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Libros UNAM

Las formas de la fraternidad

Las formas de la fraternidad

 

ISBN: 9786079352653

Autor(es): Ortiz Leroux, Sergio (coordinador)

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Instituto de Investigaciones Filosóficas

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$295
ISBN/ISSN 9786079352653
Entidad Académica Instituto de Investigaciones Filosóficas
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2016-
Tema Sociología
Número de páginas 256
Tamaño 21 x 14 x 1.3
Terminado o acabado rústico
Idioma Español

Detalles

La fraternidad es el valor olvidado de la famosa triada de la Revolución francesa de 1789. Mientras la igualdad y la libertad fueron objeto y pretexto de acalorados debates ideológicos entre izquierdas y derechas; de rebeliones, revueltas y revoluciones entre grupos y clases sociales antagónicos; y de múltiples traducciones normativas y empíricas en constituciones políticas, instituciones estatales y políticas públicas de países de Europa y América Latina durante los siglos xix, xx y principios del xxi, el principio de la fraternidad, en cambio, pasó prácticamente desapercibido. ¿Cuáles fueron las razones de esta amnesia colectiva? ¿Qué queda hoy en día de la fuerza simbólica de la fraternidad? ¿Acaso la fraternidad es un principio político que no puede saciar la distancia entre su vigoroso horizonte normativo y sus escasas realizaciones prácticas? Los autores del presente libro exploran las fuentes y razones de este singular olvido con el propósito de reflexionar sobre las fortalezas y debilidades, los alcances y límites que enfrentan -tanto en la teoría como en la práctica- las formas de la fraternidad en las sociedades de nuestro tiempo.

Ortiz Leroux, Sergio (coordinador)

Doctor en Ciencia Política por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales-México. Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (nivel i). Forma parte del Grupo de Investigación de Teoría y Filosofía Política de la UACM. Fue fundador de la revista Metapolítica y director de Andamios. Revista de Investigación Social. Ha publicado varios artículos y capítulos de libros en el campo de la teoría política. Es autor del libro: En defensa de la República. Lecciones de teoría política republicana (2014). Coordinó también, junto con Ángel Sermeño y Julieta Marcone, los volúmenes colectivos: Los vértigos de la política: Una revisión desde la Modernidad (2012) y Metamorfosis de la política: Un diálogo con la teoría política contemporánea (2015).

