actividades industriales o de servicio, como el turismo, que generan un efecto en la organización productiva, el mercado laboral y la organización social de las comunidades rurales. De acuerdo con Salas y Rivermar (2011) referirse en esta época a lo rural conlleva una perspectiva local y regional a partir del paso del ámbito agrícola hacia el agroindustrial y urbano, tanto en el plano nacional como en el internacional y, a la vez, en un marco de complejas relaciones de globalidad-localidad, territorio, espacio y prácticas de quienes residen en él y le dan sentido y significado. Experiencias, como las de Colombia, Brasil, Bolivia y México, ilustran las transformaciones espaciales y territoriales que el campo ha experimentado, así como en las actividades productivas de la población campesina y en la aparición de nuevos actores rurales. Por ejemplo, hoy se observan procesos donde los elementos culturales y naturales de las comunidades y las regiones se convierten en recursos turísticos que la industria turística aprovecha, al tiempo que se constituyen en objetos de consumo con capacidad para contribuir a la economía local. En este sentido, si bien las actividades de recreación y ocio, concebidos como componentes del turismo, desde mucho tiempo atrás tuvieron como espacio privilegiado el ámbito rural (Garduño, et al. 2009) en la diversificación actual de la oferta turística, recobran un auge renovado mediante las prácticas turísticas basadas en la naturaleza, concebidas en general como turismo alternativo; o reconocidas como "turismo de naturaleza", "turismo de aventura" o "ecoturismo", entre los diversos términos con que suele denominarse al turismo practicado en aquellos espacios donde se asientan principalmente poblaciones campesinas e indígenas. La promoción del turismo, con base en estas modalidades, amplió la oferta que solo estaba concentrada en los destinos de sol y playa, con lo cual se constituyó en una fuente de empleo y una alternativa económica para numerosos pobladores rurales. El turismo en espacios naturales conservados y en el ámbito rural, se ha promovido a escala' global mediante la intervención de organismos internacionales, como el Banco Mundial (BM), la Organización Mundial de Turismo (OMT), el Fondo Interamericano de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura. El llamado turismo alternativo corresponde a aquellas prácticas turísticas activas y especializadas que se desenvuelven de preferencia en la naturaleza; se caracteriza por una actitud más participativa del turista que busca mayor contacto con la comunidad receptora y con su cultura, por tener una mayor autonomía individual y ejercer su libertad de decisión y acción, en busca de destinos naturales y exóticos (López y Palomino, 2001). La aparición del TA, lejos de ser un fenómeno pasajero, se constituyó en una de las grandes transformaciones del turismo de finales del siglo XX, porque es resultado de los cambios de hábitos y valores de las sociedades posmodernas así como de la preocupación por el deterioro ambiental, que generan nuevas formas de utilización del tiempo libre y demandan un ambiente conservado y limpio para su disfrute. Sin embargo, el creciente interés por destinos naturales no basta para pensar que la actividad turística se transforma o se vuelve más sustentable. De hecho, este tipo de turismo también ha representado un proceso de explotación y expropiación de los recursos naturales y las zonas que, por su diversidad biológica y sus atractivos naturales, constituyen los nuevos polos de atracción turística, los cuales casi siempre son propiedad de las comunidades y los países pobres. Si bien es cierto que el turismo es una clara manifestación de la globalización actual, de la desposesión de territorios conservados y de la mercantilización del patrimonio cultural de las comunidades y pueblos indígenas, también es una actividad que tiene un gran potencial para convertirse en un activador del desarrollo local, como lo demuestran las experiencias comunitarias y locales en todo el mundo. En México, el turismo es la tercera fuente de divisas, solo detrás de la venta de petróleo y las remesas de los migrantes. Esta actividad se ha convertido en un sector estratégico para el desarrollo económico del país y ha recibido impulso principalmente del Estado. Las políticas públicas orientadas hacia el turismo privilegiaron a los sitios costeros, en especial mediante la conformación de los centros integralmente planeados (cip); solo en el último lustro del siglo XX, se empezaron a diseñar estrategias y programas de apoyo para fomentar la actividad turística en el ámbito rural como un medio para paliar las condiciones de pobreza en que se encontraban sus pobladores, en particular los indígenas, aunque sin los volúmenes de recursos destinados para impulsar los destinos de sol y playa. En México, por instancias de la Secretaría de Turismo Federal, desde 1995 al turismo alternativo (TA) se le denomina turismo naturaleza (IN), de acuerdo a las orientaciones de la Organización Mundial de Turismo; por lo cual, las intervenciones gubernamentales y la información oficial de esta modalidad turística se refiere a ella con este nombre. El desarrollo del TN en zonas rurales no ha sido resultado de la estrategia y la política del sector turismo; han tenido más peso la instrumentación de otras políticas desde el sector ambiental, económico y social; así como de la concurrencia de las organizaciones no gubernamentales. Como ocurrió en otros lugares del mundo, en nuestro país el turismo se ha convertido en un mercado emergente para las poblaciones rurales y es una oportunidad para paliar, en parte, la crisis del sector agrario, al generar empleos y conformar un mercado adicional para los productos agrícolas; sin embargo, para las comunidades y los pueblos indígenas, constituye una oportunidad inesperada para mejorar sus condiciones de vida y aspirar al desarrollo. Por ejemplo, el ecoturismo, como modalidad del turismo de naturaleza, no solo revaloriza sus