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Libros UNAM

La poética del horror bolañeano en 2666

La poética del horror bolañeano en 2666

 

ISBN: 9786073005609

Autor(es): Tec, Antonio

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$130
ISBN/ISSN 9786073005609
Entidad Académica Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2018-
Tema Crítica Literaria
Número de páginas 152
Tamaño 21 x 14 x 1
Terminado o acabado rústico
Idioma Español
Contenido INTRODUCCIÓN 11
1. BOLAÑO PÓSTUMO: ANTECEDENTES DE UNA POÉTICA DEL HORROR 21
La genealogía del horror, sus relaciones parentales 22
Orígenes del horror 23
El horror en la literatura fantástica 26
Hacia una definición del término horror 28
El horror en la primera mitad del siglo xx 30
La guerra como noticia 31
Las proposiciones vanguardistas y el horror 33
Poética del horror contemporáneo: violencia y espectáculo 36
La Segunda Guerra Mundial, cambiándole el rostro al horror 38
Horror, terror y violencia 39
Horror y la belleza del espectáculo 42
Roberto Póstumo, las postrimerías del narrador del horror 45
Bolaño y 2666, recepción y crítica 46
La crítica inmediata, los amigos y la publicidad 48
La crítica académica 51
2. ROBERTO BOLAÑO Y SUS UMBRALES HACIA EL HORROR BOLAÑEANO EN 2666 55
Roberto Bolaño y los temas de sus novelas anteriores como umbrales de 2666 57
La literatura nazi en América: la Segunda
Guerra Mundial y la broma literaria 59
Estrella distante: el juego del horror 62
Los detectives salvajes y los desiertos de aburrimiento 64
"Literatura + Enfermedad = Enfermedad": fundamentos conceptuales del horror bolañeano 66
Umbrales genettianos y la configuración intertextual del horror bolañeano 68
2666 y sus paratextos editoriales: ¿novela póstuma o inacabada? 70
Los paratextos autorales, intertextos e intratextos como antesalas del horror bolañeano 72
"La parte de Archimboldi" y el crimen, el umbral poético al horror bolañeano 79
"La parte de Archimboldi": el umbral del crimen del autor ficticio 80
"La parte de Archimboldi" como umbral del horror bolañeano a "La parte de los crímenes" 83
¿Archimboldi feminicida? El autor como promotor del horror 88
3. EL CASO DE 2666, EL CRIMEN DE "LA PARTE DE LOS CRÍMENES" 91
Los testigos pasajeros y la configuración de lo humano rumbo al crimen 92
Los críticos y la idealización de la razón 94
Amalfitano: de la esposa loca a los libros en el tendedero 99
Fate: destino, identidad y raza 102
Santa Teresa, lugar del crimen: ¿oasis o espejismo?
Juego y azar en el foco del horror humanizado 107
Todo recae en Santa Teresa: ¿maligno imán? 109
Lugar de los crímenes: ciudad frontera y otras esperanzas disfrazadas 113
Los feminicidios: el pretexto para darle nombre(s) al horror 114
Informe de la autopsia poética del horror bolañeano en "La parte de los crímenes" 117
109 muertas sin final: el tedio de la desesperanza humana 120
Juego y enfermedad. Del Profanador a Lalo Cura 124
Autopsia poética del horror bolañeano 129
CONCLUSIÓN 135
BIBLIOGRAFÍA 141
AGRADECIMIENTOS 149

Detalles

La crítica catalogó la novela póstuma 2666 de Roberto Bolaño como contenedora de temas del horror. Este libro incide en cuestionar la razón de esas lecturas, realizando un recorrido por los orígenes del horror, en tanto género literario y estético, así como los alcances etimológicos y lexicográficos. 2666 predica la posibilidad de la belleza de la maldad en su puesta estética, de esta premisa se desprenden conceptos tales como lo son el tedio, el juego, el oasis y el azar, que parecen fundamentar la presencia de una poética del horror en la obra de Roberto Bolaño, el horror bolañeano. En 2666 se encuentra un entramado horroroso con un caris originario, el espectáculo, la literatura como un punto de escape o quiebra momentáneo a la vez que herramienta de denuncia, desenmascaramiento y permanencia de una realidad dolida, como lo es todo lo referente a las muertas de Ciudad Juárez, motivo diegético aunque con una contraparte ficticia, Santa Teresa. En este libro se encuentra y delimita una poética en torno a la obra de Bolaño, en donde lo socialmente nefasto se combina con la pericia y el talento poético que resulta en un artefacto literario de asimilación preciosista. Una obra que define a la literatura como apertura e invitación de disfrute, pero también, como almacén de las ristras del horror humano.