La fraternidad es el valor olvidado de la famosa triada de la Revolución francesa de 1789. Mientras la igualdad y la libertad fueron objeto y pretexto de acalorados debates ideológicos entre izquierdas y derechas; de rebeliones, revueltas y revoluciones entre grupos y clases sociales antagónicos; y de múltiples traducciones normativas y empíricas en constituciones políticas, instituciones estatales y políticas públicas de países de Europa y América Latina durante los siglos xix, xx y principios del xxi; el principio de la fraternidad, en cambio, pasó prácticamente desapercibido. ¿Cuáles fueron las razones de esta amnesia colectiva? ¿Qué queda hoy en día de la fuerza simbólica de la fraternidad? ¿Acaso la fraternidad es un principio político que no puede saciar la distancia entre su vigoroso horizonte normativo y sus escasas realizaciones prácticas? Los autores del presente libro exploran las fuentes y razones de este singular olvido con el propósito de reflexionar sobre las fortalezas y debilidades, los alcances y límites que enfrentan -tanto en la teoría como en la práctica- las formas de la fraternidad en las sociedades de nuestro tiempo. Ningún espíritu nostálgico se esconde detrás de los trabajos que se reúnen en este volumen colectivo. La vuelta a la fraternidad que realizan los autores y las autoras de los diferentes capítulos de este libro no está motivada por la melancolía o, en su caso, la rabia acumulada y provocada por la pérdida, aparentemente irreparable, de una suerte de Arcadia en el laberinto complejo de la historia. Por el contrario, en el camino de gestación de este trabajo fueron más las dudas, las preguntas, las sospechas y las conjeturas -y menos las certezas y las creencias-, las que estimularon la reflexión crítica y plural sobre la fraternidad y sus formas. Flaco favor se le puede hacer a un valor o principio político, como el de la fraternidad, que estudiarlo desde una mirada condescendiente, dogmática o poco crítica. Por lo tanto, el eventual lector podrá encontrar en este libro algunas respuestas sugerentes, oportunas y necesariamente provisionales a preguntas y preocupaciones como las siguientes: ¿Qué es la fraternidad y cuáles son sus formas más comunes en la actualidad? ¿Cuáles son las fuentes teóricas e históricas del principio revolucionario de fraternidad? ¿Es la fraternidad un valor subsidiario de los principios políticos de igualdad y libertad? ¿Cuáles son las dificultades y problemas que enfrenta la fraternidad, un principio político tradicional y unificador, para realizarse en el horizonte de sociedades modernas, plurales y estructural y funcionalmente diferenciadas? ¿Cómo puede vincularse la noción de fraternidad con los conceptos similares de amistad cívica o solidaridad? ¿Qué lugar ocupa la fraternidad en los programas políticos democráticos y republicanos? ¿Qué papel puede jugar la idea de fraternidad en el contexto de sociedades hiper-individualistas en las que el sentido de lo común se ha venido erosionando a la luz de la puesta en escena de las políticas neoliberales? Diferentes trayectorias profesionales y perspectivas disciplinarias se cruzaron en la manufactura de esta empresa colectiva. La fraternidad, al igual que otros conceptos próximos como los de hermandad, amistad y solidaridad, fue sometida a la prueba de fuego de los métodos y paradigmas de la Historia y la Filosofía, la Sociología y la Ciencia Política, la Antropología y la Economía. Por las páginas de este libro desfilan pensadores clave de la teoría política antigua, moderna y contemporánea; enfoques liberales, libertarios, socialdemócratas y marxistas; y miradas esperanzadas o desencantadas sobre la política, que, en su conjunto, pretenden resolver el enigma de un olvido más que presente o de una presencia más que olvidada. El resultado de semejante osadía o, mejor dicho, despropósito, es un libro polifacético, pero al mismo tiempo vital, que se encuentra a caballo entre el ensayo cultural y el paper académico, entre el ejercicio lúcido y lúdico que está dirigido al gran público y el trabajo riguroso y profesional que tiene como principal destinatario a los estudiantes, profesores y especialistas. Serán esos potenciales lectores, los que podrán apreciar sus eventuales méritos. II La estructura general de la obra se ajusta a una distinción muy sencilla: la primera parte, denominada "Teoría y crítica de la fraternidad", ofrece una aproximación teórica y, al mismo tiempo, crítica a la noción de fraternidad: sus fuentes históricas, teóricas e ideológicas; sus cambios y continuidades en las sociedades contemporáneas; sus problemas y dificultades para ajustarse a los códigos indeterminados de la polítie'a.y lo político, etcétera. En general, pueden identificarse dos grandes posturas alrededor de esta noción de matriz revolucionaria: por un lado, quienes destacan la relevancia o trascendencia de la fraternidad tanto en el terreno de las teorías o ideologías sobre la política como en el campo de las prácticas políticas realmente