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Libros UNAM

Reconciliar ciudad y naturaleza

Reconciliar ciudad y naturaleza Reconciling city and nature

 

ISBN: 9786070298233

Autor(es): Schjetnan, Mario

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Facultad de Arquitectura / UNAM. Dirección General de Publicaciones

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

Special Price MXN$532

Precio Habitual: MXN$760

ISBN/ISSN 9786070298233
Entidad Académica Facultad de Arquitectura
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2017-
Tema Arquitectura y urbanismo
Colaborador UNAM. Dirección General de Publicaciones
Número de páginas 472
Tamaño 25 x 19.8 x 4
Terminado o acabado rústico
Idioma Español-inglés
Contenido Contenido
Presentación/Preface 11
Marcos Mazari Hiriart
Prólogo/ Foreword
UNA HERENCIA MEXICANA REVITALIZADA/A MEXICAN HERITAGE REINVIGORATED
Marc Treib
Introducción/Introduction 27
TODOS VENIMOS DE AFRICA/WE ALL COME FROM AFRICA
Mario Schjetnan
Ensayos/ Essays
MARIO SCHJENTAN V LA POLISEMIA DE LAS ESCALAS/MARIO SCHJENTAN AND THE POLYSEMY OF SCALE 49
PAISAJE Y MEMORIA EN LA OBRA DE MARIO SCHJETNAN/LANDSCAPE AND MEMORY IN THE WORK OF MARIO SCHJENTAN 57
Peter Krieger
LAS APTITUDES DEL ARQUITECTO PAISAJISTA/THE APTITUDES OF A LANDSCAPE ARCHITECT 85
Pedro Camarena Berruecos

Reciclar la ciudad hacia un urbanismo posmodernista/ Recycing teh City Trougth Post-Insdustrial Urbanism
TECNOPAROUE, CAMPUS DE OFICINAS/TECNOPAROUE OFFICE COMPLEX 110
PLAN IMMSA/IMMSA MASTER PLAN 110
PARQUE BICENTENARIO/BICENTENNIAL PARK 122
JARDÍN NATURA, PARQUE BICENTENARIO/NATURA CARDEN, BICENTENNIAL PARK 134
PARQUE UNION POINT/UNION POINT PARK 144
CENTRO MÉDICO SIGLO XXI/SIGLO XXI MEDICAL CENTER 152

La recuperación del patrimonio, historia y precedentes/Retoration of Heritage. Memory and History
COPALITA PARQUE ECO-AROUEOLÓGICO/COPALITA ECO-ARCHAEOLOGICAL PARK 160
PARQUE OJO DE AGUA DEL OBISPO OJO DE AGUA/DEL OBISPO PARK 170
PLAZA KHAN ANTOUN BEY/KHAN ANTOUN BEY SQUARE 174
REHABILITACIÓN DEL BOSQUE DE CHAPULTEPEC 1a SECCIÓN/REHABILITATION OF CHAPULTEPEC PARK, 1ST SECTION 180
REHABILITACIÓN DEL BOSQUE DE CHAPULTEPEC, 2a SECCIÓN/REHABILITATION OF CHAPULTEPEC PARK, 2ND SECTION 196
MOBILIARIO URBANO/PARK STRUCTURES 205
PARQUE HISTÓRICO CULHUACÁN/CULHUACAN HISTORICAL PARK 208
JARDÍN DEL PERDÓN GARDEN OF FORGIVENESS 214
PARQUE ECOLÓGICO XOCHIMILCO/XOCHIMILCO ECOLOGICAL 246
PARK MUSEO DE LAS CULTURAS DEL NORTE, PAOUIMÉ/MUSEUM OF NORTHERN CULTURES, PAOUIMÉ 262

Creación y reconquista del espacio público/Creation and Recuperation of Public Space
LAGUNA DE CHAPULCO/CHAPULCO LAGOON 274
PARQUE ECOLÓGICO LOS ITZÍCUAROS/LOS ITZÍCUAROS ECOLOGICAL PARK 284
PARQUE LA ESPERANZA/LA ESPERANZA PARK CANAL 290
DE LA CORTADURA/LA CORTADURA CANAL 298
PARQUE EL CEDAZO/EL CEDAZO PARK 308
GRAN PARQUE ECOLÓGICO ZACATECAS/ZACATECAS GRAND ECOLOGICAL PARK 318
PARQUE TEZOZOMOC/TEZOZOMOC PARK 24

