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Libros UNAM

Sin mayoría de edad

Sin mayoría de edad

 

ISBN: 9786073014922

Autor(es): Flores, Joel (compilación)

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Dirección de Literatura

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

Special Price MXN$140

Precio Habitual: MXN$200

ISBN/ISSN 9786073014922
Entidad Académica Dirección de Literatura
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2019-
Tema Literatura
Número de páginas 352
Tamaño 20 x 13.3 x 2
Terminado o acabado rústico
Idioma Español
Contenido Presentación 9
Joel Flores
Qué vergüenza / Paulina Flores 17
El David / Raúl Aníbal Sánchez 37
La escala zoológica / Mariel Iribe Zenil 49
La Nena Alcocer / José Manuel Cuéllar Moreno 71
Porcelana / Jennifer Thorndike 89
La otra tumba / Hernán Arturo Ruiz 97
Condición de buenos nadadores / Camila Fabbri 117
Mayates / Darío Zalapa 129
Mapa de las coincidencias / Irasema Fernández 147
Las buenas intenciones / Juan Gómez Bárcena 159
Plegarias para un zorro / Enza García Arreaza 169
Canciones para los ejércitos / Josué Sánchez 189
Un jardín no es un bonsái / Ana Emilia Felker 205
Elisa vuelve a casa / Mario Martz 217
El almacén / Alfredo Núñez Lanz 229
Mamá contra La Tierra / Laia Jufresa 245
El negro está rabioso / Alejandro Vázquez Ortiz 257
Sí tiene culito / Aura García-Junco 267
Sala de pediatría / James Nuño 277
Salón de música / Laura Baeza 297
Himnos / Eduardo de Gortari 305
Fuentes 347

Detalles

Sin mayoría de edad reúne 21 cuentos sobre la infancia y la adolescencia, escritos por narradores y narradoras que nacieron entre 1983 y 1993 en México, Chile, Perú, Argentina, Nicaragua y España. Con esta compilación, comparto con los lectores una suerte de brújula para acercarnos al estado actual de la narrativa escrita en español por jóvenes. Propongo que leamos a la inversa de como nos han enseñado en la escuela. Leamos a nuestros contemporáneos como si fueran nuestros clásicos. Quizá así leeremos a los clásicos como si fueran nuestros contemporáneos.
Joel Flores

Flores, Joel (compilación)

(Zacatecas, Zacatecas, 1984). Es autor de los libros de cuentos El amor nos dio cocodrilos (Voz Ed Editorial, 2012), Rojo semidesierto (Fondo Editorial Estado de México, 2013; Premio Internacional de Literatura "Sor Juana Inés de la Cruz" 2012) y Los maridos de mi madre (Paraíso Perdido, 2018), así como de la novela Nunca más su nombre (Ediciones Era, 2017; Premio Bellas Artes "Juan Rulfo" para Primera Novela 2014). En 2016 fue parte del ciclo "Ochenteros", de la FIL Guadalajara, que reunió a veinte destacados escritores latinoamericanos. Fue residente de la Fundación Antonio Gala y ha sido tres veces becario del programa Jóvenes Creadores del FONCA.

