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Libros UNAM

Retos, oportunidades y fracasos del ecoturismo. Reserva de la Biósfera Ría Celestún, México

Retos, oportunidades y fracasos del ecoturismo. Reserva de la Biósfera Ría Celestún, México

 

ISBN: 9786070298509

Autor(es): Pinkus Rendón, Manuel Jesús (editor)

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales / UADY

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$110
ISBN/ISSN 9786070298509
Entidad Académica Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2017-
Tema Ciencias de la tierra
Coedición UADY
Número de páginas 248
Tamaño 23 x 16.3 x 1.5
Terminado o acabado rústico
Idioma Español
Contenido INTRODUCCIÓN
Manuel Jesús Pinkus Rendón
SECCIÓN I. ANTECEDENTES
Capítulo I. Aspectos Generales de la Reserva de la Biósfera Ría Celestún
Miguel Ángel Pinkus Rendón y Manuel Jesús Pinkus Rendón
Capítulo II. El Camino Real y la industria salinera en la Ría Celestún. Antecedentes históricos
Carlos Alcalá Ferráez
Capítulo III. Marco jurídico y legislación ambiental en la Reserva de la Biósfera Ría Celestún
Manuel Jesús Pinkus Rendón
Capítulo IV. El desarrollo, la sustentabilidad y las áreas naturales protegidas
Manuel Jesús Pinkus Rendón
SECCIÓN 2. ASPECTOS SOCIOCULTURALES
Capítulo V. Celestún: de puerto de pescadores a reserva de la biósfera y el impacto del ecoturismo
Jorge Pacheco Castro, José Antonio Lugo Pérez y Mauricio Domínguez Aguilar
Capítulo VI. Mujeres mayas y ecoturismo en la
Reserva de la Biósfera Ría Celestún e Isla Arena Campeche Itzel Rubí Díaz Tinoco
Capítulo VIL La transformación del paisaje cultural en poblados mayas vinculados con Reservas de la Biósfera
Aurelio Sánchez
Capítulo VIII. Miradas y perspectivas de los pobladores de la Reserva: antes y después del ecoturismo
Mirna Rubi Aguiar Paz y Alicia del C. Contreras Sánchez
SECCIÓN 3. ASPECTOS SOCIOAMBIENTALES. DESARROLLO Y CONSERVACIÓN
Capítulo IX. Impactos del ecoturismo en el patrimonio biocultural
Rafael Ermilo Ku Pech
Capítulo X. Desarrollo y conservación de la Reserva de la Biosfera Ría Celestún: ¿El ecoturismo es la respuesta?
Manuel Jesús Pinkus Rendón
CONCLUSIONES
Manuel Jesús Pinkus Rendón y Miguel Ángel Pinkus Rendón
BREVE CURRÍCULO DE LOS AUTORES

Detalles

Las aportaciones desde diferentes ópticas de los autores que colaboran en este libro permitieron darle una mirada holística al problema de investigación del ecoturismo. Los once investigadores (historiadores, economistas, biólogos, antropólogos, sociólogos, maestros en gobierno y políticas públicas -con sus diferentes enfoques y experiencia-) fueron pieza clave para darle a esta obra una visión inter y multidisciplinaria. Uno de los principales logros fue identificar el uso, manejo y apropiación de los recursos naturales de la región que actualmente se conoce como Reserva de la Biósfera Ría Celestún. Tomando como punto de partida las unidades productivas -haciendas, ranchos, rancherías, sitios, etcétera-, que imperaban en esta zona durante el siglo xix y que se dedicaban al cultivo del henequén, al corte de palo de tinte y a la industria salinera, podernos observar de qué manera, desde ese entonces, la región ya se vislumbraba como una zona de amplia biodiversidad. Por esta razón, el Estado, mediante las autoridades encargadas de la política pública ambiental, comenzó a incorporarla, en 1979, corno Área Natural Protegida, asignándole la categoría Zona de Refugio Faunístico hasta que escaló a la que actualmente ostenta: Reserva de la Biósfera, decretada en noviembre de 2000. Ese año también se elaboró el Programa de Manejo de dicha Reserva con el fin de conocer, entre otras cosas, las actividades productivas que las poblaciones de su área de influencia podían realizar sin la sobreexplotación de los recursos naturales de la zona, incluyendo el ecoturismo. Esta actividad económica ha sido una problemática y un paradigma a resolver porque se vincula con el desarrollo social, el económico y la conservación de los recursos naturales; por lo tanto, sólo en los discursos se ha encontrado la anhelada sustentabilidad.