Tec, Antonio

Doctor en ciencias en materiales poliméricos, Centro de Investigación Científica de Yucatán. Es profesor en la Universidad Anahuac Mayab.

Este libro está conformado de lo que en origen es una tesis de investigación. Su autor, ceñido a los posibles usos lingüísticos, además de la apertura de voces de la que es capaz el lenguaje y el razonamiento académico, se propuso de manera riesgosa realizar una propuesta creativa en tanto al formato como a la voz y voces que funcionan en este escrito. Importante es para él llegar a la voz del yo; como se puede ver al inicio de cada apartado la voz en tercera persona es la del tesista inquieto, curioso, ávido de ver, leer, comprender, decir, y pasado esos párrafos introductorios está mi voz, de lector, de ensayista: tratando de cumplir lo que el otro había anunciado, analizando cada punto, haciendo la investigación algo personal: la lengua es sangre y vísceras, siempre es un yo, y ¿qué momento más adecuado, que en este aparato analítico, para hablar de esto y más si el tema central es el propio Roberto Bolaño? Este ensayo o tesis, es un trabajo de descubrimiento como investigador (de allí que la propuesta siempre sea lo probable, lo que está por comprobarse aunque se concluya) hasta llegar a la voz del tesista o ensayista: lector crítico que a la vez no deja de celebrar los alcances tanto de la literatura como de la lengua. Ese cambio de registro me parece que abona a cierta profundidad crítica, a pesar de su subjetividad, sobre todo por su subjetividad. La novela póstuma 2666 [2004] (2008a) de Roberto Bolaño es una obra importante dentro de la literatura en lengua española. Su temática, en torno a la noción de retratar la realidad patente y dolorosa, revela el fuerte interés del autor chileno por su entorno. Desde mi perspectiva académica, esta novela es un fiel manifiesto de las ambiciones estéticas del autor, además de la concretización final de éstas dada su muerte prematura. La novela fue todo un descubrimiento para mí, una lectura disfrutable a la vez que alarmante por sus reflejos reales. Esta investigación no oculta mi admiración por el entramado poético de la misma y mi apego a 2666 como un libro cuya lectura no deja indiferente al lector. 2666 se publicitó como una novela póstuma, la crítica relacionó su tema con el mal y la violencia y algunos utilizaron el término del horror para referirse a su trama (Domínguez 2005; Galdo 2005). De allí parte mi cuestionamiento primero: ¿Existe una poética del horror en 2666 de Roberto Bolaño? Por lo tanto, es importante estudiar y analizar la novela, y a partir de ella responder a esta pregunta y a las demás que van surgiendo al paso de este proceso de lectura y análisis. Así pues, esta tesis se enfoca en la probable poética del horror bolañeano en 2666 y sus múltiples aristas conceptuales e incluso teóricas. El horror es un tema de larga historia que en tiempos contemporáneos ha pasado a ser un concepto coloquial, que, al relacionarlo con la literatura, incide en asuntos de la violencia humana. Roberto Bolaño parece realizar un juego con 2666, novela alimentada de sus obras previas: novelas, poemas, cuentos, conferencias, incluso entrevistas, donde encontramos acercamientos conceptuales y poéticos que se concretan en 2666. La estética del autor da pues una novela contenedora de una probable poética: el horror bolañeano: una propuesta poética que se desprende, sin escindirse, del horror contemporáneo plagado de violencia y desastres colosales, partiendo de conceptos tales como: el juego, el azar, el tedio, el oasis, el viaje y la muerte. Esta investigación se aboca a las implicaciones trascendentales de un quehacer poético ante las realidades latentes que se buscan reflejar o denunciar a través de un procedimiento estético. En este caso en particular es la diégesis de la novela 2666 la que sirve para develar una aparente poética del autor, a partir de estéticas ligadas a la realidad. Por lo tanto, esta tesis parte del estudio, en un primer capítulo, contextual y conceptual, sobre qué es el horror y cómo ha cambiado desde su configuración teórica, específicamente su andar desde su confirmación fantástica desde el gótico (pasando por el turgente siglo XIX con sus movimientos y propuestas artísticas y filosóficas) hasta el siglo xx, donde las representaciones artísticas se definieron caóticas, sumadas a los eventos bélicos que rompieron el siglo y aunadas a la masividad de los medios de comunicación, para finalmente llegar a finales de siglo xx y albores del siglo xxi. Ineludible es analizar los textos