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Libros UNAM

La biología evolutiva contemporánea: ¿una revolución más en la ciencia?

La biología evolutiva contemporánea: ¿una revolución más en la ciencia?

 

ISBN: 9786073009454

Autor(es): Muñoz Rubio, Julio (coordinador)

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

Special Price MXN$241

Precio Habitual: MXN$344

ISBN/ISSN 9786073009454
Entidad Académica Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2018-
Tema Biología
Número de páginas 488
Tamaño 23 x 17 x 3
Terminado o acabado rústico
Idioma Español

Detalles

En la historia de las teorías de la evolución, desde que Jean-Baptiste Lamarck postulara por primera vez una de ellas, en 1809. Muchas radicales transformaciones teórico-prácticas han ocurrido para comprender el mecanismo de la evolución de los seres vivos a lo largo de más de dos siglos. Todas y cada una de esas transformaciones han generado enconados y constantes debates y un volumen de publicaciones, eventos, cursos y seminarios que juntos son, quizás, superiores a los de cualquier otra teoría científica.
Desde hace unas tres o cuatro décadas, y hasta la actualidad, ha venido creciendo la cantidad y calidad de producciones teóricas que ponen en cuestión los fundamentos del neodarwinismo y del reduccionismo en biología. La explicación de los autores que han estado haciendo este cuestionamiento gira, con todas las diferencias que entre éstos se tengan, en la refutación de la tesis de un mecanismo universal para toda la evolución biológica y el rechazo a la idea de la existencia de un solo y único modo de transmisión de herencia, basada en la existencia de una molécula totipotencial (ADN). Más que poner el énfasis en una esencia reificadora, fija y eterna en los seres vivos se enfatiza en el conjunto de las relaciones que tienen lugar a todos los niveles del mundo vivo y los procesos que generan.
¿Constituyen esas contribuciones la base de una nueva revolución en la biología evolutiva y por ello en la ciencia? Este libro intenta, desde diferentes perspectivas, responder a esa pregunta. Un total de 16 textos elaborados por 26 destacados académicos mexicanos y de otros países, integran esta obra que tiene como objetivo central contribuir a hacer una reflexión sobre hasta qué punto la biología evolutiva se encuentra, hoy, en una nueva encrucijada de su historia.

Muñoz Rubio, Julio (coordinador)

Es biólogo, egresado de la Facultad de Ciencias de la UNAM, maestro en ciencias por la misma facultad y doctor en filosofía de la ciencia por la Universidad Autónoma de Barcelona. En la actualidad es investigador titular "B" de tiempo completo en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM, en donde se desenvuelve en el área de filosofía de la biología, en específico en los campos de la crítica al reduccionismo, en la teoría de la evolución y en las relaciones biología-ideología-sociedad, todo desde el punto de vista de la dialéctica y el marxismo-engelsismo.
Es autor de los libros: Una Crítica a las Raíces del Concepto Capitalista de Escasez: T R. Malthus, D. Hume, A. Smith y C. Darwin (2005), Sociobiología: Pseudociencia para la Hegemonía Capitalista (2006), y Psicología Evolutiva: Enredos y Simplismos de una Ciencia Vulgar (2013) y coordinador de otros numerosos libros entre los que destacan: Alimentos Transgénicos: Ciencia, Ambiente y Mercado, Un Debate Abierto (2004); Hornotobia: Laberinto de la Ignorancia (2010); La Evolución Humana: Ideología Política, Racismo (2011) y Totalidades y Complejidades: Crítica de la Ciencia Reduccionista (2014). Junto con el doctor Diego Méndez Granados, fungió como editor invitado del vol. 3, número 5 de la revista Interdisciplina, con el tema "Evolucionismo" (2015). Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

