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Libros UNAM

Tiempo de Revueltas cuatro: nota roja y sentido trágico [La firma de José Revueltas]

Tiempo de Revueltas cuatro: nota roja y sentido trágico [La firma de José Revueltas]

 

ISBN: 9786073003995

Autor(es): José Manuel Mateo

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Instituto de Investigaciones Filológicas

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$280
ISBN/ISSN 9786073003995
Entidad Académica Instituto de Investigaciones Filológicas
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2018-
Tema Crítica Literaria
Número de páginas 144
Tamaño 20 x 13 x 1
Terminado o acabado rústico
Idioma Español
Contenido Liminar
Móviles, tentativa 7

Primera
"Pienso muy lejos": nota roja y sentido trágico en manos de José Revueltas 21

Segunda
Día a día aparece más clara la naturaleza psicopatológica de G. Cárdenas Hernández 75
Mi hijo será el último en juzgarme. Patético relato de sus crímenes hace la filicida 81
Gregorio Cárdenas Hernández, motivo de una acalorada disputa de médicos especialistas 89

Tercera
Apostillas 111

Bibliografía 127

Detalles

En 1942 José Revueltas firmó tres reportajes para El Popular: dos sobre el multihomicida de mujeres Gregorio Cárdenas Hernández y uno sobre Ricarda López Rosales, mujer que dio muerte a sus dos hijas. En una publicación que se supone efímera, Revueltas cristaliza de modo permanente la lucidez y trascendencia de una conciencia femenina, echando mano del diálogo y el testimonio. La figura de Gregorio Cárdenas proporciona un punto de contraste para advertir la dimensión trágica de una personaje como Ricarda y brinda la ocasión de observar cómo, en el caso de nota roja más famoso de la época, Revueltas se ocupó menos del asesino que de la asamblea de especialistas encargada de examinar al sujeto. Algo sobre las prácticas de los expertos alcanza también su crítica en estos reportajes de nota roja.

José Manuel Mateo

Forma parte del Centro de Estudios Literarios del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM. Ha publicado libros, artículos y antologías en torno a la obra de José Revueltas, además de trabajos sobre literatura popular. En 2011 obtuvo el VIII Premio Internacional de Ensayo que otorga Siglo XXI Editores.

