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Libros UNAM

La sonrisa afilada. Enrique Serna ante la crítica

La sonrisa afilada. Enrique Serna ante la crítica

 

ISBN: 9786070298172

Autor(es): Camps, Martín (coordinador)

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Dirección de Literatura

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$225
ISBN/ISSN 9786070298172
Entidad Académica Dirección de Literatura
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2017-
Tema Crítica Literaria
Número de páginas 376
Tamaño 20.5 x 14 x 2.2
Terminado o acabado rústico
Idioma Español
Contenido AGRADECIMIENTOS 7
INTRODUCCIÓN
MARTÍN CAMPS 9
I. ENSAYOS ACADÉMICOS
1. MAURICIO CARRERA (ESCRITOR MEXICANO)
Uno soñaba que era rey-, radionovela, televisión y películas. El ustedes los pobres y nosotros los ricos de Enrique Serna 25
2. MARK DANIEL ANDERSON (UNIVERSITY OF GEORGINA)
Entre la satira y el sátiro: Enrique Serna y la corporalidad ilícita de la palabra 73
3. RAQUEL GARCÍA (UNIVERSITY OF CALIFORNIA, DAVIS)
¿Especiales o disfuncionales?: la discapacidad como herramienta social equitativa en los cuentos crueles de Enrique Serna 103
4. IGNACIO LÓPEZ-CALVO (UNIVERSITY OF CALIFORNIA, MERCED)
La crítica del campo literario y la política cultural como diagnóstico nacional en El miedo a los animales, de Enrique Serna 127
6. CÉSAR ANTONIO SOTELO (UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE CHIHUAHUA)
LOS múltiples caminos de la novela histórica mexicana en el siglo xxi: el recurso paródico en Ángeles del abismo, de Enrique Serna 165
7. WILFRIDO H. CORRAL (CRÍTICO ECUATORIANO)
Desmadres y tareas críticas según la no ficción de Serna 193
8. MARTÍN CAMPS (UNIVERSITY OF THE PACIFIC)
Genealogía de la soberbia de campus y la pedagogía invisible de Enrique Serna 233
9- VlNODH VENKATESH
La doble vida de Jesús: genealogías internas en la obra de Enrique Serna 26l
II. ENSAYOS Y RESEÑAS SELECTAS
10. PEDRO ÁNGEL PALOU El hombre es un animal corrupto 281
11. CARLOS BARRETO MARK El seductor de la patria 285
12. VICENTE QUIRARTE Del traidor y el héroe 289
13-JOSÉ AGUSTÍN El orgasmógrafo 293
15. IGNACIO SOLARES Enrique Serna: Una agridulce perversidad 297
16. NOÉ CÁRDENAS Fruta verde, de Enrique Serna 303
17. Luis PANIAGUA Serna, moralista salvaje 307
18. ANA GARCÍA BERGUA Giros negros, de Enrique Serna 319
19. FERNANDO GARCÍA RAMÍREZ La sangre erguida, de Enrique Serna 323
20. DAVY DESMAS La sangre erguida, de Enrique Serna 327
21. EDUARDO ANTONIO PARRA La ternura caníbal, de Enrique Serna 331
22. JULIO PATÁN La ternura del escritor 337
23. JOSÉ AGUSTÍN SOLORZANO Enrique Serna, el tercero en discordia 341
24. GUADALUPE ALONSO CORATELLA La mala educación sentimental. Entrevista con Enrique Serna 349
COLABORADORES 361

Detalles

Observador mordaz de la realidad y la historia nacionales y dueño de un humor despiadado por incisivo, Enrique Serna es uno de los escritores mexicanos contemporáneos más reconocidos. Prolífico artífice de ocho novelas, tres volúmenes de cuentos, tres de ensayos y un libro para niños, además de biografías, libretos para televisión y columnas periodísticas, Serna se ha erigido como un moralista crítico y feroz alejado del tono medio con que la literatura nacional disfraza tantas veces su gazmoñería, al mostrarnos el reverso absurdo de la vida cotidiana, con sus amores desastrados, el patetismo de hombres y mujeres comunes y la sátira de los "usos y costumbres" del imaginario nacional. El presente volumen aborda su obra desde distintos enfoques críticos y ofrece un panorama que abre caminos para iniciar un diálogo con una obra en que el humor negro y el discurso políticamente incorrecto constituyen una estrategia de transgresión. Se reúnen nueve ensayos académicos a cargo de sendos especialistas, además de trece reseñas y una entrevista publicadas previamente por escritores de diversas generaciones que tienen como objetivo continuar la reflexión sobre uno de nuestros autores fundamentales y su particular universo narrativo, punzantemente cruel.