INTRODUCCIÓN Julio Muñoz Rubio Éste es un libro que aborda el tema de la revolución. ¿La revolución? En los tiempos que corren hablar de revolución suena para mucha gente como hablar de lo inexistente, hablar de procesos que fueron imaginados con buenas, con las mejores intenciones pero inaccesibles en la práctica; es hablar de ilusiones y espejismos. Las reacciones ante el mencionado término van de la extrañeza al azoro y aun al escándalo y el rechazo. ¿Es que aún se puede hablar de revoluciones? ¿No ha quedado claro que concebir la revolución es algo anacrónico? Es imprescindible ir por pasos. En primer lugar, es necesario precisar, sin pretender definirla, qué se entiende por "revolución", en general. Y en segundo lugar, es necesario dejar claro a que ámbito o campo de la existencia humana nos estamos refiriendo cuando hablarnos de una revolución para saber hasta qué punto podemos admitir la legitimidad del término y si realmente podernos esperar su ocurrencia. La acepción más "popular" de este término, que en el imaginario colectivo se presenta con esa carga de violencia exacerbada e incontenible, es la de la revolución social. Pero por supuesto hay otro tipo de revoluciones: revoluciones estéticas, revoluciones ético-morales, revoluciones económicas... y revoluciones científicas. Dentro de éstas se pueden hacer subdivisiones: la más general sería la de las ciencias sociales y las naturales y dentro de las naturales contamos las ocurridas en un campo específico: física, química, biología, la lista de subdivisiones se puede ampliar más y más. Se ha dicho que no se pretende aquí dar una definición de revolución, pues se trata de un concepto y un término que alude a procesos muy complejos que difícilmente pueden explicarse en unas cuantas líneas; sin embargo sí sería posible expresar que estos acontecimientos se caracterizan por la ocurrencia de un trastrocamiento sensible de las relaciones que habían estado teniendo lugar en el sistema a analizar hasta antes de llevarse a cabo el proceso revolucionario. Las contradicciones de las relaciones entre los componentes de ese determinado sistema llevan a una síntesis nueva, nuevas propiedades y entes emergen de sus predecesores y producen el surgimiento de nuevas relaciones, se transgreden los límites dentro de los cuales las antiguas relaciones se estaban desarrollando, se establecen nuevos límites. Epistemológicamente hablando, las leyes y principios con los que se comprendía el sistema analizado, ya no lo pueden explicar, al menos no pueden ser ya la explicación principal. Esto no quiere decir que haya necesariamente una total inconmensurabilidad entre lo nuevo y lo viejo, entre lo que ha surgido y lo que fue superado ni que haya una sustitución total y definitiva de la situación previa por la nueva. Numerosos elementos de las relaciones y los sistemas previos pueden permanecer. Lo que ocurre es que esa permanencia tiene lugar bajo sistemas de relaciones muy transformadas. Otros principios y leyes han tomado el lugar de las anteriores. Cuando se habla de revolución científica se genera algo parecido a un acto reflejo, el cual lleva a pensar inmediatamente en el modelo de Thomas S. Kuhn, pero ése, con toda la seriedad y coherencia que posee y la fascinación que entre muchos de sus lectores provoca, es un modelo entre muchos posibles acerca del tema y no necesariamente tiene que ser el punto de referencia obligado. Para la filosofía de la biología, la referencia a Kuhn si bien puede ser muy útil para algunos casos, es en general más indirecta por cuanto los ejemplos que le sirven para probar su modelo provienen de la física y de la química. Esto por otra parte es un elemento común entre los principales filósofos de la ciencia desde inicios del siglo xx: Duhem, Carnap, Neurath y el resto de los positivistas lógicos: Popper, Lakatos, Feyerabend, Toulmin, Quine, etcétera. La biología tiene la característica de referirse a sistemas complejos. Por esa razón, se requiere no sólo de metodologías de investigación distintas a las de los sistemas físico-químicos