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Libros UNAM

Transdisciplina, complejidad y antropología

Transdisciplina, complejidad y antropología

 

ISBN: 9786070287787

Autor(es): Pérez Taylor, Rafael

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Instituto de Investigaciones Antropológicas

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$300
ISBN/ISSN 9786070287787
Entidad Académica Instituto de Investigaciones Antropológicas
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2016-
Tema Antropologia (y arqueologia)
Número de páginas 198
Tamaño 23 x 16.5 x 1.5
Terminado o acabado rústico
Contenido INTRODUCCIÓN 9
Introducir observables 9
Imposiciones del imperio 14
Textualizar 14
Antropología de la escritura 16
ANTROPOLOGÍA DE LA ACCIÓN O EN ACCIÓN 21
Introducción 21
Antropología de la acción I 25
Convivencia, pervivencia y reciprocidad 31
Sistemas de vida compartidos 34
Antropología de la acción II 37
PENSAR LA ANTROPOLOGÍA 41
Introducción 41
Pensar desde la antropología 44
Vivir la antropología 47
La experiencia antropológica I 51
Las fuentes en el trabajo antropológico 53
La etnografía 55
La etnografía de la escritura I 57
La etnografía de la descripción 59
La etnografía de la oralidad 63
La etnografía de la escritura II 66
Pensar la antropología 71
La experiencia antropológica II 72
ANTROPOLOGÍA Y DIVERSIDAD CULTURAL 77
Introducción 77
Antropología e ideología 78
La antropología tradicional 86
Antropología y transdisciplina 90
La diversidad cultural 106
Culturas diversas 108
LA MEMORIA COLECTIVA 111
Introducción 111
Construcción del contexto 113
La memoria colectiva 116
Pensar sobre una posible definición 118
Antropología y cognición: memorias y devenires 121
Conocer 123
Pensar-hacer-repensar el saber 126
Saber conocer: producción de conocimiento 128
Conocimiento en acción 132
Rescatar el pasado 133
Comprender el pasado 134
El pasado del pasado 135
Interpretar el presente 136
Primer acercamiento etnográfico. Nación y memoria: un devenir de la historia 141
LA IDENTIDAD 147
Introducción 147
Definir las identidades 148
Identidades individuales y colectivas: un principio de selección 151
Identificar la similitud y la diferencia 154
Tradición, mito y política 156
La tradición 157
El mito 161
La política 164
Los tres niveles 166
La presencia actual de la tradición, el mito y la política 170
Segundo acercamiento etnográfico. Religiosidad popular y peregrinación entre los mayas
de Quintana Roo 171
Espacios de viaje 172
Tiempos y recuerdos vividos 174
Tiempo-espacio de la peregrinación 176
Religiosidad popular y peregrinación 178
Identidad, memoria y patrimonio 181
BIBLIOGRAFÍA 185

Detalles

El presente libro es el resultado de años de discusiones académicas en torno a la antropología como ciencia, en el contexto de los análisis transdisciplinares y los sistemas complejos, todo ello, en el marco del Seminario Permanente de Antropología de la Complejidad Humana que se lleva a cabo desde 1994 hasta el día de hoy en el Instituto de Investigaciones Antropológicas.
Estudia la relación en la que el trabajo de investigación etnográfico, etnológico y antropológico adquieren un sentido bajo el trabajo en la complejidad humana, para establecer en la relación pragmática y conceptual un sentido que haga emerger el carácter humanístico de esta ciencia. El rescate de lo humano resulta fundamental en la perspectiva compleja, dado que a partir de éste se puede sostener que los sistemas de organización de las culturas, la historia, el pasado, el presente y las posibilidades de un futuro tengan- resonancia en el ámbito de los trabajos en la antropología para convertir en fuente de primera mano los estudios realizados. De esta forma, este libro hace el trabajo conceptual para sistematizar formas y contenidos en los sistemas de producción de sentido que puedan articularse con las condiciones de vida actual, para que podamos comprender desde su exégesis el proceso de investigación.

