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Libros UNAM

Los discursos del Sesquicentenario de la Independencia de México y del Cincuentenario de la

Los discursos del Sesquicentenario de la Independencia de México y del Cincuentenario de la Revolución Mexicana (1960)

 

ISBN: 9786070287336

Autor(es): Guedea, Virginia

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Secretaría de Desarrollo Institucional

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$205
ISBN/ISSN 9786070287336
Entidad Académica Secretaría de Desarrollo Institucional
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2016-
Tema Economía
Número de páginas 148
Tamaño 21 x 14 x 1
Terminado o acabado rústico
Contenido Presentación
TEXTOS
1. Discurso pronunciado por el licenciado Adolfo López Mateos, presidente de la República, al recibir el doctorado honoris causa en la Universidad de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, Michoacán, 8 de mayo de 1960
2. Discurso pronunciado por el licenciado Arturo Llorente González, diputado por el Estado de Veracruz, en el homenaje rendido en la Cámara de Diputados por la Comisión Permanente del Congreso de la Unión a Miguel Hidalgo y Costilla en el aniversario de su nacimiento. Ciudad de México, 12 de mayo de 1960
3. Mensaje de monseñor Miguel Darío Miranda, arzobispo primado de México, con motivo del Sesquicentenario de la Independencia. Ciudad de México, 13 de septiembre de 1960
4. Discurso pronunciado por el licenciado Emilio Sánchez Piedras, diputado por el Estado de Tlaxcala y presidente de la Gran Comisión, en la sesión celebrada en la Cámara de Diputados en honor de las misiones parlamentarias visitantes. Ciudad de México, 14 de septiembre de 1960
5. Mensaje del licenciado Gustavo Díaz Ordaz, secretario de Gobernación y presidente de la Comisión Nacional encargada de organizar las conmemoraciones del Sesquicentenario de la Independencia y del Cincuentenario de la Revolución. Ciudad de México, 15 de septiembre de 1960
6. Discurso pronunciado por el maestro Agustín Yáñez en la inauguración del Monumento a los Héroes de la Independencia. Kilómetro 1 de la Carretera Dolores Hidalgo-San Miguel de Allende, Guanajuato, 15 de septiembre de 1960
7. Discurso pronunciado por el doctor Jaime Torres Bodet, secretario de Educación Pública, en el Homenaje a los Héroes celebrado en la Columna de la Independencia. Ciudad de México, 16 de septiembre de 1960
8. Discurso pronunciado por Eva Leonor López Mateos Sámano en la celebración organizada en el Auditorio Municipal por la colonia mexicana y las asociaciones cívicas México-estadounidenses para conmemorar el
Sesquicentenario de la Independencia. San Antonio, Texas, 15 de septiembre de 1960
9. Discurso pronunciado por el licenciado Julio Santos Coy, subsecretario de Trabajo y Previsión Social, en representación del licenciado Adolfo López Mateos, presidente de la República. San Francisco, California, 15 de septiembre de 1960
10. Discurso pronunciado por Alfonso Guerra Olivares, embajador de México en Alemania, en la ceremonia organizada por la Asociación Germano-Mexicana de Hamburgo para conmemorar el Sesquicentenario de la Independencia. Hamburgo, 16 de septiembre de 1960
11. Discurso pronunciado por Humberto Costa, vicepresidente de El Salvador, al brindar al licenciado Adolfo López Mateos, presidente de la República, el banquete ofrecido en el Jockey Club por las misiones diplomáticas especiales. Ciudad de México, 18 de septiembre de 1960