simples. Por ello mismo es necesario un tipo al menos parcialmente diferente de reflexión filosófica. Como parte de esa complejidad, en el mundo vivo, se observa que en éste se produce una profunda autonomización, cuando no una independencia, con respecto al mundo físico y con ello una evolución propia, no coincidente ni en ritmos ni en entes con los de la evolución física y química. Ése es el campo de estudio de la biología. Aunque haya ramas de la biología que parecen prescindir de la evolución para su estudio, en realidad no pueden ignorarla ni ubicar sus explicaciones por fuera de ella. Esta evolución está marcada por grandes saltos cuantitativo-cualitativos, verdaderas revoluciones, profundos cambios de relaciones en y entre los organismos y de éstos con el ambiente. Grosso modo estas revoluciones dentro del mundo vivo serían: la aparición misma de la vida sobre la Tierra; la diversificación metabólica de los primeros organismos y el origen de la autotrofía; el surgimiento de la célula eucarionte; la aparición de la multicelularidad; la conquista del medio terrestre; la aparición y el desarrollo de la conciencia y, finalmente, la aparición del ser humano y el desarrollo de la cultura. Existen, en la historia de la biología, algunos puntos de inflexión, cambios importantes en la comprensión del mundo vivo y su entorno. Si éstos pueden ser considerados como revoluciones o no, es algo desde luego para el debate, pero lo que es claro es que ha habido acontecimientos que han marcado la historia de este amplio campo de la ciencia, han establecido pautas para la investigación y han desarrollado grandes líneas de investigación y dado origen a un volumen muy grande de conocimientos. La cantidad de respuestas que dadas para otras tantas interrogantes encuentran en al menos alguno de estos acontecimientos, su referente obligado. Desde luego numerosas verdades han sido determinadas. Muy a grandes rasgos, los principales acontecimientos ocurridos en biología en los últimos dos siglos son: 1809, Publicación de la Filosofía Zoológica, por parte de J. B. Lamarck; 1859, publicación de El Origen de las Especies, de Darwin; las investigaciones de Gregor Mendel sobre la herencia y la formulación de las primeras leyes de la genética, en los años 60 del siglo XIX; los debates entre neolamarckistas y neodarwinistas, en las primeras décadas del siglo xx, y el surgimiento de la Síntesis Moderna y, auge del neodarwinismo que buscan dar una explicación global, universal y unificadora de los procesos evolutivos por selección natural y los de la herencia y su variación; en 1953, descubrimiento de la estructura tridimensional de los ácidos nucleicos por James Watson y Francis Crick, y en 1970, un punto culminante en la biología molecular con la postulación, por parte de Francis Crick, del Dogma Central de la Biología Molecular. El reduccionismo a lo largo del siglo xx no parece conocer rival y su capacidad heurística es enorme. Pero las concepciones genocéntricas y reduccionistas no pueden existir si no es porque haya algo contra lo que se contrasten. Algo contra lo que muestren su eficacia y su valor de verdad. Toda teoría científica contiene, aunque sea marginalmente, una visión alternativa contra la cual desarrollarse, contrastarse, cuando menos servir de marco de referencia. Y eso es lo que ha ocurrido con el reduccionismo en biología. Como programa de investigación científica ha visto su contraparte en las concepciones de tipo relacional y holística o no genocéntrica. La teoría de sistemas complejos inicialmente propuesta por Kenneth Boulding y Ludwig von Bertalanfy, los ahora clásicos experimentos de Waddington, la teoría del origen de la vida de A. I. Oparin, el desarrollo de la inter y transdisciplina; con todo y algunas debilidades internas, que en ocasiones puedan derivar en nuevos mecanicismos o "reduccionismos complejos", van mostrando poco a poco los límites de las concepciones neodarwinistas, reduccionistas. Cuando menos comienzan por demostrar la inexistencia de la universalidad de los procesos