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Libros UNAM

Sistemas agroalimentarios locales de proximidad: contextos rururbanos en México y España

Sistemas agroalimentarios locales de proximidad: contextos rururbanos en México y España

 

ISBN: 9786073008723

Autor(es): Delgadillo Macías, Javier / Sanz Cañada, Javier (coordinadores)

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Instituto de Investigaciones Económicas

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

Special Price MXN$350

Precio Habitual: MXN$500

ISBN/ISSN 9786073008723
Entidad Académica Instituto de Investigaciones Económicas
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2018-
Tema Economía
Número de páginas 280
Tamaño 21 x 14 x 1.8
Terminado o acabado rústico
Idioma Español

Detalles

El mundo enfrenta un problema creciente de escasez de alimentos que afecta a un amplio sector de la población al mismo tiempo que crecen el desperdicio de comida y la concentración de excedentes en unos cuantos países. Prevalece un modelo de producción y consumo desigual comandado por la "gran distribución" que aprovecha la optimización de la logística y el aprovisionamiento en escala mundial, además de un alto grado de concentración oligopolista para sostener un papel protagónico a expensas del medio ambiente y la insatisfacción alimentaria global. Este fenómeno tiene una expresión social y una dimensión económica y territorial en escala local que afecta, tanto a espacios rurales, como a ciudades pequeñas y áreas metropolitanas de mayor dimensión, ligadas todas ellas a procesos de producción y consumo emergentes donde se busca contrarrestar este modelo inequitativo dominante.
El interés de la presente obra se sitúa en esta dimensión local y regional al exponer casos localizados en México y España, resultado de la colaboración entre instituciones del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España y de la Universidad Nacional Autónoma de México. Los autores abordan, entre otros aspectos, experiencias ligadas a la producción y consumo agroalimentario en linderos de proximidad geográfica rururbana, las formas de organización y reproducción social de grupos urbanos de consumo, el papel de las cooperativas y los productores comunitarios ubicados en zonas perimetropolitanas, y la relevancia que tiene la agricultura familiar y la agroecología como alternativas económicas y opciones de consumo fuera del sistema formal de comercialización predominante.

Delgadillo Macías, Javier

Doctor en Geografía Económica por la UNAM. Realizó sus estudios de licenciatura y de maestría en la misma universidad. Obtuvo la especialidad en Políticas Públicas y Desarrollo Regional en el Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social, organismo de las Naciones Unidas. Es investigador titular en el IlEc adscrito a la Unidad de Investigación en Economía Urbana y Regional, además participa en el Programa de Estudios Regionales en el Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM la cual le otorgó la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos (1993). Principales líneas de investigación: geografía económica; economía y organización espacial; desarrollo regional y urbano; gestión y ordenamiento territorial, y políticas públicas y gobernanza local. Mantiene amplia vinculación con organismos del sector público en el diseño, evaluación y operación de políticas de desarrollo regional y ordenamiento territorial en México.

Sanz Cañada, Javier (coordinadores)

Es doctor ingeniero agrónomo por la Universidad Politécnica de Madrid (199o), con especialización en Economía Agroalimentaria. Realizó estudios postuniversitarios en el Centre International de Hautes Études Agronomiques Mediterranéennes de Montpellier (Francia, 1983-1985). Es uno de los coordinadores del European Research Group "Local AgroFood Systems", constituido en 2008 por más de una veintena de centros de investigación y universidades europeas. Sus publicaciones pertenecen al ámbito de la disciplina de la Economía Agroalimentaria y del Análisis Territorial, respondiendo, entre otros. Investigador (1992), y vicedirector (2011 a la fecha) del Instituto de Economía, Geografía y Demografía, Madrid del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSiC, España).

