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Libros UNAM

Las pinturas realistas de Tetitla, Teotihuacan: estudios a través de la obra de Agustín Villagra

Las pinturas realistas de Tetitla, Teotihuacan: estudios a través de la obra de Agustín Villagra Caleti

 

ISBN: 9786070298325

Autor(es): Staines Cicero, Leticia / Helmeke, Christophe (Coordinación)

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Instituto de Investigaciones Estéticas / Instituto Nacional de Antropología e Historia

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

Special Price MXN$560

Precio Habitual: MXN$800

ISBN/ISSN 9786070298325
Entidad Académica Instituto de Investigaciones Estéticas
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2017-
Tema Historia del arte
Coedición Instituto Nacional de Antropología e Historia
Número de páginas 220
Tamaño 30 x 23.5 x 2.5
Terminado o acabado Pasta dura
Idioma Español

Detalles

Este libro está integrado por diversos textos de distintos autores que dimensionaron justamente la importancia del material que analizaban desde diversos ángulos, lo que le concede un interés testimonial de suma importancia.
Creo que se debe destacar el trabajo de compilación y la nota introductoria de Staines y Helmke, que con un lenguaje claro y un trabajo muy bien estructurado nos dan cuenta del origen del programa que se cristalizó en este libro.
Me parece que la iniciativa de la familia de Agustín Villagra de donar al Instituto de Investigaciones Estéticas la totalidad de la obra testimonial de este excepcional dibujante fue un acierto que no solo permite conservar el material y protegerlo de su pérdida, sino estudiarlo y darle así la trascendencia que merece en la historia del registro del patrimonio artístico de México.
Los textos que se conjuntaron para este volumen permiten darnos una idea clara de diversos temas, no solo de la existencia de estas pinturas, sino de lo que debió haber sido el recinto que las tenía. Tetitla sin duda es un lugar tan especial como los otros conjuntos departamentales que tuvieron muros cubiertos con pintura mural.
Teotihuacán es la Pompeya americana, gracias a sus pinturas podemos deducir aspectos importantes de esta cultura extraordinaria de la que por fragmentos cada día vamos conociendo más.
Un agregado de suma importancia para este trabajo testimonial es la presentación que hicieron Gloria Torres Rodríguez y Claudia María López Pérez sobre el- registro y la conservación de los fragmentos que custodia la zona arqueológica desde hace tantos años porque tal vez con el tiempo pudiera pensarse en una reintegración in situ que sería muy valiosa para la comprensión del discurso de la pintura mural teotihuacana.

Staines Cicero, Leticia

Investigadora de tiempo completo en el área de arteprehispánico en el Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM. Es licenciada en historia delaArte por la Universidad Iberoamericana y pasante de la maestría en historia del arte por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Es especialista en la cultura maya, en particular, del área de la Península de Yucatán, de la pintura mural y de las tapas de bóveda pintadas. Es miembro del proyecto "La pintura mural prehispánica en México", desde su inicio en 1990 creado por Beatriz de la Fuente, y coordinado actualmente por Ma. Teresa Uriarte. Es coordinadora del Volumen II dedicado a "La pintura mural maya". Ocupó el cargo de secretaria académica del Instituto de Investigaciones Estéticas del 23 de marzo de 2000 al 31 de enero de 2001. Fue miembro del Comité Editorial del Instituto de Investigaciones Estéticas y actualmente es Consejera Titular del Consejo Interno del mismo Instituto. Ha participado en distintos foros académicos, nacionales e internacionales, como conferencista, ponente y moderadora.

Helmeke, Christophe (Coordinación)

BA (1998), Anthropology en la Universidad de McGill; MA (2001), Archaeology en la University College London, PhD (2009) en la Universidad de Londres, Instituto de Estudios Regionales e Interculturales. Miembro de la Facultad de Estudios de Arqueología Mesoamericana. Cuenta con experiencia en mitología y folclore, filología, lingüística histórica. Se encuentran entre sus libros: Two Trophy Skulls from Pacbitun, Belize (2019); Los monumentos monolíticos de Nakum, Guatemala (2018)