Pérez Taylor, Rafael

Investigador titular del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, pertenece al Sistema Nacional de Investigadores; ha realizado trabajo de campo en los estados de Yucatan, Quintana Roo, Veracruz, Sonora y Baja California, en el extranjero en Arizona y en el desierto de Atacama, en Chile. Su trabajo teórico parte de la investigación que realiza en el Seminario Permanente de Antropologia de la Complejidad Humana; sus temas de análisis se basan en la memoria colectiva, el simbolismo, el cambio social, la violencia, la guerra, la etnicidad y las identidades colectivas y su resistencia, en el espacio de la antropología del desierto y de una construcción transdisciplinar que permite, desde la larga duración, entablar diálogos entre el pasado y el presente. Es profesor en diferentes posgrados de la UNAM, como el de Antropología y el de Estudios Mesoamericanos donde imparte diferentes seminarios y dirige tesis. Ha publicado más de 90 artículos o capítulos de libros colectivos y de autor único en diferentes editoriales de prestigio nacional e internacional.

INTRODUCIR OBSERVABLES El conocimiento social y cultural tiene como uno de sus puntos de partida la perspectiva antropológica; de ahí que sea necesario buscare implementar métodos de análisis acordes con el contexto deseado y estudiado. Es decir, la construcción de observables posibles conlleva a establecer en la mirada la acción del saber observar desde una perspectiva global; lo que nos indica es la incertidumbre de encontrar bajo esta mirada el acontecer de lo visto. Y, en ello, la delimitación de una estructura de conocimiento empírico y conceptual que permita un acercamiento verosímil al proceso enunciado y estudiado; de esta forma, el conocimiento-investigación adquirido produce elementos retóricos que coadyuvan a establecer las estrategias del propio trabajo desde una perspectiva transdisciplinar. Iniciar el proceso delimita la construcción abstracta de un corpus discursivo que denote los límites de referencia en los niveles del sujeto social, temporal y espacial. Dado el principio de taxonomías posibles de un proceso, pueden establecerse puntos de referencia entre lo obtenido a través de las fuentes escritas y la experiencia del investigador, en cuya suerte está la posibilidad de selección de un articulador teórico, que delimite el conocimiento empírico en la construcción de los datos, en el trabajo de gabinete y más tarde en el campo. A partir de la elaboración de lo anterior, el saber pertinente posibilita la acción discursiva sobre la construcción teórica de la investigación-texto; este inicio de la tarea de investigación denota su postura ante la recurrencia de efectos empíricos que desbordan el trabajo de campo para seleccionar, clasificar y catalogar la información obtenida, lo cual nos conduce por espacios de contradicción factual que articulan los distintos giros del trabajo. Para poder diseñar la estrategia del desplazamiento en la investigación, es necesario hacer énfasis en el ítem que nos ubica en el planteamiento del problema, lo cual presupone que la conducción de lo señalado se encuentra en espacios cerrados, que al entrar en movimiento se abren paulatinamente, creando incidencia en la incertidumbre del proceso de investigación. La implementación del deslizamiento determina la ruta hacia formas de escrituración en distintas vertientes conceptuales para organizar y reorganizar lo encontrado como producción de la base de datos, que se constituirá en parte del corpus de investigación. Para que un proceso de investigación tenga sentido, es necesario prevalecer el contenido teórico que permita dar sentido a la construcción del dato empírico y conceptual, de donde la consecución de dichos elementos denota la conducción del proceso. Desde esta perspectiva, estamos diciendo que la construcción del entramado del trabajo de gabinete, en primera instancia, y la de campo (descripción-oralidad), en segunda, es el resultado de una cuidadosa estrategia deconstructiva de los ámbitos de la investigación. Por otra parte, hay que dejar en claro que el proceso de investigación planteado desde una perspectiva etnográfica, etnológica y antropológica, recoge en su propia producción el ordenamiento sistemático de la información, lo que conlleva a establecer en su interior una lectura antropológica de los datos descubiertos, primero en los documentos y libros consultados en la investigación de gabinete para después pasar a un segundo nivel de ordenamiento que nos lleve al trabajo de campo. En consecuencia, al entablar un diálogo entre lo preestablecido en el proyecto de