El mundo enfrenta un problema creciente de escasez de alimentos que afecta a un amplio sector de la población y, al mismo tiempo, crecen el desperdicio de comida y la concentración de excedentes en unos cuantos países. Prevalece un modelo de producción y consumo desigual comandado por la "gran distribución". Mediante la optimización de la logística y el aprovisionamiento en escala global como principio de funcionamiento, además del alto grado de concentración oligopolista, se ha consolidado su papel protagónico a expensas del medio ambiente y la insatisfacción alimentaria global, mientras millones de pequeños agricultores son cada vez más pobres. De hecho, 80% de las personas que pasan hambre en el planeta trabajan en la producción de alimentos en el sector agrícola. La desigualdad en el consumo alimentario está asociada al problema de la inequidad social. En 2016, la riqueza neta de la mitad más pobre de la población mundial se redujo 38%, mientras que la riqueza concentrada en manos de las 62 personas más ricas del mundo se incrementó 45% (Oxfam, 2016). A ello se suma el aumento de la población y su desigual distribución. De acuerdo con el informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) titulado El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2016, en el año 2050 la población mundial será de 9 100 millones de personas; es decir, 34% más que hoy en día. El informe señala que prácticamente todo este incremento de la población tendrá lugar en los países en desarrollo, mientras que la urbanización continuará a un ritmo acelerado; esto es, aproximadamente 70% de la población mundial será urbana (en la actualidad esta cifra es del 49%). Para alimentar a esta población más numerosa, más urbana y más rica, la producción de alimentos (excluyendo los alimentos empleados en la producción de biocombustibles) deberá aumentar en 7o% (FAO, 2016). El panorama anterior muestra la forma dominante actual de organizar el comercio de alimentos bajo una gobernanza global. Ésta es liderada por los corporativos de la gran distribución alimentaria, la cual tiene un carácter oligopólico que lleva a estandarizar el modelo en escala mundial. Sin embargo, lo relevante es que, frente a este modelo, hay opciones en los mercados agroalimentarios que surgen de manera organizada en diversos países y áreas urbanas consolidadas, y que miran las producciones locales como una alternativa. La sostenibilidad en los procesos de desarrollo y la resistencia contra los desequilibrios espaciales y los impactos medioambientales ocasionados por la globalización han servido como guía. Se han impulsado diferentes tipos de estrategias para dotar de calidad a estas producciones locales, contrapuestas a los procesos de estandarización de los alimentos. El objetivo es agregar valor y aprovechar las ventajas que posibilita la ubicación geográfica, la recuperación de la cultura identitaria de la población y la patrimonialidad que los lugares generan. Una de estas alternativas está cobijada bajo el enfoque de los Sistemas Agroalimentarios Locales (SIAL). Los SIAL son concentraciones espaciales de explotaciones agrarias, empresas e instituciones en red, especializadas territorialmente en torno a un subsector o subsectores agroalimentarios determinados. De este modo, estas concentraciones organizan de forma colectiva en escala local las actividades agroalimentarias y tienen en común toda una serie de activos específicos inherentes a un territorio (Muchnik et al., 2008). El enfoque sobre los SIAL hace énfasis en las ventajas obtenidas por los agricultores y pequeños productores agroindustriales cuando se localizan en la misma región que los consumidores y se organizan, es decir, subrayan las sinergias derivadas de la proximidad geográfica y organizativa entre los agentes de la cadena alimentaria local. Los atributos a los cuales se les dota de valor son la calidad del producto y la identidad alimentaria vinculada al territorio con el fin de obtener rentas de diferenciación asociadas a este tipo de especificidad territorial, como sucede en el caso de las denominaciones de origen y de otros tipos de indicaciones geográficas. Otros modelos de producción agroalimentaria local, que son alternativos al modelo global predominante de la gran distribución, ubican también la proximidad en un lugar preferente, pero en este caso entre los productores agrarios y agroindustriales y los consumidores. Los enfoques denominados como "redes agroalimentarias alternativas" hacen énfasis en las relaciones de confianza y proximidad geográfica y organizativa que se establecen entre productores