No tiene artículos en su carrito de compras.

Total: MXN$0
Libros UNAM

La posverdad y las noticias falsas: el uso ético de la información

La posverdad y las noticias falsas: el uso ético de la información

 

ISBN: 9786073008020

Autor(es): Morales Campos, Estela

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

Special Price MXN$300

Precio Habitual: MXN$429

ISBN/ISSN 9786073008020
Entidad Académica Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2018-
Tema Bibliotecología y cultura del libro
Número de páginas 261
Tamaño 21 x 16 x 1.5
Terminado o acabado rústico
Idioma Español

Detalles

El reto del Seminario de Información y Sociedad en el año 2017 fue estudiar los alcances y las dimensiones que han alcanzado la posverdad y acciones afines como los rumores, las noticias falsas y los hechos alternativos. Estos fenómenos representan usos y conductas que se manifiestan en diferentes medios y contextos, los cuales han tenido consecuencias catastróficas tanto en el ámbito académico como en el político, económico y social. Estos aspectos son los que se analizan y estudian de manera especial y muy productiva en el presente libro, que reflexiona sobre valores éticos, convivencia social, educación, investigación, e integridad académica y profesional. Con estos estudios se busca crecer y fomentar un camino de valores y de respeto.

Morales Campos, Estela

Maestra en Bibliotecología y Doctora en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM. Investigadora Titular C del Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas IIB (UNAM). Desde 1989, forma parte del Sistema Nacional de Investigadores SNI. Es profesora del Posgrado en Bibliotecología y Estudios de la Información en la Facultad de Filosofía y Letras FFYL (UNAM). Ha sido directora del Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas CUIB, Secretaria Académica de la Coordinación de Humanidades y Directora General de Asuntos del Personal Académico de la misma institución. Sus líneas de investigación abarcan la catalogación bibliográfica del sistema de bibliotecas de la UNAM y el impacto de las nuevas tecnologías en los usuarios de servicios de información, infodiversidad y globalización.

