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Libros UNAM

Pierre Bourdieu en la sociología latinoamericana: el uso de campo y habitus en la investigación

Pierre Bourdieu en la sociología latinoamericana: el uso de campo y habitus en la investigación

 

ISBN: 9786073001861

Autor(es): Castro, Roberto (coordinador) / Suárez, Hugo José (coordinador)

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$335
ISBN/ISSN 9786073001861
Entidad Académica Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2018-
Tema Sociología
Número de páginas 461
Tamaño 23 x 17 x 3
Terminado o acabado rústico
Idioma Español
Contenido Introducción: trabajar con Pierre Bourdieu
Roberto Castro Hugo José Suárez
Primera parte: campo 1. El asilo pensado como un campo: percepciones, posturas y relaciones en el proceso de refugio en Brasil/Katherine Jensen
2. El protagonismo de los jueces y la dominación simbólica Michael Cruz Rodríguez
3. La patrimonialización de la pirekua desde la teoría de campo de Pierre Bourdieu/Bertha Georgina Flores Mercado
4. El concepto de campo en la comprensión de "la ruptura": desmitificación y sustento social de la disputa artística David Fuente Adrián
5. Trabajando con Bourdieu los medios de comunicación. El caso de una radio comunitaria de la provincia de Mendoza, Argentina/María Magdalena Tosoni
6. Salud colectiva brasileña: arquitectura y dinámica de un campo/Ligia María Vieira da Silva
7. La salud sexual y reproductiva en Uruguay: posibilidades y limitaciones de su análisis desde la teoría de los campos de Bourdieu/Alejandra López Gómez
8. El campo religioso y sus interacciones con el campo político en Morelos: propuestas y retos para su construcción/Cecilia Ardisia Delgado Molina
Segunda parte: habitus
9. El habitus y la investigación empírica. Dos casos sobre la justicia en México/Angélica Cuéllar Vázquez
10. La doble elección: la sociología y sus aspirantes/Armando Ulises Cerón Martínez
11. Esquemas de clasificación, habitus y etnografía en el campo académico de la antropología colombiana Jairo Clavijo/Juan Camilo Ospina
12. Actuación y vivencia social del catolicismo en trabajadoras sexuales: ejemplificación y análisis de algunos casos/Nancy Lysvet Flores Castillo, Paulo Sergio Mendoza
13. Habitus entre-medio (in between): dimensiones para el análisis de las identidades, las disidencias y resistencias/Karina Bárcenas Barajas
14. Comprendiendo la estabilización del movimiento LGBT mexicano. La mirada desde el habitus/Carlos Arturo Martínez Carmona
15. El habitus digital: una propuesta para su observación/Miguel Angel Casillas Alvarado, Alberto Ramírez Martmell
16. Campo y habitus periurbanos. Estrategias metodológicas para su validación empírica/José Álvaro Hernández Flores
Tercera parte: contribuciones invitadas
17. En pos de una praxeología de la vida religiosa Heinrich Wilhelm Scháfer Leif Hágen Seibert/Adrián Tovar, Simoncic Jens Kóhrsen
18. Representaciones sociales, habitus y esquemas cognitivos. Un ensayo de homologación/Gilberto Giménez
Sobre los autores Índice de autores
Introducción: trabajar con Pierre Bourdieu/Roberto Castro Hugo José Suárez

Detalles

EI presente libro ilustra la manera en que hoy se emplean, en el contexto latinoamericano, los conceptos de campo y habitus de la sociología de Pierre Bourdieu. Lejos de abundar en definiciones profesorales, los textos muestran el uso que los diversos autores hacen de dichos conceptos en la práctica y en investigaciones específicas de las más variadas temáticas. Por ello, el lector encontrará en él trabajos sobre sociología de las religiones, del arte, de la salud, de los derechos, de las instituciones, de los medios de comunicación, de la tecnología, de la diversidad sexual, del espacio público. Todo indica que, al menos en América Latina, se cumple el sueño de Bourdieu de pensar conceptos polimorfos y flexibles para discutirlos de manera obsesivamente empírica.