investigación, lo encontrado en la estructura documental y la observación directa realizada en el trabajo de campo (descripción-oralidad), encontramos un desplazamiento paulatino que produce inestabilidad en relación con las premisas originales y consecuentemente abre nuevas perspectivas de desarrollo en el planteamiento del problema. Lo anterior organiza, desde una postura cargada de incertidumbre, la necesidad de configurar una epistemología en la construcción de las fuentes. Es decir, el dato, al ser una construcción arbitraria en relación con los objetivos de la investigación, manifiesta en su continuidad el quehacer de una historia posible; argumentarlo y asegurarlo en el acto narrativo denota la posibilidad y exigencia de un sólido aparato teórico que coadyuve los distintos giros que pueda tener el acto de investigar. Los articuladores que dan sentido a este quehacer posibilitan acciones que conllevan a generar permanentemente cruzamientos entre el dato empírico y la construcción teórica. La regulación de los dos niveles anteriores organiza, en el acto del saber investigar, la acción de encuentro con la diversidad y la otredad cultural, produciendo en su dialógica la capacidad de captación de constantes que permitan incidir en la incertidumbre. Así, la experiencia del investigador resulta de vital importancia al elaborar los distintos niveles de la etnografía, como la incidencia que se tiene para elaborar una biografía. Historias, acontecimientos, hechos, sucesos y procesos sociales o míticos denotan en los eventos referidos un acercamiento sistemático hacia el objeto de estudio, alimentando el corpus de la investigación en la etnografía de la escritura, en la de la descripción yen la de la oralidad para producir niveles sígnicos en el espacio de los significantes y de los significados. Es decir, el dato etnográfico sólo puede existir en la medida en que la construcción teórica ha dado lugar a una perspectiva empírica consecuente con la estrategia de investigación, porque ha logrado establecer pautas verosímiles del hecho real; así, la continuidad obtenida permite dar un giro a la incertidumbre y la inestabilidad para localizar, en el acercamiento, la selección de eventos que determinen la continuidad de la historia. Es decir, a partir del encuentro de continuidades narrativas, la lógica de lo establecido mantendrá un orden sobre el discurso; de esta forma, el hecho real, desde la medida de la construcción etnográfica, adquiere en su accionar una nueva estrategia de continuidad: el hecho real como contendor de verosímiles, que interponen veracidad narrativa, en cuanto a la acción de los enunciados. Dicho de otra manera, la realidad captada por la mirada del antropólogo posibilita la escritura etnográfica a través del diario de campo. La principal herramienta de trabajo es el diario de campo, puesto que es el lugar de la escritura etnográfica por excelencia; los pormenores de la experiencia del estar en el campo se convierten en el registro de la evidencia vivida y recreada, desde una escritura que construye el acto del saber vivir en una cultura distinta, lejana, pero igualmente cercana por los medios de comunicación globales, por el tránsito de mercancías y los nuevos mercaderes del consumo masivo, más cercana por los deseos de ser civilizados bajo los signos del imperio. Mestizaje e intercambio son el sentido de las culturas del presente, y las llamadas sociedades tradicionales en el ámbito rural no son la excepción, el mundo urbano se convierte en una forma de semejanzas que intenta ver el mundo desde similitudes ideológicas. En este sentido, la descripción etnográfica debe dar cuenta del presente que se vive en los distintos espacios de organización social, estableciendo en el discurso recursividades que permitan dar el carácter de fuente etnográfica a lo descrito como evidencia. Lo que significa que el diario de campo se convierta en la herramienta factual donde se plasman escrituras que son testimonio de los hechos vistos, vividos y narrados por el antropólogo. Más tarde la evidencia y la escritura se unen en un solo corpus discursivo que da sentido a la descripción etnográfica, como el testimonio que queda en el diario de campo. Al terminar el nivel etnográfico escritura-descripción-oralidad, en esta parte del proceso existen variantes a seguir. En primer lugar, está la perspectiva etnológica que delimita empíricamente la comparación etnográfica a partir de los distintos rasgos comunes al interior del grupo, o de algún otro grupo, que establezca lazos de continuidad cultural. Movilidad que desarrolla en el espacio de lo empírico la