territorios (depositarios de una enorme diversidad biológica y paisajística), sino les permite una reapropiación y reúso de los recursos naturales básicos para su existencia, de los que fueron privados al decretarse muchos de sus territorios como "áreas naturales protegidas" y modificar su tradicional vinculación desventajosa con el mercado nacional. Sin embargo, en ocasiones otra cara de este fenómeno es la generación de conflictos internos por los recursos generados, o la teatralización, o simplemente la transformación en suvenires del patrimonio cultural de estos pueblos, entre otros problemas (Mac-Canell, 2003; Ortiz y Prats, 2000; Bryman, 1999). Si bien el impulso del llamado TN en México ha implicado la concurrencia de distintos sectores gubernamentales, sociales y privados, todavía no se cuenta con una política clara y definida que haga avanzar dicha actividad. Se multiplicaron las instituciones gubernamentales y civiles interesadas en su fomento y se diversificaron los tipos de apoyo con aumento notable de sus montos, pero los programas en general han operado desde perspectivas sectoriales, más orientadas por sus objetivos específicos que por una idea de desarrollo integral de territorios que considere las necesidades de las comunidades que los habitan. Las experiencias documentadas tanto en México como en diversos puntos de Latinoamérica (Azevedo, 2007; Morales, 2006; Redturs, 2008; Palomino et al. 2008; Juárez et al. 2010; Pastor y Gómez, 2010) hacen referencia a casos de fracaso y conflicto, pero también presentan los casos de éxito, donde la opción ecoturística ayudó a la generación de ingresos, empleos y a disminuir la migración, al mismo tiempo que contribuyó a mitigar la degradación ambiental y la disminución de la pobreza al mejorar la calidad de vida de los pobladores. Este documento es resultado de algunos años de acercamiento al turismo de naturaleza en nuestro país desde la academia, la investigación y la evaluación de la instrumentación de políticas públicas que se ha diseñado para fomentar este tipo de turismo. A fin de entender el surgimiento y la evolución del llamado TN y su utilización como estrategia de desarrollo de las comunidades rurales por parte del gobierno mexicano y los organismos sociales de conservación ambiental, se recurre al enfoque teórico de la "nueva ruralidad", en tanto su capacidad de observar y explicar las transformaciones que el campo ha experimentado en el territorio que lo comprende, así como en las actividades productivas de la población campesina, la aparición de nuevos actores rurales, las modificaciones en las relaciones sociales y en su cosmovisión, así como la fragmentación social y territorial, entre otros procesos y fenómenos. El turismo de naturaleza se analiza en este entorno. Se parte del concepto de turismo como la práctica social de desplazamiento humano para la recreación y el descanso de un lugar de residencia permanente a otro temporal a fin de satisfacer necesidades vitales, culturales o deseos personales de diverso tipo que dependen de un sistema de valores colectivos y estructuran un conjunto de papeles sociales y económicos orientados hacia tal fin. El turismo da pie a un fenómeno social complejo con múltiples facetas que involucran las esferas económica, sociocultural y ambiental. Otros ejes que orientaron el análisis de los proyectos empresariales de TN en localidades indígenas fueron el "desarrollo" y "capital social" ello porque estos deben fundamentarse en los principios de un desarrollo integral (al contemplar tanto el aspecto económico como el sociocultural y ambiental) aunado a una gestión empresarial eficiente en la administración de los recursos materiales, financieros y humanos, con el propósito de insertarse de forma exitosa en el mercado bajo los términos de competitividad, pero sin dejar de lado que uno de los principales objetivos de este tipo de empresas es contribuir a un desarrollo endógeno para beneficio de todos los pobladores. EL LIBRO SE DIVIDE EN CUATRO CAPÍTULOS En el primero se desarrollan los conceptos y las categorías que sirvieron de marco teórico para entender el fenómeno turístico en el ámbito de una "nueva ruralidad", así como lo que representa el TN en la era de la globalización para el desarrollo local. En el segundo, se analiza cómo el TN se ha convertido en una estrategia de desarrollo para las comunidades y los pueblos rurales e indígenas ante la contracción de la economía rural y el boom de los nuevos destinos turísticos. El tercer capítulo tiene como objetivo plantear y describir algunas consideraciones generales en materia de políticas públicas que tienen una relación directa con los grupos indígenas que habitan en el país y con el TN como opción de desarrollo. Se integró en dos partes; en la primera, se establece de forma somera el marco de las políticas desarrollistas en el ámbito nacional, a partir de las cuales el Estado mexicano ha llevado a cabo de forma histórica diversas acciones con el objeto de promover el desarrollo entre las diversas comunidades que constituyen el mosaico pluricultural de México. En un segundo momento, se presentan las acciones gubernamentales para fomentar el TN en comunidades indígenas, desde la perspectiva de la actuación del Instituto Nacional Indigenista (SNI) y la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas como un instrumento más para proporcionar alternativas de desarrollo. En el cuarto capítulo, se da cuenta del número de empresas indígenas de TN que operan en México, así como de algunas de sus características fundamentales como organizaciones empresariales, su oferta turística, sus prácticas ambientales y su situación y perspectivas como resultado de la acción gubernamental y las propias iniciativas autodirigidas. Por último, se presentan las conclusiones generales sobre el turismo de naturaleza en comunidades indígenas, sus implicaciones y potencialidades.

Turismo de naturaleza en comunidades indígenas de México

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