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Libros UNAM

Implicaciones regionales de la seguridad alimentaria en la estructura del desarrollo económico de

Implicaciones regionales de la seguridad alimentaria en la estructura del desarrollo económico de México

 

ISBN: 9786070290510

Autor(es): Torres Torres, Felipe (coordinador)

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Instituto de Investigaciones Económicas

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$400
ISBN/ISSN 9786070290510
Entidad Académica Instituto de Investigaciones Económicas
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2017-
Tema Economía
Número de páginas 372
Tamaño 21 x 14 x 2.2
Terminado o acabado rústico
Idioma Español

Detalles

El presente libro se compone de dos secciones, que condensan diez trabajos. En la primera, se trata la evolución del concepto de seguridad alimentaria, desde su surgimiento hasta la actualidad; los factores estructurales que la determinan, así como las consecuencias y retos derivados de la reciente crisis global alimentaria. Adicionalmente, para el caso de México, se atiende la seguridad alimentaria desde una escala regional, asumiendo que el desarrollo económico produce desigualdades, y que éstas se manifiestan en mayor medida en la dimensión alimentaria. En la segunda, se aborda la seguridad alimentaria desde una perspectiva multidisciplinaria en nuestro país, que incluye elementos novedosos para su explicación. Entre éstos se encuentran el enfoque de las ciudades (ya que en ellas se moldean los nuevos tipos de demanda y oferta alimentaria), la innovación tecnológica en la rama agroindustrial, la dimensión ambiental y el tratamiento del agua a lo largo de la cadena alimentaria, la importancia y situación de los granos básicos y los lácteos, así como propuestas de replanteamiento de la seguridad alimentaria desde una perspectiva ecológica y de organización social. Todo ello resulta sin duda vital para entender la seguridad alimentaria en sus dimensiones futuras dentro de sociedades cada vez más desiguales, disímbolas y complejas.

Torres Torres, Felipe (coordinador)

Doctor en economía por la Facultad de Economía, UNAM. Es investigador titular C (Académico). PRIDE D. Pertenece al SIN nivel II. Ha recibido el Premio de Estímulos a la Investigación en Alimento, 1996; Premio de Estudios Agrarios (Segundo Lugar), 1996; Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos. Investigación en Ciencias Económico-Administrativas, 1990 y el Premio Universidad Nacional. Investigación en Ciencias Económico-Administrativas (2011). Sus líneas de investigación son: Sector Agropecuario; Desarrollo Regional; Alimentos.