Castro, Roberto (coordinador)

Licenciado en Sociología por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Maestro en Estudios de Población (Exeter, Inglaterra) y doctor en Sociología Médica (Universidad de Toronto). Investigador titular C del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (nivel I II) y de la Academia Mexicana de Ciencias. Ha realizado investigación sobre los determinantes sociales de la experiencia subjetiva de la salud, de la violencia contra las mujeres, violencia en el noviazgo, violencia contra la infancia en México, y sobre la génesis social de la violación de derechos reproductivos de las mujeres en los servicios de salud.

Suárez, Hugo José (coordinador)

Doctor en Sociología por la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Investigador titular B del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Investigador visitante en la Universidad de Columbia (2013-2014). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (nivel III). Entre sus libros se encuentran: Creyentes urbanos. Sociología de la experiencia religiosa en una colonia popular en la Ciudad de México (2015), Un sociólogo vagabundo en Nueva York (2015), Sociólogos y su sociología (coord. 2014), Tertulia sociológica (2009), El sentido y el método. Sociología de la cultura y análisis de contenido (coord. 2008). Sus líneas de investigación son sociología de la religión y de la cultura, prácticas religiosas en México, metodología cualitativa, cultura y política en Bolivia.

Introducción: trabajar con Pierre Bordieu Roberto Castro y Hugo José Suárez La obra de Pierre Bourdieu ha tenido distintas etapas en su recepción, apropiación y diálogo en México. En 1975, a sólo dos años del original en francés, fue publicado en castellano el texto El oficio del sociólogo por la editorial Siglo XXI, que se convirtió desde el inicio hasta nuestros días en uno de los libros más consultados con 25 reimpresiones y más de 55000 ejemplares vendidos. Sin embargo, ese primer impulso no fue acompañado por la edición de sus títulos posteriores. En 1979 aparece la primera edición de La fotografía un arte intermedio publicado por Nueva Imagen, que tendrá una segunda reimpresión diez años más tarde, y La reproducción. Elementos para una teoría del sistema de enseñanza, distribuida por editorial Laia de Barcelona. Desde ahí, habrá que esperar a la década de los noventa para que se publiquen títulos fundamentales: Sociología y cultura (1990), cuyo original en francés se anuncia como Questions de sociologie (1984), por la colección Los noventa de Conaculta y Grijalbo y prologado ampliamente por Néstor García Canclini; Respuestas. Por una antropología reflexiva (Bourdieu y Wacquant, 1995), editado por Grijalbo; y Capital cultural, escuela y espacio social (1997a), documento compilado por Isabel Jiménez y publicado por Siglo XXI. En ese contexto de poca atención a Bourdieu es que se entiende que nunca haya visitado México -a diferencia de Touraine, Luhmann o Haber-mas- salvo en una ocasión de manera accidental y casi turística: en 1986 se encontraba en una estancia académica en el Departamento de Sociología de la Universidad de California, en San Diego, y cruzó la frontera tocando las puertas de El Colegio de la Frontera Norte. La publicación oficial de esta institución informa en dos párrafos que el sociólogo francés "visitó el Colef con la intención de conocer sus programas de investigación y establecer las bases para una futura colaboración más amplia" (El Correo Fronterizo 1986). En esos años, Bourdieu escribió textos fundamentales como La distínction (1979) y Le sens pratique (1980), pero llegaron al público hispanoparlante una década más tarde a través de la editorial española Taurus: en 1988 La Distinción, en 1991 El sentido práctico. Otros libros igual de importantes en la obra del autor como Razones prácticas (1997b), La nobleza de Estado (2013), Las reglas del arte (1995), o Homo acadernícus (2008a), tuvieron que esperar varios lustros antes de ser editados, ya fuera en Argentina o España. De hecho, a finales de los noventa, grupos editoriales muy poderosos como Anagrama monopolizaron buena parte de su traducción ofreciendo títulos a precios elevados para el público latinoamericano. Así, mientras que Contre