Plazas, fuentes y jardines/Public Squares, Fountains and GArdens
RESIDENCIA MALINALCO/MALINALCO RESIDENCE 334
RESIDENCIA MONTERREY/MONTERREY RESIDENCE 342
CORNERSTONE, FESTIVAL DE JARDINES/CORNERSTONE FESTIVAL OF GARDENS 348
PASEO DEL CARMEN CENTRO COMERCIAL/PASEO DEL CARMEN SHOPPING CENTER 354
TERRAZA MIRADOR, PLAZA BUGAMBILIA/ROOF GARDEN, BUGAMBILIA MALL 362
AZOTEA MIRADOR, CORPORATIVO SANTANDER/ROOF GARDEN, SANTANDER CORPORATE CENTER 370
CAMPUS CORPORATIVO SANTA FE/SANTA FE CORPORATE COMPLEX 374

Diseño urbano/Urban Design
ZUMPANGO, CIUDAD BICENTENARIA/ZUMPANGO, BICENTENNIAL ClTY 382
AMANALI COUNTRY CLUB Y NÁUTICA/AMANALI COUNTRY CLUB & NAUTI 390
VALLE PONIENTE DESARROLLO RESIDENCIAL/VALLE PONIENTE RESIDENTIAL DEVELOPMENT 398
CLUB DE GOLF MALINALCO/MALINALCO GOLF CLUB 406
LOMAS DEL PEDREGAL/LOMAS DEL PEDREGAL 416
Una arquitectura ambiental/Enviromental Architecture
PROBIOMED CAMPUS DE BIOTECNOLOGÍA E INVESTIGACIÓN/PROBIOMED BIOTECHNOLOGY AND RESEARCH CENTER 424
ACERTIJO MUSEO INTERACTIVO/ACERTIJO INTERACTIVE MUSEUM 430
TORRE SIGLUM/SIGLUMTOWER 436
CASA MALINALCO/MALINALCO HOUSE 444

Epílogo/Afterword
EL VALOR DE LO UNIVERSAL/THE VALUE OF THE UNIVERSAL 454
Apéndice Appendix
CRÉDITOS FOTOGRÁFICOS/PHOTO CREDITS 464
COLABORADORES Y ASESORES/COLLABORATORS AND ADVISORS 465
PREMIOS. MARIO SCHJETNAN/AWARDS. MARIO SCHJETNAN 466
PREMIOS GRUPO DE DISEÑO URBANO/AWARDS GRUPO DE DISEÑO URBANO 468
AGRADECIMIENTOS/ACKNOWLEDGEMENTS 471

Detalles

En sus más de cuatro décadas de práctica, Mario Schjetnan ha aumentado la distancia con su mentor --Ricardo Legorreta--, de quien recibió su inspiración inicial y la manera de sus obras maduras. La educación de posgrado en arquitectura de paisaje de Schjetnan en la Universidad de California en Berkeley, y su año en la Universidad de Harvard, le proporcionaron una perspectiva que se desarrolló a partir de la distancia con su país natal, al igual que las herramientas para entender valores e ideas, estimuladas inicialmente por sus estudios de pregrado en arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México, en la Ciudad de México. Sus proyectos de pequeña escala se han nutrido con una sensibilidad frente al espacio, el color, la textura y la horticultura. Por momentos, se nutren casi directamente de las tradiciones vernáculas, mientras que en otros reflejan claramente corrientes más internacionales. Los proyectos de mayor escala, en contraste, han demostrado un entendimiento sobre cómo lo pequeño se enmarca dentro de lo grande; esto es, cómo la intimidad del jardín se relaciona con los sitios de dimensiones mucho más extensas,y cómo las inquietudes personales se entremezclan con las cuestiones más amplias de la ecología, la cultura y la identidad nacional.