Es un gran honor y un gusto presentar la publicación de este excepcional trabajo de Agustín Villagra que es el resultado del esmero de Leticia Staines Cicero y Christophe Helmke por darlo a conocer. Como lo dice con claridad Staines en su texto, el trabajo de Villagra estuvo mucho tiempo guardado y, los fragmentos rescatados de la pintura de Tetitla, almacenados en diferentes puntos de la zona arqueológica de Teotihuacán. No fue sino hasta el inicio del proyecto encabezado por la doctora Beatriz de la Fuente "La pintura mural prehispánica en México", que la pintura mural y los registros realizados por Agustín Villagra tuvieron su verdadera revaloración. Este libro está integrado por diversos textos de distintos autores que dimensionaron justamente la importancia del material que analizaban desde diversos ángulos, lo que le concede un interés testimonial de suma importancia. Creo que se debe destacar el trabajo de compilación y la nota introductoria de Staines y Helmke, que con un lenguaje claro y un trabajo muy bien estructurado nos dan cuenta del origen del programa que se cristalizó en este libro. Me parece que la iniciativa de la familia de Agustín Villagra de donar al Instituto de Investigaciones Estéticas la totalidad de la obra testimonial de este excepcional dibujante fue un acierto que no solo permite conservar el material y protegerlo de su pérdida, sino estudiarlo y darle así la trascendencia que merece en la historia del registro del patrimonio artístico de México. Los textos que se conjuntaron para este volumen permiten darnos una idea clara de diversos temas, no solo de la existencia de estas pinturas, sino de lo que debió haber sido el recinto que las tenía. Tetitla sin duda es un lugar tan especial como los otros conjuntos departamentales que tuvieron muros cubiertos con pintura mural. Teotihuacán es la Pompeya americana, gracias a sus pinturas podemos deducir aspectos importantes de esta cultura extraordinaria de la que por fragmentos cada día vamos conociendo más. Un agregado de suma importancia para este trabajo testimonial es la presentación que hicieron Gloria Torres Rodríguez y Claudia María López Pérez sobre el- registro y la conservación de los fragmentos que custodia la zona arqueológica desde hace tantos años porque tal vez con el tiempo pudiera pensarse en una reintegración in situ que sería muy valiosa para la comprensión del discurso de la pintura mural teotihuacana. Se ha sabido desde hace mucho la vinculación de la gran urbe con diversos sitios de Mesoamérica, con la publicación de estos textos y de la pintura se podrá saber aún más. Queda claro que esta ciudad fue sin duda una gran metrópoli cosmopolita y que la diversidad de pueblos que tuvieron sus enclaves en Teotihuacán difi-cilmente la hacen ver como una ciudad de orden menor. Erik Velásquez García, Cecilia María Leni y Alejandro Cañas Ortiz se dedicaron al estudio de esas interacciones alóctonas y confirman, además de la presencia maya, que definen como estrecha, establecen con base en diversos estudios la vida cotidiana de comunidades de Oaxaca y el occidente de Meso-américa. La "Entrada o llegada de los extranjeros" en la zona maya como la llamó Ta-tiana Proskouriakoff, no deja de intrigarnos y sin duda la excelente reconstrucción y propuesta de Christophe Helmke, así como su cuidadosa aproximación a una lectura glífica son una gran aportación a este tema apasionante. Ya hace años que se conoce la existencia de los glifos mayas en Tetitla, yo misma trabajé la presencia de la mano asperjando en el Cuarto i ; sin embargo con estas aportaciones de Helmke estamos más cerca de entender cómo fue esa relación. La vinculación con Copán a mí me ha resultado clara en las pinturas de Ate-telco y la de Tikal en Tepantitla de manera que no son abstracciones ni accidentes, sino una cuidadosa planeación de la pintura que cubrió la mayoría de los muros de estos complejos habitacionales que por lo que propone este autor se debió a manos teotihuacanas leyendo y escribiendo un texto maya. Con relación a Tetitla precisamente hay un tema que me gustaría destacar y que fue tocado por María Elena Ruiz Gallut en su tesis de doctorado que es citada por diversos autores de este libro y que se relaciona con la figura del hom-bre-jaguar en el Cuarto 12. La presencia del jaguar humanizado en la iconografia mesoamericana es de las más antiguas -lo es también la de otros seres sobrenaturales como la serpiente emplumada o las aves prodigiosas- pero me quiero detener en este personaje que resulta tan intrigante. En primer término me gustaría destacar que las pinturas realistas que son el objeto primordial de esta publicación están relacionadas con el Corredor i z y el Corredor r za. Me gustaría también señalar que la tendencia que hemos tenido quienes tratamos de entender Teotihuacán y su pintura mural hemos visto como fragmentado un