12. Discurso pronunciado por el licenciado Adolfo López Mateos, presidente de la República, en el banquete que le ofrecieron en el Jockey Club las misiones diplomáticas especiales. Ciudad de México, 18 de septiembre de 1960
13. Discurso pronunciado por el cadete Mario Galván Toss en la ceremonia de homenaje a los Niños Héroes celebrada en el monumento a ellos erigido en el Bosque de Chapultepec. Ciudad de México, 13 de septiembre de 1960
14. Discurso pronunciado por el licenciado Manuel J. Sierra, oficial mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en el Recinto de Homenaje a don Benito Juárez de Palacio Nacional para conmemorar el aniversario de su fallecimiento. Ciudad de México, 18 de julio de 1960
15. Palabras pronunciadas por el licenciado Adolfo López Mateos, presidente de la República, en el mitin celebrado para conmemorar el Cincuentenario del Plan de San Luis. San Luis Potosí, 5 de octubre de 1960
16. Discurso pronunciado por Diego Arenas Guzmán, director del periódico El Nacional, en la ceremonia celebrada en el Monumento a la Revolución para conmemorar el Cincuentenario del Plan de San Luis. Ciudad de México, 5 de octubre de 1960
17. Discurso pronunciado por el teniente coronel Norberto López Avelar, gobernador del Estado de Morelos, al recibir la visita del licenciado Adolfo López Mateos, presidente de la República. Cuernavaca, Morelos, 10 de abril de 1960
18. Discurso pronunciado por el licenciado Adolfo López Mateos, presidente de la República, en la ceremonia en que fue nombrado ciudadano de Morelos por el Congreso del Estado. Cuernavaca, Morelos, 10 de abril de 1960
19. Discurso pronunciado por el doctor Leónides Andreu Almazán en la ceremonia para conmemorar el aniversario de la muerte de Emiliano Zapata. Cuautla, Morelos, 14 de abril de 1960
20. Discurso pronunciado por el licenciado Antonio Mena Brito, senador por el Estado de Yucatán, en la ceremonia celebrada en el monumento dedicado a Álvaro Obregón en el parque "La Bombilla" para conmemorar el aniversario de su muerte. Ciudad de México, 17 de julio de 1960
21. Discurso pronunciado por Juan Sabines Gutiérrez, diputado por el Estado de Chiapas, en la sesión solemne celebrada en la Cámara de Diputados en homenaje a Francisco I. Madero, en presencia de sus restos, y a los próceres del movimiento de 1910. Ciudad de México, 20 de noviembre de 1960
22. Discurso pronunciado por el licenciado Gustavo Díaz Ordaz, secretario de Gobernación y presidente de la Comisión Nacional encargada de organizar las conmemoraciones, en la ceremonia celebrada en el Monumento a la Revolución para conmemorar el Cincuentenario de su inicio. Ciudad de México, 20 de noviembre de 1960
23. Discurso pronunciado por el licenciado Natalio Vázquez Pallares, senador por el Estado de Michoacán, en la ceremonia celebrada en el Monumento a la Revolución para conmemorar el Cincuentenario de su inicio. Ciudad de México, 20 de noviembre de 1960
24. Discurso pronunciado por el licenciado Gilberto Valenzuela, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la ceremonia celebrada en el Monumento a la Revolución para conmemorar el Cincuentenario de su inicio. Ciudad de México, 20 de noviembre de 1960
25. Discurso pronunciado por el doctor Jaime Torres Bodet, secretario de Educación Pública, en la inauguración del museo y de la exposición "La Lucha del Pueblo Mexicano por su Libertad" en el Bosque de Chapultepec. Ciudad de México, 21 de noviembre de 1960
26. Anuncio sobre los censos nacionales de 1960 y 1961. Marzo de 1960
Fuentes