Camps, Martín (coordinador)

Martín Camps es coautor, con Antonio Moreno-Montero, de Acercamientos a la narrativa de Luis Arturo Ramos (2005), y autor de Cruces fronterizos: hacia una narrativa del desierto (2007). Ha publicado más de veinticinco ensayos académicos en revistas especializadas como Hispanic Journal y Revista de Literatura Mexicana Contemporánea, así como capítulos en varios libros sobre autores como Roberto Bolaño, Gabriel García Márquez y José Revueltas. También, seis libros de poemas, entre cuyos títulos se encuentran: Extinción de los atardeceres (2009) y Los días baldíos (2015), y la novela Horas de oficina (2014). Tradujo Rainbows at Seven Eleven (2016), de Luis Arturo Ramos (con Traci Roberts-Carnps), y Parque industria:l novela proletaria (2016), de Patricia Galváo. Actualmente es profesor de la University of the Pacific en Stockton, California, donde también es director de Estudios Latinoamericanos.

INTRODUCCIÓN Enrique Serna es uno de los autores más importantes en la escena literaria contemporánea de México. Es dueño de una sólida obra literaria compuesta de quince títulos: ocho novelas, tres volúmenes de cuentos, tres de ensayos y un libro para niños, que abarcan desde la novela detectivesca e histórica hasta libros de cuentos, ensayos, biografías y libretos para televisión, además de mantenerse activo en columnas y suplementos periodísticos o revistas nacionales. El presente volumen estudia la obra de Enrique Serna desde distintos enfoques críticos, para ofrecer un panorama amplio que intenta abrir caminos e iniciar un diálogo con la obra de Serna, en la que el humor negro aparece como una de sus estrategias recurrentes. Enrique Serna nació el 11 de enero de 1959 en la Ciudad de México, donde estudió en colegios católicos, como los institutos Patria y Simón Bolívar. Su madre, Rosa Rodríguez Borras, era catalana, y su padre, Ricardo Serna Rivera, nació en Murcia. Ambos llegaron a México en la niñez, cuando los abuelos de Enrique tuvieron que huir de España tras la derrota de la República en la Guerra Civil española. En el cuento "El manco Rodríguez" se narra la historia del abuelo materno, Eusebio Rodríguez Salas, quien perdió un brazo al hacer estallar una bomba en un banco de Tarragona, cuando era un líder anarquista del sindicato ferrocarrilero. En vísperas de la guerra civil se pasó al Partido Comunista y le tocó ser Comisario de Orden Público de la Generalitat, durante la revuelta de los anarquistas en 1937. En su Homage to Cataluña (1938) George Orwell lo retrata como un villano. Serna trata de reivindicarlo en su cuento, al mostrarlo como una víctima de los dogmatismos políticos de su tiempo, pero que se jugó la vida por sus ideales y llegó a México sin un quinto. Su otro abuelo, Eusebio Rodríguez, fue magistrado y director de El liberal de Murcia, un periódico de centro izquierda. Serna refiere que es su único antepasado literario, pues además de sus artículos en El liberal escribió una obra de teatro, La dama de cartón, y dos guiones de cine que nunca se filmaron. En México dirigió la revista femenina Paquita de jueves. Durante su infancia, Serna vivió dos años en Monterrey (su padre trabajaba en la compañía farmacéutica Merck, Sharp & Dome y lo mandaron allá como supervisor) y peregrinó con su familia por varias colonias del Distrito Federal (Nápoles, Cuauhtémoc, Del Valle). Pasó la mayor parte de su infancia y adolescencia en una casa rentada en la calle de Patricio Sanz 1725, la cual abandonó a los 23 años, cuando se fue a vivir solo a un pequeño departamento en la colonia Narvarte. Serna se ha casado dos veces, la primera en 1993, con Rocío Barrionuevo, quien era secretaria de redacción en el suplemento sábado, donde ella escribía una exitosa columna de erotismo. Con Rocío tuvo a su única hija, Lucinda, quien tiene actualmente 23 años. El matrimonio terminó en el año 2000 y después se casó con la pintora sonorense Gladis Félix, con quien vivió cuatro años. Luego tuvo una relación de seis años con la actriz Ana Colchero, con quien vivió en Barcelona, donde escribió La sangre erguida. Desde hace cuatro años vive con Gabriela Lira. Pero antes de todo esto, a los 19 años, tuvo una relación homosexual con el dramaturgo Carlos Olmos, a quien rindió homenaje en Fruta verde, en el que aborda también sus inicios en las letras. La influencia de Olmos fue