críticos y académicos realizados sobre la obra de Roberto Bolaño, enfocándonos en los relativos a 2666, y mirar cómo los temas del mal, la violencia y el horror van conformando una probable poética a través de la hermeneútica de los lectores y estudiosos de la novela (Donoso 2009; Saucedo 2012). En el segundo capítulo, conceptual y teórico, es necesario indagar y dialogar con las propuestas paratextuales presentes en la edición realizada por la editorial Anagrama, a partir de Genette, a modo de umbral para el análisis del horror bolañeano, haciendo un repaso por las obras bolañeanas en donde podrían encontrarse propuestas, intertextos e intratextos del horror, del mal o la violencia previos a 2666, así como la inclusión de los devaneos teóricos del autor chileno en torno a la creación literaria. En este punto es importante analizar los paratextos tanto editoriales como autorales, ya que tratándose de una obra póstuma y muy publicitada, el resultado final podría estar alejado de la idea preconcebida por el autor. Y para proponer una poética del autor en 2666 resulta interesante escuchar al mismo autor en sus entrevistas y en sus escritos sobre creación literaria, sobre todo la conferencia "Literatura + Enfermedad = Enfermedad", compilada en El gaucho insufrible (Bolaño 2008b), que parece ser una apropiación, en tanto propuesta poética, de los llamados "poetas malditos", Baudelaire, Rimbaud, Mallarmé y Lautremont, así como de una filosofía modernista y romántica. En el apartado final, más ensayístico sirviéndonos de las propuestas previas, es necesario sumergirnos en la diégesis de la novela, acercarnos al foco del horror y la ciudad ficticia Santa Teresa y sus feminicidios, detallados en la cuarta sección de la novela "La parte de los crímenes" (Bolaño 2008a, 441-792); iniciando con una lectura en torno a los testigos accidentales de los crímenes contra mujeres, personajes cercanos al horror, que lo rodean o enfrentan de diferentes maneras. Luego nos internamos al lugar, Santa Teresa, foco del horror pero también oasis prometido a trabajadores que llegan seducidos por la promesa de empleo y buena calidad de vida, hasta que quedan allí estampados y atosigados en el espejismo del bienestar. Cerramos con el horror bolañeano; a manera de autopsia miramos los detalles, los síntomas y restos humanos, llegando así a los develamientos producidos en esta investigación. En lo relativo al concepto del horror es importante develar su origen como conceptualización literaria. Uno de los más interesados en el proceso narrativo del horror es H. P. Lovecraft; en su libro El horror sobrenatural en la literatura [19271 (2016), podemos apreciar la pasión que siente por este tipo de literatura de origen fantástico que precede al siglo xx, cuando publica dicho estudio y perfila el concepto del horror cósmico. Esta evolución temática como parte de la postura de la literatura como deflector, a la vez que reflejo, o más específicamente, espejismo de la realidad; la literatura de horror como parte de esta idea primaria de la necesidad de ficcionalizar la realidad y poetizarla es una idea expuesta desde Aristóteles y Platón. Pero es importante matizar las terminologías, ya que el horror acarrea un séquito de conceptos como el terror, lo extraño, lo paranormal, lo fantástico, de los cuales el que más se le acerca en tanto significación y uso común es el terror. Por lo tanto, es necesario leer Filosofía del terror o paradojas del corazón (1990), de Noél Carrol y, con más profundidad, Horrorismo. Nombrando la violencia contemporánea (2009), de Adriana Cavarero; obras que nos ayudan a concretar una idea conceptual de horror que ha evolucionado y ha tomado directrices que nos acercan a una violencia como parte del sustento material del horror en la literatura, probablemente influenciada por la historia del siglo xx. Autores como Gilles Lipovetsky con Metamorfosis de la cultura liberal. Ética, medios de comunicación, empresa (2003) y La era del vacío (2013), así como Jean Baudrillard, con Cultura y simulacro (1998) y La ilusión vital (2003), detectan la preponderancia de una cultura de los medios masivos en donde las noticias de acontecimientos mundiales son propensas a compartirse a velocidades nunca antes vistas en la historia humana; por lo tanto, la realidad, o la realidad creada a partir de estas formas de comunicación, las novedades de las guerras, de desastres naturales, llega cada vez con más nitidez y rapidez a los voraces consumidores de noticias. Y esto es importante para comprender que los eventos horrorosos del mundo