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Libros UNAM

El trabajo y su medición. Mis tiempos. Antología de estudio sobre trabajo y género

El trabajo y su medición. Mis tiempos. Antología de estudio sobre trabajo y género

 

ISBN: 9786073006309

Autor(es): Pedrero, Mercedes

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias / Miguel Ángel Porrúa

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

Special Price MXN$672

Precio Habitual: MXN$960

ISBN/ISSN 9786073006309
Entidad Académica Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2018-
Tema Multidisciplina
Coedición Miguel Ángel Porrúa
Número de páginas 848
Tamaño 23 x 17 x 4
Terminado o acabado rústico
Idioma Español

Detalles

La selección de estos textos representa una muy buena ilustración de
lo que se puede atender en el campo de los estudios sobre trabajo, y
son un ejemplo del compromiso social y político de la autora. Enriquecen
estos textos las notas introductorias que acompañan a los capítulos,
ya que ofrecen un excelente recurso para comprender el objeto de
estudio del momento y las formas en que se abordan o abordaban las
distintas problemáticas. En años recientes la corriente denominada autoetnografía
sostiene que “una vida individual puede dar cuenta de los
contextos en los que le toca vivir a esa persona, así como de las épocas
históricas que recorre a lo largo de su existencia”, en ese sentido, esta
Centro Regional de Investigaciones antología es pionera en este campo de investigación.

Pedrero, Mercedes

Mercedes Pedrero Nieto es investigadora titular del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la Universidad Nacional Autónoma de México desde 1988.
studió la licenciatura en Actuaría (Facultad de Ciencias, UNAM). Realizó estudios de maestría en demografía en El Colegio de México, y también en demografía la maestría y el doctorado en la Universidad de Pennsylvania (E.E.U.U.).
Trabajó 12 años en el INEGI, donde tuvo varios cargos, destacando la coordinación de la Encuesta Nacional de Empleo, teniendo la oportunidad de rediseñar el cuestionario para introducir elementos para el análisis del empleo con perspectiva de género. También estuvo a cargo de la revisión de la Clasificación Mexicana de Ocupaciones (CMO que impactó en la revisión de la Clasificación Internacional Uniforme de Ocupaciones de la OIT de 1988.
Se ha desempeñado como docente en varias entidades de la UNAM, FLACSO, El Colegio de México y en la Universidad Eduardo Mondlane (Mozambique).
Investigadora sobre temas demográficos, particularmente en aspectos de la mano de obra. Ha publicado 8 libros y más de 70 artículos especializados en esos temas.
Consultora de varias agencias de Naciones Unidas (UNSO, OIT, FAO, INSTRAW, UNIFEM, UNFPA) para varias misiones que se han llevado a cabo en diferentes países.
Ha asesorado el diseño de encuestas a hogares y su sistema estadístico en: Mozambique y Pakistánfuera del área latinoamericana, y en la región en Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela.
Presidenta de la Sociedad Mexicana de Demografía, 1985-1987.
Presidenta del Comité Organizador Internacional de la Conferencia "El Poblamiento de las Américas". Organizada por la Unión Internacional para el Estudio Científico de la Población" (IUSSP), con sede en Bélgica, y las asociaciones científicas sobre población del Continente Americano.
Miembro del Grupo Internacional de Expertos en Estadísticas Laborales de Naciones Unidas (1997-2002).
Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias desde 1992.
Miembro del Sistema Nacional de Investigadores desde 1989.
Su especialidad es en investigación de la fuerza de trabajo, el trabajo no remunerado y uso del tiempo; temas que siempre ha abordado con perspectiva de género.
En 1998 obtuvo el Premio Universidad Nacional (UNAM) de investigación en Ciencias Sociales.

