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Libros UNAM

Naturaleza

Naturaleza

 

ISBN: 9786070297656

Autor(es): Bondi, Roberto / Vergata, Antonello La

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Facultad de Ciencias / Dirección General de Publicaciones

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

Special Price MXN$245

Precio Habitual: MXN$350

ISBN/ISSN 9786070297656
Entidad Académica Facultad de Ciencias
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2017-
Tema Ecología
Colaborador Dirección General de Publicaciones
Número de páginas 264
Tamaño 21x13.5x1.5
Terminado o acabado rústico

Detalles

Los conceptos "naturaleza", "natural" y otros relativos al tema, no solo tienen relevancia filosófica ni han sido monopolio de los filósofos. Es absurdo pensar que detrás de cada uso de estos términos hay una doctrina filosófica o una visión del mundo y que, por lo tanto, su discusión es un asunto de especialistas. El uso del concepto "naturaleza" por parte de los científicos tiene relevancia cultural. No es necesario estudiar la historia de la filosofía para enterarse del significado de la expresión "parque natural" (si bien los actuales filósofos del medio ambiente tienen ideas muy distintas entre sí sobre lo que debe ser un parque natural). No obstante, cuando se habla de "derechos naturales", de "término natural de la vida" o de "respeto hacia la naturaleza", la discusión le concierne también a los filósofos, los cuales tienen mucho que aprender de los juristas, médicos, naturalistas y de especialistas de diversos sectores; así como, por supuesto, de todos aquellos que, independientemente de la profesión que desempeñen, tienen algo inteligente que decir. Por ello, este volumen dirigido principalmente a estudiantes y curiosos de la filosofía, puede ser también útil a otros lectores de buena voluntad.

Bondi, Roberto

Enseña historia del pensamiento científico e historia de las ideas en la Universidad de Calabria y es director del Centro Internacional de Estudios Telesiano, Bruniano y Campanelliano. Se ocupa de la relación entre la ciencia, filosofía y teología en la primera modernidad, del debate científico y filosófico sobre la relación actual entre la fe y la ciencia. Ha publicado ocho libros con el tema de la filosofía, la ciencia, la religión, la modernidad y el ambientalismo.

Vergata, Antonello La

(Cosenza, Ital. 1954) Estudió filosofía en la Universidad de Florencia. Fue investigador en el Centro de Estudios CNR para el "Lexicon Intelectual Europeo". Es profesor en la Facultad de Artes de la Universidad de Calabria, en la Universidad de Bolonia; de la Universidad de Modena. Ha sido profesorvisitante en las univesidades de Stanford y Ginebra Recibió el premio Marc-Auguste Pictet para la historia de la ciencia. Es presidente de la Sociedad Italiana para el estudio de la relación entre ciencia y literatura. Es miembro de la Academia Nacional de Ciencias, Literatura y Artes (modena)