feux salió en la colección Liber-Raisons d'agir en 1998 en formato popular y a precio muy accesible -con tirajes inéditos en Francia para un libro de un sociólogo-, en español apareció en una elegante y costosa edición de Anagrama en 1999, perdiendo su intención política y de divulgación de las ideas contra el pensamiento neoliberal, y más bien convirtiendo al producto, y a su autor, en un objeto exitoso del mercado libresco. Fue entrados los noventa y sobre todo en el nuevo siglo cuando en el país comenzó un diálogo más sistemático con la obra de Bourdieu. Varios artículos en revistas científicas o capítulos en libros colectivos presentaban los resultados de investigaciones en las cuales su presencia fue notable -pensemos, por ejemplo, en el diálogo desde la teoría de la identidad y de la cultura de Gilberto Giménez (2005, 2007, 2009). Luego de su muerte en enero de 2002, en México hubo reacciones académicas. La Revista Universidad de Guadalajara, en su número 24, editó un dossier reuniendo especialistas de distintas áreas para discutir con el autor desde su campo de observación; la revista Acta Sociológica número 40, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, tradujo textos inéditos y publicó reflexiones de profesores sobre temas específicos de la obra de Bourdieu y una encuesta sobre la recepción del autor en los estudiantes de la Facultad. También aparecieron varios artículos recordándolo o discutiendo su trabajo (Gutiérrez 2002; Casillas 2002; Giglia 2003; Zamorano 2001; Vizcarra 2002). Otros esfuerzos de distintas instituciones mostraron la diversidad de la propuesta del sociólogo. El Instituto Mora publicó en el año 2005 la traducción de un libro que recoge artículos que abordan el análisis factorial y las representaciones sociales (Doise, Clémence y Lorenzi 2005); el mismo año, Isabel Jiménez coordinó Ensayos sobre Pierre Bourdíeu y su obra, editado por el Centro de Estudios sobre la Universidad (CESU) de la UNAM y Plaza y Valdés. En 2008, El Colegio de Michoacán, Camera Austria y el Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos (CEMCA) tradujeron Argelia. Imágenes del desarraigo, que trae fundamentalmente fotografiar acompañadas de algunos textos (Bourdieu 2008b). En el número 108 de la revista Relaciones se editó un artículo clásico sobre el campo religioso (Bourdieu 2006) precedido de una presentación analítica (Suárez 2006). En 2006, Miguel Ángel Queiman presentó una sugerente entrevista periodística bajo el título: Pierre Bourdieu, el intelectual polivalente; y en 2012, a iniciativa de Isabel Jiménez, se publicó el libro colectivo Pierre Bourdieu. Capital simbólico y magia social por Siglo XXI. En la primera década del nuevo siglo ya estaba disponible en castellano la mayoría de los títulos de Bourdieu, sea publicada por editoriales españolas, argentinas o mexicanas, así como trabajos de varios de sus colaboradores cercanos -o incluso sus críticos-. Asimismo, algunos estudios mostraban la utilidad del pensamiento de Bourdieu para pensar, desde México, el campo de la salud (Castro Vásquez 2008; Castro 2014; Castro y Erviti 2015), habitar la ciudad (Giglia 2012), la justicia (Cuéllar 2014), la religión (De la Peña 2004; Suárez 2015), entre otros temas. A estas alturas, se calcula que en el país se vendieron alrededor de 100000 títulos diferentes del autor; así las cosas, la discusión con el sociólogo francés adquiere otras dimensiones y complejidades. En esta apretada y referencial introducción no se pretende una revisión exhaustiva de la presencia de Bourdieu en México. Esa tarea se hizo con resultados muy fructíferos por distintos equipos en Argentina y Brasil, y en México es un esfuerzo pendiente que esperamos que este libro contribuya a inspirar. En ese sentido, se debe señalar que el pensamiento del sociólogo tuvo tres niveles y formatos. El más visible y de fácil registro son las publicaciones -aquí referidas- que aparecieron en editoriales conocidas. Un segundo nivel, que es más difícil de rastrear, son las decenas de eventos -seminarios, coloquios, encuentros- que a lo largo de los años y en distintas instituciones fueron discutiendo la obra sin dejar memorias y libros de referencia, pero que tuvieron un notable impacto en la formación de muchas