ejecución de semejanzas que ayuden a comprender el orden de las sociedades, buscando en su propia organización los principios internos que regulen la organización y la auto organización que lleva a las sociedades a estar presentes ante el campo de sus propias historicidades. El segundo giro toma el camino de la antropología social, que lleva el recorte etnológico para poder crear, desde una perspectiva más profunda, la argumentación teórica que ayude a establecer en el espacio de los significados las posibles explicaciones o interpretaciones que den sentido al sujeto social, al tiempo y al espacio. Lo anterior nos quiere decir que, a partir del encuentro etnográfico como fuente, la perspectiva etnológica adquiere sentido en su nivel comparativo, pero es a partir de la construcción de la abstracción teórica que la antropología social emerge. Este último nivel posibilita que, a partir de pensar e interpretar-explicar el sentido de la sociedad estudiada, el trabajo antropológico adquiera su perspectiva teórica para poder plasmar desde una postura intelectual la construcción verosímil de su propio discurso. Es decir, el acercamiento de una lectura teórica produce en el discurso la construcción de observables que denotan aspectos no vistos a partir del sentido común del trabajo etnográfico y etnológico; asimismo, el nuevo corpus dispone de argumentaciones fundamentadas, en nuestro caso en específico, en un análisis transdisciplinar que, como veremos a lo largo del presente texto, interpone relaciones de reciprocidad y convivencia entre lo visto, oído y descrito con el aparato teórico que desarrollan los sistemas complejos. Articular el proceso de investigación nos lleva a establecer actualmente cuál es el papel que tiene la antropología en su perspectiva científica, ¿para quién se trabaja?, ¿por qué se trabaja?, ¿cuáles son los compromisos que se adquieren en el gabinete y el trabajo campo? Las premisas anteriores concatenan en el trabajo etnográfico, en el etnológico y en el antropológico una lectura que debe ser transdisciplinar para poder vincular las diferentes epistemologías de las ciencias hacia el trabajo antropológico. Frente a nosotros se abre un universo conceptual que allana nuestra ciencia en muy variadas direcciones, para evidenciar el pasado, el presente y el futuro a través de los estudios sobre la memoria colectiva; en ello va implícita la identidad y los niveles de adscripción a la etnia, a la cultura, el género, la cuestión nacional, el patrimonio y la política, así como los sistemas de creencias que determinan la orientación ideológica de las sociedades. En la relación existente entre la memoria colectiva y la identidad se plasma en el paisaje y en el territorio lo relacionado con el patrimonio cultural como el lugar desde donde el tener un asentamiento equivale a proporcionar a la sociedad espacios de pertenencia y de adscripción a la tierra, lo que significa que el pasado y el presente adquieren sentido por un patrimonio común, no dividido, sino unificado en una sola perspectiva, donde la cultura material arqueológica, arquitectónica e histórica van a la par de las fiestas tradicionales, la alimentación, las creencias, el simbolismo y todo aquello que posibilite vínculos con la cultura y la prevalencia de las sociedades en la vida en común. El acercamiento que proponemos deja en claro que la antropología, como ciencia, necesita actualizarse hacia las nuevas problemáticas del mundo actual, estableciendo de entrada que ya no existen sociedades fuera de los procesos de occidentalización y que el mundo es cada vez más pequeño, sea por las comunicaciones en todas sus variantes, sea por las mercancías y las unidades de producción que buscan los lugares de mayor explotación para instalarse, donde los costos de producción sean los más bajos y así incrementar las ganancias geométricamente. Estas son prerrogativas del mundo actual, que no llamaré posmoderno, y que en su lugar interpondré el concepto de presente vivido por diferentes sociedades desde distintos niveles de sujeción al mercado, pero siempre dominados por el nuevo ejercicio del imperio (con un rostro legible por la capacidad destructiva que tiene y por una incesante necesidad de mercantilizar el mundo; ya sea en las mentalidades sometidas y sujetadas para aceptar la servidumbre voluntaria y en consecuencia en la necesidad de venderse al postor en turno, que ya no es el mejor, el que daba mejores garantías), al que ahora le toca en la nueva distribución del planeta en la desaparición de la etnicidad y de los Estados nacionales.

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