discurso que me parece debe de haber sido más integrador, me explico. Yo estudié el juego de pelota y los sacerdotes sembradores en Tepantitla que no parecen encajar en el mismo discurso que los llamados Tlalocs rojos, pero me parece que eso es por una deficiencia mía o está provocado por la falta de información que pueda ayudar a cimentar un discurso cohesivo. Paso al tema que nos ocupa, no podemos pensar que cada cuarto de Tetitla tenía un discurso excluyente y diferenciado del que vemos en los demás aposentos. Si no hemos encontrado el hilo conductor -que me parece que Karl Taube encuentra bastante bien- debemos buscar nuevas vías de aproximación y creo que esta publicación ayudará a hacerlo. Después de leer sus capítulos me queda claro que estamos viendo el reverso de la medalla y de que la "Llegada o entrada de los extranjeros" en la fecha II Eb 15 Mac o i6 de enero de 378 d.C., a la zona maya por primera vez la estamos viendo con claridad desde Teotihuacán y éste no es un asunto menor, porque como lo resaltan los autores Helmke y Nielsen "los habitantes del complejo de Tetitla tenían un profundo y detallado conocimiento de asuntos mayas y contacto con Mesoamérica más allá del altiplano aunque fuera indirectamente. Hacen bien los autores en no comprometerse a afirmar que fueron los mayas quienes estuvieron en Tetitla, se inclinan más a pensar que hubo un objeto que sirvió como base para la escritura jeroglífica maya por manos teotihuacanas. Pero voy al tema que quiero tratar: Jesper Nielsen y Christophe Helmke escriben juntos un texto que llaman "Los bebedores de Tetitla: Representaciones del consumo ritual de pulque en los murales de Teotihuacán" en la que afirman: Si asumirnos que las caras que enmarcan el portal entre los Corredores 1z y za de Tetitla son en efecto versiones teotihuacanizadas de una manifestación particular de Ahkan, posiblemente tuvieron como propósito marcar el umbral del cuarto cuyas complejas imágenes y textos glíficos representaban principalmente rituales religiosos de bebida, embriaguez y personificación. [...] el acceso exclusivo y restringido al espacio definido por el Corredor r za tiene sentido si se considera una reunión de hombres retirándose, buscando privacidad de lo cotidiano para realizar estas ceremonias de embriaguez. Éste es un tema de gran importancia y del cual tenemos en las fuentes del siglo xvi recuentos más claros. Los pueblos originarios de Mesoamérica recurrían a diversas sustancias y prácticas que los llevaban a estados alterados de conciencia y hay desde hace muchos años una literatura muy abundante al respecto y así lo consignan los autores en su bibliografía. Quiero volver ahora al hombre jaguar del Cuarto 1 2 y voy a partir de lo más elemental, un hombre vestido de jaguar, que hinca una rodilla sobre un camino, se dirige hacia un espacio sagrado -un templo- que tiene piel de jaguar y está orlado de plumas. Ya no es ninguna novedad hablar de la personificación de deidades entre los ritos más importantes de las culturas mesoamericanas, voy a transcribir un párrafo que me resultó muy interesante de incluir en esta presentación, procede del libro The Olmec World. Ritual and Rulership editado en 1996 por la Universidad de Princeton (traducción de la autora): La transformación del chamán o gobernante en su nagual o acompañante animal espiritual, era una forma de entrada al otro mundo. De la misma manera corno la posición erguida y meditabunda puede asociarse con la transformación del gobernante en el axis mundi, la postura hincada meditativa puede ser específicamente identificada con la preparación a la transformación en el nagual. Ni totalmente humano, ni cabalmente animal, las figuras en transformación se representan en varios grados de fusión con el nagual. El predominio de las figuras que se transforman en jaguar y la posibilidad que tales efigies representaban o fueron hechas por figuras poderosas sugiere que las transformaciones chamán-jaguar eran una forma de validación de mando entre los olmecas (p. 163). La transformación chamánica de los gobernantes fue práctica permanente en las culturas mesoamericanas y me parece que el hombre en vías de transformación o personificando a un jaguar puede ser una alusión histórica o no, de una práctica que pudo celebrarse entre los muros de Tetitla. PRESENTACIÓN II Creo que éstos son los temas que se han tratado en este libro y que su inclusión y su discusión nos permiten acercarnos a una realidad distante en el tiempo, pero que debemos de escudriñar. Me queda solamente felicitar a los compiladores y autores de esta obra porque su esfuerzo nos ha dado luz para nuevos e interesantes caminos para entender el arte de Teotihuacán. MARÍA TERESA URIARTE

Las pinturas realistas de Tetitla, Teotihuacan: estudios a través de la obra de Agustín Villagra Caleti

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