y consumidores en determinados circuitos comerciales cortos. Suelen corresponder a iniciativas vinculadas también a la producción orgánica, o incluso a la agroecología, y se encuentran ligados a entornos periurbanos y de interacción urbano-rural. La ausencia de intermediarios comerciales es un prerrequisito del modelo y minimizar la huella de carbono uno de sus objetivos. Estas redes alimentarias alternativas se adecuan a la demanda de determinados atributos medioambientales por parte de determinados segmentos de consumidores. Algunos ejemplos significativos de este tipo de alternativas son los grupos de consumo, los huertos sociales y comunitarios, los mercados de productores, las plataformas logísticas de productores y consumidores o el aprovisionamiento público a productores con cláusulas medioambientales y sociales. Estas formas de abordar la producción y el consumo alimentario que son ajenas al modelo de la gran distribución (SIAL y AAFN, entre otras) tienen una presencia significativa, aunque minoritaria, en países europeos, así como en Japón o Norteamérica, y continúa su difusión a otros continentes. En algunos casos, como lo son las denominaciones de origen en la Europa mediterránea, son alternativas consolidadas, mientras que en otros tienen un carácter más emergente, como lo son las plataformas logísticas que vinculan a agricultores y consumidores. Las dinámicas de proximidad organizativa, concebidas como proximidad en las estrategias económicas y organizativas entre los agentes de la cadena alimentaria o entre productores y consumidores (Benko y Desbiens, 2004), se revelan como el hilo conductor común de estos modelos. Los factores competitivos de estos modelos de proximidad entroncan con atributos emergentes en la demanda de los consumidores; hablamos de atributos como la calidad diferencial, el origen, el respeto al medio ambiente, la disminución de la huella de carbono y la mejora en las condiciones económicas y vitales de los agricultores. En América Latina, los circuitos de proximidad se crean como alternativas a los procesos de comercio formal y monopólico mediante expresiones de oferta y consumo solidario:' mercados de intercambio y trueque, ferias ecológicas, tianguis ambulantes y de fin de semana, mercados de productos orgánicos, programas de alimentos escolares y programas de asistencia social, etcétera. En diversos países del centro y sur de América, la mayoría de estos ejemplos se centran en modalidades de adquisición de alimentos por la agricultura familiar y organizaciones de productores que conectan la oferta local con demandas alimentarias diversas de grupos de consumo urbanos, incluso cubren demandas institucionalizadas en las escuelas públicas. Por otra parte, en México, Argentina, Brasil y otros países latinoamericanos, el enfoque de sistemas agroalimentarios locales es cada vez más difundido. Como señala Torres Salcido (2013): [... ] esta forma de adaptación de los SIAL se basa en la concentración de empresas y agroindustrias destinadas a distribuir una diversidad de productos locales en territorios específicos, pero a diferencia de los SIAL europeos, esas concentraciones empresariales tienen grandes dificultades para construir economías de escala debido, entre otros factores, a una deficiente constitución de organizaciones de productores para regular y auto-gestionar la calidad y certificación de los productos. Asimismo, cabe señalar la importancia de las prácticas solidarias y de comercio justo en los países de América Latina que enfrentan problemas críticos de pobreza, limitada institucionalidad y una escasa coordinación de los gobiernos nacionales y locales para llevar a cabo políticas innovadoras. Ante este fenómeno creciente en su expresión social y en su dimensión económica y territorial, un grupo de investigadores españoles y mexicanos nos dimos a la tarea de analizar procesos de interés común, comparables en algunos casos. Por ejemplo, analizamos la producción y consumo agroalimentario en linderos de proximidad geográfica rururbana en ciudades representativas de ambos países; documentamos formas de organización y reproducción social de grupos de consumo, cooperativas, productores comunitarios y de agricultura familiar, entre otras muy diversas alternativas que hoy se muestran como opciones de consumo fuera del sistema formal de comercialización. La presente obra reúne los resultados de esta experiencia académica que trata de dar respuesta a la pregunta inicial de esta investigación colectiva: ¿cuál puede ser la contribución de los sistemas locales de proximidad rururbanos a la finalidad social