son cada vez más conocidos y tienen más espectadores. Y sumamos a estos autores a Hannah Arendt y su Eichman en Jerusalén (2003), en donde acuña el término de la "banalidad del mal", que es una de las más profundas y descaradas propuestas sobre la seducción del horror en el ser humano. En torno a la posición de Roberto Bolaño como escritor del horror, primeramente tenemos dos textos importantes para mí, ya que uno de ellos fue mi primer acercamiento a la obra del chileno, y ambos son reseñas: de Rodrigo Fresán, "El último caso del detective salvaje" (2004) y de Christopher Domínguez Michael, "Literatura y el mal" (2005), en donde comienza a configurarse la recepción que tendría la novela y sus temas del "mal" desde la percepción de la novela como obra póstuma. Posteriormente, la bibliografía analítica sobre 2666 abarca estudios académicos y tesis; pero también existen muchas reseñas, algunas publicadas en revistas de renombre, otras en portales digitales casi anónimos. El corpus bibliográfico incluye textos de diversos intereses pues Bolaño es un autor muy estudiado. En lo que se refiere al presente estudio se privilegian los temas como el mal, el horror, el juego, además de cierta biografía crítica del chileno. Hay varios textos que buscan ampliarnos la idea del autor, que buscan escarbar y encontrar la verdad de su obra a través de su pasado (Domínguez 2005); este tipo de trabajos fueron más prolíficos después de su fallecimiento. Otro objeto de análisis desde la crítica académica es su novela Los detectives salvajes 11998] (2008d), con la que obtuvo el Premio Rómulo Gallegos en 1999, cuyos estudios sobre todo se enfocan en los años juveniles de Bolaño en México y su papel en el movimiento Infrarrealista (Burling 2013; Saucedo 2012). Entre esos materiales de revisión hallamos también estudios sobre sus otras novelas y cuentos. Encontramos un gran interés por el análisis sociohistórico de novelas como Estrella distante y Nocturno de chile (Carreras 2011), el volumen de cuentos El gaucho insufrible (Figueroa 2008) y el juego lúdico de La literatura nazi en América (García-Huidobro 2012). Allí encontramos también el enfoque del mal en las obras de Bolaño, ese mal que parece ir devorando todo. Las tesis académicas tienen un apartado tangible en los análisis de la obra de Bolaño, pues algunas logran abarcar más ampliamente su objeto de estudio. Por ejemplo, la tesis doctoral de Fernando Saucedo, "El país enemigo: México en la obra de Roberto Bolaño, 1980-2004" (2012), es primordial para adentrarse a un análisis de novelas fundamentales de Bolaño, sobre todo de Los detectives salvajes y 2666, pues el autor hace un interesante recorrido por su vida y sus obras que contienen a México como espacio. La sección dedicada a 2666 se titula "El retorno al origen y la permanencia del mal: 2666" (2012, 162-247). El término horror campea por toda la sección dedicada a la novela, además de cuestionar los intereses estéticos de Bolaño; es decir, se plantea la pregunta de por qué el autor se decidió a mostrarlo todo, hacer explícito y exuberante el retrato del mal. Otro tópico interesante es el relativo a la ciudad de Santa Teresa y su relación con Ciudad Juárez y los feminicidios. Por supuesto, estos textos no eluden el tema del horror pero su enfoque se preocupa por la urbe construida en la novela (Fourez 2014; Villavicencio 2014). Por otro lado, para Gabriela Muniz (2010) el horror, o ese "mal presente en nosotros", como lo define, se representa en Bolaño a través de los cuerpos mutilados, sin ser una representación aislada de este autor sino que es muy propio de escritores del cono sur, sobre todo chilenos y argentinos, que experimentaron la violencia institucionalizada. Muniz hace un análisis minucioso del mal y la violencia, y cómo ésta se traduce en horror en las letras, lo que me ayuda de manera precisa para poder definir las aparentes intenciones de Bolaño, sobre todo cuando Muniz explica la importancia que la figura del médico forense tuvo para con los desaparecidos en los golpes de estado, sobre todo argentino. Sonja Stajnfeld (2014) logra identificar cuatro elementos del mal; aunque su análisis carece de una concreción inequívoca, su trabajo resulta interesante en cuanto a los tópicos del mal se refiere, me ayuda a contemplar el mal en varias facetas y desde varias focalizaciones. Pasando a los análisis sobre la estética del autor, el trabajo de Candia Cáceres titulado "Todos los males el mal. La 'estética de la aniquilación' en la narrativa de Roberto Bolaño" (2010) se enfoca en el análisis del método