determinante para el desarrollo de su vocación literaria. En ese periodo, en colaboración con Olmos, Serna fue argumentista de cinco telenovelas: Cuna de lobos, Tal como somos, En carne propia, L a sombra del otro y Sin pecado concebido. Olmos escribía los libretos y Serna le ayudaba a urdir las tramas. Con ese trabajo pudo financiar su carrera literaria entre los 25 y los 40 años, aunque percibía menos dinero que Olmos, la posibilidad de asistir a un par de juntas semanales para armar la intriga, le dejaba tiempo libre para leer y escribir. Su primer cuento "La bóveda" lo publicó en la Revista Mexicana de Cultura, suplemento del periódico El Nacional, y obtuvo su licenciatura en Letras Hispánicas por la UNAM en 1985. Un año después, se trasladó a Pensilvania a estudiar una maestría en Bryn Mawr College, pero la abandonó en el segundo semestre. Sobre esa experiencia, dice Serna: "Lo abandoné porque detestaba la teoría literaria y temí que por ese camino llegaría a odiar la literatura. Pero también influyeron otros dos factores. Uno fue profesional: para entonces ya había empezado a colaborar en las páginas culturales de unomásuno (más tarde Huberto Batís me dio una columna en el suplemento sábado), experiencia que me alejó del ámbito académico. El otro factor fue psicológico: en pleno invierno, cuando caían nevadas atroces para un chilango como yo, terminé Uno soñaba que era rey, y tuve una espantosa depresión post parto". (Correo electrónico personal.) Los siguientes años, de 1987 a 1991, los dedicó al trabajo en el suplemento sábado del periódico unomásuno. En 1989 publicó su novela Uno soñaba que era rey. De 1992 a 1995 fue coordinador en la editorial Clío, que publica libros históricos y biografías de ídolos populares, donde escribió un fascículo dedicado a Jorge Negrete. En 1999 publicó la que tal vez sea su novela más exitosa, El seductor de la patria, y comenzó a escribir la columna "Giros negros" para la revista Letras Libres. Un año después ganó el prestigioso Premio Mazatlán de Literatura por su novela El seductor de la patria, sobre el antihéroe mexicano Antonio López de Santa Anna. En el 2003 esta novela fue adaptada para la radio, con Gonzalo Vega en el papel del dictador. Ese mismo año se reeditaron 30 mil ejemplares de la novela en la colección Grandes Novelas de la Historia Mexicana. Asimismo, Gabriel García Márquez seleccionó para la revista Cambio el cuento "Hombre con minotauro en el pecho", de su libro Amores de segunda mano, como uno de los mejores cuentos mexicanos del siglo xx. En 2004 publicó Ángeles del abismo, con la cual obtuvo el Premio de Narrativa Colima. En 2011 El grupo Théátre La Pas- serelle llevó a escena en la Universidad de Lille una adaptación de El miedo a los animales. Además, Radio Educación transmitió 14 adaptaciones radiofónicas de sus cuentos en el programa "El sonido de las letras". Asimismo retomó sus colaboraciones en Letras Libres con la columna "Aerolitos" y comenzó a escribir la columna quincenal "El bisturí", en la revista Domingo de El Universal. Cuatro de sus libros han sido traducidos al francés, cinco al italiano y uno al inglés. Al portugués se tradujo su único cuento infantil "La caverna encantada", publicado en 1997. En 2007 la revista Nexos seleccionó por votación la novela El seductor de la patria como una de las novelas mexicanas más importantes de los últimos 30 años. En varias ocasiones Serna ha establecido relaciones entre su vida y obra. Por ejemplo, el cuento "La gloria de la repetición" es una versión condensada de lo que luego narró con más amplitud en Fruta verde. Como él dice: "Ninguna de las dos obras está cien por ciento apegada a mi vida real, porque en ambos casos me concedí todas las licencias de la ficción para reinventarme". Otro cuento, "La última visita", es una evocación nostálgica y cruel de las fiestas organizadas en su casa durante un largo periodo de 15 años. Cada sábado recibían a 80 personas. Muchos eran amigos de Serna y sus hermanos, pero la mayor parte llegaba atraída por la simpatía de su madre, de quien dice: "Era una especie de Mrs. Dalloway: necesitaba estar rodeada de gente para no deprimirse, y creo que nos contagió a todos esa necesidad un tanto neurótica. Paradójicamente, ahora yo soy un lobo solitario, tal vez porque me sobresaturé de roce social en esa época. Quizá escriba en el futuro