de avanzar hacia ciudades y sistemas productivos resilientes? Su contribución busca hacer frente al predominio actual de un modelo de producción y distribución alimentaria basado primordialmente en la optimización de la productividad y de los costos logísticos. Cabe señalar que dicho modelo causa importantes efectos ambientales en el consumo de recursos naturales, la contaminación de suelos y acuíferos, y el debilitamiento de la cultura alimentaria local. Los primeros tres capítulos corresponden a casos de España. Se inicia con el trabajo titulado "Prácticas económicas alternativas y nuevas dinámicas urbanas: los grupos de consumo agroecológico". Ese texto reflexiona y analiza el surgimiento de prácticas económicas emergentes ante los impactos generados por la última crisis financiera en ciudades españolas y del sur de Europa. Su autor, Ricardo Méndez Gutiérrez del Valle, se propuso conocer el origen de estas prácticas organizativas, reconocer el tipo de actores implicados y reflexionar sobre las diversas formas en que estas relaciones se plasman en el territorio. En este texto, el autor explica que las ciudades europeas se ven afectadas negativamente por la crisis financiera e inmobiliaria que ha sido agravada las medidas de austeridad fiscal y las reformas estructurales que refuerzan la hegemonía de la racionalidad neoliberal. Cabe señalar que estas respuestas a la crisis surgieron en el seno de la eurozona. Esta situación generó una desatención a las políticas de cohesión social e hizo evidente la necesidad de buscar respuestas mediante una creciente movilización ciudadana y acciones colectivas frente al injusto reparto de los costos de la crisis; de este modo emergieron propuestas alternativas a un estilo de crecimiento que se ha demostrado económica, social y ambientalmente insostenible. Bajo este contexto, el autor analiza las actividades y prácticas económicas en barrios urbanos que, aunque a menudo tienen larga tradición, ahora parecen reactivarse; todas ellas tienen como rasgos comunes la propuesta de formas de producción, consumo e intercambio distintas a las dominantes, así como el desarrollo de redes de colaboración como clave para su funcionamiento. Como idea final, el autor señala que si bien estas iniciativas fueron poco consideradas por su escasa significación en términos contables, ahora se entiende que surgieron en el contexto de la crisis del modelo de crecimiento dominante en las últimas décadas y que parten de la búsqueda de estrategias de resiliencia más inclusivas que no ignoran las dimensiones social y ambiental del desarrollo urbano actual. Frente a los problemas que genera el modelo predominante de consumo alimentario, caracterizado por un alto grado de concentración oligopolística de las cuotas del mercado alimentario mundial y de una creciente estandarización de la oferta, en el capítulo siguiente se presenta un estudio de caso sobre los mecanismos organizativos y de gobernanza territorial que asumen los grupos y cooperativas de consumo (GCC) agroecológico en un barrio céntrico de Madrid. En el texto titulado "Los grupos y cooperativas de consumo agroecológico de Lavapiés, Madrid: política, organización y gobernanza territorial", Javier Sanz Cañada, Cristina Lagoma Gutiérrez y Alla Lozenko se plantearon como objetivo analizar el modelo organizativo y el discurso de los GCC del barrio de Lavapiés como iniciativas que articulan y difunden nuevos esquemas de producción y consumo. Los autores parten de la premisa de que el modelo dominante ha contribuido a desproveer a la producción y el consumo de alimentos de su diversidad patrimonial, cultural y social. Plantean como hipótesis que los GCC de Lavapiés constituyen una opción política y de autoorganización social que refuerza el carácter alternativo de sus redes alimentarias. Además, se propusieron verificar si el modelo cumple las condiciones mínimas de gobernanza territorial. El análisis es abordado desde la óptica de la acción colectiva y la organización interna de los GCC; ponen especial interés en la dimensión de las redes y los vínculos territoriales que establecen con los agricultores de proximidad y con el tejido social y ciudadano del barrio. Los autores señalan que, desde una óptica urbana, los GCC agroecológicos contribuyen a mejorar los circuitos de acceso a los consumidores urbanos de los productos alimentarios de calidad y a impulsar el empoderamiento de los consumidores en la problemática agraria y rural. Al final del texto, señalan que el reto para Madrid está ahora en que la difusión del modelo contribuya a que las zonas rurales de proximidad