de herencia dura y el mecanismo de variabilidad (al azar) -selección natural- adaptación y la no universalidad del flujo de información genética DNA-RNA-Proteína. Se aboga por una visión pluralista de la evolución. A partir de los años 70, acontecimientos como la postulación de la Teoría Serial Endosimbiótica, por L. Margulis; la hipótesis de Gaia, por J. Lovelock, y el despliegue de la dialéctica, aplicada a los procesos de evolución biológica y encabezado por R. Lewontin, R. Levins, S. J. Gould y S. Rose, por lo menos, abren nuevos horizontes en la biología y encuentran eco en y convergen con muchos de los trabajos de otros evolucionistas a partir de los años 90, tales como S. Oyama, E. Jablonka, D. Noble, K. Stotz, J. A. Shapir, J. Dupñré y E. Sultan, entre otros. En la actualidad el volumen y el nivel de las publicaciones que cuestionan la Síntesis Moderna y el neodarwinismo ha crecido enormemente, la filosofía de la biología dedica cada vez mayores esfuerzos a analizar estos novedosos planteamientos. Las preguntas obligadas son: ¿cuáles son los alcances y limitaciones de estos modelos? ¿Son suficientes éstos y las modificaciones teórico-metodológicas que contienen, como para hablar de una revolución en la biología actual? Animados por el auge de este debate, quien esto escribe organizó, en abril de 2017 en el centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, un evento de reflexión y debate sobre este problema de la biología evolutiva contemporánea; sobre la naturaleza y capacidad heurística de las propuestas alternativas al neo-darwinismo. El evento se llevó a cabo a lo largo de 2 días y 4 sesiones. En ese lapso se presentaron trabajos con la participación de 20 académicos evolucionistas con un total de 12 exposiciones orales. Interesante fue que se evidenció la existencia de una pluralidad de enfoques y en función de ello y del interés que el asunto despertó entre los propios participantes, se decidió publicar el presente libro, que contiene el total de las participaciones de aquel evento. Añadido a las participaciones iniciales, se invitó a participar a algunas destacadas personalidades académicas del extranjero, que mostraron un vivo interés en hacer llegar sus respectivas colaboraciones. De este modo tenemos la colaboración de Eva Jablonka, de la Universidad de Tel Aviv, Israel y Marion J. Lamb, de la Universidad Birkbeck de Londres, envían un artículo previamente publicado. Snait Gissis, también de la Universidad de Tel Aviv, envía un texto ex profeso para este libro. Finalmente, la doctora Emily Schultz, de la Universidad St. Cloud de Minessota, EUA. Así mismo tenemos la participación del Dr. Gustavo Caponi, argentino, académico de la Universidad de Florianópolis, Brasil. La doctora Erez Braun, también de la universidad de Tel Aviv, aportó un trabajo previamente publicado que desgraciadamente no pudo ser reproducido por problemas de derechos de autor, pero igualmente le agradecemos su interés. En total, la publicación consta de 15 capítulos. Abre la misma el autor de estas líneas y coordinador el libro, Julio Muñoz Rubio, con un texto donde manifiesta la pertinencia de revisar nuestros conceptos de esencia y apariencia en la biología evolutiva para, apoyándonos en la dialéctica de Hegel y Marx, construir un concepto de esencia entendido no como una cosa o sustancia con existencia fija y eterna, sino como relaciones transformables en el espacio-tiempo. El segundo texto, escrito por Carlos Ochoa y Ana Barahona, se inicia con un breve repaso histórico de las etapas que llevaron a la constitución de la Síntesis Moderna y se detienen posteriormente en la llamada "Síntesis extendida" para analizar sus coincidencias y diferencias con la Síntesis Moderna y concluir que no se trata simplemente de una prolongación de ésta, sino algo con diferencias importantes y que la evolución debe comprenderse como una pluralidad de procesos. Juan Nuñez Farfán y Luis Eguiarte hablan de la existencia de una revolución en biología evolutiva en la que el papel más importante se puede observar a partir