personas. De hecho, varios investigadores del equipo cercano de Bourdieu visitaron México en múltiples contextos universitarios. En esa misma dirección, se deben señalar las varias traducciones no publicadas, parciales y distribuidas de manera informal que circularon por muchas universidades. Finalmente, tenemos las investigaciones específicas que en distintos ámbitos utilizaron con mucha profesionalidad y profundidad la propuesta de Bourdieu y cuyos resultados son especialmente interesantes. De estos trabajos (en libros, tesis y artículos) sí se puede tener un registro disperso, pero es también una tarea para futuros investigadores reflexionar críticamente sobre el aporte de esta manera de hacer sociología. En suma, es una tarea pendiente emprender una sociología de la sociología de Bourdieu en México, y el presente volumen aspira a ser un paso más de avance en esa dirección. *** Nada más distante del enfoque que el propio Bourdieu defendía que el intento de aprehender y utilizar por separado sus conceptos fundamentales, aislados unos de otros, como parece alentar la división de este libro en secciones, centrada una en torno de la noción de campo, la otra en torno de habitus. La propuesta analítica de Bourdieu exige mantener una perspectiva relacional tanto en el plano social (o "real") donde se construyen los objetos de investigación -por ejemplo, como decía el propio autor, no cabe estudiar una de las grandes instituciones de educación superior sin considerar su relación respecto de las demás instituciones de su tipo que forman el campo universitario-, como en el plano conceptual, donde no es posible hablar de campo sin hacer referencia a capitales, habitus, dominación simbólica, illusio, y otra serie de nociones íntimamente relacionadas entre sí. El lector especialista podrá, entonces, preguntarse por qué dejar de lado otros conceptos que son indispensables en el aparato teórico de Bourdieu, quien además sugiere repetidas veces que la complejidad de la combinación de sus distintos conceptos es lo que permite una interpretación más sugerente de los problemas sociales. Desde el diseño del coloquio que dio lugar a este libro asumimos ese riesgo, y quedaron "fuera" -por decirlo de alguna manera- nociones como los tipos de capital, la illusio, el juego y muchas otras. Sin duda, ese es uno de los límites insalvables de nuestra reflexión, pero no es menos cierto que seguir ese camino permitió profundizar y discutir estos dos conceptos (campo y habitus) que son pilares fundantes del pensamiento bourdiano. Por lo demás, no nos ha faltado razón en esta decisión. En un texto reciente, Wacquant señala enfáticamente: no solo es posible sino generalmente deseable desacoplar los conceptos de Bourdieu entre sí, para asegurarse de que hay un beneficio real para su uso individual antes de que eventualmente se recombinen según sea necesario para estructurar y resolver el rompecabezas empírico en cuestión. La lectura teológica de las escrituras bourdianas estipulando que uno debe implementar sus nociones básicas juntas, está en contradicción directa con la pragmática de cualquier proyecto de investigación y choca con la manera en que el mismo Bourdieu las empleó (Wacquant 2017, 294, cursivas en el original). Para el lector que advierte en este libro una oportunidad de acercarse por primera vez al enfoque sociológico de Bourdieu, será útil saber que en la obra del autor abundan las definiciones y los comentarios acerca del significado y uso de los conceptos de campo y habitus. Por ello, lejos de iniciar aquí una discusión a fondo sobre ellos, presentamos una muy breve caracterización de estos conceptos con fines meramente ilustrativos, y siempre anteponiendo la recomendación de recurrir a las fuentes originales. Más que presentar definiciones canónicas (a veces de dificil comprensión para quien se inicia en la lectura de Bourdieu), optamos por apoyarnos en definiciones que el propio autor ofreció en entrevistas y conferencias, que suelen ser una buena manera de acercarse a su obra. Respecto del concepto de campo, Bourdieu señala: En términos analíticos, un campo puede ser definido como una red o una configuración de relaciones objetivas entre posiciones. Estas posiciones están objetivamente definidas, en su