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Libros UNAM

México: entre ajetreos históricos y enredos genéticos

México: entre ajetreos históricos y enredos genéticos

 

ISBN: 9786070274787

Autor(es): González Sobrino, Blanca Zoila

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Instituto de Investigaciones Antropológicas

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$430
ISBN/ISSN 9786070274787
Entidad Académica Instituto de Investigaciones Antropológicas
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2016-
Tema Antropología
Número de páginas 240
Tamaño 22.9 x 15.3 x 1.5
Terminado o acabado rústico
Idioma Español
Contenido INTRODUCCIÓN 1 5
¿Mestizos e indígenas? 9
I. ESPACIOS Y FRONTERAS 31
Algunas palabras sobre territorio 31
De la antigüedad 35
Regiones y regionalizaciones 38
Algunas palabras sobre las lenguas 49
II. PARTICULARIDADES METODOLÓGICAS 53
Las muestras de estudio 53
Los genes de estudio 60
Técnicas utilizadas para caracterizar el ADN 68
Análisis de datos 72
III. IRES Y VENIRES 79
Algunas palabras sobre migraciones 79
La Colonia corno periodo de los grandes flujos genéticos 82
Algunas palabras sobre Mesoamérica 84
La herencia africana 98
La herencia del lejano oriente 109
De otros inmigrantes 113
IV. MATICES HISTÓRICOS Y VARIACIÓN GENÉTICA 117
En el centro 119
En el sur 134
En el sureste 144
En el norte 156
V. FINAI 177
SIGLAS 197
GLOSARIO 199
ANEXO 205
ÍNDICE DE FIGURAS 207
BIBLIOGRAFÍA 213

Detalles

En la presente obra, las características demográficas e histórico-culturales particulares de las distintas regiones geográficas en México, son el punto de partida para reflexionar de manera integral sobre la distribución de la diversidad genética de la población mexicana a lo largo del tiempo y del espacio. Los movimientos poblacionales se analizan a partir de los linajes materno y paterno de más de tres mil muestras obtenidas en poblaciones urbanas y localidades inígenas de 13 3estados de la República.

González Sobrino, Blanca Zoila

Ivestigadora titular del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Maestra y Doctora en Antropología en la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha sido galardonada con los premios Conaculta-INAH Javier Romero Molina por la mejor tesis de Doctorado, y por la mejor tesis de Maestría en Antropología Física, así como con la Medalla Alfonso Caso por mérito académico por la UNAM. Es autora de varios artículos nacionales e internacionales y de los libros: "El cuerpo como vestigio biológico, simbólico y social. Víctimas sacrificadas en el Templo de Quetzalcóatl", "Una lectura del cuerpo humano como entidad biológica y simbólica en El Gran Nayar", "Entre tarahumaras, coras y huicholes: algunos aspectos sobre la locura" y "México, entre ajetreos históricos y enredos genéticos". Con el fin de profundizar sobre los procesos relacionados con la genética de poblaciones en México, sus investigaciones en el Laboratorio de Antropología Genética apuntan a la generación de nuevos planteamientos en relación con la dinámica entre aspectos microevolutivos, culturales e históricos.

