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Libros UNAM

René Zavaleta Mercado: expresión barroca y bonapartismo

René Zavaleta Mercado: expresión barroca y bonapartismo

 

ISBN: 9786073001632

Autor(es): Rodas Morales, Hugo

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Centro de Investigaciones Sobre América Latina y el Caribe

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$ 325
ISBN/ISSN 9786073001632
Entidad Académica Centro de Investigaciones Sobre América Latina y el Caribe
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2018-
Tema Estudios Latinoamericanos
Número de páginas 280
Tamaño 21 x 14 x 1.8
Terminado o acabado rústico
Idioma Español
Contenido Agradecimientos 11
Prólogo 13
Introducción 19
I. Autonomía intelectual en el nacionalismo continental 43
II. El Libro de Abril en el otoño de Oxford 91
III.La patria de la injusticia 157
Conclusiones 191
Cronología 203
Anexo 221
Fuentes 231

Detalles

Este estudio aborda el problema de la expresión o apariencia estética (Schein) en los escritos de René Zavaleta Mercado. Se revisa críticamente la intersubjetividad del bonapartismo nacionalista: sus transfiguraciones y reificación capitalista en tanto discurso de la autodeterminación burguesa, es decir, el libro de Abril (de 1952) como libro del mundo boliviano y, específicamente, la ambigua praxis de Zavaleta en su inacabable reconstrucción narrativa del acontecimiento de 1952, locus ideológico supuestamente insuperable de la historia de Bolivia. La refracción de la teoría sobre la realidad que se advierte en la obra y el gesto modernista de Zavaleta opera como una clausura sociológica de la "paradoja señorial", cosificando el flujo de antagonismos sociales como inmanencia de un polo conservador: el límite hegeliano de un intelectual del orden del 52 enfrentado a la política de masas, enunciado en el esencial axioma zavaletiano de que "conocer el mundo es ya casi transformarlo", e inspirador de una democratización plebeya satisfecha, proyecto nacional-populista no revolucionario sino despolitizador.

Rodas Morales, Hugo

Boliviano con licenciatura en Ciencias Políticas (UMSA), diplomado en Estudios Andinos (ELACSO-La Paz) y en Economía (SUA-FE, UNAM), es posgraduado en Estudios Latinoamericanos (PPELA-UNAM). Ha sido investigador y docente en FLACSO, en el ITESM-CEM, en el posgrado de Administración (PPCA-UNAM) y actualmente en el Centro de Investigaciones Sobre América Latina y el Caribe (CIALC), en el seminario "Estado-nación y movimientos indígenas en el sistema-mundo capitalista". Es autor de Huanchaca. Modelo político-empresarial de la cocaína en Bolivia (La Paz, Plural, 1997); Marcelo Quiroga Santa Cruz: el socialismo vivido, 3 vols. (La Paz, Plural, 2010) y René Zavaleta Mercado: el nacional-populismo barroco (La Paz, Plural, 2016) y coautor en obras colectivas como el Diccionario Enciclopédico de las Letras de América Latina, 3 vols., Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1995.