existencia y en las determinaciones que imponen sobre sus ocupantes, agentes o instituciones, por su situación presente y potencial (sítus) en la estructura de distribución de especies del poder (o capital) cuya posesión ordena el acceso a ventajas específicas que están en juego en el campo, así como por su relación objetiva con otras posiciones (dominación, subordinación, homología, etc.) (Bourdieu y Wacquant 2005, 150, cursivas en el original). Para adoptar el enfoque que este concepto exige, señala Bourdieu, es fundamental asumir una perspectiva relacional. Comprender que "lo real es relacional" obliga a romper con las nociones de sociología espontánea que nos llevan a presuponer que lo que existe en primera instancia son los individuos (como entes aislados y autónomos) y que la sociedad es una especie de consecuencia del agrupamiento de aquéllos. Lo que son y hacen los agentes sociales es, en primer lugar, producto de las relaciones de fuerza que un campo impone sobre quienes lo integran. Lo que define la existencia de un campo es la lucha por ciertos objetos en juego (enjeux) e intereses específicos; en un campo se disputa siempre por el monopolio de las formas de capital apreciadas en ese campo, y por la capacidad de imponer las "reglas del juego" que estructuran la dinámica propia del campo. Por tanto, estudiar un campo exige definir qué es lo que está en disputa, cómo se organizan los diversos agentes en su interior, y qué relaciones mantienen entre sí. Por ello, dice el autor, "La estructura del campo es un estado de la relación de fuerzas entre los agentes o las instituciones implicadas en la lucha o, si se prefiere así, de la distribución del capital específico que, acumulado en el curso de las luchas anteriores, orienta las estrategias ulteriores" (Bourdieu 2000, 113). Para que un campo funcione, es necesario que haya personas dispuestas a jugar con las reglas de ese campo, es decir, que reconozcan como obvia la importancia de lo que se disputa en ese campo, y que, habiendo sido producidas por el campo, contribuyan con sus actuaciones a la reproducción de éste. Esto permite comprender por qué pueden existir personas plenamente tomadas por un cierto campo y ser completamente indiferentes a lo que se disputa en otros campos (por ejemplo, un misionero participa activamente dentro del campo religioso y al mismo tiempo puede ser ajeno al campo de la alta costura). Esta identificación con el campo se relaciona directamente con el otro concepto que nos interesa: el habitus es el producto de la incorporación de las estructuras sociales objetivas, y decimos incorporación literalmente: es lo social hecho cuerpo, convertido en emociones, esquemas de percepción y juicio, intereses y propensiones. El habitus es la expresión corpórea resultante de una larga exposición a un mundo social determinado. El agente dentro de un determinado campo percibe y vive lo que se juega en ese campo, su importancia y las reglas básicas que regulan la lucha, como algo obvio, transparente y de comprensión inmediata, no como resultado de una facultad racional, sino como consecuencia de la incorporación de las estructuras fundamentales de dicho campo: El mundo es comprensible, está inmediatamente dotado de sentido, porque el cuerpo [...] ha estado expuesto largo tiempo (desde su origen) a sus regularidades. Al haber adquirido por ello un sistema de disposiciones sintonizado con esas regularidades, tiende a anticiparlas y está capacitado para ello de modo práctico mediante comportamientos que implican un conocimiento por el cuerpo que garantiza una comprensión práctica del mundo absolutamente diferente del acto intencional de desciframiento consciente que suele introducirse en la idea de comprensión. Dicho de otro modo, el agente tiene una comprensión inmediata del mundo familiar porque las estructuras cognitivas que pone en funcionamiento son el producto de la incorporación de las estructuras del mundo en el que actúa, porque los instrumentos de elaboración que emplea para conocer el mundo están elaborados por el mundo (Bourdieu 1999, 180). La comprensión práctica no necesariamente racional, que tienen los agentes de su mundo (i. e., los médicos del mundo de la medicina, los deportistas del mundo del deporte, entre