El corazón de la ciencia Es un honor que Mercedes Pedrero me haya invitado a escribir un prólogo para este libro y agradezco su confianza. Pero no es fácil sintetizar en unas pocas páginas la persona, la vida y la obra de una investigadora de tan larga y rica trayectoria como la suya. En la obra que el lector tiene en sus manos se diferencian claramente dos partes: la primera y más voluminosa es una antología de publicaciones seleccionada por la autora y acompañada de una pequeña nota introductoria. La segunda es una autobiografía, aunque titulada de modo más modesto como “algunas de mis vivencias”. Como el orden de exposición es el que la autora ha elegido, a él me atendré en este breve comentario, pero cada epígrafe tiene entidad por sí mismo y el libro puede leerse de principio a fin o de fin a principio. En la primera parte se recoge la evolución de su trabajo de investigación durante más de cuatro décadas, desde 1973 hasta la actualidad. Como señala en las primeras líneas, ha tratado de seleccionar las obras que mejor reflejan sus intereses intelectuales, mostrando la continuidad tanto de los temas como de las metodologías utilizadas. La demografía es el vínculo que da unidad a su evolución y es consecuente con sus muchos años de trabajo en el inegi (Instituto Nacional de Estadística y Geografía, México) y con su actividad académica como docente, responsable de eventos profesionales y representante de los investigadores mexicanos en el área de la demografía a través de la somede (Sociedad Mexicana de Demografía). Prólogo María Ángeles Durán Heras Los títulos de las publicaciones son una buena muestra de que sus intereses intelectuales tienen mucho que ver con la clarificación de conceptos y con la orientación de la investigación a la solución de problemas sociales. Sus publicaciones son diáfanas, en el sentido de que no rehúye ni oculta, sino que hace explícitos los problemas que le preocupan como ciudadana y las soluciones que cree más acertadas para resolverlos. Comienza la selección recordando una conferencia pronunciada en 1992 con el título “El poblamiento de las Américas”, en la que plantea abiertamente el carácter multiétnico y multicultural del continente americano. Hoy no sorprende semejante elección, pero hay que recordar que fue escrita en un momento en que, como ella misma recuerda, el tema que acaparaba el interés de los demógrafos era el control de la natalidad, porque México tenía uno de los índices de crecimiento de población más altos del mundo. La segunda publicación seleccionada también plantea una cuestión que hoy sigue viva y dividiendo a la opinión pública y a la academia: ¿es el desempleo el resultado de la explosión demográfica? Su respuesta es negativa y la argumenta señalando que países con estructuras productivas y de reparto de la renta diferentes soportan distinto número de trabajadores. No niega la capacidad condicionante de la demografía, pero exige que se tengan también en cuenta otros aspectos de la estructura económica y social, tanto o más influyentes que la demografía. La segunda sección recoge algunos de sus estudios sobre el mercado de trabajo. Son trabajos minuciosos, muy apegados al trabajo de campo y al realismo de quien conoce de cerca el modo en que se obtienen las estimaciones. Lo que hace distinto su labor de la de otros colegas es su capacidad e interés en marcar los componentes sociales de cada situación. Como refleja el título del último apartado de esta sección, las condiciones precarias de trabajo no son una simple cualidad del mercado, sino una forma de violencia institucional. La tercera sección, que por sus títulos pudiera parecer excesivamente técnica al lector no especializado, es una pequeña joya que hay que leer entre líneas, no tanto por lo que se dice sino por las interrogantes que la acompañan. Cuando Mercedes Pedrero hace la consideración de que los niveles de desagregación en la clasificación de las ocupaciones no se ajustan al trabajo de las mujeres, lo que en realidad está aportando son las bases para una crítica metodológica y teórica de gran calado. El problema no radica en los resultados, sino en los puntos de partida teóricos que desde el comienzo de los diseños facilitan que una parte de la estructura social sea visibilizada, mientras la otra permanece invisible. La cuarta sección está dedicada a la participación de las mujeres en el mercado de trabajo. Es una línea en la que, década tras década, ha contribuido Mercedes Pedrero para dar cuenta detallada de su evolución. No sólo en términos cuantitativos sino cualitativos, y no de las mujeres aisladamente, sino de la estructura productiva en la que conjuntamente trabajan hombres y mujeres. Requiere cierta valentía que alguien con una posición intelectual y social tan clara como la que ella mantiene plantee el interrogante sobre cuánto se ha ganado y se ha perdido entre el siglo xx y el xxi en la evolución de las formas de trabajo, porque el cómputo de ganancias y pérdidas tiene más claroscuros de lo que habitualmente se reconoce. La quinta sección está representada por sus estudios sobre el empleo entre la población indígena americana. Hay pocos investigadores que hayan trabajado desde los despachos y a pie de tierra en tantos países diferentes, acomodándose a