Sobre René Zavaleta Mercado -que acaso sea el más importante ensayista boliviano del siglo xx, como Gabriel René-Moreno, su ídolo, lo fue del xix- tal vez ya se pueda hablar de su fortuna crítica (para, claro, celebrarla). Porque son pocos, muy pocos, los autores que en la historia de nuestra cultura han merecido -como él- tan sostenida atención y perseverancia exegética (devota u hostil, poco importa). Este interés por Zavaleta Mercado se distingue además porque ha provocado, con una frecuencia inusual para Bolivia, la real lectura de su obra -algo que difícilmente sucede con una parte considerable de lo que sobre René-Moreno o Villamil de Rada o Tamayo o Arguedas se ha escrito: a menudo expresiones de la encomiástica o la diatriba poco o nada preocupadas con la especificidad de un pensamiento-. En suma: sobre Zavaleta no sólo hay una bibliografía, sino que los textos que la conforman son por lo general legibles, interesantes, no pocas veces lúcidos. Las lecturas de Zavaleta Las interpretaciones de la obra zavaletiana pueden ser organizadas en dos grandes destinos: por un lado, es cierto que muchos de sus textos han sido leídos bien; por el otro, también abundan los abusos e instrumentalizaciones. Del abuso de su obra, además de señalar que existe y que últimamente amenaza con convertirse en una pequeña industria, difícilmente es posible intentar generalizaciones que no sean sociológicas. Son abusos que corresponden a los riesgos de la lectura y que van, en este caso: a) Desde las instrumentalizaciones para-estatales de conceptos (como el de abigarramiento, que deviene una categoría celebratoria, del tipo: "¡Ay que lindo, qué abigarrados que somos!"; o como el concepto de Estado-aparente, que nombra, en las fantasías del populismo corporativo, aquel Estado no entregado a una insaciable centralización autoritaria); b) hasta las críticas liberales de Zavaleta Mercado, un tanto innecesarias pues comprueban simplemente -aunque monten un espectáculo histérico con su "descubrimiento"- que Zavaleta era marxista (y, por lo tanto, poco inclinado a compartir los dogmas liberales de estos alarmados intérpretes). Felizmente, la mayor parte de las lecturas de Zavaleta no son abusos y, de hecho, son útiles. Y puesto que ha corrido el rumor de que su obra no es fácil -i.e. que requiere de explicaciones-, esas lecturas son incluso imprescindibles. Algunas son exégesis puntales (como las de Luis H. Antezana), otras son totalizadoras (como la de Luis Tapia), pero todas comparten, a pesar de sus estilos y ambiciones diversos, una misma pulsión descriptiva, casi pedagógica: quieren explicar a Zavaleta. La diferencia de Rodas En este libro, Hugo Rodas también quiere explicar a Zavaleta Mercado. La suya es una explicación que busca su diferenciación en por lo menos tres gestos: a) Es sostenida e inmisericordemente crítica con la obra de Zavaleta, identifica límites, renuncias, parálisis y retornos vinculados a lo que llama "el nacional-populismo". b) Presta atención a la construcción escritural, a la cuestión del estilo (barroco) de Zavaleta, que no es, en su lectura, mero obstáculo que habría que despejar del camino sino principio constitutivo de la manera en que los conceptos (o metáforas) son creados. Esta atención, habría que añadir, es el resultado de una lectura minuciosa, de esas que resultan de un regreso (de una vida entera) a los textos. c) Aborda, por vías más bien múltiples, la relación entre vida y obra. Este libro es, por eso, no sólo una explicación de los textos de Zavaleta sino su biografía político-intelectual. De su fervor crítico (a) y de su atención a la escritura de Zava-leta (b) -diferencias de la lectura de Rodas que el lector puede explorar a su antojo y en detalle leyendo este libro- no diremos muchos en estas líneas prologales. Basta señalar que el impulso crítico no pocas veces fue alimentado por los vientos de la polémica y que se sabe algo especulativo (aunque, casi siempre, plausiblemente especulativo). Y que su atención al "barroquismo" discursivo de Zavaleta va mucho más allá de señalar que "escribía en difícil" para rastrear aquello que ya Zavaleta había notado en Marx, es decir, que "la expresión tiene su propia misión hacia la ciencia, pero también una misión política". (Y difícil no pensar aquí, respecto al "problema de la expresión", que Rodas, en su escritura, se inclina mucho más -por sus preferencias agónicas y digresivas, no lineales- al estilo de Zavaleta que al de Marcelo Quiroga Santa Cruz, escritor y político al que admira casi sin reparos). OBRA Y VIDA DE ZAVALETA Si algo diferencia la lectura de Rodas es el principio mismo que la organiza y hace posible: la articulación explicativa de vida y obra. O, si usamos los términos de Rodas, más precisos, la idea que preside su explicación de la producción teórica de Zavaleta es que es una productividad que corre el riesgo de no ser entendida si la separamos "de elecciones personales alrededor de una práctica política militante". En ello, Rodas no se aparta de Za-valeta, para el que siempre fueron significativas las elecciones no sólo de la clase sino del individuo. No habría en esto tan sólo el reconocimiento de las maneras en que la praxis califica una teoría, sino además el hecho clásicamente moderno de que "ser es elegirse" (frase de André Gide que Zavaleta citó más de una vez y que Rodas destaca). La respuesta a la gran pregunta de Rodas -"¿cómo deberíamos entender las relaciones entre vida y obra en Zavaleta?"- es, con innumerables matices, bastante clara: la de Zavaleta es la historia, dice, de "un hiato insalvable entre el discurso y la práctica política, es decir, entre el nacionalismo revolucionario y aun la teoría marxista y su involución política conservadora hacia la ideología del nacional-populismo". Ésta, la del hiato insalvable, vendría a ser así como la figura emblemática de su interpretación, que no por nada acumula sinónimos para nombrarla: es el impasse, el punto ciego, el sentido esquizoide, el divorcio, en Zavaleta, de teoría y práctica. La hipótesis explicativa de Rodas sería una simple postulación biográfica, una mera relativización (del tipo "de la teoría al hecho hay mucho trecho") si no fuera porque conduce hacia efectos teóricos e historiográficos interesantes. Por ejemplo, nos obliga a pensar los momentos de la producción conceptual de Zavaleta no como organizados en una progresión evolutiva (hacia el "marxismo crítico" del final de su vida), sino en una circular y continua relación de tensión, de constante retorno contradictorio a los mismos traumas (i.e.: a su culturalismo y nacionalismo juveniles). Y nos exige imaginar que ciertas especificidades políticas quizá relativicen los alcances de lo teórico (¿por qué Zavaleta no discute, en su texto más famoso sobre el fin del Estado del 52, el papel de sus excamaradas Bedregal y Fellman Velarde en la Matanza de Todos Santos de noviembre de 1979?). 0 hace posible que entendamos algunas categorías como sublimación de su aceptación de límites conservadores: la discusión obsesiva del bonapartismo, por ejemplo, sería un intento de conciliar o velar su nacional-populismo, sería una resignación al pacto y a la conciliación, sería una renuncia. En todo esto, lo que regresa (como la obra misma de Zavaleta y su buena fortuna durante el "proceso de cambio"?) es aquel muerto viviente que, pese a los anuncios necrológicos, parece no querer resignarse a su entierro: el nacionalismo revolucionario. Un horizonte que -más allá de los que el mismo Zavaleta, casi disculpándose, llamó "los padecimientos de la militancia"- lastra como los muertos, cree Rodas, el marxismo del mayor ensayista boliviano del siglo xx. DR. MAURICIO SOUZA CRESPO

René Zavaleta Mercado: expresión barroca y bonapartismo

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