otros) les permite funcionar en él "como peces en el agua", dando por sentada la doxa o conjunto de normas y apreciaciones que se valoran en un campo sin que necesariamente éstas sean lógicas, sino de hecho porque son prácticas, funcionales para el campo en cuestión. En su actuación, dice Bourdieu, los agentes no necesariamente son racionales, pero sí razonables. Por ello dirá que el sentido práctico de los agentes no se caracteriza por tener una lógica-lógica, sino una lógica-práctica, cuyo atributo fundamental consiste en que se es lógico sólo hasta el punto en que por querer seguir siendo lógico se deja de ser práctico (Bourdieu 1996, 86). Finalmente, el habitus no es determinación mecánica ni inamovible. Las predisposiciones que entraña son susceptibles de ser revisadas y transformadas por el agente a partir de nuevas experiencias o como producto de la toma de consciencia de las determinaciones que lo estructuran en primera instancia. Un campo produce agentes con un habítus específico que, siendo el resultado de la incorporación de las estructuras de ese campo, resulta perfectamente armónico y funcional para la reproducción de éste. El campo no funciona si no cuenta con los agentes dotados con el habitus que el campo produce. El habitus, a su vez, no se activa sino cuando entra en contacto con el campo del que surge. Por ello, Bourdieu propone: El principio de la acción [...] estriba en la complicidad entre dos estados de lo social, entre la historia hecha cuerpo y la historia hecha cosa, o, más precisamente, entre la historia objetivada en las cosas, en forma de estructuras y mecanismos (los del espacio social o los campos), y en la historia encarnada en los cuerpos, en forma de habitus, complicidad que establece una relación de participación casi mágica entre estas dos realizaciones de la historia (Bourdieu 1999, 198). Dicho lo anterior, hay que señalar que Bourdieu fue particularmente cauto al hablar de sus propios conceptos, pues insistía en que, más que dar paso a definiciones escolásticas de éstos, hay que ponerlos a trabajar y usarlos como herramientas de investigación empírica para advertir ahí, de nuevo en dos planos, qué significan: qué hacen significar, qué revelan, qué patrones y relaciones objetivas descubren en el terreno bajo estudio y, por tanto, qué entrañan, de qué semántica son portadores, qué significados vehiculizan en tanto categorías lingüísticas, en tanto conceptos. *** El interés por formulamos este último grupo de preguntas nos motivó a convocar al coloquio Haciendo trabajar a Pierre Bourdieu desde América Latina y el Caribe, celebrado el 20 y 21 de octubre de 2016 en el Instituto de Investigaciones Sociales y en el Centro Regional de Investigaciones Multi-disciplinarias de la UNAM. Al proponer la organización de este encuentro, sin ninguna pretensión de fementido liderazgo en cuanto al manejo del enfoque de Pierre Bourdieu se refiere, nos motivaba el interés de conocer mejor cómo se está usando esta perspectiva en nuestra región, tanto para ponernos al día con los nuevos desarrollos en el conocimiento sociológico debidos a la aplicación de este enfoque, como para socializar los secretos del oficio, en este caso, referidos a "cómo lo hacen los demás colegas", en lo que se refiere a la manera de construir los objetos de investigación utilizando los conceptos de campo y habitus. Fue la necesidad de ser prácticos lo que nos obligó a delimitar la materia del coloquio en torno de los dos conceptos que se trabajan en este libro: campo y habitus. Fue también la certeza de que ambos conceptos ocupan un lugar central en la perspectiva del estructuralismo genético, como la llamó el propio Pierre Bourdieu.Y fue incluso la dificultad que enfrentamos frecuentemente en nuestra investigación para hacer operables una u otra noción, para construir tal o cual campo o habitus y ponerlos a funcionar, no sólo a modo de constatar que "ahí están", sino sobre todo con el fin de des-cubrir nuevas dimensiones de los fenómenos sociales que permanecerían ocultas, en detrimento de nuestra capacidad de explicación, si optásemos por no recurrir a tales nociones. Por ello convocamos a la presentación de trabajos que mostraran la manera en que campo y habitus se están usando, aplicados a