Móviles, tentativa Tiempo de revueltas: época de alboroto y sedición, de riña y de pendencia; turno de la inquietud, la duda, el azoro; ocasión para el disenso y la mudanza, para torcer y confundir las cosas, para conmover y alterar los ánimos. Sí, pero también: momento del examen, fecha de la imaginación, lapso para fantasear y discurrir, tiempo de volver sobre los pasos, de dar vuelta a las cosas sin darles la vuelta, de dilatarse pensando, de instalar una magnitud física para meditar de nuevo lo ya reflexionado: Tiempo de Revueltas... La constelación de significaciones que asumió el diccionario en 1803 en torno al concepto revuelta se antoja como el muy anticipado anuncio de una escritura que sería intrincada y compleja: una tentativa circular que no pretende inscribir el tiempo del origen en el tiempo histórico sino reconsiderar lo escrito, lo dicho y lo pensado mientras la escritura misma sucede... Sin embargo, apenas se despliega, cualquier definición se vuelve insensata cuando se desea condensar en unas líneas la obra de José Revueltas: apenas si nos aproximamos a señalar su sitio cuando la pensamos como una literatura de dimensiones geológicas, astronómicas, terrenales, históricas, humanas... Un siglo después, en 1914, el diccionario había llevado muchas de sus acepciones de la forma femenina del sustantivo a la neutralidad del infinitivo, entre ellas, nada menos, la que asemeja la revuelta con la meditatio. El presente trabajo se incorpora a una serie que, precisamente, comienza a bordear los terrenos donde Revueltas hace de la relectura y el examen su motivo y el impulso de su escritura; a veces también su tema. Al principio, los términos de la tarea que nos habíamos fijado consistían en preparar una selección amplia que diera cuenta de la multiplicidad de géneros (subgéneros, dirán algunos) y cuestiones que Revueltas supo llevar al terreno del ensayo. Sin embargo, en el camino fue quedando claro que esa pretensión antológica resultaba impracticable, por la extensión de algunos de los escritos seleccionados y porque difícilmente podría establecerse una serie ilustrativa de los intereses de Revueltas como ensayista. Durante la lectura de las obras completas se manifestó, además, una nueva certidumbre: tratar de hacer una antología del trabajo ensayístico de Revueltas era tanto como proyectar un resumen del siglo xx. Por estas razones, la idea de perfilar una compilación fue quedando atrás y en su sitio comenzaron a crecer los comentarios y las notas. Se puede decir también que la idea de la selección excluyente (el antólogo siempre se disculpa porque, contra su voluntad, algo quedó fuera) dio paso a la reunión sucesiva sin límites precisos. La estrategia nos ayuda a no darle la vuelta a la tarea de intentar una aproximación al siglo xx, pues, en efecto, la obra entera de Revueltas es una exploración crítica de ése que a un tiempo es el siglo de los procesos de Moscú y el siglo de la revolución de octubre, condensación binaria que no sólo puede aplicarse al mundo perdido?) del comunismo sino al mundo extraviado?) de las democracias (un ejemplo: nunca se habían vigilado tanto como ahora las fronteras ni se había traficado con quienes migran con la saña de las últimas décadas... la circulación de la información tampoco ha corrido mejor suerte en el mundo libre de hoy, siempre listo para la censura). Tiempo de Revueltas: ocasión para insistir de nuevo en más de una materia; para ejercer la crítica de un siglo que no se ha desvanecido. La reunión sucesiva por la que optamos consiste en ocuparnos cada vez, en un volumen distinto, de un ensayo de Revueltas, con una extensión mayor de la que permite una revista, aunque tal vez menor de la que suponen los estudios. Siempre que sea posible, se incluirá la versión íntegra del texto de referencia, o bien un fragmento que ayude a establecer las coordenadas en las que se desplazan nuestras consideraciones. Así, al título general Tiempo de Revueltas, seguirá en cada caso un subtítulo propio del tema en cuestión y que a la vez indicará los nombres de esas otras voces con las que nuestro escritor polemizó o entró en diálogo. Nuestra aproximación al siglo no será por tanto una recapitulación de ideas y posturas individuales, sino un modo de hacer presencia en mitad de la inteligente, plural y apasionada conversación que Revueltas sostuvo durante cuatro décadas. A diferencia de los primeros tres volúmenes que forman nuestra serie, en esta ocasión no presentamos a Revueltas frente a otra figura intelectual o literaria del siglo xx. No obstante, sí comenzamos por confrontar a Revueltas con la imagen que de él se ha construido como reportero de nota roja, aun cuando, hasta donde ha sido posible averiguar, sólo firmó tres notas de este tipo, dos sobre el mismo caso, y las tres fueron publicadas en El Popular durante el mes de octubre de 1942. Si sólo fuera por las notas efectivamente firmadas podríamos decir que se ha sobredimensionado el papel de reportero de nota roja que se atribuye a Revueltas; en cambio, si atendemos a la incorporación de ese género del periodismo en la obra narrativa, es claro que trabajos como los escritos por Sonia Peña comienzan a "articular cabalmente esa faceta del polígrafo con el conjunto de la obra", como lo solicitaba Jorge Fuentes Morúa hace quince años.' Pero todavía cabe añadir, me parece, algo más: aun cuando Revueltas sólo firmara