Schjetnan, Mario

(Ciudad de México, 1945) estudió en la Facultad de Arquitectura de la UNAM y la maestría en arquitectura del paisaje por la Universidad de California, en Berkeley. Obtuvo la beca Loeb, de la Universidad de Harvard, para realizar estudios ambientales. Fundó el Taller, Grupo de Diseño Urbano en el que desarrolló un sinnúmero de proyectos de arquitectura del paisaje, diseño urbano y arquitectura. El GDU ha sido distinguido con premios y reconocimientos nacionales e internacionales, como el Green Prize of Urban Design de la Universidad de Harvard, la Medalla de Oro de la Bienal de Arquitectura de México, entre otros.

PRÓLOGO Marc Trieb Una herencia mexicana revitalizada Luis Barragán proyecta una larga sombra sobre casi todos los diseños de paisajes y arquitectura mexicanos realizados en las últimas tres décadas, incluso a pleno mediodía. A pesar de que Barragán estuvo cerca del anonimato en las últimas décadas de su vida, la exposición de 1976 en el Museo de Arte Moderno en Nueva York y su respectiva publicación, renovaron el interés en su vibrante -y a la vez ascética- arquitectura; esto, a pesar de que la profesión ya había caído internacionalmente presa del historicismo y el eclecticismo postmodernos. Como el modelo de preguerra de una modernidad humanística, proporcionado a los arquitectos europeos por sus colegas en Escandinavia, la arquitectura silenciosa de Barragán ofrecía una simplicidad innegable y un respeto por tradiciones vernáculas mexicanas como volúmenes simples, estuco texturizado y colores brillantes. Todas estas características identificables, adaptadas y aplicadas adecuadamente, produjeron una imagen reconocible de lo que era mexicano de la arquitectura moderna del país. Fue un concepto utilizado también en edificios de mayor escala, entre ellos, los realizados por Ricardo Legorreta; este mismo enfoque también le ha dado forma a la arquitectura de paisaje y a los edificios de Mario Schjetnan. La adopción, sin embargo, no es tan importante como la adaptación. En sus más de cuatro décadas de práctica, Mario Schjetnan ha aumentado la distancia con su mentor, de quien recibió su inspiración inicial y la manera de sus obras maduras. La educación de posgrado en arquitectura de paisaje de Schjetnan en la Universidad de California en Berkeley, y su año en la Universidad de Harvard, le proporcionaron una perspectiva que se desarrolló a partir de la distancia con su país natal, al igual que las herramientas para entender valores e ideas, estimuladas inicialmente por sus estudios de pregrado en arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México, en la Ciudad de México. Sus proyectos de pequeña escala se han nutrido con una sensibilidad frente al espacio, el color, la textura y la horticultura. Por momentos, se nutren casi directamente de las tradiciones vernáculas, mientras que en otros reflejan claramente corrientes más internacionales. Los proyectos de mayor escala, en contraste, han demostrado un entendimiento sobre cómo lo pequeño se enmarca dentro de lo grande; esto es, cómo la intimidad del jardín se relaciona con los sitios de dimensiones mucho más extensas, y cómo las inquietudes personales se entremezclan con las cuestiones más amplias de la ecología, la cultura y la identidad nacional. Sin embargo, subyacente a todos estos conceptos, existe un humanismo arraigado que coloca a las personas en el centro de sus preocupaciones. Proyectos iniciales, como el Museo de las Culturas del Norte, en Paquimé, despiertan recuerdos de los paisajes de Barragán en los residuos de lava volcánica rocosos de El Pedregal, en el sur de la Ciudad de México. El manejo de las incisiones en las formas del relieve y la cantería rústica extraída del sitio, en conjunto con colores brillantes y formas primarias, todo está sugerido y construido sobre las lecciones que Barragán enseñó desde la década de 1940 hasta la de 1970. Cierta pesadez era característica del trabajo de Schjetnan durante este periodo -un peso que aligeraría en proyectos posteriores. El parque ecológico en Xochimilco representa un cambio decisivo, por lo menos a mí juicio, en el curso de los paisajes producidos por el Grupo de Diseño Urbano y Mario Schjetnan. Debido al gran incremento en la escala de este proyecto, fue imposible diseñar al mismo nivel de detalle que en los sitios más pequeños y confinados que lo precedieron. En lugar de un paisaje unificado y controlado, el parque ecológico es más episódico en su ordenación, al relacionar libremente zonas diseñadas