En nuestros días, al escuchar o ver los medios de comunicación -ya sea la prensa, la radio, la televisión y las cada vez más imprescindibles redes sociales-, es muy frecuente que haya noticias, información y datos basados en hechos y conocimientos ya registrados con anterioridad en otros medios o hechos recientes, pero de los cuales se dan versiones parecidas o enfrentadas entre "autor" y "autor", y que presentan una nueva versión. Paralelamente encontramos que: a) al analizar con detenimiento la nota, la versión expuesta no es sólida y no se sostiene al cien por ciento, o que b) la gran mayoría cree sin cuestionamientos lo leído, sobre todo en las redes sociales, ya sea por comodidad -dado el ritmo de vida que acelera los procesos de saber "algo de algo"-, o porque no verificamos información ni datos y tenemos la urgencia de sorprender, de llevar la primicia de contar con un reconocimiento económico o social que nos reditúa de diferentes maneras. Si bien esto sucede de manera cotidiana, y cada vez más frecuente en todos los grupos y estratos sociales, no se debe traducir como un fenómeno correcto, aceptable y sin secuelas, pues todos los sectores se impactan y las consecuencias tendrán diferentes grados de gravedad, ya sea en la sociedad en general, en la política, en la educación, en la banca, en la industria y en la empresa, o bien, en la academia, tanto en la docencia como en la investigación. La gravedad en este último grupo arrojará efectos que son del máximo riesgo, como veremos más adelante. Tomar parte de la verdad sobre un hecho y difundirlo se hace por varias razones: por comodidad, por pereza, por rapidez, para integrarse a un grupo con la noticia y veracidad de los últimos acontecimientos. Lo anterior, sin embargo, nos hace desplazarnos sobre bases falsas y de apariencias, porque usar parte de la verdad no necesariamente es la verdad, y eso es tan reprobable como cualquier mentira que altera los sucesos. El resultado provocará tomar decisiones equivocadas, pues siempre habrá consecuencias, unas significativas y otras corregibles rápidamente, que no afectarán gravemente a terceros. No obstante, todas ellas, independientemente de las causas, tendrán consecuencias. Y es que en todas las alteraciones se ha faltado a principios éticos elementales para la convivencia en sociedad, donde es fundamental respetar tanto al otro, al vecino, al compañero, como a la verdad, sea cual fuera, y no manipular datos e información en perjuicio de los hechos verificables. Esta situación ha existido desde hace siglos. La diferencia con nuestros días es la dimensión que ha alcanzado el fenómeno: por un lado, al ser potenciado por las tic, las redes sociales y la masificación de su uso; y, por otro, al darle un nombre que enfrenta a la verdad y a la mentira con una línea muy delgada para definir la dimensión de sus consecuencias y la alteración de valores sociales: la posverdad, acuñada apenas unas décadas atrás. Chismes, rumores, murmuraciones, son algunos sustantivos con los que, en siglos pasados, se denominaba a los antecedentes de la posverdad; hoy día, además, conviven con otros términos, como "noticias falsas" ("fake news"), "hechos alternativos", entre otros, que no necesariamente quieren decir lo mismo, pero sí están estrechamente relacionados. La posverdad es un dicho a partir de la verdad. Si bien el conocimiento puede variar aun en la ciencia, dados los avances de todas las disciplinas, su registro y difusión se facilitan en el entorno social, tanto local como global, y si a ello se suma la innovación tecnológica, que nos ayuda a probar lo dicho, lamentablemente estas mismas circunstancias facilitan la invención de un hecho a partir de la nada, o recrear un dicho que proviene sólo de la imaginación. ¿Por qué ahora todos tenemos muy presente los temas ya mencionados, en especial la posverdad? Dos hechos pueden ser los promotores: la declaración del Diccionario Oxford, que reportó la palabra posverdad como la palabra más consultada durante 2016; y, por otra parte, un personaje muy mediático que dirige a una potencia mundial: el señor Donald Trump, pues organizó buena parte de su campaña presidencial y, posteriormente, sus apariciones públicas en la posverdad, los hechos alternativos y las noticias falsas. El uso de la verdad para convencer de la utilidad y las bondades de ciertos hechos y de ciertas políticas públicas se emplea del mismo modo para argumentar temas de energía nuclear, o del calentamiento de la Tierra, o la contaminación ambiental, o la crisis alimentaria, o la libertad de expresión, o cualquier otro tema de la vida cotidiana. Y el actor que utiliza estas argumentaciones apuesta al factor sorpresa ante los receptores del mensaje, y a la pereza o comodidad de no verificar los dichos en fuentes confiables y dictaminadas. Acudir en primera instancia a las redes sociales no es malo pero, acto seguido, se deben verificar los datos y los conocimientos difundidos en fuentes reconocidas y en instituciones cuya vocación sea ofrecer información de calidad y representativa a cada uno de miembros de una sociedad: la biblioteca. Si analizamos nuestro proceder cotidiano, éste puede ser muy parecido a lo antes descrito. Si queremos informarnos