una continuación de Fruta verde titulada 'Fruta podrida'. Narrará la evolución de mi biografía erótica en la madurez. Pero todavía no tengo suficiente desfachatez para atreverme a escribirla". En cuanto a los ensayos que contiene este volumen, a continuación hago un breve resumen de ellos. Si bien el volumen intenta seguir una estructura cronológica a partir de los años de publicación de los respectivos libros de Enrique Serna, en varios casos se aborda un título en particular, la obra general del autor o se hace un recuento de su obra como contexto. El primer ensayo, el también escritor Mauricio Carrera hace un minucioso estudio de la primera novela "oficial" de Enrique Serna, Uno soñaba que era rey (1989), desde la perspectiva del auge de las radionovelas, la televisión y las películas. El ensayo contextualiza el origen de la radiofonía en México y su comercialización a cargo de Raúl Azcárraga, cuyo hermano Emilio formaría después la cadena Televisa. Carrera nos explica cómo los medios de comunicación (de)formaron la identidad mexicana al convertirse en los transmisores de una falsa moral en esos primeros años mediáticos en que se construían las raíces imaginarias de México; recuerda, por ejemplo, a Alonso Sordo Noriega, uno de los locutores más famosos de la época, quien tenía como misión desterrar lo "innoble" de la sociedad mexicana. La trama se construye como una radionovela al revés, donde se opone el mundo de los ricos al de los pobres o "nacos". El libro trata de un concurso radiofónico para otorgar un jugoso premio (y bendición papal) a un niño, y nos presenta dos lados del entonces Distrito Federal. El mundo de Jorge Osuna "El Tunas", un niño de la calle y drogadicto que representa la realidad distópica urbana, en oposición al México ideal fabricado por los medios de comunicación y al mundo de clase alta de "Marquitos", un racista que odia a los nacos y cuyo padre es el promotor del premio infantil que busca a un "niño héroe" contemporáneo. Al contexto disneylandesco de Marquitos, Carrera opone el universo del Tunas, regido por la imaginería infantil, zoológica y alegórica de Cri-Crí, el animador infantil de la radio mexicana, de cuya canción popular Serna extrajo el título del libro. Mark D. Anderson ofrece otro acercamiento a la novela Uno soñaba que era rey desde el ángulo de la corporalidad ilícita. Para Anderson, las obras de Serna "recuperan el placer visceral de la palabra por encima del deseo simbólico". Los "giros negros" revierten la densidad de los cuerpos y por eso Serna tiende hacia un léxico visceral y escatológico que constituye un procedimiento del humor negro para ensombrecer la palabra, y al hacerla hermética dotarla de cuerpo. Dice Anderson: "El humor es corrosivo, pero para corroer tiene que haber un cuerpo de materia corruptible". En contraste con la biopo- lítica higiénica, los giros negros resaltan el cuerpo abyecto. A partir de su lectura de Walter Benjamin, Anderson desentraña las relaciones de cuerpo y palabra en Uno soñaba que era rey. En la segunda parte del ensayo, analiza el estatuto del cuerpo en La sangre erguida (2010), donde el pene se convierte en un personaje que toma decisiones para seguir a una mujer a Barcelona y dedicarse a la venta ilegal de Viagra. El ensayo repasa la hipérbole satírica para cuestionar el papel del cuerpo en el orden cultural. En El Orgasmógrafo, un gobierno totalitario exige a cada uno de los ciudadanos -conectados a la máquina que da título al libro y al cuento- una cuota mínima mensual de orgasmos para transferir la energía erótica acumulada a un Estado regido por androides, que se alimentan de esa misma energía. Una dictadura distópica en la que la abstinencia sexual constituye un acto de rebeldía. Anderson deshebra las estrategias sernianas para recuperar la agencia del cuerpo a través de su interacción con otros cuerpos, y refutar así el poder simbólico sobre la subjetividad. El ensayo de Raquel García se concentra en el tema de la discapacidad, que la autora considera una herramienta social equitativa, y para esto se aboca a dos cuentos del libro Amores de segunda mano, en el que Serna hace una crítica social por medio del humor negro. Las discapacidades redefinen el proceso social de respeto a las diferencias físicas, psicológicas o sociales. La cultura contemporánea, nos explica, funciona en el entramado de