claramente a través de andadores, pérgolas, cuerpos de agua y movimientos peatonales. La plaza de entrada hace eco de los paisajes del arquitecto de paisaje Peter Walker en su uso de geometría y patrones; en cuanto a materiales y escala, por otro lado, el paisaje es completamente mexicano. Este proyecto también mostró los primeros indicios de un interés creciente en la gestión ecológica, en este caso, el manejo de los flujos de agua y la restitución de las chinampas históricas (a menudo descritas, aunque erróneamente, como "jardines flotantes") que por siglos han compuesto el paisaje característico de Xochimilco. En México, el parque ecológico fue un esfuerzo pionero para remediar el deterioro de los cuerpos de agua: casi todos los aspectos del diseño del parque --ya sean las áreas de canales y drenaje, los grandes cuerpos de agua, o los estrechos cauces--narran la influencia impulsora de la hidráulica. A la entrada del parque, una serie de sauces verticales, encajonados en muros de contención de piedra, atan la tierra al agua y airean el agua reciclada mientras se filtra en el lago. Los senderos entrelazan y unen las áreas recreativas con aquellas más orientadas pedagógicamente hacia a la educación ambiental; la sombra que ofrecen los enrejados cubiertos por enredaderas reduce el intenso calor del sol de verano y las plantaciones densas de ahuehuete (Taxodium mucronatum) forman senderos y espacios que funcionan para el embarque de trajineras. En conjunto, el parque ecológico representa un elegante balance entre lo que ha sido diseñado, lo que puede ser diseñado y lo que puede permanecer sin un mantenimiento formal. Los paisajes de Schjetnan nunca se preocupan por la ecología y la sustentabilidad como temas en sí mismos; sin embargo, estas consideraciones permanecen como un medio para un fin. El deseado fin es un lugar atractivo, por lo general cómodo, que aprovecha y apoya la actividad humana mientras ejerce un efecto positivo en nuestros sistemas naturales. Representa una aproximación éticamente responsable para la creación de paisajes; una posición moral que proporciona la base para futuros diseños. Y con frecuencia se trata también de lugares hermosos, derivados de una selección experta de plantas en combinación con formas construidas correctas. En la restauración del Parque de Chapultepec en la Ciudad de México, por ejemplo, limpiar los lagos y restaurar el movimiento del agua en los arroyos era una necesidad ecológica para mantener el paisaje para las plantas y los animales, así como para los seres humanos. Pero en el proceso de restauración, Schjetnan también recuperó otros servicios que se habían perdido desde hacía mucho tiempo para los millones de usuarios que visitan el parque anualmente. Se hizo un catálogo de los árboles y la vegetación existente, estos fueron cuidados, curados o replantados; se definieron las áreas de circulación y venta. En la mayoría de los lugares, el proceso de diseño del parque fue más una estrategia que una composición formal: una estrategia que tomó como punto de partida a las personas y a los sistemas naturales. Dentro de la obra ejecutada en la última década aproximadamente, destaca el paisaje del Tecnoparque al convertir terrenos industriales abandonados en un paisaje acogedor para oficinas, cuyos espacios exteriores ajardinados son mucho más atractivos que los interiores del edificio que los definen. La organización es simple: un tablero de ajedrez básico de nueve cuadrados, dispuestos en tres por tres. Mediante la mezcla sabia de plantas y materiales inertes, este diagrama esquemático sean convirtió en un rico juego de estructura y vacío, de espacios construidos y ajardinados. En algunos cuadrantes del conjunto, el agua toma una forma geométrica o irregular y predomina con su superficie animada por chorros y rocíos, utilizados tanto para el deleite como para el movimiento del agua. Sin embargo, un paisaje de Schjetnan rara vez se ocupa sólo del alojamiento. La calidad del diseño, en cambio, deriva de la forma en que los árboles se relacionan con otros árboles, en cómo los árboles se relacionan con las bancas, en cómo las bancas se relacionan con otras bancas -y cómo todos estos elementos se relacionan con los espacios que habitan y las personas que los usan. Las preocupaciones sociales están detrás de casi todos estos diseños, con la excepción de los sitios donde las limitaciones medioambientales son severas y la asistencia humana es baja. Es más frecuente que las necesidades de los visitantes den la pauta