No tiene artículos en su carrito de compras.

Total: MXN$0
Libros UNAM

¿Formas alternativas de trabajo en el mundo globalizado?

¿Formas alternativas de trabajo en el mundo globalizado?

 

ISBN: 9786073014939

Autor(es): Jiménez Guzmán, María Lucero (coordinadora)

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

Special Price MXN$347

Precio Habitual: MXN$495

ISBN/ISSN 9786073014939
Entidad Académica Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2019-
Tema Multidisciplina
Número de páginas 422
Tamaño 23 x 17 x 2.7
Terminado o acabado Rústico
Idioma Español

Detalles

Este libro es producto del trabajo conjunto de una red de investigación que analiza las formas alternativas de trabajo en el mundo globalizado. Contiene una reflexión colectiva multidisciplinaria que aborda la problemática del empleo, de su precarización y, a partir de ello, experiencias documentadas de colectivos y sujetos sociales que están desarrollando formas diferentes a las tradicionalmente conocidas para lograr sobrevivir en un mundo en el que se han perdido derechos, certezas y esperanzas. Se presentan realidades de México y Argentina: la diversidad desde los nuevos contextos laborales, las transformaciones subjetivas, el empoderamiento de las mujeres, los mercados alternativos, hasta las nuevas significaciones del trabajo, la economía social, las empresas recuperadas, cooperativas, entre otros, y visibiliza la problemática de la desigualdad de género.

Jiménez Guzmán, María Lucero (coordinadora)

Doctora en Sociología por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cuenta con posdoctorado en Género por la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES, Argentina). Es investigadora en el Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM, docente en el posgrado en Ciencias Políticas y Sociales de la misma universidad y pertenece al Sistema Nacional de Investigadores. Participa en diversos cuerpos colegiados en México y otros países. Es autora de numerosas publicaciones y ponencias a nivel internacional acerca de problemas de desarrollo, políticas de población, género y masculinidad, desarrollo rural, juventud, movimientos sociales, precarización laboral y globalización. Ha coordinado redes y proyectos multidisciplinarios internacionales en torno a dichas áreas de conocimiento. Colabora con distintas organizaciones de la sociedad civil en temas de género, desarrollo, análisis de la coyuntura, entre otros.

