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Libros UNAM

Pláticas bajo tierra

Pláticas bajo tierra

 

ISBN: 9786073001335

Autor(es): Escobedo, Frida / Soto, Andrea / Etchegaray, Gabriela et al.

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Facultad de Arquitectura

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$200
ISBN/ISSN 9786073001335
Entidad Académica Facultad de Arquitectura
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2018-
Tema Arquitectura y urbanismo
Número de páginas 106
Tamaño 16 x 22.7 x 0.8
Terminado o acabado rústico
Idioma español
Contenido ÍNDICE
PREFACIO
José María Gómez de León Cantú + Gonzalo Mendoza Morfín
SESIÓN I FRIDA ESCOBEDO entrevistador: Santiago García Gabilondo
SESIÓN II ANDREA SOTO entrevistador: Francisco Mosqueda Morelos
SESIÓN III GABRIELA ETCHEGARAY entrevistador: José Antonio Contreras Martínez
SESIÓN IV GABRIELA CARRILLO entrevistador: Tomás Sánchez Olivares
EPÍLOGO Zenia Lozano Medécigo + Salvador Lizárraga Sánchez

Detalles

Pláticas bajo tierra es un proyecto concebido entre la Coordinación Editorial de la Facultad de Arquitectura de la UNAM y el colectivo Fuga Arquitectura con el formato de entrevista. El título deriva del lugar donde éstas se realizaron: el sótano del Teatro Carlos Lazo.
El objetivo: hablar de lo que no se habla, convencer y seducir. De esta forma no se sigue el típico de presentaciones en arquitectura para mostrar los proyectos a partir de imágenes y planos. Las conversaciones hacen del a palabra lo relevante y no la imagen. Las cuatro invitadas conversan sobre su experiencia profesional, en un ejercicio dirigido básicamente por estudiantes.

Escobedo, Frida

Es licenciada en arquitectura y urbanismo por la Universidad Iberoamericana, tiene una maestría en arte, diseño y el dominio público, por la Graduate School of Design, de la Universidad de Harvard. Grado que obtuvo con el apoyo de la beca Arquitecto Marcelo Zambrano, otorgada por su trabajo académico y profesional.

Soto, Andrea

(Guadalajara, Jal., 1987) estudió arquitectura en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente. Ha colaborado en distintos proyectos urbanos, entre ellos: Espacios Públicos para una Ciudad Accesible. Es fundadora del estudio Atelier ARS, despacho que recibió el premio estatal de vivienda IPROVIPE. En 2015 obtuvo la Beca Arq. Marcelo Zambrano y ganó el Premio Emerging Voices de la Architectural League of New York.

Etchegaray, Gabriela et al.

Estudió arquitectura en la Universidad Iberoamericana. Es socia del estudio Ambrosi | Etchegaray, donde ha colaborado en el desarrollo de proyectos que han sido reconocidos dentro y fuera del país. Etchegaray obtuvo la Mención de Honor en la XI Bienal de Arquitectura Mexicana.