Pinkus Rendón, Manuel Jesús (editor)

es doctor en Estudios Mesoamericanos (especialidad: Antropología social) por la UNAM. Diplomado en "Historia, Arte y Religión en el Área Maya", por la UNAM y el CIESAS; "Fortalecimiento Directivo de los Servicios de Salud en el IMSS", por la UNAM, la Fundación Mexicana para la Salud (Funsalud) y el IMSS; "VII Diplomado en Seguridad Social", por el Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social. Es Investigador Nacional Nivel I, por el Sistema Nacional de Investigadores y cuenta con el Reconocimiento a Profesores con Perfil Deseable (Prodep-SEP). Es profesor investigador de tiempo completo de la Unidad de Ciencias Sociales, del CIR "Dr. Hideyo Noguchi", de la UADY. Sus investigaciones se enfocan a la globalización, las políticas públicas, el desarrollo, la sustentabilidad, investigaciones socioambientales en ANP y el impacto del turismo. Ha impartido diferentes asignaturas, seminarios y talleres, en importantes instituciones de educación superior, así como en la Cátedra UNESCO "Desarrollo Humano Sostenible" y el Departamento de Sociología de la Universidad de la Habana, Cuba. Autor y editor de seis libros y numerosos capítulos de libros y publicaciones en revistas científicas, estrictamente arbitradas e indexadas. Ha dirigido tesis de licenciatura, maestría y doctorado. Ha participado como conferencista en diversos eventos académicos especializados a nivel nacional e internacional. Es miembro fundador de la Red Temática de Investigación Áreas Naturales Protegidas, de Conacyt.