Introducción a la edición mexicana A todos nos resultan familiares expresiones como "protección de la naturaleza", "respeto por la naturaleza", "conservación de los recursos naturales", y cuando ocurren "desastres naturales" oímos repetir que "la naturaleza se cobra las ofensas recibidas del hombre" (pero luego nos sentimos menos culpables si nos convencemos de que se ha tratado de "eventos naturales", aunque catastróficos). Recibimos el consejo de consumir "alimentos naturales", la publicidad nos invita a adquirir "productos naturales", un número cada vez mayor de personas decide curarse con "remedios naturales". Esperamos que las personas con quienes tenemos relaciones se comporten "de manera natural" y cuando se nos dice que un amigo ha hecho algo muy extraño comentamos que "no está en su naturaleza hacer ciertas cosas". Oímos decir que hay que "escuchar la voz de la naturaleza o "dejar que la naturaleza siga su curso", porque "la naturaleza es el mejor médico". La ciencia explica los "fenómenos naturales". Se dice que "es natural que los gatos atrapen ratones" y que un purasangre es "por naturaleza" distinto de un jamelgo. Existen además los "pagos en natura". Plantas y animales pueden "naturalizarse" en un ambiente distinto del originario, pero se "naturaliza" también la persona que adquiere una nueva nacionalidad. Es de esperar que las conclusiones de un razonamiento se deriven "naturalmente" de las premisas, que las clasificaciones zoológicas y botánicas sean "naturales", es decir que se funden en las afinidades efectivas entre los organismos. Algunos de nosotros están "dotados naturalmente" para las matemáticas. Todos preferiríamos morir de "muerte natural", aunque no todos entendemos exactamente lo mismo. En el restaurante ordenamos "agua natural", entendiendo sin gas, como si de algunos manantiales en la naturaleza no brotaran aguas "naturalmente" efervescentes. Reflexionamos si es mejor comprar un cepillo de dientes con cerdas "naturales" o bien artificiales. Desinfectamos las heridas con "alcohol desnaturalizado". Apelamos a la "justicia natural", convencidos de que todos los seres humanos nacen iguales "por naturaleza", y es norma de civilización que a los "hijos naturales" se les reconozcan los mismos derechos de los nacidos de una unión conforme a las leyes vigentes. Consideramos "innatural", antes bien "contra natura" el comportamiento de la madre "desnaturalizada" que abandona a un recién nacido, pero algunos tildan de "innatural", antes bien "contra natura" tanto ciertos comportamientos sexuales como algunas prácticas o tecnologías biomédicas, queriendo decir que son "moralmente inadmisibles", si no es que malvadas. En un nivel menos dramático, los fanáticos exigen que el entrenador no "desnaturalice" las características de su equipo favorito, imponiéndole esquemas de juego descabellados, o "innaturales". A todos les ha ocurrido responder "Naturalmente!" en vez de simplemente "sí". Antes de escribir un tratado, es bueno tener clara la "naturaleza" del problema que se quiere afrontar, pero a veces ocurre que no se responde adecuadamente a una objeción porque no se ha entendido bien su "naturaleza". Las obras de poetas y artistas dan luz sobre aspectos de la "naturaleza humana". En los siglos XVII y xviii, muchos filósofos hicieron objeto de sus reflexiones al "estado de naturaleza" que precedió el nacimiento de la sociedad. En el mismo periodo, devotos estudiosos de ciencia escribieron obras de "teología natural" con el fin de reforzar en los lectores la fe en una divinidad "sobrenatural" y combatir el materialismo que creían que se escondía bajo las diversas formas de "religión natural". Entre los filósofos contemporáneos hay algunos que, sostenedores de cierta forma de "naturalismo", tratan de "naturalizar" la epistemología o la ética, mientras que otros advierten contra la "falacia naturalista". Sin embargo, "naturalismo" es también sinónimo de culto a la naturaleza, de búsqueda de la vida natural y, a veces, de "naturismo" (es decir de nudismo). Es una máxima antigua ésa según la cual natura sanat, medicus curat (el médico al máximo puede curar, pero sólo la naturaleza devuelve realmente la salud). Así que muchos recomiendan las "medicinas naturales". Los lingüistas estudian los "lenguajes naturales"; los matemáticos no se limitan a los "números naturales"; los biólogos evolucionistas estudian la "selección natural" (naturalmente en las facultades de ciencias matemáticas, físicas y naturales) y los naturalistas la "historia natural"; los músicos saben qué hacer con las "notas naturales" y con las "escalas naturales". Elay quien piensa que vivir en el campo es más "natural" que vivir en un rascacielos, pero se trata de elecciones personales, que no pueden pretender fundarse en criterios "naturales", en el sentido de objetivos. Para algunos, la naturaleza es una madre generosa; para otros, como el gran poeta italiano Giacomo Leopardi (1798-1837), una "madrastra"... "Naturaleza" a menudo se opone a "cultura", "sociedad", "civilización", "educación", e incluso a "ambiente" (entendido en el sentido de "lo que no es innato" sino adquirido en el curso de la interacción con lo que nos rodea): cosa, esta última, que contrasta curiosamente con el uso de "ambiente" (incluso sin el agregado del adjetivo "natural") como sinónimo de "naturaleza"... En casi todos los ejemplos que hemos dado, "naturaleza" bien habría podido sustituirse con otros términos (y nos habríamos entendido igualmente): "mundo", "realidad", "conjunto de las cosas", "totalidad de los fenómenos", "característica fundamental", o bien "esencia" de una cosa, en el sentido de ese conjunto de propiedades fundamentales y peculiares que hacen de una cosa lo que es, distinta de las demás. Del mismo modo, "natural" se usa en el sentido de "espontáneo", "instintivo", "no artefacto" (o "no artificioso" o "no artificial"), "no afectado", "no deformado o manipulado", "genuino", "auténtico", pero también "inevitable" ("era natural que terminara de ese modo"), "obvio" ("¡natural!"), "adecuado", sino es que, sin tantas sutilezas, incluso "justo", "bello", "bueno", "verdadero"... Detengámonos aquí: es suficiente para dar una idea de la desconcertante variedad de significados que acompañan a los términos "naturaleza" y "natural", variedad debida a su historia, así como a la inevitable aproximación del lenguaje y a la multitud de los hablantes. Sin embargo, la ambigüedad se debe a las implicaciones y connotaciones afectivas, emotivas, estéticas, morales de que están cargados, y en las cuales está en gran parte la razón de su fuerza.

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