existentes en Europa y América Latina; y, por el otro, quienes advierten los peligros o los riesgos que conlleva el adoptar una idea orgánica y tradicional de fraternidad que resulta incompatible con los supuestos pluralistas de las sociedades modernas y contemporáneas. A favor y en contra de la fraternidad ("Whith or Wi-thout You", como se titula la famosa canción de la banda de rock irlandesa U2, aparecida en el álbum de 1987 The Joshua Tree), se ofrecen no pocos argumentos para justificar su indudable vigencia o su inevitable caducidad en la actualidad. "Miradas, formas y fronteras de la fraternidad" es el título que agrupa los trabajos reunidos en la segunda parte de este libro. Se trata, como el nombre lo indica, de un conjunto de textos que ofrecen miradas distintas y quizá también encontradas sobre la fraternidad, sea considerada ésta como un principio, valor o virtud pública. Las formas de la fraternidad pasan por el rasero de la crítica de grandes filósofos(as) de la política y de la sociedad contemporánea, como Seyla Benhabib, Étienne Balibar o Hannah Arendt, quienes reflexionan sobre las condiciones de posibilidad para recuperar hoy en día a la fraternidad como un referente teórico con sentido y utilidad. Al mismo tiempo, los sueños de la fraternidad son contrastados con las premisas de dos teorías políticas distintas pero no necesariamente distantes: la teoría democrática y la tradición republicana. A partir de los binomios "fraternidad/democracia" y "fraternidad/república", entre otros, es posible delimitar las fronteras simbólicas y fácticas de la propia fraternidad. No quisiera concluir este apartado sin recordar o, más bien, reconocer que el origen lejano de este libro no es casual ni fortuito. Las preocupaciones y, sobre todo, las fraternales discusiones sobre la fraternidad y sus formas nacieron en el seno del Seminario Permanente del Proyecto de Investigación Científica Básica SEP-CONACYT: "Los límites de la confianza: justicia, derecho y cultura cívica", núm. 134051, dirigido por el Dr. Carlos Pereda, investigador emérito del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Agradezco, a nombre del Grupo de Investigación de Teoría y Filosofía Política de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, toda la confianza que Carlos Pereda ha depositado en todos y cada uno de los miembros de nuestro grupo de investigación. También quiero agradecer a las autoridades y personal administrativo del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, especialmente al Dr. Pedro Stepanenko Gutiérrez, director del instituto, por todo el interés mostrado para la publicación y difusión de esta obra editorial. Para terminar, presento a continuación una breve síntesis de los contenidos que alimentan esta rica obra colectiva. III Teoría y crítica de la fraternidad Amalia Amaya, en el trabajo "La relevancia de la fraternidad", presenta una reflexión teórica y al mismo tiempo panorámica sobre este singular concepto a fin de abogar por la necesidad de reinsertarlo en el lenguaje de la filosofía política contemporánea. Para cumplir este objetivo, la autora examina algunas de las razones por las cuales el concepto de fraternidad ha sido secularmente relegado en el pensamiento filosófico contemporáneo, provocando que el espacio teórico de la fraternidad haya sido ocupado por otras nociones políticas menos problemáticas tales como "amistad", "solidaridad", "comunidad" y "reconocimiento". No obstante este desplazamiento, existen algunas aproximaciones a la idea de fraternidad en la teoría política contemporánea, que, según Amaya, vale la pena destacar: las concepciones liberales (Rawls y Dworkin), republicanas (Doménech), socialistas (Cohen) y cristianas sobre la fraternidad. Aproximaciones que pueden proporcionar un buen punto de partida para identificar y diferenciar, en términos generales, tres dimensiones o facetas de la fraternidad como principio, ideal o virtud pública: a) la dimensión comunitaria; b) la dimensión afectiva, y e) la dimensión práctica. En el ensayo, "Contra la fraternidad", Enrique Serrano Gómez sostiene que la fraternidad, como cualquier otro valor político, requiere ser pensada de manera crítica y distante si es que se quiere entender el papel complejo que juega este valor en las relaciones sociales. A partir de la distinción entre la fraternidad particularista, sustentada en una identificación afectiva inmediata, propia de las sociedades tradicionales, y la fraternidad universalista, caracterizada por la mediación de la legalidad, propia de las sociedades modernas, Serrano Gómez reflexiona sobre las dificultades para transitar de la forma particularista a la forma moderna de la fraternidad, pues en ello se encuentra involucrado el problema de la modernización de las relaciones sociales. Para dar cuenta de este campo problemático, el autor toma como guía las teorías de David Hume y Adam Smith, quienes sostienen que el desarrollo de las sociedades modernas implica un cambio radical en el contenido de las