INTRODUCCIÓN Este libro es producto de varios años de investigación por parte de la red que hemos conformado con las participaciones de colegas de Argentina y México interesados en realizar trabajos multidisciplinarios que aborden temáticas que consideramos muy importantes, tales como el trabajo, la precarización laboral, la juventud y sus movimientos. En este volumen específicamente, abordamos algunas de las formas alternativas de trabajo en el mundo globalizado, planteando este título a modo de pregunta sobre la cual reflexionamos. Vivimos una crisis sistémica que implica la degradación generalizada de las condiciones de vida y la multiplicación de desigualdades sociales (Pérez 2014), pero también se caracteriza por resistencias de muy diverso tipo y por búsquedas de alternativas. Coincidimos en que en el mundo actual prevalece la falta de trabajo decente, como lo cataloga la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y que esto produce fenómenos de precarización laboral, informalidad y falta de empleo. En nuestros libros sobre juventud precarizada (Jiménez y Boso 2012) y sobre conflictos de la masculinidad derivados de la crisis laboral (Jiménez 2007) dimos cuenta de que en países de América Latina, como Argentina y México, aunque con sus particularidades y grados de complejidad y deterioro económico, la crisis laboral que se experimenta se relaciona con diversos aspectos, tales como la instauración del modelo económico neoliberal, caracterizado por una economía abierta, competitiva y regulada por el mercado con una cada vez menor participación del Estado en sus funciones económicas; transformaciones tecnológicas y organizacionales que buscan la reducción de costos sin importar la disminución de la planta laboral y las condiciones de empleo; quiebras de empresas incapaces de ajustarse a las nuevas condiciones de competencia desigual e incremento de las importaciones por la globalización de la economía; privatización de industrias estatales y de los servicios públicos, y adelgazamiento de los últimos, sustituidos por empresarios con nula experiencia en el sector, como sucedió en el 2000 en el caso mexicano y en el 2016 en el caso argentino. Los cambios en la estructura laboral, el cierre de fuentes de empleo y la desregulación llevan a algunos autores a calificar al modelo globalizador como excluyente (Jacquard 1995), pues expulsa del mercado laboral -y por tanto, del consumo- a grandes contingentes de población. Paralelamente a estos aspectos, se observa la creciente informalización de los procesos productivos y de servicios, tanto por el trabajo "en negro" en empresas del sector formal, como por la expansión del mercado informal (Rayón, Robert y Saraví 1998), caracterizado como aquel que se desarrolla al margen de las regulaciones existentes (Jiménez y Tena 2007, 15-16). Resulta paradójico que habiendo cumplido estrictamente con las "recomendaciones" internacionales para hacer todo esto, haya sido Estados Unidos quien propuso cerrar su mercado y revisar el Tratado de Libre Comercio, argumentando que también para ellos esto ha sido un factor negativo en términos de pérdida de empleos. Asimismo, el trabajo precarizado que utilizan en ese país, sobre todo derivado de la mano de obra mexicana y de nuestra región en su conjunto, aparece ahora como un problema a resolver, también porque se le atribuye un papel importante en la pérdida de empleo y empobrecimiento en ese país. Esta perspectiva se está extendiendo en otras latitudes, donde se plantea cerrar fronteras, romper acuerdos, como es el caso del brexit en Gran Bretaña y los planteamientos de un sector importante de Francia y otros países, que están poniendo en cuestión la Comunidad Económica Europea. La realidad es que, en los últimos tiempos, el uso de la tecnología y sus enormes avances está generando desempleo. Inclusive, en aras de maximizar ganancias, se ha iniciado un proceso de retorno de capitales a países centrales, como Estados Unidos, porque el uso de tecnología avanzada da lugar a mayores ganancias que el permanecer en países hasta hace poco atractivos por sus salarios tan extremadamente bajos (Ford 2015). NUESTRA REFLEXIÓN COLECTIVA ACERCA DE FORMAS ALTERNATIVAS DE TRABAJO Uno de los aspectos más enriquecedores del libro que presentamos 10 constituye la discusión colectiva de la red de investigadoras e investigadores que nos preguntamos acerca de las formas alternativas de trabajo en el mundo globalizado. En este sentido, cabe destacar algunos de los aspectos más relevantes de nuestros análisis colectivos y los diversos puntos de vista que retomaremos a continuación. Coincidimos en que, desde fines del siglo XX, los efectos de la globalización en el mundo, pero de modo especial en América Latina, deterioraron las condiciones de vida con un fuerte aumento de la desigualdad social. La pobreza de amplios sectores poblacionales parece haberse convertido ya en un rasgo estructural. En ese marco, se ha mencionado con frecuencia el problema de los costos de los Estados y la imposibilidad de que sigan sosteniendo su función protectora, pues significaría un obstáculo para el despliegue de los mercados en la actual etapa del capitalismo globalizado caracterizado por políticas neoliberales. Desde hace tiempo, la globalización genera polémicas, pues sus anunciadas ventajas terminaron generando catástrofes: se agravó la desigualdad, se extendió la pobreza, aumentó el desempleo y la desprotección para la clase trabajadora, contribuyó a degradar el medio ambiente y generó fracturas sociales. Por otra parte, de acuerdo con la teoría del excedente, las empresas generan tanta riqueza bajo la presión de la competencia, que con dificultades logran capitalizar una parte y reinvertir la otra (Harvey 2009, 27). Por ello, la sociedad de mercado enfrenta periódicas crisis de sobreacumulación: se generan excedentes de producción, expresados en la abundancia de mercancías, que no se pueden vender sin pérdidas, y en excedentes de capital-dinero que carecen de oportunidades de inversión rentable. De ahí la ansiedad por abrir nuevos mercados y desarrollar capacidades alternas de productividad entre los trabajadores (Harvey 