se conviertan en espacios más multifuncionales, en los que se ofrezca una cierta gama de servicios ecosistémicos vinculados a la agricultura y se recuperen agrícola y ambientalmente territorios que durante las últimas décadas se habían degradado progresivamente. El capítulo subsecuente es un aporte de Juan José Michelini y Luis Abad Aragón que titularon "Nuevas prácticas colaborativas, cuestión alimentaria y desarrollo urbano: los grupos de consumo agroecológico en Vallecas, Madrid". En él, los autores exploran las características de los grupos de consumo agroecológico en Madrid en el marco del actual contexto de movilización ciudadana y los analizan en relación con la propuesta de estrategias de resiliencia y desarrollo urbano. El trabajo parte de que en años recientes los grupos de consumo agroecológico han evidenciado el interés por un conjunto heterogéneo de prácticas económicas basadas en el desarrollo de redes horizontales de colaboración y en la búsqueda de iniciativas que permitan diversificar las economías urbanas y hacerlas más inclusivas. Desde un enfoque de proximidad, los autores se centran en el análisis de los llamados grupos de consumo agroecológico. Se trata de grupos que ponen en contacto a productores agrarios que aplican formas de explotación sostenibles con consumidores urbanos organizados, al margen de los canales de distribución dominados por grandes empresas. Además, documentan los factores sociales y organizativos que favorecen estas prácticas de consumo relacionadas tanto con el reforzamiento de capacidades organizativas y de gestión como con una mejor logística de los productos agroecológicos que se manejan. En el texto se afirma que los grupos de consumo constituyen una demanda efectiva en torno a un nicho de mercado específico como los productos agroecológicos. Sin embargo, advierten que la incorporación de la cuestión alimentaria a las estrategias de resiliencia urbana requiere la promoción de verdaderos sistemas alimentarios locales que sean capaces de favorecer el escalamiento de esas iniciativas mediante el desarrollo de proyectos basados en intereses compartidos entre los diferentes actores implicados. El libro continúa con cinco estudios sobre problemáticas mexicanas. El primero de ellos es de autoría de Javier Delgadillo Macías, quien hace un análisis de un sistema de producción tradicional de base comunitaria que se lleva a cabo al sur de la ciudad de México y documenta las dinámicas organizativas locales ligadas a la producción y comercialización de un producto alimentario de amplío consumo en México. Su trabajo lleva el título de "Circuitos de proximidad en el contexto de los sistemas agroalimentarios locales: el caso de la producción de nopal en Milpa Alta, Ciudad de México". En el capítulo se analizan las formas organizativas de los sistemas de producción de nopal como anclaje territorial de los pueblos originarios de la zona estudiada; la problemática socioterritorial derivada de la presión que ejerce la dinámica de expansión urbana de la Ciudad de México, y la capacidad de resiliencia comunitaria en ámbitos rururbanos de la periferia. El trabajo es de índole metodológico. Para llegar a los resultados expuestos, Delgadillo se apoya en un modelo de sistemas organizativos territoriales aplicado al caso de la producción, distribución y consumo del nopal. En cada uno de estos sistemas se detallan procesos de agenciamiento de desarrollo local y se documentan las modalidades organizativas que la actividad económica genera como resultado de las demandas de mercados de consumo locales y de circuitos urbanos de comercialización en el área metropolitana de la Ciudad de México. El estudio se apoya en un análisis cartográfico para determinar las relaciones particulares del abasto del nopal y sus derivados con mercados urbanos, tianguis, tiendas de autoservicio y de conveniencia al interior de la Ciudad de México. Concluye con una propuesta de tipología para explicar los circuitos de proximidad entre una zona rururbana de producción tradicional y una gran extensión metropolitana que modela la oferta y la demanda del sistema productivo de nopal en escala regional y local. Por su parte, Héctor Ávila Sánchez caracteriza los efectos de la reestructuración territorial en la periferia sur de la ciudad de México y las expresiones de los procesos agrícolas en pequeña escala. Estos procesos son producto de los requerimientos del mercado urbano y dan lugar a una sólida vinculación con los espacios agrícolas adyacentes. Desde esta perspectiva, en su trabajo titulado "Prácticas agrícolas y gestión territorial en