En México, los grupos humanos se han manifestado con características demográficas e histórico-culturales particulares en las distintas regiones geográficas, mismas que en la presente obra nos serán útiles como panorama para reflexionar de manera integral sobre la distribución de la diversidad genética de la población mexicana a lo largo del tiempo y del espacio. Partimos del escenario geográfico y algunos aspectos históricos que considerarnos relevantes para la comprensión de una genética poblacional enfocada en los linajes materno (a través del ADN mitocondrial o ADNMt) y paterno (a través del cromosoma Y o cv). El vasto espacio de México y los procesos que en él se han producido a lo largo de su historia, han tenido trascendencia en la complejidad de la dinámica de las poblaciones ya sea por su papel como obstáculo, de unión, de disputa, de alianza, de refugio o de recurso de vida dada la biodiversidad del país. Las distancias geográficas y las formas de integración cultural dieron lugar a relativos aislamientos genéticos entre grupos que fueron conformándose, asimilándose, desintegrándose o separándose, de manera que de un muy largo pasado prehispánico en el continente americano y un relativamente corto vaivén virreina! intercontinental se entretejió la actual población. Las distancias y periodos en que se han visto involucrados los diversos conjuntos poblacionales, grupos o personas han variado a lo largo del tiempo y deben considerarse en función de las circunstancias dados los costos de diversa índole que involucran las relaciones humanas. Antiguamente, cuando las poblaciones humanas tenían menos posibilidades de moverse rápida y masivamente, la división de los grupos estaba más marcada en cuanto a la diversidad genética se refiere -determinada por la densidad demográfica, los aislamientos poblacionales y las distancias espaciales- y dependía de la cantidad y tipo de gente que se movía a distintas velocidades según los itinerarios y/o asentamientos dadas las peripecias requeridas para cada región. Las fechas de que hay constancia de poblamiento humano en América datan de 25 000 a 40 000 años de antigüedad (Mirambell 1994; Kitchen et al. 2008; Vo-lodko et al 2008) y del desarrollo de la proto-agricultura entre 9 000 y 6 000 años (Whitaker, Cutler y MacNeish 1957; Cutler y Whitaker 1967; Niederberger 1979; Flannery 1985; MacNeish y Eubanks 2000), datos importantes dadas sus implicaciones en la variabilidad genética. Independientemente de cuánto y cómo aumentó el número de individuos y su relación con la agricultura, es un hecho que hubo expansiones y desplazamientos entre los diferentes asentamientos, los cuales dieron lugar al flujo de genes y constantes cambios en las poblaciones; al parecer las redes de intercambio (de productos, ideas, personas, idiomas, etcétera) desde tiempos muy antiguos favorecieron estos procesos en las regiones centro-sur de México. Sin adentramos en dichos periodos y en tanto no se cuente con más datos, en el presente trabajo nos detendremos en aspectos que consideramos fundamentales a partir del contacto español y México. En principio, no se puede aseverar que la actual distribución genética americana de los mexicanos corresponda a la que hubo en el pasado prehispánico. De los cambios relevantes a considerar tenemos la gran mortandad que redujo drásticamente el número de nativos (Cook y Borah [1978] 1998; Gerhard 1996, 1991 y 1986; Denevan 1992; Zambardino 1980; Mendizábal 1946), además de los numerosos y masivos desplazamientos que pusieron a varios grupos en contacto, muchos de los cuales estaban separados o eran enemigos previamente (Ouweneel y Hoekstra 1998; Blanton et al. 1996; Cramaussel 2004). Asociada a la mortalidad y/o a la asimilación cultural hacia otros grupos también se dio la extinción generalizada de lenguas (Moctezuma 1991: 127; Reff 1991), y eventos que se combinaron de diferente modo según la densidad poblacional, el aislamiento y las formas de interacción entre las poblaciones de las distintas grandes regiones del país. Tampoco se pue- de hablar de los mismos patrones de desarrollo demográfico en todo el territorio dadas las diferencias en el interior de los grupos -tanto de hablantes de lenguas indígenas como de los nuevos grupos que se fueron generando (urbanos o no, más o menos mezclados)- entre los grupos y sus estratos sociales. Tales diferencias dependieron de las limitaciones geográficas para el despliegue económico, las dinámicas demográficas, la cultura y sus cambios en los diversos grupos indígenas también cambiantes, así como del dominio territorial de los conquistadores. De una u otra forma estos eventos se reflejan en la genética de la población actual, aunque al ser el cúmulo de muchos acontecimientos es imposible hacer precisiones respecto a cuáles, cuántos y en qué momento ocurrieron; es decir que sería un error suponer que dicha estructura genética nos refiere directamente a la época prehispánica y/o colonial, y que corresponde a lenguas específicas y otras expresiones culturales contemporáneas. Sin embargo, respecto al abordaje de la diversidad biológica poblacional, fueron precisamente