PRIMERA PARTE. REFERENTES CONCEPTUALES Y METODOLÓGICOS DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA 1. Seguridad alimentaria: un concepto multidimensional Margarita Flores 2. Factores estructurales de la seguridad alimentaria Yolanda Trápaga Delfín 3. Apuntes sobre la crisis global alimentaria Emilio Romero Polanco 4. La seguridad alimentaria en la estructura del desarrollo económico de México Felipe Torres Torres SEGUNDA PARTE. COMPONENTES BÁSICOS DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA 5. Servicios ecosistémicos relevantes para la soberanía alimentaria en México Alonso Aguilar Ibarra, Rosario H. Pérez Espejo, Verónica E. Solares Rojas, V. Sophie Ávila Foucat, Citlalin Martínez Córdova 6. Problemática alimentaria, innovación social y desarrollo territorial María del Carmen del Valle, Erika Martínez López 7. Seguridad alimentaria: consideraciones desde la economía ecológica para una reinterpretación Sergio E. Martínez Rivera 8. Seguridad alimentaria en contextos urbanos de México José Gasca Zamora 9. La situación de los granos básicos en México como punto vulnerable de la seguridad alimentaria Jessica M. Tolentino Martínez 10. Seguridad alimentaria: el caso de los lácteos José Luis Dávalos Flores La seguridad alimentaria permea conceptualmente la agenda de los gobiernos locales sobre el combate a la pobreza y al hambre, en particular en el diseño de objetivos para programas de asistencia social focalizada, presentes sobre todo entre los países más dependientes de importaciones de alimentos debido al hecho de haberse representado durante más de cinco décadas un debate monotemático centrado en las posibilidades de acceso de la población a los alimentos, rubro monopolizado casi en su totalidad por organismos supranacionales tales como la FAO, el Banco Mundial, la OCDE, el FMI, además de otros de carácter regional. Resulta generalizado encontrar este concepto como hilo conductor en los discursos de combate a la desigualdad de las organizaciones sociales alternativas, asociaciones filantrópicas de ayuda alimentaria, así como entre actores sociales que actúan de manera independiente y contribuyen, al menos con preocupaciones legítimas, en exponer las repercusiones que tiene la expansión del hambre en el mundo. En ese ir y venir de preocupaciones, la economía, y más específicamente el desarrollo económico, han desempeñado un papel relevante en esa destacada posición de la seguridad alimentaria, ya que los componentes más aceptados de ésta entre los gobiernos y entes académicos, tienen una clara vinculación con las formas de entender las dinámicas del mercado y sus sistemas de fijación de precios, más complejos y desiguales en la fase actual de economías abiertas y globalizadas. Ello se ve reflejado en la manifestación de controversias y en las asimetrías sociales y territoriales provocadas por la desigualdad en el acceso y la desproporción en cuanto a disponibilidad de los suministros y la estabilidad de éstos; o bien por la calidad, salubridad y otras consideraciones planteadas por la FAO. La supuesta "popularidad" conceptual de la seguridad alimentaria se erige entonces sobre una base desigual en cuanto a su cobertura y alcance en los ámbitos local y mundial, que a la vez refleja los efectos de distintos grados de desarrollo económico, y la incapacidad de los gobiernos de generar esquemas de distribución más justa del ingreso, lo que margina a capas cada vez más amplias de población del acceso a una alimentación de calidad. Esto conlleva el incremento en los niveles de pobreza y deja sin solución las causas estructurales que determinan el hambre en el ámbito mundial: la competencia por los mercados agroalimentarios. Las ventajas del conocimiento y la innovación tecnológica y los apoyos indirectos a la producción y al comercio agrícola de las potencias mundiales no se ven reflejados en los programas gubernamentales. Cabe mencionar las repercusiones que tienen los modelos de acumulación en el ramo agroalimentario sobre estructuras cada vez más pragmáticas o funcionales para el consumidor, pero con claro descuido de la calidad, por lo que inciden en el surgimiento y agravamiento de enfermedades asociadas con la alimentación, que en la actualidad representan un incremento sin precedentes en gastos gubernamentales enfocados en el cuidado de la salud. Si bien algunos países son deficitarios en cuanto a cubrir su demanda interna de alimentos, no lo son en cuanto a disponibilidad ni accesibilidad, ya que cuentan con economías sólidas para cubrir sus demandas. En países como México, la ecuación se presenta de manera inversa. Además, los conductos que tradicionalmente generaban las divisas para cubrir las importaciones, tienden a ser cada vez más inestables, dados los turbulentos escenarios que presenta la economía mundial y el hecho de que las políticas agrícolas internas continúan sometidas a las viejas inercias de fortalecer los cultivos tradicionales de exportación, y no en atacar los problemas que inhiben el desarrollo de la producción de granos básicos, donde se halla la vulnerabilidad de la seguridad alimentaria interna. Pero, ante todo, las políticas agrícolas internas se muestran cada vez más lejanas de resolver los