la perfección corporal y el ninguneo de lo que está fuera de la norma. En el cuento "La noche ajena", por ejemplo, una familia pide a uno de sus hijos que finja ceguera para no hacer sentir mal a su hermano invidente. Además de revisar la teoría correspondiente con la discapacidad -por ejemplo el "stare" o la mirada-, Raquel García se adentra en el estudio del humor negro como una estrategia que no ofrece una resolución o esperanza sino que provoca "la risa nerviosa". Serna tiende a presentar personajes distorsionados, o grotescos (por el origen cavernoso y sombrío de la palabra) porque están dibujados en las lobregueces del humor negro. En efecto, su crueldad es tal que raya con el humor de la caricatura y el lector puede sentir ternura y afinidad con ellos. El texto de Ignacio López-Calvo se enfoca en El miedo a los animales como un diagnóstico nacional mexicano y compara a Serna con Bolaño, en la perspectiva de cómo reaccionan los escritores latinoamericanos a la opresión gubernamental y cómo la corrupción sistémica del mundo de la cultura mexicana es un reflejo de la corrupción política y una evidencia de la decadencia moral y ética del país. En la novela tenemos personajes que son asesinados a golpes con diccionarios de sinónimos y antónimos, o a virreinas de consejos de cultura que dispensan los premios y becas del gobierno. Serna elimina las fronteras entre los burócratas de la policía judicial y los burócratas culturales y los muestra a todos como personajes de la misma ralea. El miedo a los animales ejemplifica la política cultural del salinismo, que al hacer disponibles recursos del Estado para los artistas y escritores construyó una burocracia y meritocracia donde importan más las relaciones públicas que el valor estético de la obra. El libro parodia las reyertas del "poder cultural" -señalado por Bourdieu- y las descarnadas luchas por alcanzar las prebendas del Estado. En este sentido, Enrique Serna no teme arriesgar su propio mérito cultural para exhibir los compadrazgos e incoherencias de los productores culturales. En el ensayo "La construcción de la masculinidad y la representación del cuerpo en El seductor de la patria", Adrian Kane nos explica que uno de los mayores logros de la novela de Serna es la exploración profunda del aspecto psicológico del protagonista: el general Antonio López de Santa Anna. El éxito de este elemento se debe a múltiples estrategias narrativas, pero sobre todo, a dos de los métodos que utiliza Enrique Serna para desarrollar la psicología compleja del caudillo mexicano: la construcción de una masculinidad basada en el machismo decimonónico y el uso del cuerpo del protagonista para inscribir las victorias y las derrotas -tanto militares como personales y políticas-, de Santa Anna. A lo largo de la novela se nota que el concepto de la masculinidad al que el protagonista se adhiere se construye principalmente con base en sus victorias militares, sus "conquistas" amorosas y la homofobia. Ya que la narrativa abarca la carrera entera del general, se exponen varios ciclos de éxito y fracaso, poder y desesperación, salud y enfermedad. Por tanto, además de analizar la construcción de la masculinidad, en este ensayo Kane confirma que el texto se vale de la representación del cuerpo de Santa Anna para marcar las variadas coyunturas políticas y militares en que se encuentra el dictador en las diferentes etapas de su vida. César Antonio Sotelo se enfoca en la novela Ángeles del abismo como un texto paródico durante la época colonial que, como bien nos recuerda en su ensayo, es un periodo histórico fundamental en la formación de lo mexicano y que rebasa por un siglo los años del México independiente. El relato parte de un hecho verídico que data de un proceso de la Inquisición contra una falsa beata, Crisanta, que vendía sus oficios de "santidad" a la clase pudiente. Ella, además, está involucrada amorosamente con Tlacotzin, un indio apóstata que se enfrenta a la cristianización escondiendo ídolos bajo las cruces y los santos. Sotelo sitúa la novela en las coordenadas de la novela histórica (Menton, Grützmacher), el marco de la parodia (Hut- cheon) y la figura picaresca femenina que tiene su esplendor en el siglo XVII. La picara confronta la sociedad en la que vive con el empoderamiento de libertad de su cuerpo y se hace acompañar de un compinche, en este