espacios rururbanos de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México: el caso de Xochimilco" señala que la cercanía entre la ciudad y el entorno rural es fundamental para la conformación y existencia de los sistemas agroalimentarios, en cuyo ámbito se desarrollan vínculos sociales y políticos para la gestión territorial y donde se han conformado mecanismos diferenciados de gobernanza. Según el autor, se trata de espacios con características de hibridación que integran elementos y formas territoriales entre lo urbano y lo rural, y que genéricamente se identifican como periurbanos; su trascendencia radica en que en ellos persisten prácticas campesinas en un entorno regido por la dinámica de la ciudad. En este territorio rural/urbano, procesos como la pluriactividad se arraigan paulatinamente. Es un ámbito donde la agricultura continúa como una actividad que permite incorporar una parte de los ingresos para que subsistan las familias autóctonas del lugar. Es un espacio donde la práctica subsiste estructurada por un fuerte componente identitario de relaciones sociales y de parentesco muy amplias, pero también donde se han desarrollado otras modalidades, como la conformación de empresas familiares que se vinculan con los procesos mercantiles y de gestión territorial en las que intervienen distintos actores sociales y productivos. En el capítulo siguiente, "Alcances de desarrollo local con innovación social: producción de queso artesanal N'a r'ay'o hyat", El caso de una organización de mujeres indígenas productoras de queso en San Pedro Ca-pula, Hidalgo", María del Carmen del Valle Rivera se plantea como objetivo analizar la problemática alimentaria. Considera, en primer lugar, el contexto de la crisis alimentaria y de la degradación ambiental creciente que afecta directamente a los sectores más vulnerables de la población rural y que profundiza sus condiciones de pobreza. En segundo lugar, la autora identifica las potencialidades de las acciones colectivas que generan innovaciones sociales en espacios rururbanos con capacidad para llevar a cabo un desarrollo local como forma reactiva a estas crisis. Del Valle señala que las formas de producción y los sistemas agroalimentarios que operan en la actualidad no ofrecen una solución a estos problemas, sino que los ahondan y afectan especialmente a la población rural en países que son dependientes de la importación de alimentos, productos intermedios y de materias primas para su elaboración. La autora asume que para el análisis y comprensión de estos problemas, la perspectiva de los esfuerzos locales encaminados al desarrollo territorial permite identificar las potencialidades y enfrentar los efectos de la globalización y las políticas de liberalización comercial, con miras a construir una sociedad en condiciones de fundar formas organizativas que emanen de la base de la sociedad y de las comunidades. La investigación se centra en el sistema agroalimentario de la organización de mujeres indígenas hñáhñús productoras de queso artesanal en San Pedro Capula, Hidalgo, y se destaca que los conceptos de innovación social, acción colectiva y gobernanza local ofrecen una herramienta que permite privilegiar el conocimiento y trayectoria de la organización de productoras, así como las estrategias seguidas para la organización productiva y el empleo de tecnologías que permiten robustecer la consistencia territorial de los productos. Ana I. Mariño Jaso presenta el trabajo titulado "Gobernanza territorial y acciones colectivas en espacios periurbanos: el Parque Ejidal San Nicolás Totolapan", el cual analizó desde el enfoque de los "bienes comunes" (cfr., Elinor Orstrom) para documentar la gestión, administración y conservación de un caso en la Ciudad de México. El estudio se realizó en el Parque Ejidal San Nicolás Totolapan, uno de tantos espacios periurbanos a los cuales la ciudad alcanzó. La autora señala que la amenaza de la incontenible expansión urbana de la Ciudad de México fue lo que motivó a los pobladores rurales a generar una alternativa comunitaria que les ayudara mantener a salvo la propiedad ancestral de sus tierras, les proporcionara sustento, empleo e ingresos, les permitiera preservar los bosques y participar activamente en el cuidado ecológico y ambiental. Con un marco de análisis soportado en enfoques de gobernanza territorial, la autora desmenuza las formas de organización y participación de los actores involucrados en este proyecto y confirma que el uso, mantenimiento y conservación de los bienes comunes necesariamente requiere involucrar acciones colectivas persistentes: en