El deterioro ambiental y la pobreza resulta una constante en la mayoría de las comunidades indígenas. Estas comunidades, algunas poseedoras de riqueza cultural y natural, muchas veces son subvaloradas y amenazadas desde diferentes instancias. La investigación científica en México tiene la responsabilidad de atender aquellos aspectos que generan el deterioro ecológico y la pobreza de dichas áreas, sin embargo, la falta de cooperación interdisciplinaria ha dificultado diagnosticar en conjunto sus factores sociales, económicos y ecológicos. Debido a ello, los autores de este trabajo, investigadores de diversas ramas científicas, orientamos nuestros esfuerzos para estudiar y analizar estos problemas con un enfoque multidisciplinario y, con ello, proponer alternativas de solución. Dado que vivimos en un territorio pluricultural,' resulta necesario invertir esfuerzos en analizar lo concerniente a nuestro capital biocultural. Por ello, el objetivo de este trabajo es proponer alternativas para la conservación y el uso responsable del patrimonio, particularmente, en las Áreas Naturales Protegidas (ANP), específicamente en la Reserva de la Biósfera Ría Celestún. El universo de estudio se presenta desde tres ejes principales: en primer lugar, se abordó el tema historiográfico y legal concerniente a las ANP, seguido por el enfoque social y el enfoque biológico. Establecidas bajo decreto presidencial, las ANP son zonas cuya finalidad es preservar atributos naturales, ya sea especies y comunidades, o bien, ecosistemas, los cuales no han sido significativamente alterados o impactados por las actividades humanas; y pueden ser salvaguardadas mediante acciones de manejo y gestión de los recursos naturales y sociales que en ella se contienen (Conanp 2014; Pinkus et al. 2014). Como mecanismo de regulación para las zonas, es necesaria la promulgación de sus Planes de Manejo (PM), de modo que se puedan tener las bases para realizar las actividades productivas de acuerdo con la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA). La investigación científica realizada en estas zonas sobre los ternas socioambientales y comunitarios es escasa, resulta necesario conocer la forma de aprovechamiento de los recursos naturales por parte de las poblaciones inmersas en las ANP, mediante el conocimiento local, su percepción, cosmovisión y el impacto del turismo, entre otras. Sin embargo, administrar y estudiar las ANP en México resulta complicado, debido a la enorme biodiversidad, la cual requiere de numerosos esfuerzos de inversión, tanto económicos como humanos y legislativos. Además, se debe tomar en cuenta que, como señala (Ortega 2000), la particularidad de cada área produce una evolución propia, y en muchos casos, el decreto de las áreas se realiza sin un estudio completo de la zona (Ortega et al. 1999), el cual debe incluir lo social, lo económico y lo biológico. La conservación de los recursos naturales de estas zonas debe contribuir a la continuidad de procesos ecológicos y sociales de las comunidades que impacten de manera positiva el entorno. Esto se logra mediante el incremento de la inversión económica para la protección, vigilancia y cuidado de las áreas protegidas. Asimismo, se requiere de la capacitación de recursos humanos para la difusión de las implicaciones de los PM. Desde el punto de vista biológico, también es necesaria la identificación de aquellas zonas dentro de las ANP susceptibles a impactos medioambientales y de las ya impactadas, para dirigir esfuerzos encaminados a su recuperación, preservación o rehabilitación (Pinkus et al. 2014, 108). Si bien se cuenta con los recursos necesarios para dar seguimiento a la conservación de ANP, hace falta promover y desarrollar líneas de investigación científica, encargadas de generar conocimiento sobre el uso responsable de los recursos naturales. Aunque se debe señalar que no sólo el papel del académico es importante, se necesita una sinergia por parte de todos los grupos de interés, en este caso, instituciones, sociedad civil y gobierno. La participación comunitaria en este sentido resulta primordial para concretar cualquier esfuerzo. Por su parte, el gobierno debe tomar medidas para sortear situaciones adversas al progreso de la participación en las ANP. Por ejemplo, evitar los problemas de seguridad y otros aspectos socioeconómicos, entre los que se encuentran: pobreza extrema, marginación, migración, falta de políticas sociales de desarrollo y bajo nivel de educación (Palivela et al. 2011; Valdéz-García 2007; Toledo y Bozada 2002). La participación de los gobiernos no termina ahí, también es necesaria la colaboración entre esta instancia y la comunidad académica con el objetivo de crear políticas públicas que reflejen respuesta a los hallazgos de la investigación y se orienten a la búsqueda de un manejo exitoso y sustentable de las ANP. La sustentabilidad es un término relativamente nuevo, considerado concepto y enfoque teórico desde los años 80 debido a la preocupación por el deterioro ambiental a nivel mundial. Ante ello, organizaciones civiles y grupos científicos atribuyeron los altos niveles de contaminación y degradación a la acción del hombre, quien se desenvuelve a razón de un irracional