Pláticas bajo tierra es un proyecto concebido entre la Coordinación editorial de la Facultad de Arquitectura de la UNAM y el colectivo Fuga Arquitectura bajo el formato de entrevista para el programa Mies.MX. La jornada se llevó a cabo el 8 de abril de 2015, durante la 12° Feria del libro A escala de la facultad, en el sótano del teatro Carlos Lazo. Frida Escobedo, Andrea Soto, Gabriela Carrillo y Gabriela Etchegaray nos contaron anécdotas, historias y todas las fábulas detrás de sus carreras, sus proyectos y su vida personal. Una entrevista en vivo, sin trampas. Todo quedaría entre ellas y nosotros. El objetivo: hablar de lo que no se habla. Convencer, seducir, lograr que las invitadas nos platicaran todo, aquello que quizá nunca habían narrado, lo que pocos sabíamos. La vía: romper con el típico y repetitivo esquema de presentaciones de arquitectura, en las cuales se muestran los proyectos a partir de imágenes y planos, donde lo descriptivo impera sobre lo reflexivo. Al mismo tiempo, tratar de diluir la barrera virtual que con frecuencia existe entre el arquitecto estrella y los estudiantes. Las conversaciones fueron una actividad pensada por y para estudiantes, con el propósito de conocer a profundidad el pensamiento contemporáneo de algunas de las arquitectas más influyentes del país, su vida laboral y personal. Los estudiantes estuvimos involucrados en el proceso en todo momento: desde la concepción, la planeación y la organización, hasta la moderación del diálogo y el registro del mismo. El público estudiantil jugó un rol fundamental en el desenvolvimiento de las pláticas, sus participaciones definieron la forma, la secuencia y el ritmo de estas charlas. En esta ocasión tuvimos cuatro invitadas. Tres de ellas personal o ambas. Por lo mismo, nos interesaba conocer la contraparte, la que por lo regular no acapara la atención. La cuarta participante ha trabajado de forma individual gran parte de su carrera. Queríamos descubrir qué pasa en el mundo de Gabriela, Andrea, Gaby y Frida como mujeres, como parejas y como sodas; aunque siempre desde su perspectiva como arquitectas. No nos interesaban sus proyectos, primero queríamos entenderlas, conocer su visión, sus ideas y sus anhelos. El formato de diálogo favoreció una visión crítica, que sirviera como camino de aprendizaje para la comunidad estudiantil. Desde el inicio se plantearon las conversaciones bajo un esquema horizontal, en donde el público y las ponentes tuvieran la misma importancia. Para lograr lo anterior, buscamos un espacio que asemejara una caja negra teatral, alejado del modelo tradicional de auditorio. El sótano del teatro Carlos Lazo fungió como sitio ideal, con un ambiente de aislamiento que, metafóricamente, generó la sensación de que lo dicho ahí quedaría entre los presentes. Elaboramos un guión como base flexible para las pláticas, con la suma y resta de temas por parte del público durante su desarrollo; partimos de la individualidad de cada una de ellas, con las particularidades y convergencias en su quehacer. Dentro de los temas abordados tratamos de hallar un equilibrio entre la persona y la profesionista, entender su relación. Nuestra principal intención fue darle el protagonismo a la palabra, no a la imagen, por ello propusimos la ausencia de material audiovisual, y así logramos acentuar el carácter de conversación sin caer en el modelo de exposición. Fue un gran esfuerzo, para muchos, la primera vez que participamos en un evento de este tipo; cerca de quince alumnos estuvimos a cargo de las tareas requeridas para que el evento se llevara a cabo de la mejor manera posible. Contactamos a las cuatro invitadas; con cada una de ellas el acercamiento fue diferente, con algunas tuvimos la oportunidad de pasar tiempo antes del inicio del evento, con otras la interacción fue más puntual, solamente en el marco de la convocatoria. La riqueza y eclecticismo de personalidades de las ponentes fue evidente en sus formas y tiempos de llegada y estancia. Esto provocó que las conversaciones se tornaran especiales, situadas en un momento y un lugar específicos. Sin duda, fue un día intenso para todos, tanto para las invitadas y el público, como para los organizadores: desde la permanencia voluntaria de algunas de ellas, hasta particularidades como el monitoreo de las cámaras y la interrupción de las grabaciones, el agotamiento incrementaba conforme las sesiones avanzaban. Hubo la necesidad de realizar pausas no previstas por parte de varios involucrados. Todo esto tuvo que ver con la excesiva duración del evento, la cual fue de casi diez horas. El que las conversaciones se realizaran bajo un esquema de caja negra generó efectos positivos y negativos. Por un lado, la intimidad permitió un diálogo fluido y un verdadero intercambio de opiniones entre los participantes. Por el otro, nos cuestionamos si la dinámica de cupo limitado fue la que impidió que el evento tuviera el alcance e impacto suficientes para una escuela del tamaño de nuestra facultad, pues desde la primera sesión hubo gente que no pudo ingresar. A pesar de que tuvo lugar por la tarde, para tratar de incluir a toda la comunidad, la gran mayoría de los estudiantes fueron del turno matutino. El formato de las conversaciones, a pesar de lograr un diálogo fluido y más libre, en ciertos momentos permitió intervenciones largas por parte de actores que no eran estudiantes. Esto logró equilibrar la moderación de las charlas en momentos donde los entrevistadores perdieron el curso de las mismas. Es probable que faltara mayor preparación e involucramiento en el desarrollo del guión. De igual manera, a raíz de la inesperada permanencia de las invitadas en casi todas las sesiones, el diálogo se enriqueció con sus participaciones como parte de la audiencia. Se abordaron gran variedad de temas, algunos en más de una conversación y otros de forma particular, según la experiencia e intereses de cada invitada. Uno de los más recurrentes fue el de la práctica y el género: estaba presente desde la planeación del evento, en las mismas intervenciones del público, y aun así la incomodidad de las entrevistadas hacia éste se hizo notar conforme avanzaban las sesiones. Para ellas no debía tener lugar primordial en la conversación; sin embargo, su inconformidad e insistencia en no abordarlo mostró que todavía el tema de género no está asimilado en la arquitectura, incluso desde su perspectiva. Conseguir que salieran de su zona de confort permitió abordar temas desde una visión más personal y menos profesional, incluyendo aspectos como: su transición de estudiantes a profesionistas; sus motivaciones y gustos; actividades paralelas a su quehacer laboral; la dinámica de trabajo que existe en sus oficinas; el camino que han seguido para construir su vida personal y profesional. Al platicar sobre alguno de sus proyectos, lo hicieron desde una experiencia personal y no arquitectónica. Esto dejo ver que ambas partes, personal y profesional, están estrechamente ligadas, no es posible entender una sin la otra. Uno de los temas de mayor importancia para nosotros como comunidad estudiantil fue el referente a las escuelas y a la enseñanza de arquitectura. Se cuestionaron distintitos aspectos, desde los planes de estudio y el apoyo de las autoridades hasta el papel que el propio estudiante debe tener dentro de su formación, a partir de sus exigencias y responsabilidades sobre la calidad de la misma. De nada sirve contar con un plan de estudios "perfecto" si no existe un compromiso y una conciencia educativa por parte de los estudiantes. Con este ejercicio invitamos a la comunidad estudiantil a tomar un papel más activo dentro de los procesos de la facultad, pues su participación tendría que ser fundamental en las decisiones, y así provocar el punto de equilibrio que toda escuela requiere. Siempre desde la propuesta, sin hacer a un lado la crítica, ya que el nivel de una escuela también se mide por sus estudiantes. Tenemos la responsabilidad de hacer una escuela para y por los estudiantes.

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