de los conocimientos en bioinformática, secuenciación y genómica sin abandonar necesariamente las principales categorías de la concepción ortodoxa neodarwinista. Alvaro Chaos Cador, apoyándose en Kuhn, considera insostenible el paradigma de la Síntesis Moderna pero al mismo tiempo, al compararla con la síntesis extendida, opina que ésta, al heredar muchas de las deficiencias de su anterior, no sienta las bases para construirse en un nuevo paradigma de la biología y que éste aún no ha llegado, por lo que todavía no podernos hablar de revolución. El siguiente capítulo se ocupa del papel de la epigenética en la biología contemporánea. Elena Alvarez Buylla, José Dávila-Velderraín, Juan Carlos Martínez García y Jorge A. Verduzco-Martínez proponen sustituir la idea tradicional de herencia, entendida como la transmisión de partículas específicas contenedoras de información por la de un proceso emergente en el cual lo que en realidad se hereda es un sistema dinámico flexible que involucra genes pero va mucho más allá de ellos y que se encuentra en íntima conexión con el ambiente. Continuando con el tema de la epigénesis, Eva Jablonka y Marion Lamb, en su extenso texto y basadas en la metodología de L. Fleck acerca de la naturaleza de un hecho científico, hacen un repaso del concepto de herencia suave a lo largo del siglo xx tomando en consideración diferentes hechos que lo han llevado hasta su situación actual. Snait Gissis aborda también de manera histórica el análisis de conceptos tales como construcción de nicho, plasticidad genética, desarrollo, epigénesis, todo desde el concepto de comunidad colectiva y desde un análisis interdisciplinario de la articulación de la biología con las ciencias sociales. Gustavo Caponi y Maximiliano Martínez incorporan la llamada teoría "Evo-Devo" a la reflexión sobre los cambios en la biología evolutiva contemporánea. Afirman que la Biología Evolutiva del Desarrollo tiene diferencias de objetivos epistemológicos, que no es contraria a la de la selección natural, pero sí ajena y complementaria, puede incrementar el poder explicativo de esta última y tratan aquellos objetivos en donde hay una diferencia de la teoría de la selección natural con la Biología Evolutiva del Desarrollo. El capítulo 9, con la autoría de Mariana Benítez y Lev Jardón, al considerar como elemento central de la evolución a la biología de poblaciones, la integra a la herencia y su variación, considerando en su análisis la vigencia de la dialéctica. Si bien los autores no consideran que estemos a las puertas de una revolución en biología sí ponen de relevancia la necesidad de incorporar discusiones que vienen desde el siglo xix con las perspectivas que se abren con avances de la genética, la epigenética y la biología evolutiva del desarrollo. Mario Casanueva y Francisco Vergara analizan las posibilidades de la Síntesis Extendida para revolucionar el mundo de la biología. Manifiestan que por el momento la teoría se caracteriza por marcadas integraciones y dispersiones conceptuales. Esto, según ellos, es consistente con una estructura futura inmediata del pensamiento en biología, en la que no se avizora el advenimiento de un grupo "consistente de teorías o sistemas bien organizados" (sic), dada la dificultad que implica comprender un conjunto creciente de relaciones que se van descubriendo y tejiendo entre las entidades biológicas. En su turno, Alonso Gutiérrez Navarro analiza la Teoría de Construcción de Nicho (TCN) tomando como punto de partida y principal referente, la crítica que Richard Lewontin hace al concepto de adaptación desde una perspectiva dialéctica, contraponiendo la metáfora adaptacionista a la metáfora construccionista de la TCN y planteando que esta teoría ha ido perdiendo el filo dialéctico que la caracterizó en un inicio, por lo que se hace necesaria una revisión de la misma para restaurar ese filo crítico contenido en la dialéctica. La parte final del libro incorpora otro tipo de problemas distintos entre sí y con mucho del resto del libro, pero igualmente importantes y que le