caso, Tlacotzin, su enamorado y cómplice, quien libra por su cuenta una guerra de baja intensidad contra los nuevos rectores de la religión impuesta con la espada. En Ángeles del abismo Serna se vale de la parodia y la picaresca para ejercer una severa crítica social del presente mexicano, con las herramientas de la literatura histórica y mediante la revisión del pasado colonial que dejó profundas cicatrices. El ensayo "Desmadres y tareas críticas según la no ficción de Serna", de Wilfrido H. Corral, co-autor de Theory's Empire, examina la obra de Serna como crítico y autor de una no ficción espinosa en Las caricaturas me hacen llorar (1996), Giros negros (2008) y Genealogía de la soberbia intelectual (2014), en los que Serna critica, respectivamente, la cultura popular, las implicaciones sociales de los tugurios nocturnos del D.F. y la política cultural de los gestores intelectuales. Corral recupera debates presentados en su libro El error del acierto contra los paradigmas de los estudios culturales en la academia norteamericana, de la que dice: "la academia siembra campos de jerigonza con una cosechadora, y los vende para nutrir a los universitarios". Serna, nos dice Corral, no ha tenido pelos en la lengua para expresar sus ideas sobre los defensores de la "alta" cultura o para criticar sin reparos a las "glorias nacionales". El "desmadre" que Serna levanta se debe a la franqueza de sus juicios sobre el papel del intelectual en sus libros de no-ficción y a las polémicas resultantes de sus juicios, que no dejan de levantar ámpulas. En el texto de mi autoría, estudio siete cuentos de diferentes libros de Serna, desde el lente de las "narrativas de campus" o novelas que toman lugar en los pasillos de la academia. Parto del ensayo Genealogía de la soberbia intelectual (2014), donde Serna denuncia los excesos de intelectuales y académicos que intentan apartar a los "indoctos" con el argumento de autoridad para tender un cerco infranqueable a la "torre de marfil". Serna también propone una "pedagogía invisible" para enseñar, sin mostrar sus estrategias, como lo hace en los cuentos analizados, mediante el instrumento de la sátira para exhibir cuadros grotescos de la pedantería. El ensayo contextualiza las narrativas de ambiente académico en el mundo angloparlante (David Lodge) y en América Latina (José Agustín, Borges, etcétera), y hace también una lectura cercana del ensayo, en contraste con los cuentos seleccionados, donde vemos cómo el autor descorre las cortinas del poder cultural para mostrar los mecanismos y estrategias de defensa de sus cotos de poder. Serna se mantiene al margen de esos devaneos y prefiere la lectura y la escritura sin acumular las acostumbradas sinecuras gubernamentales, que figuran en la mayoría de los currículos de escritores mexicanos. En el noveno ensayo, Vinodh Venkatesh estudia La doble vida de Jesús, la más reciente novela de Enrique Serna, en la que habla abiertamente de tabúes sexuales a través de un thriller político, que tiene como personaje principal a Jesús Pastrana, un aspirante al gobierno de Cuernavaca, quien sostiene una relación amorosa con Leslie, un travestí que, además, es hermano de uno de los jefes de plaza del narcotráfico en Morelos. El ensayo establece las conexiones internas entre los temas de cuerpo y nación, y las crisis de la masculinidad como evidencia de los cambios socio-culturales en el México de la segunda mitad del siglo xx. Además, el tema de la novela opera en el espacio liminal de la bisexualidad, que en la narrativa de Serna tiene su génesis en Fruta verde y La sangre erguida. Venkatesh propone que la novela se puede leer como manifestación irónica del momento actual mexicano, caracterizado por la presencia del narco y la corrupción política, o como una compleja evolución de la sexualidad masculina a lo largo de su producción literaria. En la segunda parte del libro recopilamos ensayos y reseñas selectas, la mayoría ya publicadas en revistas y suplementos culturales de diarios nacionales y en Francia. Seguimos un orden cronológico que corresponde con las fechas de publicación del libro respectivo de Serna. En la primera reseña, de 1995, Pedro Ángel Palou describe El miedo a los animales como una de las novelas detectivescas que desacralizan a los clérigos del poder de la República de las letras mexicanas, que son parodiados