del mal en la narrativa de Bolaño; a partir de la teoría literaria expone lo que considera una estética del mal, ese proceder narrativo, sobre todo cuando urde un trazado de olas en su narrativa, que de pronto develan la punta del iceberg y otras nos la dejan ver casi en su totalidad, algo que va muy acorde con su idea de literatura comprometida, en la que se debe meter la cabeza en lo más oscuro, lo que convierte al quehacer literario en un trabajo peligroso. La idea anterior puede estar sustentada por el texto de Patricia Espinoza (2006), que a pesar de ser un resumen breve de la obra, al final expone la tesis de que el autor nos jugó una broma en forma de trampa, en donde el misterio que presagiaba el principio, y que el narrador parece nos quiere compartir, resulta traicionado por lo narrado, lo que ella llama "el simulacro del secreto". Sobre la idea de la concepción estética algunos autores van un poco más lejos, como otro trabajo de Candia Cáceres (2006) en donde encuentra elementos de magia en la novela y comienza a urdir una relación con las literaturas fantásticas, más específicamente con el realismo mágico, pero como una épica degradada, sin dejar de lado el mal y el horror que llena la novela, un análisis basado en la intertextualidad de 2666. Carlos Walker (2010) sigue un camino parecido, pero su investigación se basa más en la paratextualidad, ya que su análisis tiene gran sustento en el epígrafe de la novela, que también puede ser considerado como un recurso intertextual, desde el cual detalla "el tono del horror" en la novela, buscando pistas precisas, sobre todo en la parte forense de la narrativa. Ángeles Donoso (2009), en "Estética, política y el posible territorio de la ficción en 2666 de Roberto Bolaño", aborda la novela desde la perspectiva de concepto político que responde a los intereses morales del autor. Bolaño concita el mal y el horror como necesarios ante el ruido de lo real, a partir de una estética narrativa. Es decir, juega con las concepciones narrativas y responde con esta novela extensa, y su respuesta no es únicamente política o de denuncia social, sino un ajuste de cuentas con una estética que él lleva hasta la conclusión de 2666, hipótesis acorde a la que pretendo llegar al final de este estudio. Y muy recientemente el texto "Manual para ser detective salvaje: la obra póstuma de Roberto Bolaño", desprendido de la obra Libro mercado. Literatura y neoliberalismo (Zavala 2015), no sólo ayuda a encontrar ciertas filiaciones en torno a la poética del autor, sino que sustenta uno de los intereses tangenciales en este estudio que es la obra póstuma del autor chileno. Finalmente, debemos citar el libro Roberto Bolaño. Violencia, escritura y vida (Henningfeld 2015), compilado de ensayos y artículos dedicados al análisis sobre temas muy relacionados con este estudio, y los cuales sirvieron para finalizar y cambiar algunas de las percepciones en torno a esta propuesta. En tanto a la epistemología usada en la estructura del análisis de este trabajo está bastante presente Gerard Genette, tanto con su obra Palimpsestos. La literatura en segundo grado (1989), del que se rescata la característica fractal, intratextual y circular de la obra de Bolaño; como también Umbrales (2001), que ha servido no sólo como apoyo conceptual en torno a los paratextos e inter-textos, sino también para plantear la postura estructural en cada capítulo y su relación hasta acercarnos al foco del estudio. También se tiene bastante presente las señalizaciones de Immanuel Kant en su Crítica del juicio [1790] (1978), aunque más Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime [1764] (1978), en donde la estética literaria parece tan ambigua, pero a la vez tan natural en la percepción humana, que es posible explicar la aversión o pasión por temas escatológicos en algunos casos, y la seducción de la belleza poliforme. 2666 revela, o remarca, varias obsesiones literarias: amar, perder, encontrar, la esperanza, la muerte, la guerra, etcétera. Desde un punto de vista académico, la novela póstuma de Bolaño se perfila como una fuente inagotable de investigación. La manera en la que ésta aparenta reflejar uno de los eventos contemporáneos más horribles de México, los asesinatos en Ciudad Juárez, es un basamento sólido para comprender la utilidad y necesidad de este tipo de obras literarias, por lo que su estudio, sirve para develar más sobre la sociedad y violencia contemporáneas, esto para mencionar un ejemplo.

La poética del horror bolañeano en 2666

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