normas morales. Transformación que, a grandes rasgos, supone el paso de una fraternidad particularista y tradicional a una fraternidad universalista y moderna, la cual, a través de la mediación de la legalidad, pueda hacerse cargo de la pluralidad y el conflicto sociales característicos de las sociedades modernas. Andrés de Francisco, en el texto "El incierto futuro de la fraternidad", señala que el principio de fraternidad añade algo nuevo a las ideas de libertad e igualdad, pues moviliza emociones diferentes. Mientras la igualdad liga a los individuos a partir del orgullo, y la igualdad mediante la indignación, la comunidad fraternal asocia a los individuos ante todo por la empatía: la capacidad de ponerse en la piel de los otros. Esa empatía, que se expresa en un primer momento en la familia, enfrenta grandes dificultades para recrearse a un nivel superior al familiar, donde la existencia de la libertad burguesa aparece ligada al individualismo competitivo del mercado. A partir del análisis de la división del trabajo capitalista de El Capital de Marx, el autor sostiene que en la sociedad moderna en su fase capitalista existe una letal mezcla de despotismo y arbitrariedad que conspiran contra la fraternidad. De ahí que la fraternidad moderna sólo será posible sobre la base de la libertad real del mundo del trabajo y de la intervención de un Estado democrático y fuerte que sea capaz de ejecutar esa forma de fraternidad. En el trabajo, "La fraternidad como problema político. ¿Cemento y disimulación de la reproducción social?", Israel Covarrubias advierte que la fraternidad y sus prácticas se fundan como acontecimiento político en una presunción normativa que termina por legitimarla y reproducirla en el horizonte político de la modernidad. Esta arrogancia le permite a la fraternidad presentarse como un evento positivo y, sobre todo, necesario para limar y construir un campo compartible mediante la fraternización con el otro. A partir de esta operación normativa, Covarrubias pasa lista a los problemas históricos que deja entrever la fraternidad como problema político y advierte las tensiones analíticas que aparecen entre el campo de universalización de la política y el campo de singularización de lo político. El autor recurre a las nociones o figuras de exclusión, sacralidad y misterio de la conjugación para advertir el aparente callejón sin salida que se produce en la relación de la política de la fraternidad con lo político de sus prácticas cotidianas. Esta clave de lectura es el pretexto que utiliza el autor para discutir una serie de fenómenos, como la mafia, donde es claro que la visibilidad y el éxito que importan como cemento de la sociedad se debe a un juego, muchas veces secreto, de fraternización disimulada. Arturo Santillana Andraca, en el ensayo "La fraternidad como heterotopía política", explora la relación entre la fraternidad y la política. Contra la emblemática reivindicación de la fraternidad en el ámbito político que hiciera la Revolución francesa, Santillana Andraca asegura, en cambio, que la fraternidad solo puede cultivarse fuera de la política. Subraya que la fraternidad se apoya en sentimientos de proximidad, solidaridad y acompañamiento, mientras que la política se caracteriza por la disputa por el poder y la búsqueda de acuerdos. Y así sugiere que la manera más adecuada de entender la fraternidad en relación con la política es acudiendo a la noción foucaultiana de "heterotopía". Para el autor, la fraternidad, lejos de ser la utopía en la que desaparece el conflicto político y las relaciones humanas son en realidad irrealizables, es una forma de heterotopía, es decir, un espacio provisional y realizable en el que sería posible construir sueños y relaciones diferentes lejos de la ni-tina y de la normalidad de la vida cotidiana. Espacio que puede convertirse en un hontanar de crítica y libertad de la propia política. Miradas, formas y fronteras de la fraternidad Frederick Neuhouser, en el trabajo "Fraternidad, Rousseau y la película Rojo de Kie§lowski", sugiere una manera de pensar la fraternidad que confirme su potencial para resistirse a ser unificada con las formas del capitalismo y que, igualmente, complemente las interpretaciones de libertad e igualdad que apuntalan a la democracia liberal. La fraternidad, entendida a partir del ideal de "mantenerse unidos", puede hacer compatibles, según Neuhouser, los tres valores de la Revolución francesa. Para cumplir este cometido, el autor lleva a cabo un interesante diálogo entre los temas tratados en la película Rojo del director de cine Krzysz-tof Kieálowski y las ideas republicanas sostenidas por el pensador Jean Jacques Rousseau a fin de formar una teoría sobre qué es la fraternidad, por qué es importante y cuáles condiciones sociales y políticas son necesarias para lograrla. Tanto en la película del director polaco como en el pensamiento del autor ginebrino, según Neuhouser, aparecen preocupaciones comunes que pueden ser leídas desde el faro libertario de la