las lenguas indígenas el punto de partida para diseñar las estrategias de muestreo, lo cual no es un error si se toman en consideración dos puntos que parecerían contradictorios: "hablar de la distribución e historia de una lengua no necesariamente equivale a hablar de la historia y distribución de determinado grupo étnico" (Valiñas 2010), pero para examinar la diversidad biológica es útil como referente con un contenido mínimo de información respecto al origen de los grupos humanos. Actualmente el INEGI (2010: 77) se refiere a la población de México dividida, de manera que la diversidad indígena representada por más de 60 grupos étnicos distintos que tienen sus propias culturas -diferenciadas con base en la lengua como uno de los signos de identidad más importante- se cuenta como "la" población indígena en un rubro aparte.3 En cifras estadísticas, de los más de 112 000 000 de mexicanos, alrededor del 6 % corresponde a los hablantes de lenguas indígenas; de éstos, la mayoría (79 %) se localiza en el centro-sur y sureste de México. La herencia indígena materna corresponde al 95-97 % de todo el país, y es la que a lo largo de esta obra será clave para la comprensión de nuestra historia, dada su distribución. Las distancias genéticas tienen que ver con la división entre los grupos, los cuales se confrontan perennemente en función de sus intereses territoriales y recursos tanto naturales corno humanos. La Conquista, en principio, propició que los acomodos previos se hicieran y rehicieran en una lucha desigual que repercutió en la sobrevivencia y la reproducción de personas y grupos. Formaciones poblacionales antiguas junto con sus propios patrones de cambio y dispersión fueron interrumpidos al momento del contacto español, y con todo y que no fue una conquista apabullante en lo que se refiere a estructuras genéticas -pues el acervo indígena permanece con mucho en nuestra población- sí lo fue en cuanto a lengua y cultura. Con esto dicho, se pretende acotar, con base en nuestros análisis filogenéticos y apuntes históricos diversos, referentes útiles para futuros análisis antropológicos sean de corte arqueológico, demográfico, etnográfico o lingüístico. Se analiza la correlación entre distancias genéticas, geográficas y los eventos más trascendentes en el marco del contexto histórico que los hicieron posibles. Estamos apostando a que las estructuras genéticas respecto al ADNMt y el cv de los grupos de estudio en los asentamientos actuales, son una referencia indirecta respecto a las poblaciones establecidas en los mismos lugares en el pasado; que el flujo genético -al estar asociado con los grandes cambios en los procesos de urbanización durante los distintos periodos- afectó de forma distinta a las poblaciones de cada espacio geográfico, y que no puede precisarse de la misma manera en todas las regiones, cuánto cambió la estructura demográfica cuantitativa y cualitativamente después de los muchos y complejos cambios durante el Virreinato, incluidas las poblaciones en las zonas que fueron de refugio para los ascendientes de los actuales hablantes de lenguas indígenas. El estudio se basa en más de 3 000 muestras obtenidas en poblaciones urbanas y localidades indígenas de 13 estados de la República. El tema general discurre sobre la relación entre datos de índole genética y particularidades históricas y geográficas sin pretender que se expliquen unas como consecuencia de otras, dada la naturaleza intrínseca de cada una. La orientación gira en torno a ciertas condiciones histórico-culturales enfocándonos en la época del Virreinato donde se catalizaron racismos, actitudes, se filtraron herencias, se establecieron nuevos ordenamientos biológicos, económicos, políticos, sociales... que directa o indirectamente repercutieron en el acervo genético de los grupos de estudio al involucrar situaciones de reproducción. Respecto a los orígenes fundadores de las distintas regiones y el grado de asimilación -al interior de cada una o entre ellas- se observó un continuum de flujo en todo el país, mayor entre las poblaciones urbanas corno era de esperarse, con diferencias -cuando las hubo- no sólo a nivel de grandes regiones (norte, centro, sur y sureste) sino dentro de las mismas. No dejamos de señalar que cuando se habla de variación poblacional la especificidad de muchos aspectos por investigar depende de la información que ofrecen las muestras, por lo que de antemano advertimos que este trabajo debe ser complementado y ampliado. El texto se organizó en capítulos. El primero se refiere a los antecedentes y generalidades geográficas, el segundo a los aspectos metodológicos donde se describen los marcadores genéticos, las técnicas utilizadas así como los análisis de datos biológicos que se llevaron a cabo; y en los capítulos tercero y cuarto se desarrollan conjuntamente aspectos históricos con resultados genéticos. Se finaliza con un capítulo a manera de comentarios y resultados finales. Se anexa un glosario y una base de datos de las distancias genéticas (FST) mitocondriales.

México: entre ajetreos históricos y enredos genéticos

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