problemas estructurales que aquejan a la producción en otras dimensiones, como el capital humano, el deterioro ambiental o la escasez de recursos como el agua y el suelo. Por el contrario, debido al avance de los procesos de la economía abierta se debilita por igual, por lo cual los ejemplos exitosos de la influencia de ciclos externos han generado otros problemas, como la migración y la descapitalización de recursos humanos del campo, el desmantelamiento de las formas de cooperación campesina tradicional que llevaron en el pasado a generar formas de autoconsumo y a la adopción de modelos de seguridad alimentaria familiar, junto con otras influencias externas negativas, como la descomposición de los patrones alimentarios locales y su sustitución por otros de indudable menor calidad y mayor sujeción a los cambios que impone la oferta internacional. De esta manera, se hacen presentes problemáticas de distintos órdenes: producción interna deficitaria en granos básicos; rezago tecnológico real; indefinición política en el uso de los recursos genéticos; falta de financiamiento al campo en las escalas requeridas; rompimiento de las cadenas productivas agroalimentarias; cambio notorio en la estructura demográfica, que implica cambios en la oferta alimentaria; rompimiento generacional en la transmisión del conocimiento y saberes agropecuarios; pérdida de la oportunidad que representaba el bono demográfico, y un esquema todavía no claramente definido de posesión de la tierra y los cambios ambientales que acarrean nuevas formas de optimización de la producción. Todo ello tendrá que llevar al replanteamiento de acciones más definidas e inmediatas respecto a la seguridad alimentaria, que aterricen en el plano del resguardo de la soberanía y la seguridad nacionales. Esto último implica sin duda un cambio de estrategia que ubique a la seguridad alimentaria como punto nodal de un desarrollo económico equitativo y sustentable, y que la agricultura sirva para el relanzamiento de otros sectores. Ello ya que la seguridad alimentaria se encuentra fuertemente supeditada a los ciclos de la economía, sobre todo los que corresponden a la fase de recesión y riesgo, fuertemente sensibles a cambios coyunturales, como el incremento de la demanda en países emergentes como China e India, los cambios en la estructura de precios de energéticos, la disputa por el control del mercado de futuros, la influencia en la producción de alimentos por el cambio climático y las dimensiones de violencia que tienen ya una clara repercusión en las regiones agrícolas. Esto sin considerar los estilos tecnológicos adoptados o las formas de distribución de alimentos empacados con polímeros fuertemente tóxicos para el medio ambiente. Por ello, en el presente libro intentamos proporcionar una visión más integral para presentar la problemática de la seguridad alimentaria. Sin dejar de lado los componentes clásicos para efectos de medición considerados por la FAO, que llevan a establecer sólo promedios en los rangos de seguridad alimentaria por país, intentamos otras formas de establecer diagnósticos. Esto implica mediciones más finas por región y segmentos de población, a partir del supuesto de un territorio en aparente grado de seguridad, ésta podría corresponder sólo a proporciones territoriales o sociales. Otra consideración incorporada y sin duda novedosa constituye el aspecto conceptual, que trasciende el tratamiento formal para ubicarse en terreno crítico; lo mismo sucede con los factores externos que explican grados de vulnerabilidad alimentaria en una perspectiva estructural. El presente libro se compone de dos secciones, las cuales condensan diez trabajos. En la primera, Referentes conceptuales y metodológicos de la seguridad alimentaria, se trata la evolución del concepto de seguridad alimentaria, desde su surgimiento hasta la actualidad; los factores estructurales que la determinan, así como las consecuencias y retos derivados de la reciente crisis global alimentaria. Adicionalmente, para el caso de México, se atiende la seguridad alimentaria desde una escala regional, asumiendo que el desarrollo económico produce desigualdades, y que éstas se manifiestan en mayor medida en la dimensión alimentaria. En la segunda, Componentes básicos de la seguridad alimentaria, se aborda la seguridad alimentaria desde una perspectiva multidisciplinaria en nuestro país, que incluye elementos novedosos para su explicación. Entre éstos se encuentran el enfoque de las ciudades -ya que en ellas se moldean los nuevos tipos de demanda y oferta alimentaria-, la innovación tecnológica en la rama agroindustrial, la dimensión ambiental y el tratamiento del agua a lo largo de la cadena alimentaria, la importancia y situación de los granos básicos y los lácteos, así como propuestas de replanteamiento de la seguridad alimentaria desde una perspectiva ecológica y de organización social. Todo ello resulta sin duda vital para entender la seguridad alimentaria en sus dimensiones futuras dentro de sociedades cada vez más desiguales, disímbolas y complejas.

Implicaciones regionales de la seguridad alimentaria en la estructura del desarrollo económico de México

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