dan un sentido pluralista a la presente publicación: Emily Shultz considera la existencia de lo que llama "tres alianzas" entre la biología y la antropología que pueden resultar revolucionarias para la biología bajo la condición de considerar la revolución como proceso: la datación del carbono 14 en los estudios arqueológicos, los estudios paleoantropológicos que se hacen recuperando el ADN prehistórico, y el entendimiento del modo corno los antropólogos comprenden su relación con la biología, mediante la síntesis evolutiva extendida. Ivonne Kuri Reyes resalta la importancia del concepto de exaptación acuñado por S. J. Gould y E. S. Vrba, aplicándolo al estudio de la conciencia, primaria y secundaria; la contrasta con la ortodoxa concepción adaptacionista e introduce el modelo de la Inferencia a la Mejor explicación, de Harman, para concluir que hoy en día el concepto de exaptación tiene una mayor aceptación que cuando fue acuñado (1982) debido a los cambios en los referentes epistemológicos operados desde ese año a la fecha. Siobhan Guerrero McManus analiza los alcances y limitaciones del concepto de Selección Social, propuesto por Joan Roughgarden en su intento por oponerlo a la teoría de la Selección Sexual. Afirma que aquélla no ha podido constituirse hasta la fecha en un elemento revolucionario en la biología debido a lo que llama un "conservadurismo epistemológico" existente en las comunidades científicas, combinado con un sutil "fracaso" (sic) por parte de una comunidad defensora de la Selección Social en su intento de lograr que su propuesta o modelo alternativo tomara fuerza. El libro cierra con el ensayo de Octavio Valadez, quien, a partir del relato de una experiencia familiar con una pariente cercana enferma de cáncer, desarrolla una crítica a los sistemas de salud y los paradigmas médicos biológicos que se imponen en lo que él llama el "capitaloceno", es decir, la hegemonía capitalista. Como puede verse, el libro aborda diversas problemáticas, con distintas perspectivas teóricas y generalmente con visiones de la interdisciplina, lo cual señala el rumbo para una visión de la totalidad. Es, desde luego, una aproximación inicial a un problema entreverado, multidimensional, multidireccional; interacciones entre complicados problemas epistemológicos y multitud de categorías ontológicas aún no comprendidas del todo, de manera que quedan muchos huecos y problemas aun sin tratar. Refiriéndonos a una teoría como la de la evolución, es ilusorio pretender que algún día se comprenderá ese mundo vivo que es el sistema de estudio de la misma, con la precisión con la que la física clásica comprendió hace siglos el movimiento de los planetas o la propagación del sonido. Sin embargo, puede afirmarse que está creciendo un nada despreciable consenso que admite la existencia de fuertes deficiencias en la visión reduccionista que por muchas décadas ha hegemonizado la explicación de la evolución. Este libro es una inicial y modesta colaboración para hacer crecer ese movimiento renovador de la biología evolutiva. Esperemos que cumpla con su cometido. Quiero agradecer en primer término a todos y cada uno de los colaboradores de este libro por su interés y el excelente nivel que han mostrado en sus respectivos trabajos. Agradezco a la Dra. Guadalupe Valencia García, al Dr. Ricardo Mansilla Corona y al Dr. Carlos Hernández Alcántara; directora, secretario académico y secretario técnico del CEIICH, respectivamente. Agradezco también a María Consuelo Yerena Capistrán, jefa del departamento de publicaciones por su participación en el proceso final de publicación. Muy especial agradecimiento merece Clara Elizabeth Castillo Álvarez por el ágil, eficiente y adecuado trabajo de cuidado de la edición. Agradezco a Martha Laura Martínez Cuevas por el diseño de la cubierta de este libro. Finalmente, y en un lugar central, agradezco el apoyo de la Dirección General de Asuntos del Personal Académico (DGAPA) de la UNAM, por su apoyo en el proyecto PAPIIT IN 400416.

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