Presentación JOEL FLORES En el mundo de los anaqueles llenos de libros existen antologías de distintos tipos. Están las que reúnen cuentos de una generación de escritores, las que abordan un tema determinado, las que incluyen lo mejor que se escribió en cierto año o década, las que pretenden hacer visible la literatura más representativa de un país o continente, las que ofrecen los mejores cuentos según el gusto del antologador, las que pagan deudas pendientes o las que reúnen el trabajo de los cuates. Y seguramente hay otras más que ahora se me escapan en esta clasificación. La que presentamos aquí, Sin mayoría de edad, trata de la infancia y la adolescencia. Está dirigida a los lectores jóvenes y la integra literatura escrita por narradoras y narradores que nacieron entre 1983 y 1993. En su mayoría son mexicanos, pero también incluimos de otros países de América Latina y uno de España. Sus edades oscilan entre los veinticinco y los treinta y cinco años. Sus cuentos hablan de la familia, los amigos, la escuela, la tierra, la música, el amor y el desamor, como si fueran secretos dirigidos al mejor amigo, en este caso, al lector. Empecé esta compilación hace dos años, cuando leía cuentos que abordaban la nostalgia. A mis manos llegaron libros de escritores de mi edad que la narraban, casi como si se hubieran puesto de acuerdo, pero desde su voz y desde sus poéticas. Poco a poco escribí una lista de cuentos que me fascinaron gracias a su poder evocador de los años más representativos del ser humano: la edad de los primeros pasos y emociones, la edad del encuentro y desencuentro, la edad de la formación. Los cuentos eran de Paulina Flores, Laia Jufresa, Raúl Aníbal Sánchez, Camila Fabbri, Eduardo de Gortari, Enza García Arreaza, entre otros autores. Mi lectura estaba guiada por un objetivo en apariencia simple: leer escritores y escritoras de mi edad, sin importar su gentilicio, como si estuviera leyendo a mis clásicos de la literatura; para comprender, por un lado, qué están escribiendo, cómo abordan desde su imaginario y estilo los temas que me preocupan; y, por el otro, para obtener material de lectura que me ayudara a explicar el cuento contemporáneo en español en mis cursos de escritura creativa. En los primeros días de 2018, Carmina Estrada me llamó por teléfono. El año anterior había tenido la amabilidad de encargarme una antología que reuniera los cuentos de escritores mexicanos de mi edad, luego de que Punto de partida -la revista de los universitarios dirigida por ella- publicara un dossier especial compilado por mí, el cual mostró el trabajo de ocho narradoras y ocho narradores mexicanos jóvenes. En la llamada, Carmina me preguntó si ya tenía lista la selección, y le contesté que sí, pero le expliqué que no sólo contemplaba a mexicanos, sino a autores de otros países que descubrí gracias a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y al contacto con beneficiarios de la Fundación Antonio Gala. También le expliqué que mis lectores ideales son los jóvenes de bachillerato y licenciatura, sin excluir a los de mayor edad, conocimiento y experiencia. El siguiente paso fue enviarle un índice con nombres, títulos de cuentos y edades de los elegidos. Fue así como formamos poco a poco Sin mayoría de edad, una antología que busca mostrar algunas de las nuevas voces de la narrativa escrita en español y que, por las temáticas abordadas, puede resultar de interés para maestros de literatura en nivel medio y superior. Ellos, en su papel de puente con los alumnos, pueden darle más vida a este libro al integrarlo a sus planes de estudio y al llevarlo a las aulas. En ese sentido, el tema que abordan las historias es medular. Hablarle al lector de la niñez y la juventud desde la literatura es una forma idónea para ganar su empatía; y el cuento, por su concisión, extensión, agilidad y mecanismos internos, es la invitación para que, si quien lee queda emocionado con alguno de estos autores, busque posteriormente sus libros. Cuando los estudiantes se acercan a la literatura y desean saber qué obras leer para crearse un gusto, su curiosidad los conduce a buscar en la biblioteca personal de sus padres o en las de sus escuelas, incluso en el consejo de gente cercana. ¿Pero qué pasa cuando en sus casas no hay libros, qué cuando en sus escuelas las bibliotecas están casi vacías o los maestros no dan acceso amistoso a ellas?, ¿qué sucede cuando los mismos maestros no cuentan con un bagaje literario? Sin duda alguna, sus intenciones son frustradas y se les niega la oportunidad de crearse una brújula que guíe sus gustos. Seguramente en sus clases de lectura y redacción, comprensión lectora o literatura intentarán encontrar nombres de libros o autores. Preguntarán a sus maestros, y esos maestros les compartirán los nombres canónicos: Cervantes, Proust, Shakespeare, Balzac. Es probable que los autores más cercanos a la actualidad que van a mencionarles sean Gabriel García Márquez, Juan Rulfo, Octavio Paz, Mario Vargas Llosa o Carlos Fuentes: lecturas que el mercado editorial, de la mano de los maestros, nos inyectaron -a veces como vacunas para no leer- cuando éramos jóvenes, y que hoy en día siguen inyectando a las nuevas generaciones. Muy pocas veces los maestros de nivel bachillerato y licenciatura recomiendan a escritores menores de cuarenta años, cuya narrativa, por su jovial tono discursivo y por sus temas cercanos a la realidad inmediata de los estudiantes, logra conectar con los gustos de éstos. Una realidad que los lleva a entender que la palabra escrita, que muchos llamamos ficción, no