fraternidad: la vulnerabilidad compartida de los seres humanos; la piedad como atributo de las personas; las formas de dependencia entre los hombres; la estrecha relación entre libertad, igualdad y dependencia; y el papel de las instituciones y de la educación doméstica en la creación de las condiciones previas y afectivas de la democracia. En el texto, "El 'otro generalizado' y la fraternidad desde la mirada de Seyla Benhabib", Concepción Delgado Parra analiza la distinción entre la fraternidad y la amistad a partir de la mirada de la filósofa turco-estadounidense Seyla Benhabib. Si bien esta distinción no se discute directamente en su obra, sí es posible, asegura Delgado Parra, rastrear el sentido de la fraternidad en su analítica del "otro generalizado" frente al "otro concreto", cuyo desarrollo constituye uno de los modelos de identidad más importantes de la filosofía política contemporánea. Para cumplir este propósito, la autora reconstruye, en un primer momento, la crítica que Benhabib elabora al universalismo tradicional que subyace en la Teoría de la Acción Comunicativa de Habermas, de la que hace emerger su planteamiento del universalismo interactivo que fungirá como telón de fondo para discutir las figuras del "otro generalizado" y el "otro concreto". Posteriormente, Delgado Parra presenta los argumentos que conducen a la afirmación de que el "otro generalizado" constituye el lugar de la fraternidad. El colofón de esta travesía intelectual es la mediación que se abre para pensar el vínculo entre fraternidad y amistad a través de la figura arendtiana, recuperada por Benhabib, del "derecho a tener derechos". Fernando Lizárraga, en el trabajo "De la fraternidad a la propiedad y viceversa. Reflexiones en torno a la igualibertad de Etienne Balibar", recupera la proposición de igualibertad del filósofo marxista francés Étien-ne Balibar con el objeto de dibujar una novedosa tipología de los campos ideológicos modernos, dentro de la cual encuentra un lugar muy preciso otro de los pilares de la Revolución francesa: la fraternidad. ¡La ecuación igualibertad, síntesis de la libertad y la igualdad, siempre aparece mediada por un tercer término que la organice, que puede ser la fraternidad o la propiedad. A la luz de esta tipología balibariana, el autor reflexiona sobre el lugar que ocupa el principio de fraternidad en el pensamiento de autores clave de la filosofia política contemporánea, como John Rawls, el gran igualitarista liberal, y Gerald A. Cohen, un destacado marxista analítico. Así, mientras Rawls se mueve desde la fraternidad hacia la propiedad, Cohen recorre el camino inverso y rectifica, por medio de un principio comunitario (fraterno), las desigualdades que la auto-propiedad genera. En el ensayo, "Amor mundi y amistad cívica. Reflexiones sobre la posibilidad del juicio político", María Teresa Muñoz Sánchez recupera la categoría clásica de philía politiké, "amistad cívica" o "respeto" con el propósito de sostener la idea de que el juicio político, en tanto que capacidad para la acción deliberativa que constituye el espacio público, tiene como condición de posibilidad a la propia amistad cívica. Para ello, la autora vincula la concepción de amistad cívica heredada de Aristóteles con la noción arendtiana de amor mundi. Se trata, entonces, de desvincular la noción de amistad cívica de toda relación con el ámbito privado, a fin de vincularla con el sentimiento de respeto y de mundo común. Mundo que compartimos con otros y en el que construirnos nuestra identidad como ciudadanos. A partir de estas coordenadas, Muñoz Sánchez defiende la tesis de que la acción humana en el espacio público y el discernimiento solo son posibles si suponemos un principio de unión de la comunidad que no puede ser otro más que la amistad cívica. Principio que la autora retorna de Hannah Arendt, especialmente de la recuperación que ella hace del juicio reflexivo kantiano. Claudia Galindo Lara, en el texto "Amistad ciudadana: el sentido de la fraternidad en la política", explora algunas de las razones por las cuales la idea de fraternidad fue relegada tanto en los debates filosóficos como en la experiencia política. Dos acepciones, por lo menos, se encuentran en el origen del término fraternidad: la idea de hermandad, en donde todos son hijos de Dios y, por tanto, hermanos; y la noción de amistad cívica o amistad ciudadana, que constituye un vínculo legitimador de la comunidad frente al poder político. La autora recurre a la idea de fraternidad que remite al sentido político de amistad cívica con el objeto de analizar, por un lado, el proceso de vaciamiento político del ideal de fraternidad en las sociedades actuales, caracterizadas por una crisis de la política y de sus instituciones, y de revisar, por el otro, el revival de la idea de amistad cívica en algunos teóricos político$ de la actualidad como Bauman, Arendt y Morin. En estos autores, según Galindo Lara, se pueden encontrar elementos teóricos que contribuyan a renovar el ideal de amistad cívica