rápidamente, recurrimos al dispositivo que tenemos más a la mano y consultamos el Internet, una red social o la Wikipedia, entre otros recursos. Y es que, en efecto, la gran mayoría de la población tiene a la mano un teléfono celular, una tableta, una pc o cualquier otro artefacto, producto de la imaginación y de la inventiva digital. Para tener una idea global de nuestras preguntas, de la información general sobre nuestra curiosidad, podríamos calificar este procedimiento de natural, pero si queremos o necesitamos una información más sólida y amplia que nos permita construir un nuevo conocimiento o adecuar alguno ya existente, requerimos recurrir a otras fuentes y tratar de verificar y comprobar la información que obtenemos; y es más grave aún si, sobre una información muy general o parcialmente cierta, tomamos decisiones trascendentes para una sociedad o un país y diseñamos políticas públicas sobre bases tan endebles, parcialmente ciertas o descaradamente falsas, lo más seguro es que haya consecuencias negativas. La época de la sociedad de la información y el conocimiento nos está enfrentando a un volumen impresionante de información que corre por las redes o en otros medios de comunicación: "Un exceso de comida no hace seres humanos sanos". Por lo tanto, de acuerdo con ese ejemplo, tiene que haber una selección profesional de alimentos, tanto en cantidad como en calidad; su paralelo, en este caso, sería la existencia masiva de información y su uso indiscriminado e irracional. Dicho rápidamente, podría verse como un fenómeno de intoxicación de usuarios de productos digitales, pero tratándose de productos culturales y científicos, como la información y el conocimiento, es delicado porque eso va de la mano con la ausencia de valores sociales, de respeto a la comunidad con la que dialogamos; una la falta de "respeto al otro": a mi colega, a mi compañero, a mi vecino, a la obra de un desconocido, pero reconocido. Estos aspectos son los que analizamos y estudiamos durante 2017 y, de manera especial y muy productiva, en el presente libro, La posverdad y las noticias falsas: el uso ético de la información, que demandó una gran concentración para reflexionar sobre valores éticos, convivencia social, educación, investigación, integridad académica y profesional, para crecer y recorrer un camino de valores y de respeto. En ese sentido, el reto que nos marcamos en el Seminario de Información y Sociedad durante dicho año se refirió a los alcances y dimensiones que han alcanzado la posverdad y acciones afines, como los rumores, las noticias falsas y los hechos alternativos; fenómenos que representan usos y conductas y que se manifiestan en diferentes medios y diferentes contextos, los cuales, como ya hemos señalado, han tenido consecuencias catastróficas tanto en el medio académico como en el político, el económico y social. Las repercusiones afectan tanto a quien produce sin escrúpulos estas "verdades" como a quien, por comodidad, las utiliza y las reproduce. Recordemos que el uso restringido de la verdad como conocimiento comprobable se convierte en dichos que no son científicos ni verdaderos de manera plena; puede ser algo muy simplificado que se aparta de la verdad de los hechos, pero que genera una inercia y una desidia para comprobar los dichos y verificarlos, lo cual nos puede acercar a una indiferencia intelectual, en detrimento de la ciencia y la verdad, y nos acerca a la manipulación y a la dirección de políticas con sesgos peligrosos. El Seminario de Información y Sociedad, con sede permanente en el Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información de la UNAM, inició sus trabajos en 2002 a partir de la preocupación de analizar la interacción de la información con todas las actividades de la sociedad y la presencia de la biblioteca como el gran apoyo a diferentes grupos por actividad y por edad. En 15 años de trabajo, hemos analizados varios aspectos del uso ético de la información; y ahora, nuevamente, estamos abordando otra arista al respecto. Esta insistencia es porque cada vez se hacen usos discrecionales sobre los productos informativos y, en diferentes medios, se conocen denuncias de plagios, usos ilegales o alteraciones totales o parciales de un texto y, acto seguido, varias declaraciones urgen en la conformación de códigos de ética para guiar la actuación profesional de diferente disciplinas. El Seminario nos permite un trabajo grupal para discutir un tema previamente seleccionado. Así, mediante el diálogo y la reflexión, podemos ir construyendo nuevos saberes o enriquecer con nuevos enfoques un saber previo. Este seminario deja constancia de su trabajo a través de 12 libros, que son el producto de las diferentes sesiones de trabajo. Para conformar el grupo, se procuró tener representadas las miradas y la experiencia de diferentes aplicaciones de la bibliotecología, como la investigación, la docencia y la práctica profesional. Agradecemos, en la realización de la presente obra, la dedicación y entrega de cada uno de los autores participantes, así como el apoyo bibliográfico y logístico brindado por el maestro Homero Quezada. Estela Morales Campos

La posverdad y las noticias falsas: el uso ético de la información

MXN

MXN$429

0