Detalles

En 1960, al cumplirse los 150 años del inicio del movimiento insurgente encabezado por Miguel Hidalgo en contra del régimen colonial y los 50 del inicio del movimiento revolucionario encabezado por Francisco I. Madero en contra del régimen porfirista, el Estado mexicano celebró de manera por demás solemne esos dos grandes hitos de la historia nacional que son la Independencia y la Revolución. Como había ocurrido en ocasiones anteriores, las celebraciones sesquicentenarias y cincuentenarios organizadas por los poderes federales, en particular por el Ejecutivo, durante el denominado oficialmente "Año de la Patria" permitieron al gobierno en turno, presidido por el licenciado Adolfo López Mateos, exponer su propia visión del pasado mexicano que, además de servir de sustento a las celebraciones, dio cuenta del lugar que en la historia del país ocupaba el sexenio lopezmateísta.
La interpretación que de la "historia oficial" mexicana ofrecieron las conmemoraciones de 1960 quedó plasmada, como sucedió con sus antecesoras, en distintos textos, muy particularmente en las numerosas piezas oratorias pronunciadas durante los festejos por diversos oradores, todos ellos afiliados al partido oficial, el Partido Revolucionario Institucional, o vinculados estrechamente con el régimen de López Mateos, textos de los que aquí se recogen los más significativos tanto por sus contenidos como por sus autores.
Cabe señalar que dicha visión de la historia de México, como no podía ser de otro modo, sigue el mismo esquema presentado por las interpretaciones que del pasado mexicano fueron elaborando los gobiernos emanados de la Revolución. Interpretaciones que, a su vez, siguieron en parte el esquema que sustentó la visión de la historia mexicana expuesta por el régimen de Porfirio Díaz durante los festejos del Centenario de la Independencia realizados en 1910. De esta manera, en la recuperación que los gobiernos posrevolucionarios hicieron de los grandes parteaguas de la historia del México independiente el esquema continuó incluyendo a la Independencia, que había logrado la emancipación política, y a la Reforma, que había llevado a cabo la emancipación moral, mientras que el lugar que la era porfiriana ocupó en la visión histórica que el régimen de Díaz presentó en 1910 como el tercero de los grandes hitos del pasado mexicano, el que había finalmente alcanzado la paz y el progreso, fue sustituido por la Revolución. Hitos que fueron mantenidos por las interpretaciones de la historia que continuaron estructurando y reelaborando los regímenes posrevolucionarios hasta construir una visión que, amén de hegemónica como lo había sido la porfirista, resultó mucho más perdurable y que en las conmemoraciones de 1960 alcanzó una de sus expresiones más articuladas y más acabadas, si no es que la más.

Guedea, Virginia

Doctora en Historia, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. Investigadora Titular C, tiempo completo, definitiva, IIH, UNAM. PRIDE nivel D. Pertenece al SNI con nivel II.