2003, 112-113). Harvey ha advertido desde 1970 las crecientes dificultades para absorber mayores excedentes de capital en la producción real. Estima que en 2030 tendrán que encontrarse salidas rentables para 2.5 billones de dólares, si se mantiene una tasa general media de crecimiento global del 2.5 % anual, lo que representa una desmesurada magnitud de capital buscando ferozmente oportunidades de inversión. Por ello, se destina una proporción cada vez menor de capital a la inversión productiva, y la mayor se destina a la especulación con valores de activos, lo que acelera la frecuencia y la profundidad de las crisis financieras (Harvey 2009, 28). Tal financiarización es una respuesta a los problemas en la absorción de excedentes, que aprovecha la compraventa de deudas, despoja a los pensionados y depreda a la naturaleza (Grupo Sur 2009, 5). Pero dicha respuesta implica devaluaciones periódicas y la pérdida de billones de dólares en valores de activos (Harvey 2009, 28). Durante la crisis de 2008, el estallido de la burbuja de créditos-basura y el sobreendeudamiento de las familias desnudaron la crisis de sobreproducción global (Borón 2009, 18). Harvey subraya la necesidad de incorporar "reservas de trabajo barato" procedentes del campesinado para estabilizar la producción y el consumo; favorecer la inmigración de mano de obra procedente de países subdesarrollados, que se vea obligada a aceptar salarios inferiores por su condición de ilegalidad e inducir cambios tecnológicos e inversiones para arrojar obreros al desempleo, lo que generaría una sobrepoblación de no-asalariados que podría o no llegar a conseguir otro empleo en el futuro. Los desempleados se ven compelidos hacia el comercio ambulante, la economía informal o a recuperar empresas abandonadas por los empresarios para sobrevivir con magros ingresos. El creciente desempleo también ejerce una presión a la baja en los salarios de los trabajadores formales, pero sobre todo, abre nuevas oportunidades de inversión rentable al capital sobreacumulado (Harvey 2003, 114). Durante las últimas décadas, los gobiernos neoliberales impulsaron acuerdos de libre comercio y reformas laborales a escala global para flexibilizar el empleo de la mano de obra, elevar su productividad y favorecer la acumulación, lo cual condujo al derrumbe de las obsoletas empresas fordistas. Se detonó así una diáspora de la producción fuera de los enormes complejos industriales y hacia los países periféricos. Al difumarse las viejas factorías, reaparecieron formas de trabajo del siglo mx, como el trabajo a domicilio, los agobiantes talleres de sudor, las jornadas laborales superiores a las ocho horas, la explotación infantil y hasta formas de trabajo semiesclavo. Ahora todas se combinan de manera pragmática a lo largo de las llamadas fábricas red, de acuerdo con las necesidades de acumulación. Para entender tan heterogénea reorganización de la producción postfordista, recurrimos a la categoría deformas de control laboral propuesta por Wallerstein en su texto sobre el sistema-mundo. El autor descubrió que la economía de mercado siempre ha estado dividida en regiones, donde han coexistido diversas formas de control sobre el trabajo en función de las circunstancias (Wallerstein 1979,121). Tras la domesticación compulsiva de los sindicatos impuesta por la reestructuración neoliberal thatcheriana, el proceso de homogeneización fordista fue abandonado por ser poco productivo. En cada nodo de las cadenas productivas globales ahora se recurre a combinaciones sincrónicas, laxas y pragmáticas de explotación del trabajo, hasta encontrar el específico complejo de control laboral que resulte más adecuado a los intereses de acumulación de las corporaciones multinacionales: un balón de futbol se puede diseñar en Londres, coser con mano de obra infantil en África y comercializarse en Los Ángeles. El siglo xxi nos enfrenta con desafíos producidos por los avances en el ámbito de la ciencia y la tecnología. El "paradigma tecnológico" (Castells 2004) ha atravesado a las sociedades; permitió superar las tradicionales barreras del tiempo y el espacio en las transacciones y en las relaciones inter-institucionales e interpersonales (Aguado 2003), se ampliaron las redes y entrecruzamientos culturales y se afianzó un proceso de globalización con evidentes transformaciones económicas y sociales. En ese contexto y con la consecuente "deslocalización", el mercado laboral se modifica. Emergen nuevas problemáticas locales y globales, a la vez que se configuran diferentes procedimientos y modalidades de trabajo. Adquiere especial relevancia la tendencia -por parte de las trabajadoras y los trabajadores- a preferir una mayor soberanía sobre su tiempo en pos de compatibilizar el trabajo con otros intereses y necesidades vitales, tendencia que se refuerza por el hecho de que nuevos tipos de trabajadoras y trabajadores han entrado al mercado laboral trayendo subjetividades, actitudes y expectativas diferentes hacia el trabajo (Dombois 2002). Además, a medida que transcurre el tiempo, se hace más evidente el deterioro y resquebrajamiento del capitalismo, que no logra responder a las necesidades de los sujetos. Como consecuencia, y considerando todo ese campo simbólico, los trabajadores y las trabajadoras emprenden alternativas de empleo acordes con sus proyectos de vida y aspirando a superar tradicionales formas de contratación laboral actualmente insuficientes o estériles para el logro de las metas. El cooperativismo y el trabajo independiente o libre aparecen como formas alternativas de actividad laboral que dan cuenta de significaciones laborales y proyectos de vida diferentes a los habituales -asociados ambos al empleo tradicional-. Se cimientan no solo en significaciones heredadas y transmitidas intergeneracionalmente a través de las diferentes instituciones en las que participan los sujetos -entre ellas, la familia y la educación-, también intervienen las experiencias propias y de sus allegados, a través de las cuales el sujeto se relaciona con el contexto actual y toma conocimiento de sus características.

¿Formas alternativas de trabajo en el mundo globalizado?

MXN

MXN$495

0