tres notas de este género, el breve conjunto vale como ejemplo periodístico y literario a la vez. No interesa por ello insistir demasiado en los dichos de quienes se han dedicado a estudiar la obra de Revueltas en este aspecto, sino emprender un ejercicio de lectura a partir de las notas publicadas en 1942. Y subrayo el participio porque, si bien se ha revisado el archivo de José Revueltas resguardado en la Benson Latin American Collection, de la Universidad de Texas, en Austin, para tratar de localizar alguno de los originales, antecedentes o apuntes de esas colaboraciones, lo que interesa realmente es volver a poner en letra de imprenta (así sea electrónica) lo que el público o los lectores de El Popular tuvieron a mano. Digamos que se trata de leer y dar a leer eso que en otro tiempo alguien más pudo haber leído. Por ello, más que pretender la fijación del texto, lo que interesa generar es un orden de lectura, sin duda artificial, porque tendremos la reproducción de las palabras pero no la materialidad de la impresión de negro sobre blanco ni el formato que obliga (o invita) a extender los brazos... pero justamente se trata de confiar en lo que una nueva disposición de la materia verbal puede proporcionarnos como experiencia literaria. Así, el volumen que tiene el lector entre las manos ofrece de entrada el producto de nuestra propia experiencia de lectura, que parte de tomar las tres notas escritas por José Revueltas en 1942 como un solo cuerpo donde lo ingobernable del azar termina por aliarse con un empeño significante: si las tres notas firmadas por Revueltas se leen en orden cronológico veremos que el escritor no hace un reportaje de los casos por simple contraste o interés en los perfiles psicológicos (algo en lo que ha insistido Álvaro Ruiz Abreu, por ejemplo), sino que confronta intencionalmente dos historias (la del multihomicida de mujeres, Gregorio Cárdenas Hernández, y la de Ricarda López Rosales, mujer que dio muerte a sus dos hijas a causa de la miseria y el abandono en que las tres vivían) como extremos de una dialéctica del crimen (no presente sino proyectado en el porvenir) cuyos momentos están marcados por la mujer como sujeto de la violencia: las mujeres víctimas del homicida masculino, las niñas víctimas de la madre, la madre asesina porque es víctima de la miseria y el abandono de los hombres... e incluso el médico español Gonzalo Lafora, quien aporta su experiencia clínica para el caso de Cárdenas Hernández, se ve alcanzado por este circuito de violencia; no sólo por la xenofobia con la cual se le trata, como lo hace notar Revueltas, sino porque se le juzga en los mismos términos que a una hechicera con el fin de desautorizar su diagnóstico. Como puede notarse, en nuestra lectura el reportaje sobre Ricarda López Rosales ocupa un sitio central y, aunque la importancia de esta breve pieza periodístico-literaria ya había sido destacada por Álvaro Ruiz Abreu en 1983, nuestra aproximación procura señalar la lucidez y trascendencia de una conciencia femenina que Revueltas consigue cristalizar magistralmente, con el diálogo como recurso para hacer de la escritura testimonio pero también crítica del mundo. La figura de Gregorio Cárdenas Hernández entra en el registro de nuestros intereses en tanto proporciona un punto de contraste para advertir la dimensión trágica de una personaje como Ricarda López y porque también brinda la ocasión de observar cómo, en el caso de nota roja más famoso de la época, Revueltas se ocupó menos del asesino que de la asamblea de especialistas encargada de examinar al sujeto. Algo sobre las prácticas disciplinarias y las posturas que asumen los expertos alcanza también su crítica en los reportajes de Revueltas y, como veremos, algo también nos sugiere la mirada del escritor sobre la visión de los especialistas cuando éstos eligen sus casos de interés. En la segunda parte del volumen, preparada con la colaboración de Thania Aguilar, se encuentran las tres piezas de nota roja que llevan la firma de Revueltas. Y puesto que al menos dos de ellas han aparecido más de una vez con cambios o francas alteraciones (mismas que comentamos en la primera parte de nuestro trabajo) se ha optado por reproducir cada nota cotejada con las versiones publicadas en El Popular, al tiempo que se acompañan de elementos sólo en apariencia extraños al texto, pues en cierta forma le son propios, en tanto potencian su significado y ayudan a crear la ilusión de una materialidad ausente (esa que asociamos a la circulación periodística). Es siguiendo este criterio que para cada nota se incluye primero la cornisa localizada en la parte superior del periódico; después se consigna el título, seguido del sumario que comenta o sintetiza la nota; si hay más de un título o más de un sumario, se reproducen en el orden con que aparecen en el periódico y, para tratar de suscitar la impresión que causan los encabezados, se mantienen (hasta donde la edición actual lo permite) los usos tipográficos: versales en todo el título o versales en cada palabra, según sea el caso, así como el empleo de negritas, cursivas y blancas. También se incluye a pie de página un comentario sobre la posición que ocupaba la nota en la retícula del diario y se describen muy brevemente los reportajes o las noticias del día contiguas. En esta segunda parte del volumen sólo se incluyen notas relacionadas con la transcripción de los