para la forma y disposición de los elementos del paisaje, como en el Bosque de Chapultepec y el Union Point Park en Oakland, California. En este último, los terrenos recuperados de la industria fueron convertidos en un paseo marítimo cubierto acompañado de un patio de juego, áreas de picnic y asadores, un área verde y una colina con un camino en espiral que casi se ha convertido en un elemento característico de los paisajes de Schjetnan. Como en sus otros diseños de parques, estas características; se leen menos como elementos aislados que como contribuciones en torno a un todo: la trama y la urdimbre del tejido de un paisaje. De muchas formas --incluyendo la propia visión de Schjetnan-- el Parque Bicentenario en la Ciudad de México, completado en 2011, representa la culminación de su pensamiento y de los paisajes que han resultado de ello. Sería difícil imaginar un terreno más inhóspito para la creación de un área verde pública, cuyas características más significativas serían un arboretum y un jardín botánico de vegetación nativa de México. Al ser el terreno de una refinería de petróleo utilizada durante mucho tiempo y posteriormente abandonada, el suelo era increíblemente tóxico. En lugar de extraer las toneladas de suelo contaminado y reemplazarlo con un sustrato benigno, un área considerable del sitio estaba cubierta simplemente con una gruesa losa de concreto. En principio, los diseñadores simplemente comenzarían de nuevo con la losa tratada literalmente como tabula rasa. Suelos propicios para el crecimiento de las plantas propiciaron un nuevo terreno cuyos contornos en el arboretum se determinaron por la profundidad necesaria para cada planta. Un viejo tanque de petróleo se transformó en un orquidiario, la contribución del equipo de diseño se trató de una simple cubierta sobre el área hundida con pasarelas y escaleras necesarias para el acceso de visitantes a las flores. Al lado, un par de canales que flanquean una chinampa, muestran las prácticas históricas y su relevancia en la actualidad. Dominando el paisaje, se pueden observar dos invernaderos monumentales cubiertos con una pirámide invertida de vidrio. Estas estructuras no solo apoyan la propagación de plantas tropicales, que de otro modo tendrían dificultades para sobrevivir a la atmósfera y el clima de la Ciudad de México, sino que también recogen agua para después almacenarla en cisternas que abastecen un porcentaje significativo del agua necesaria en el sitio durante gran parte del año. Un banco de paneles solares genera la energía requerida para recircular el agua para riego. En conjunto con las otras áreas del parque del que son sólo una parte, el parque botánico y el arboretum sirven como un claro argumento de que no debemos diferenciar lo ecológico de lo artístico: el primero es un requerimiento funcional necesario; el segundo es de carácter espiritual. La sofisticación de la planta y su orden también revelan que la formación combinada de Mario Schjetnan como arquitecto y arquitecto de paisaje ha contribuido, cada una, a su diseño. La arquitectura le brindó un enfoque para crear un sentido de orden mayor a través del uso de estructuras; la arquitectura de paisaje, por otro lado, le proporcionó un entendimiento de los medios requeridos para que la vegetación elegida prospere y en general para que el medio ambiente sobreviva. Por supuesto, las personas que usan el parque han permanecido en el centro del diseño. Ha sido de gran interés ser testigo de la evolución de los paisajes de Mario Schjetnan y el Grupo de Diseño Urbano a lo largo de los años; desde las compactas y pesadas estructuras amuralladas características de los primeros años, hasta los paisajes posteriores dotados de una mayor profundidad y entendimiento, hoy distinguidos por una elegancia formal. Profundidad, entendimiento y elegancia. La profundidad deriva de un humanismo que abraza los procesos naturales y su conservación al igual que el deleite del público que usa el parque. El entendimiento aborda los factores medioambientales y políticos que le dan forma al proyecto. La elegancia, por su parte, deriva de la inteligencia, la experiencia y la búsqueda continua por las formas en que el diseño de paisaje puede expresar sus tiempos y las preocupaciones que lo constituyen, tanto naturales como culturales. Este libro registra y critica esta evolución, pero quizá, más importante, sugiere la dirección en que el trabajo de Grupo de Diseño Urbano va a continuar en el futuro.

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