desarrollo económico capitalista. Desde finales del siglo xix hasta finales del siglo xx, la industrialización y modernización fueron la forma de expresión de la búsqueda de dicho desarrollo. El siglo posterior se caracteriza por ampliar y hasta cierto punto eliminar barreras económicas y geográficas para construir un sistema global de relaciones de mercado. Este proceso macroeconómico ha traído consecuencias graves como el cambio climático, deforestación, contaminación de los océanos, ríos, cuerpos de agua y pérdida de las cadenas bióticas de los ecosistemas. Otro problema generado a partir de los cambios económicos es la expansión urbana irracional, lo que desemboca en la depredación de espacios naturales terrestres y franjas costeras cargados de gran diversidad de flora y fauna. La polarización es también resultado del modelo desarrollista, esta dinámica produce, a nivel micro, la concentración de la riqueza en un pequeño grupo, y a nivel global, la existencia de diferencias abismales entre países centrales y periféricos. En este sentido, la acumulación de capital ha destruido las bases ecológicas de la producción y reclama ahora el propósito de internalizar los valores y potenciales de la naturaleza para generar un proceso de desarrollo sustentable y sostenido (Leff 1995). La idea de la sustentabilidad surge entonces ante los efectos e impactos del desarrollo del sistema capitalista, según Immanuel Wallerstein (1998), el término fue acuñado por estudiosos, ambientalistas e instituciones supranacionales, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y la Organización Internacional del Trabajo, entre otras. Dichas organizaciones organizaron reuniones, denominadas Cumbres de la Tierra, celebradas en Suiza y en Rio de Janeiro, para tratar temas concernientes a las estrategias establecidas para hacer frente a las consecuencias derivadas de las acciones humanas. Entre sus objetivos estaba la creación de mecanismos para que tanto los países como los grupos con poder económico se comprometieran a asumir la responsabilidad de sus acciones sobre la naturaleza y la humanidad. De esta manera, se logró institucionalizar la Comisión Bruthland, esto sirvió para definir los criterios y normas que los países participantes debían acatar para convertir las acciones de desarrollo en prácticas "sustentables" capaces de garantizar la conservación de los recursos para las siguientes generaciones. Entre las medidas tomadas para regular la actividad del hombre respecto a la conservación sin salir del contexto económico neoliberal y expansionista, surgió el impulso hacia el ecoturismo, una modalidad de turismo encargada de priorizar el bajo impacto en los ecosistemas; contrario al turismo tradicional, también llamado turismo de masas, agresivo con el entorno, lo que se puede corroborar, por ejemplo, en la construcción de complejos artificiales que ocupan el lugar de espacios naturales y desarrollado por grandes cadenas transnacionales. Por su parte, el ecoturismo promueve el cuidado de la naturaleza y el paisaje mediante el impulso a la observación de flora y fauna, sobre todo de los países en desarrollo, en donde aún existen riquezas naturales y culturales que se pueden compartir con los visitantes de manera ética y responsable, permitiendo, de esta manera, a los habitantes de las comunidades, generar recursos económicos. Además, también se busca la valoración de los medios naturales por parte de los locales para garantizar la conservación y las actividades sustentables. Al respecto, Carballo Sandoval (1998) señala que el ecoturismo, turismo ecológico o turismo alternativo es una actividad lúdica enfocada en el conocimiento de la naturaleza y procuración de su defensa y conservación. Como se puede observar, uno de los puntos clave dentro de este tipo de turismo es la búsqueda de la conservación. Según el autor, las implicaciones de esta alternativa fomentan el desarrollo sustentable y, por lo tanto, debe considerarse como un segmento más del mercado del turismo. El ecoturismo surge en el seno de la economía neoliberal y de la globalización, la cual después de más de 30 años de funcionamiento ha consolidado la tendencia de dicho modelo económico, orientado hacia una polarización y, particularmente, al neocolonialismo. De igual manera, y a pesar de los esfuerzos, restricciones y compromisos, dicho modelo continúa siendo responsable del avance del deterioro ambiental. Dado lo anterior, se plantea la problemática de entender si el ecoturismo constituye una alternativa viable para alcanzar la conservación del entorno social y natural, sin menoscabo de la economía. Ahora bien, el ecoturismo en las ANP es una actividad complementaria a las actividades de los trabajadores de estas comunidades. La misma naturaleza de su creación no la permite como una actividad alternativa para la reproducción digna de estos grupos sociales, sobre todo si recordamos que una de sus principales características es el bajo impacto, en donde la falta de financiamiento y capacitación para emprender resultan un obstáculo más para su desarrollo.

Retos, oportunidades y fracasos del ecoturismo. Reserva de la Biósfera Ría Celestún, México

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