aproximaciones teóricas y métodos de obtención de información ajustados a cada cultura. La sexta y la séptima sección se dedican respectivamente al trabajo no remunerado y al empleo en la tercera edad. Son campos en los que he coincidido en numerosas ocasiones con Mercedes Pedrero, y en los que ha destacado por su carácter pionero y por la eficacia con la que crea y utiliza las estadísticas de uso del tiempo. Como ella dice al comienzo de su nota introductoria, la ciencia puede pretender la objetividad, pero los sujetos que la construyen no pueden olvidar que son humanos y guiados en su interés por su propia condición personal. No es casual que el uso del tiempo haya llamado la atención de una investigadora como ella, escasa de tiempo por definición estructural. Podría haber elegido cualquier otro tema como objeto de su investigación, pero se ha sentido llamada a esclarecer las circunstancias en que se desarrolla el trabajo acumulativo de tantas mujeres, circunstancia que comparte, pues no la exime de ello su condición de investigadora prestigiosa. También su interés por la tercera edad tiene una dimensión personal y colectiva. México es todavía una sociedad de demografía joven, pero ya hay grupos sociales en los que se manifiesta el envejecimiento. Cuando se comienza a convivir personalmente con las consecuencias del paso del tiempo, el trabajo de campo sobre la vejez no es otra cosa que la atmósfera cotidiana. Es una suerte para todos que la gran capacidad de observación, de análisis y de comprensión de Mercedes Pedrero fije su objetivo en un sector de la población que hasta ahora estuvo semiolvidada y para el que hay que encontrar nuevos estilos de vida que aún no han sido descritos ni evaluados. Aquí, a la altura de la página 705, termina la parte dedicada al trabajo académico y las publicaciones, y comienzan sus vivencias personales. Es probable que muchos lectores conozcan ya buena parte de los textos de Mercedes Pedrero y se hayan compuesto, o inventado, una idea de cómo es la persona que vive detrás de cada artículo o cada ponencia. Sin embargo, otros muchos sólo sabrán de ella a través de su faceta académica. Fue en una comida de amigos, de celebración de una fecha redonda, cuando contó alguna historia de su infancia que otro de los comensales le animó a dejar por escrito. Y es que a Mercedes Pedrero no se le entiende sin sus amigos. Forman parte de ella, y ella de ellos. Luego fundió ese proyecto personal y privado que empezaba a tomar cuerpo con otro proyecto previo que también tenía en mente, pero más difuso en aquel momento, de reunir textos académicos de distintas etapas y temáticas en un solo volumen. El empeño de Mercedes Pedrero en presentar (y presentarse) inseparablemente en su dimensión de investigadora y en su vida privada es digno de mejor análisis del que pueda yo hacerle. Parece como si a toda costa quisiera aferrarse a una imagen, a un propósito vital: no sin mi trabajo, no sin mis recuerdos y mis emociones. Si de la primera parte del libro se deduce sin dificultad que Mercedes Pedrero es una excelente investigadora, de la segunda se concluye que su trayectoria como persona es excepcional. Recuerdo el día que la conocí; iba caminando con paso rápido por los pasillos de la Universidad Nacional Autónoma de México (unam) hacia el aula en que tenía clase. Era menuda de talla, vestía traje de chaqueta de lanilla azul, tacones discretos y llevaba el pelo castaño recogido en un moño. A mí me acompañaba la profesora Guadalupe Valencia, quien al verla me dijo: “espera un momento, quiero presentarte a la profesora Mercedes Pedrero; a ella también le interesan los estudios sobre uso del tiempo”. Después vino a Madrid a una estancia como investigadora visitante en el csic1 y pude tratarla más a fondo. En aquella estancia aprendí mucho de ella. Me impresionó su curiosidad y apertura intelectual, su carácter abierto y generoso, su sencillez, su capacidad para ser al mismo tiempo tan universal y tan mexicana. Se llevaba bien con las fuentes y con los productores de fuentes. Disfrutaba con los números, a los que trataba como aliados de confianza. Transmitía la alegría de vivir y de hacer de su vida un proyecto cumplido. Fue dejando amigos de distintas edades y condición por dondequiera que pasaba. Luego, he coincidido con ella en muchas conferencias y eventos, ha sido mi anfitriona y la he visto actuar en situaciones muy variadas. Como ya he dicho, sólo la conocí en su madurez y poco sabía de su vida durante las décadas anteriores hasta que leí el borrador de sus memorias. Fue un descubrimiento la gracia con que cuenta su infancia en el caserón de la avenida Hidalgo, las historias de chiquillos en el rancho de sus tíos, las hamacas y los ríos caudalosos. Quizá por similaridad, entendí muy bien su epígrafe sobre los años de estudiante graduada en Pensilvania: la subordinación de los proyectos vitales personales a las aspiraciones intelectuales, tensando la cuerda y poniendo todo el empeño en que no se rompiera. Entendí muy bien la soledad que sintió en una cultura ajena y la lucha por expresarse en otro idioma. Tan joven, mujer e hispana...

El trabajo y su medición. Mis tiempos. Antología de estudio sobre trabajo y género

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