De las distintas facetas de interés que ofrece la interpretación de la historia de México expuesta por el gobierno de López Mateos durante las conmemoraciones de 1960, destaca desde luego el contexto continental americano en que se ubicó, lo que constituye un reflejo tanto de la evidente vocación latinoamericanista del propio régimen como la, asimismo evidente, buena relación que por entonces sostenía con los Estados Unidos. Destaca también la recuperación que llevó a cabo de las distintas etapas del pasado mexicano, si bien la atención prestada a varias de ellas durante los festejos fue muy menor en algunos de los casos, tales el periodo prehispánico y la dominación española, o muy negativa en otros más, como ocurrió con la propia dominación española y especialmente con el porfiriato. De hecho, se trató de una visión histórica centrada, de manera tan notoria como reiterativa, en la etapa nacional, periodo marcado por esos tres grandes hitos que fueron la Independencia, la Reforma y la Revolución. Y aunque los calendarios oficiales se ocuparon de conmemorar el Sesquicentenario de la primera y el Cincuentenario de la última, la conmemoración de la Reforma no sólo formó parte de la propuesta inicial de declarar a 1960 "Año de la Patria" sino que estuvo presente a lo largo de todos los festejos. Porque los tres grandes hitos de la historia nacional mexicana fueron no sólo invocados en la gran mayoría de las actividades celebratorias, independientemente del acontecimiento o personaje motivo de la celebración, sino que la visión histórica presentada por el gobierno mexicano en 1960 dejó muy en claro que estos tres grandes acontecimientos se encontraban vinculados entre sí. Constituían, en realidad, tres pasos definitivos de un mismo proceso revolucionario: el proceso de la historia nacional de México. Cabe añadir aquí que, dentro de este esquema, la Revolución de 1910 venía a ser la última etapa del esfuerzo llevado a cabo por el pueblo mexicano en su empeño centenario por alcanzar la paz, la superación y el progreso. Muchos y muy importantes habían sido sus logros durante el medio siglo que había estado vigente. Pero se trataba de una etapa de la historia nacional que todavía no había terminado; de ahí que la Revolución debía proseguir para alcanzar su triunfo definitivo. El revolucionario era, así, el único camino a seguir, camino definido de manera por demás precisa en la Constitución de 1917, que institucionalizaba a la Revolución al tiempo que recibía de ella su fuerza vital. De los 26 textos que a continuación se recogen, doce corresponden a los festejos del Sesquicentenario de la Independencia, el primero de los dos grandes hitos a conmemorar de manera oficial durante el Año de la Patria. El texto inicial es el discurso pronunciado por López Mateos al recibir el doctorado honoris causa en la Universidad de San Nicolás de Hidalgo en la ciudad de Morelia el 8 de mayo de 1960, justo al cumplirse los 207 años del aniversario del natalicio del Padre de la Patria. No obstante tal conmemoración, el discurso del presidente, amén de reconocer el destacado papel desempeñado por tan distinguida institución académica en la vida del país y la importancia que para el progreso de México habían tenido sus universidades, tomó como eje principal la recuperación de los tres grandes hitos de la historia nacional. Así, se ocupó no sólo de recordar que en 1960 se cumplían 150 años del Grito de Dolores, 100 de la Reforma y 50 del inicio de la Revolución sino de precisar de manera contundente que en ninguno de los tres se daría un solo paso atrás, para terminar invocando a sus más destacadas figuras y en particular a quienes calificó de adalides de la Revolución Mexicana. De particular interés resulta el siguiente discurso, pronunciado en tono verdaderamente épico por el licenciado Arturo Llorente González, diputado por el Estado de Veracruz, en el homenaje que en la Cámara de Diputados rindió el 12 de mayo la Comisión Permanente del Congreso a Hidalgo por el aniversario de su nacimiento, no sólo por las interesantes reflexiones hechas por el orador sobre la ciencia de la historia, sobre el impacto que el pasado debe tener en el presente y sobre la importancia del culto a los héroes sino por haber dedicado casi toda su intervención a rememorar la gesta independentista desde sus orígenes. Se remontó así a la conquista, a ese encuentro de la cultura europea con la indígena que devino en la destrucción de esta última, con lo que dio inicio la dominación española, capítulo de la historia que calificó de triste. Visión negativa que no le impidió reconocer la importancia del mestizaje y destacar la que tuvieron los jesuitas novohispanos en el siglo XVIII como difusores de las nuevas ideas de libertad e independencia. Pero fue a la figura del homenajeado a la que dedicó la mayor parte de su discurso. En él describió a un Hidalgo tan culto y de ideas avanzadas como preocupado por sus semejantes. Además de registrar con detalle las virtudes y las cualidades que poseía para encabezar la lucha por la independencia de su patria y de dar cuenta de sus actividades revolucionarias, destacó la importancia de su movimiento, de alcance universal por sus postulados independentistas de libertad y de justicia social. Rescató también a sus principales figuras, que abrieron nuevos caminos para el país y cimentaron los ideales que consolidaron la nacionalidad mexicana, y sus principales propuestas, habida cuenta que desde ella y hasta la Revolución, pasando por la Reforma, la identidad de los mexicanos había tenido un denominador común de libertad, dignidad y justicia. Hidalgo seguía en la vida del país y su ejemplo debía acelerar la realización del programa social de la Revolución Mexicana. La Iglesia católica también se unió a los festejos. El 13 de septiembre el arzobispo primado de México, monseñor Miguel Darío Miranda, dirigió un mensaje al pueblo mexicano en el que expresaba el entrañable amor que profesaba a su patria e invitaba a dar gracias a Dios por todos los beneficios recibidos desde la independencia y a pedirle que aumentaran en el futuro, al tiempo que recordaba que era obligación de todos preservar y defender el tesoro precioso de la independencia, fomentando la concordia y protegiendo el patrimonio espiritual y material legado por los forjadores de la nación. Recordaba también el hecho providencial de haber sido la Virgen de Guadalupe la principal forjadora de la patria y el sostén de la unión espiritual de México, a quien había que pedir su intercesión para agradecer a Dios y hacerle llegar las súplicas. Por ello, invitaba a todo el pueblo a asistir a un tedeum solemne que se celebraría en la Basílica de Guadalupe el mismo 16 de septiembre, terminaba invitando a rezar por México y por la paz.

Los discursos del Sesquicentenario de la Independencia de México y del Cincuentenario de la Revolución Mexicana (1960)

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