y cuya corrupción queda expuesta en la novela. José Agustín elabora una creativa reseña de El seductor de la patria compuesta como una carta irónica, firmada bajo seudónimo, donde "acusa" a Serna de tergiversar la historia del "insigne" Antonio López de Santa Anna como un "héroe" a la altura de Salinas y Zedillo. En "Del traidor y el héroe", reseña sobre la misma novela, Vicente Quirarte ofrece el contexto de otras novelas que han retratado a Santa Anna -uno de los dictadores unánimemente condenados por la historia mexicana- y resalta las habilidades de Serna para construir este retrato, así como el humor corrosivo y la agilidad narrativa en una de las más sólidas novelas históricas de México. En su reseña sobre El orgasmógrafo, José Agustín nos indica que estamos ante un "nuevo maestro de la narración corta", quien muestra su conocimiento de la televisión mexicana y las telenovelas, pero les inyecta la crueldad de su humor negro; de esta colección destaca los textos "Tesoro viviente" y el cuento homónimo del libro. Por otra parte, en "Enrique Serna: una agridulce perversidad", Ignacio Solares contextualiza la obra de Serna y se concentra en Fruta Verde, su novela más íntima y referencial, que relata una historia de amor homoerótico. En su evaluación de esta misma novela, Noé Cárdenas destaca el carácter autobiográfico y de iniciación, donde el autor no se olvida de proveer un contexto sociohistórico para entregar un guión dramático que rompe la moral de clase media, en lo que Cárdenas llama la "primera novela bisexual mexicana". Ana García Bergua se ocupa de Giros negros, que reúne crónicas publicadas por Serna en medios mexicanos y en el que desvela los antros de vicio de la noche defeña, que son los sótanos de lo prohibido, adonde Serna nos lleva de la mano como un Virgilio por los círculos infernales. En el ensayo "Serna, moralista salvaje", Luis Paniagua se ocupa de la ensayística de Serna (en particular, de Las caricaturas me hacen Horary Giros negros), donde el hilo conductor es la soberbia intelectual que Paniagua rastrea desde las batallas de Serna contra el clasismo y la prepotencia en el suplemento sábado del unomásuno. Por otra parte, en su reseña sobre La sangre erguida, Fernando García Ramírez escribe que es "una de las primeras novelas mexicanas escritas en el postfeminismo", donde el personaje de Fernán Miralles es el emblema del hombre atormentado por su pene flácido. Se trata, en ese sentido, de una novela que cruza un umbral para decir algo que antes no se decía en las letras mexicanas. Sobre esta misma novela, Davy Desmas escribe que una de las cosas de las que no se le puede acusar a Serna es "la monotonía y el miedo al riesgo", lo cual es evidente en esta obra que el autor define como "tragicomedia erótica", en la que los tres personajes son esclavos torturados por su pene. Por su parte, en su reseña sobre La ternura caníbal, Eduardo Antonio Parra describe los cuentos como campos de batalla de la pareja, escritos con el humor que caracteriza a Serna y permite que los lectores se involucren con los personajes. Como bien apunta Parra, una de las características que distinguen a Serna son "sus rabiosas denuncias de la simulación" y su precisa caracterización de los personajes. Sobre este libro Julio Patán destaca el humor como una forma de la inteligencia para demoler el arquetipo del macho con una mordacidad implacable. En la última de las reseñas, José Agustín Solórzano, nos relata su acercamiento a la obra de Serna, un narrador "que se deja [...] leer, uno de esos que realmente escriben para contar, para decimos algo y no sólo para embarrarnos en la cara su superioridad intelectual y sus habilidades de albañil de la prosa." El libro cierra con una entrevista de Guadalupe Alonso a nuestro autor, allí escuchamos de su propia voz, el proceso de creación de historias, sus fobias y pasiones literarias. En este grupo de ensayos y reseñas tenemos varios acercamientos para asediar la narrativa de Enrique Serna y suscitar nuevas lecturas y estudios que permitan iniciar un diálogo fecundo entorno a este autor que ya se acerca a los sesenta años, etapa de plena madurez, y no deja de inquietarme lo que tenga que ofrecer a sus lectores en los próximos años. MARTÍN CAMPS

La sonrisa afilada. Enrique Serna ante la crítica

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