distintas dimensiones de la vida colectiva en la investigación social en nuestros respectivos países. El espíritu de este libro es que cada autor muestre por qué el uso de habítus o campo es útil y necesario para la investigación de la que da cuenta su capítulo. Queremos saber de qué manera se implementa dicho concepto en la investigación, esto es, cómo se transita de una mera definición a una herramienta de trabajo aplicado; o bien, mostrar cómo haber prescindido de los conceptos de campo o habítus hubiese comprometido los alcances del estudio. Nos interesa conocer de qué manera los diversos autores han logrado salvar la "trampa retórica" de la que habla Wacquant (2017), que consiste en utilizar las palabras, pero no los conceptos de Bourdieu. Por ello, los capítulos de este libro buscan responder, al menos parcialmente, a las siguientes preguntas que formaron parte de la convocatoria original: ¿De qué manera se utilizó el concepto (de campo o de habítus) en la investigación? ¿Cómo se construyó (el campo o el habitus) en la investigación en terreno? ¿Qué tipo de información fue necesario recabar? ¿De qué fuentes? ¿Cómo se procesó esa información? ¿Cómo se puede acreditar que lo que tenemos como resultado es, efectivamente, un campo o un habítus? En el caso de la construcción de un campo: ¿qué actores lo estructuran? ¿Qué está en juego? ¿Cuáles son las reglas básicas bajo las cuales se organiza la contienda dentro de ese campo? En el caso del habítus, ¿qué predisposiciones lo caracterizan? ¿Cómo se observan tales predisposiciones? Para nuestra sorpresa, la convocatoria generó cerca de cien resúmenes, provenientes de diversos países no sólo de América Latina y el Caribe, sino también de Estados Unidos, Alemania y Francia. Ello nos obligó a realizar un arduo y siempre incómodo ejercicio de selección -práctica clasificatoria sobre la que sin duda podría completarse un buen ejercicio de discernimiento sociológico bourdiano- que se inició en la fase de organización del coloquio y continuó en el proceso de estructuración de este libro. Precisamente uno de los aprendizajes de este ejercicio colectivo de reflexión fue constatar no sólo la importancia del autor en distintos rincones del continente, sino además, la libertad de interpretación a partir de realidades completamente distintas. Todo indica que, al menos desde América Latina, se cumple el sueño de Bourdieu de no dejar un cuerpo conceptual dogmático a ser aplicado sistemáticamente en múltiples contextos y tiempos; todo lo contrario, aquella sugerencia de pensar conceptos polimorfos y flexibles discutidos de manera obsesivamente empírica, aquí cobra forma. De hecho, la gran herencia del pensador francés -que en parte se refleja en este volumen-, más que un sistema teórico, es una manera de mirar lo social u otra ruta para hacer sociología. La variedad de temáticas de los capítulos que componen este libro, sin duda, admite diversas formas de organización. Hay aquí trabajos de sociología de las religiones, del arte, de la salud, de los derechos, de las instituciones, de los medios de comunicación, de la tecnología, de la diversidad sexual, del espacio público. Hemos optado por mantener los conceptos de campo y habitus como los ejes en torno de los cuales se aglutinan los contenidos, tal como lo hicimos en el coloquio que da origen a este volumen, pues es así como mejor se aprecia la coherencia y unidad temática de este libro. Al final de la obra hemos añadido dos contribuciones que solicitamos directamente a sus autores, por tratarse de sendas autoridades académicas respecto de la sociología de Pierre Bourdieu y que, como el lector podrá atestiguar, enriquecen significativamente la obra en su conjunto. En otras palabras, éste no es un libro dedicado a ninguna de las temáticas particulares que lo componen, sino que está estructurado a partir de las preguntas que apuntamos más arriba: la mejor lectura que se puede hacer aquí, nos parece, es aquella motivada por la curiosidad de saber cómo se están usando los conceptos de campo y habitus en la investigación contemporánea en América Latina y el Caribe.

Pierre Bourdieu en la sociología latinoamericana: el uso de campo y habitus en la investigación

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