y, con ello, rescatar la fraternidad como elemento inherente al despliegue de la política en clave democrática. En el trabajo, "Democracia y fraternidad. Dificultades, deseos y tensiones", Víctor Hugo Martínez González sostiene que la fraternidad y la democracia mantienen entre sí una relación tensa difícil de superar. Cuatro momentos pueden ilustrar los conflictos que existen entre la democracia y la fraternidad: a) la tensión entre dos universos conceptuales ontológicamente distintos; b) las trayectorias históricas discordantes entre ambas nociones; c) la problemática institucionalización política de ambos valores; y d) la tensión entre la expresividad individual y sus bretes para reconcentrarse alrededor de un proyecto colectivo. Martínez González explora las fuentes conceptuales, históricas, institucionales y expresivas que han obstruido una relación fluida entre la democracia y la fraternidad con el propósito de ensayar algunas razones por las cuales estas tensiones no han podido superarse en el presente. Los idearios de la democracia y la fraternidad, concluye el autor, han seguido rumbos fatalmente distintos porque ambos han estado privados de las condiciones fácticas que facilitarían una convergencia deseable. Ángel Sermeño Quezada, en el texto "Sobre fraternidad y republicanismo cívico en el debate democrático del presente", reflexiona sobre la posibilidad de recuperar el sentido y el valor de la fraternidad en el discurso democrático contemporáneo, especialmente en un momento -como el actual- en el que atravesamos por una suerte de "epidemia" de desafección política y desencanto ciudadano. Para cumplir esta tarea, el autor recurre a la tradición del pensamiento republicano, la cual proporciona criterios históricos y teóricos para delimitar críticamente la categoría de fraternidad. En concreto, Sérmeño Quezada pasa lista a la lectura republicana de la igualdad política desde el valor de la fraternidad y a la importancia de la fraternidad, entendida como virtud cívica republicana, en la revitalización de la participación política ciudadana. En el primer tema, el autor se auxilia de la teoría republicana y socialista de Antoni Doménech, especialmente revisa su conocido libro: El eclipse de la fraternidad Una revisión republicana de la tradición socialista; en el segundo, se apoya en las fuentes clásicas (Aristóteles) y las corrientes contemporáneas (liberales, comunitaristas y republicanas) que alimentan la reflexión política sobre las virtudes cívicas necesarias para fortalecer el ejercicio democrático de la ciudadanía. En el ensayo, "República y fraternidad: convergencias y divergencias", Sergio Ortiz Leroux delibera sobre las condiciones de posibilidad para fundamentar el origen y el sentido de un orden civil a partir de las premisas básicas de la idea de fraternidad, poniendo énfasis en el papel que puede (y no puede) jugar la noción de fraternidad en el proceso de integración y consolidación de una República democrática y moderna. Para el autor, el pueblo republicano no es una comunidad natural de sangre, raza, clase o género, sino es una sociedad artificial y plural de ciudadanos que se reconocen iguales gracias a la ley. De ahí que existan no pocas dificultades para hacer converger al programa republicano con el ideal de fraternidad, entendido éste primordialmente como una metáfora conceptual que tiene como referente a la familia. Sin embargo, la noción de fraternidad puede resultar compatible con el programa republicano, sostiene Ortiz Leroux, si se toma distancia de la metáfora de la familia como seña de identidad exclusiva de la fraternidad y se comienza a pensar a ésta como una modalidad de virtud cívica necesaria para la consolidación de la República. Rafael Enrique Aguilera Portales, en el trabajo "La solidaridad: un valor más allá de la fraternidad", señala que la fraternidad se enmarca en dos grandes tradiciones de pensamiento político y jurídico distintas y antagónicas: el paradigma cooperativo-competitivo y el paradigma conflictivo de la política. Para el enfoque cooperativo-competitivo, representado por pensadores como Rousseau, Kant, Hegel y Marx, el objetivo de la política es mantener un orden distributivo mediante la vía democrático-consensual. Para el segundo paradigma, representado por autores como Maquiavelo, Grocio, Puffendorf, Montesquieu y Adam Smith, la política tiene como objetivo conseguir y ejercitar el poder institucional. Aguilera Portales reconstruye estas tradiciones y concluye que el principio de la fraternidad como programa político resulta demasiado vago y tenue, ya que reproduce los viejos esquemas sociales y políticos (sangre, tierra, raza, amor, familia, trabajo, etcétera), por lo que debe ser sustituido en la modernidad por el principio de solidaridad, entendido como un tipo de virtud pública y cívica fundamental. Según el autor, la solidaridad es un valor y principio básico de nuestros Estados democráticos y sociales de derecho.

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