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La Academia de San Carlos en el movimiento estudiantil de 1968

La Academia de San Carlos en el movimiento estudiantil de 1968

Los recuerdos, reflexiones y análisis del movimiento estudiantil de 1968 en México han vaciado, múltiples veces, los tinteros de la sociedad: su memoria ha contribuido a la construcción del imaginario político e histórico del país, con sus ideales de libertad, democracia, justicia y revolución; pero además, ha obligado a mantenerlos, desde el estudio, la autocrítica y la imaginación, en constante cambio.
Esta obra desentierra acontecimientos desdeñados u olvidados e intenta revertir las posturas monocromáticas de ambas caras de la moneda, ofreciendo al mismo tiempo, desde cuatro testimonios de vida, el recuento histórico de los hechos desde una perspectiva concreta: la comunidad universitaria de la Academia de San Carlos. La escuela, como taller de prensa y propaganda del 68, reconfiguró la historia de la gráfica mexicana y enfrentó, en el mismo proceso, la valoración de las vanguardias artísticas que convivieron en el escenario de la plástica nacional.
Para integrar el análisis de los sucesos y la ponderación de algunos testimonios, los autores toman como hilo conductor, entre miles de historias, las experiencias vividas por cuatro relevantes miembros de dicha comunidad, pertenecientes a la generación de 1965: Arnulfo Aquino, Eduardo Garduño, Jesús Martínez y Jorge Perezvega. Los autores los ubican desde su infancia hasta su llegada a San Carlos, en un periplo que da cuenta de sus intereses por la plástica y del contexto de sus desarrollos personales. Son los años cincuenta y sesenta en los que el Estado aplicaba mano dura a la libertad de expresión y a movimientos sindicales de izquierda: Lombardo Toledano, Campa, Vallejo, Salazar; años también de revisión de la pobreza -de Los olvidados (Buñuel, 1950) a Los hijos de Sánchez (Lewis, 1964)- enfrentada al discurso oficial del desarrollo estabilizador. Como estudiantes de la Academia se conciben a sí mismos como parte de una vanguardia artística resuelta a darle la puntilla a los moldes figurativos tradicionales; sin embargo, la historia los encuentra el 26 de julio con los buriles y las gubias en las manos, en su asistir cotidiano a talleres y aulas.
Esta generación se involucró en la huelga de 1966, en la cual se cuestionó la enseñanza tradicional y se solicitaron mayores espacios de participación estudiantil. Esto trajo como consecuencia la llegada del ingeniero Javier Barros Sierra, en mayo, a la Rectoría de la Universidad. En San Carlos no sólo se logró la designación de un nuevo director, sino también, cambiar la currícula escolar y establecer talleres experimentales que serían relevantes, en los meses posteriores por la asistencia ocasional de exponentes del movimiento de la "ruptura": Vicente Rojo, Manuel Felguérez y José Luis Cuevas. Con ello, los alumnos enfrentaron la postura de la vieja escuela con expresiones lo mismo de op art que de arte abstracto.
Un presagio del final de este ambiente de confrontación estética y visiones lúdicas y críticas fue la clausura de los tradicionales Bailes de Máscaras en diciembre de 1967. En esta placentera vida escolar funcionaron, de manera paralela, talleres académicos y libres (en los cuales era común la visita y asesoría del propio Felguérez, Vlady, Javier Arévalo, Francisco Moreno Capdevila, Santos Balmori, Adolfo Mexiac y del director, Antonio Trejo Osorio). Sin embargo, esta generación se vio obligada a postergar las discusiones estéticas para, en su lugar, resolver la forma de dar respuesta plástica a preocupaciones políticas inmediatas.
Ante la irrupción de la protesta social, los otrora disidentes regresaron a propuestas figurativas cercanas al Taller de la Gráfica Popular. En pocos días, la Academia de San Carlos se convirtió, a marchas forzadas, en el centro productor de propaganda, labor en la que participaron, tanto la comunidad de la Academia, como brigadas del Politécnico, Medicina, Ciencias, entre otras muchas escuelas.
Como lo muestra el texto, la integración de la comunidad universitaria ante la incapacidad oficial de diálogo, albergó en su interior sus propias contradicciones, así como también, un sinfín de estrategias y posturas distintas frente a los hechos y grupos sociales en general. La historia del movimiento es un referente obligado para comprender el pasado inmediato, definir y redefinir el país que aún construimos.
Sin duda, el corpus histórico sobre el tema es enriquecido con estudios como el que Daniel Librado Luna Cárdenas y Paulina Martínez Figueroa nos presentan a través de una exhaustiva revisión de fuentes bibliográficas, documentales y visuales, particularmente porque, tras ampliar la crónica de los acontecimientos ocurridos entre el 26 de julio y el 2 de octubre y la participación en ellos de la Academia de San Carlos, los autores han decidido reconstruir el día de la masacre con los testimonios de los cuatro universitarios entrevistados: sus determinaciones, miedos y riesgos. Sin duda, una obra que nos obliga a reflexionar el 68 y el México de hoy, y, al mismo tiempo, comprender el transcurrir de esas pasiones y aprendizajes, de aquellas utopías y realidades que fueron vividas por los involucrados en el movimiento estudiantil de 1968.

  Precio Cantidad
La Academia de San Carlos en el movimiento estudiantil de 1968
  • Libro Impreso Impreso
$126
$180
  • ISBN/ISSN: 9786072002616
  • Dependencia editora: Facultad de Artes y Diseño
  • Edición o Número de Reimpresión: Año de edición -2008-
  • Tema: Sociología
  • Peso en Kg: 0.4500
  • Tamaño: 23x17x1.2

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