reportajes; todas las aclaraciones, informaciones o comentarios sobre las personalidades médicas que trataron a Cárdenas Hernández, sobre los medicamentos o términos clínicos empleados en los reportajes y sobre algunos elementos de contexto urbano e histórico se encuentran en la tercera parte de este volumen, que lleva por título "Apostillas". Vale la pena añadir que en la segunda parte se corrigieron erratas evidentes, se uniformó y actualizó el empleo de acentos y la puntuación. Se ha mantenido, en cambio, el uso de mayúsculas, comillas y guiones de diálogo. Sólo se sustituyeron las comillas cuando era claro que su intención no consistía en citar sino en destacar un término; el empleo de cursivas se mantiene como en el diario. Para terminar estos apuntes preliminares añado lo siguiente: un brevísimo adelanto de nuestro trabajo se presentó como ponencia en el III Coloquio de Estudios del Libro y la Edición en México, celebrado el 21 de abril de 2016; la reunión fue organizada por el Seminario Interdisciplinario de Bibliología con el apoyo del Instituto de Investigaciones Bibliográficas y la Facultad de Filosofía y Letras; agradezco en estas páginas a las doctoras Marina Garone y Kenya Bello por la invitación. Otro avance, muy breve, apareció con el título "La firma de Revueltas: tres piezas de nota roja" en la revista Variopinto (número 43, mayo de 2016); asimismo, las dos partes principales del volumen fueron publicadas casi en su versión actual en la Revista de Literaturas Populares (volumen doble, año XVI, números 1-2, enero-diciembre de 2016); las condiciones de la publicación obligaban a presentar por separado, en la sección "Textos y documentos", los reportajes de Revueltas y después, en la sección "Estudios y ensayos", nuestra propuesta de análisis, lo que llevaba a repetir algunas informaciones que ahora se ha procurado evitar. Agradezco a Margit Frenk "tan excesivo favor de dar a las prensas mis borrones" (con dictámenes de por medio, se sobreentiende), al abrigo de una revista fecunda en propuestas metodológicas y con una libertad cada vez más escasa en otros sitios, virtudes que han sido cultivadas por Margit y por todos quienes han formado parte de un comité de redacción en el que soy apenas un recién llegado. Y aunque agradeciendo uno siempre parece quedar corto, a pesar de tomarse numerosas líneas para ello, pues no siempre se declara por entero lo debido ni totalmente ni a todos, 'por lo menos hago aquí lo propio con Enrique Flores, de quien recibí generosos comentarios y referencias que me ayudaron a preparar algunas de las notas que forman la tercera parte del volumen; con Thania Aguilar, quien más de una vez asistió a la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para facilitar mis consultas de El Popular y realizó, adicionalmente, la transcripción de los reportajes revueltianos; con el personal, de la Benson Latin American Collection, de la Universidad de Texas, en Austin, por su siempre amable atención durante la consulta del archivo de José Revueltas, realizada en noviembre de 2015; y por último, pero no por ello con menor reconocimiento, agradezco al Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica (PAPIIT), de la Dirección General de Asuntos del Personal Académico de la UNAM, así como al Instituto de Investigaciones Filológicas por brindarme un espacio y proporcionar los medios materiales para continuar con el estudio de la inagotable obra de José Revueltas. Particularmente, en el caso de este volumen nada hubiera avanzado sin el apoyo del PAPIIT, el cual me permitió viajar a Austin, para revisar, entre muchos otros documentos, la carpeta preservada bajo el rótulo "Artículos de Policía, Notas, Proyectos, 1939, N.d."; y tampoco habría dado el siguiente paso sin la hospitalidad con que Margit y los colegas de la Revista de Literaturas Populares recibieron la idea de incluir los reportajes de nota roja firmados por Revueltas en uno de sus números. Desde luego, ellos esperaban sólo una colaboración para la sección "Textos y documentos", pero a mí se me fue la mano, aprovechando -literalmente- el viaje a Austin y las constantes vueltas al centro de la Ciudad de México para trabajar en la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada. Tal vez nada se habría perdido si hubiera dejado de escribir lo aquí presente, pues como decía Juana Inés de la Cruz (a quien vuelvo a citar aunque no venga obligatoriamente al caso): "Yo no estudio para escribir, ni menos para enseñar (que fuera en mí desmedida soberbia), sino sólo por ver si con estudiar ignoro menos". No obstante, honestamente, espero que algo de lo averiguado sea útil para alguien en algún punto del país, y eso permita corresponder con los apoyos. Y llegado el momento de cerrar, ahora sí, esta nota previa, pido disculpas por la "casera familiaridad" en que vinieron a dar los agradecimientos y aunque no pretendo saber más sobre José Revueltas que otros estudiosos de su obra, sí veo que el tiempo por él preservado en su escritura periodística y literaria puede llevarnos al origen del mito (o del relato histórico), al sentido profundo de una época y, no obstante el golpe de realidad, siempre animarnos a batallar con estos días en que tuvimos la suerte de pasar por la tierra.

Tiempo de Revueltas cuatro: nota roja y sentido trágico [La firma de José Revueltas]

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