sólo la hacen los sabios de épocas lejanas, de apellidos impronunciables y de obras cuyo lenguaje puede resultar cansino para el lector sin brújula. De este modo, sus primeros pasos son guiados por el terreno de los libros clásicos que el deber escolar dicta, porque para sus planes de estudio es importante conocer primero a los que pusieron los cimientos, para conocer después, con más criterio, la decoración final de los campanarios o, casi siempre y por desgracia, para pasarla por alto. Pareciera que los narradores jóvenes no cuentan con la mayoría de edad para ser leídos e incluidos en los planes de estudio. Casi todos los cuentos aquí reunidos están narrados en retrospectiva, es decir, desde el presente hacia el pasado, como si los protagonistas se vieran obligados a regresar a la infancia o la juventud, a aquella época cuando lograron sobrevivir alguna experiencia amarga o dulce, para volver después al presente y decirnos que están sanos y salvos. En Sin mayoría de edad, siete cuentos hablan de sexo, uno rescata la juventud de un personaje de la política mexicana, siete tienen música de fondo, en uno de ellos la música es el canal que une a dos adolescentes y sus distintas maneras de comprender el mundo. Ocho tratan sobre personas que son hijos y padres a la vez; en cinco hay niños; en ocho, adolescentes; en siete, jóvenes que casi son adultos; en diez hay ternura; en cuatro, desempleo; en seis, muerte; en cinco, abuso sexual; en uno, una maestra es atraída por su alumno; en tres, se aborda la homosexualidad, y en otro, una mujer queda anclada a un episodio pertubador de su niñez. Aunque el lector es libre de iniciar su lectura en cualquier página, la secuencia en que están acomodados los cuentos tiene un objetivo: decidimos intercalarlos y contrastarlos según el sexo de los autores y la edad de los protagonistas -niños o adolescentes-. De la misma manera intercalamos temas dominantes y tonos narrativos. La intención de esta secuencia es ofrecer de principio a fin una diversidad de edades en los protagonistas, de miradas narrativas sobre la infancia y la adolescencia, y mostrar la manera en que temas alternos -como la religión, la pérdida de un ser querido, el duelo, el desempleo, el crimen, el desarraigo o la sexualidad, entre otros- enriquecen esa mirada. Sólo hay un cuento que se escapa de esta clasificación y podríamos nombrar como anomalía. En "Las buenas intenciones", de Juan Gómez Bárcena, está la protagonista de mayor edad en este compendio. No obstante, las continuas digresiones de la madre, a causa de una enfermedad mental degenerativa, nos retornan unas veces a la infancia y otras tantas a la juventud. El cuento es el género que más leo. Todo narrador que lo domina y lo disfruta es capaz de entregarnos una novela de igualo mayor calidad que la de sus cuentos. Por esa razón creo que el cuento es la joya de la corona de la narrativa, como lo afirma Eduardo Antonio Parra. El lector tiene aquí veintiuna joyas, algunas de ellas escritas por jóvenes con una trayectoria visible ya en sus respectivos países, como Paulina Flores (Chile), Jennifer Thom-dike (Perú), Juan Gómez Bárcena (España), Enza García Arreaza (Venezuela), Camila Fabbri (Argentina) -cuyo libro Los accidentes está por publicarse en nuestro país-, y los mexicanos Eduardo de Gortari -cuya novela juvenil Los suburbios fue considerada uno de los libros del año en 2015 en Chile-, Laia Jufresa, Alejandro Vázquez Ortiz, Raúl Aníbal Sánchez, José Manuel Cuéllar y Darío Zalapa. La selección también incluye autores que han publicado un primer libro de narrativa con una buena recepción por parte de los lectores: Mario Martz, de Nicaragua, y los mexicanos Mariel Iribe Zenil, Josué Sánchez, Laura Baeza, Alfredo Núñez Lanz, Ana Emilia Felker y James Nuño; y a tres que aún no publican su primer libro, cuya escritura muestra una propuesta personal consistente. Tal es el caso de Irasema Fernández, Aura García-Junco y Hernán Arturo Ruiz. Todos los cuentos fueron donados al antologador de forma desinteresada por sus escritores, de modo que ésta es una "antología benéfica" para el lector. No es asunto menor, pues el pago económico por el trabajo es importante en cualquier rubro, más en un país como México, donde la labor intelectual no es bien remunerada, quizás, por el desconocimiento que tiene el ciudadano promedio sobre el esfuerzo que implica escribir un libro. Quiero agradecer a los autores y a las editoriales involucradas por su gesto generoso, y por confiar en mi criterio de selección y en el impecable trabajo editorial de Punto de Partida. En especial reconozco a aquellos que optaron por entregarme un cuento inédito para el proyecto. Con Sin mayoría de edad ofrezco una brújula al lector para que conozca a escritores y escritoras menores de treinta y cinco años, y se acerque al estado actual de la narrativa escrita en español. El escritor Sergio Pitol, en su proyecto Biblioteca del Universitario, tuvo el sueño de entregarles grandes lecturas a los jóvenes de México. En memoria a su idea entregamos estas veintiuna historias. Con esta brújula les propongo que leamos de hoy en adelante a la inversa de como nos han enseñado en la escuela. Leamos a nuestros contemporáneos, quienes podrían ser nuestros hermanos mayores, como si fueran nuestros clásicos. Quizá así leeremos a los clásicos como si fueran nuestros contemporáneos. "El libro", decía Pitol, "abre las puertas del conocimiento del mundo y también de uno mismo". Tijuana, Baja California, 15 de enero de 2019

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