este caso concierne a un grupo cooperativo de interés social y solidario. Como hallazgo del estudio, la autora señala que el parque ecológico cumple las reglas básicas de las "instituciones para la autogestión": límites claramente definidos, coherencia entre las reglas de apropiación y provisión, arreglos de elección colectiva, supervisión, sanciones graduadas, mecanismos para la resolución de conflictos y reconocimiento mínimo de derechos de organización. En sus conclusiones señala que la comunidad de San Nicolás Totolapan ha demostrado con este ejemplo que la "tragedia de los comunes" puede evitarse mediante la aplicación de acciones colectivas y de una adecuada gobernanza territorial, ya que la certeza de mantener sus derechos de propiedad y la capacidad de gestionar recursos comunitarios permiten a los actores tomar decisiones de cara al futuro. El libro termina con el capítulo de Teodoro Aguilar Ortega, "Resiliencia territorial y producción de zarzamora en Los Reyes, Michoacán". Su objetivo es analizar los cambios de la organización de los productores en una zona de alta emigración poblacional, a partir de la sustitución de la caña de azúcar por un cultivo de alta demanda en los Estados Unidos: la zarzamora, y de las implicaciones económicas y sociales que ello generó. Mediante un enfoque de resiliencia territorial, el autor apuesta por un modelo que considera que puede desempeñar el papel de promotor del desarrollo local, entendido éste como el proceso de cambio estructural que conduce a una mejora en el bienestar de la población de una localidad. Expone cómo en los Reyes ha existido un proceso de transformación productiva en el que la caña de azúcar ha dejado su lugar a la producción de zarzamora como proceso de resiliencia y reconfiguración productiva. Para esto se aprovechan las características del territorio y las oportunidades del mercado global. Ese incremento constante del cultivo de la zarzamora se explica por la facilidad de exportación del producto y por el alto precio que tiene en el mercado internacional. Sin embargo, el autor destaca que, a pesar del crecimiento explosivo de la producción de zarzamora en ese municipio, la marginación y la pobreza han ido en aumento. Es evidente que los beneficios generados por dicha actividad han tendido a concentrarse en pocas manos, sobre todo en los grandes productores que cuentan con importantes extensiones de tierra. Frente a ello, Aguilar sugiere que el auge en la cosecha de zarzamora podría fomentar un entorno adecuado para promover el crecimiento y desarrollo económico local si se hace partícipe a la comunidad de los beneficios y se aprovecha el dinamismo económico y el incremento en la oferta de trabajo que genera el cultivo de la frutilla. Los ingresos que obtienen los trabajadores son importantes para dinamizar el comercio y, en general, los servicios que se ofrecen en la localidad. Finalmente, queremos hacer patente nuestro agradecimiento a las instituciones que favorecieron el interés académico y la motivación temática del grupo de investigadores que participamos en este proyecto y que derivó en la integración de un equipo binacional de trabajo colaborativo. Quisiéramos mencionar en particular a la Coordinación de Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y al Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), instituciones que financiaron el convenio de Cooperación Científica México-España del año 2014-2016, titulado "Sistemas agroalimentarios locales de proximidad en contextos rururbanos y gobernanza territorial. Un análisis comparativo México-España", del cual esta obra colectiva es uno de sus productos. Al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) en el marco de la convocatoria Proyectos de desarrollo científico para atender problemas nacionales 2013, por el respaldo al proyecto 215629 de título "El agenciamiento del desarrollo como proceso de innovación social en atención de la vulnerabilidad territorial" que posibilitó el trabajo de campo y la coedición de la obra. La Dirección General de Asuntos del Personal Académico de la UNAM otorgó su respaldo a uno de los coordinadores durante 2016 y 2017, para cumplir una estancia académica en el Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CSIC en Madrid, lo cual permitió concluir la integración de esta obra y otras actividades de investigación llevadas a cabo. Expresamos nuestro agradecimiento al Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM por el apoyo otorgado para los trabajos de edición y reproducción del presente libro.

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