No tiene artículos en su carrito de compras.

Total: MXN$0
Libros UNAM

El cine actual, delirios narrativos

El cine actual, delirios narrativos

 

ISBN: 9786073004480

Autor(es): null

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Centro Universitario de Estudios Cinematográficos

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$330
ISBN/ISSN 9786073004480
Entidad Académica Centro Universitario de Estudios Cinematográficos
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2018-
Tema Cine y filosofía
Número de páginas 448
Tamaño 23 x 17 x 3
Terminado o acabado rústico
Idioma Español
Contenido Prólogo 15
1. Delirios bufos 17
2. Delirios minimalistas 43
3. Delirios distópicos 83
4. Delirios utópicos 111
5. Delirios oscilatorios 131
6. Delirios trepidatorios 151
7. Delirios evolutivos 181
8. Delirios hedónicos 233
9. Delirios retrospectivos 251
10. Delirios preescritos 275
11. Delirios paranoicos 319
12. Delirios esquizofrénicos 349
Apéndice I. Pequeños delirios antiguos 425
Apéndice II. Pequeños delirios posdatados 427
El contenido en una ojeada 431
Directores 431
Películas 438

Detalles

Una de las líneas más prolíficas del investigador Jorge Ayala Blanco es la minuciosa revisión del cine universal contemporáneo, que corre a la par de la canónica colección conocida como "el abecedario del cine mexicano". Ambas líneas de investigación -el cine nacional y el internacional- dan cuenta de un profuso estudio del fenómeno fílmico a lo largo de más de cincuenta años.
Como base para la elaboración de esta décima entrega sobre cine extranjero, precedida por Cine norteamericano de hoy, Falaces fenómenos fílmicos, A salto de imágenes, El cine, juego de estructuras, y la serie El cine actual, desafío y pasión / palabras clave / verbos nucleares / estallidos genéricos / confines temáticos, se han tomado más de no textos periódicos publicados de abril de 2014 a diciembre de 2017 en el blog de El Financiero-Bloomberg, en el bimensual La Digna Metáfora y en el suplemento cultural Confabulario del diario El Universal, así como algunos rigurosamente inéditos.
El uso creativo del lenguaje constituye el sello distintivo del autor, quien toma siempre los filmes como fuente directa de un análisis sistemático que deja entrever su oficio escrutador, a lo cual se suma su amplio bagaje cultural, heredero de la historia del cine mundial, el periodismo y diversas ramas de las humanidades, como son la sociología, la antropología, la literatura, la filosofía, la historia y la psicología.
Partiendo de la premisa de que "El cine ya no narra, delira relatos", pues la invención formal extrema ha quedado por encima de la anécdota, la urdimbre dramática, el tema y el discurso, Ayala Blanco configura una compleja clasificación de delirios que no por subjetiva deja de captar la esencia de cada película, para situarla en la mesa de disección y dar cuenta de su singularidad y sus rasgos compartidos. En palabras de su autor: "sin duda alguna, en el siglo xxi el cine ha dejado de ser una máquina para narrar historias y se ha convertido en un ultrasofisticado dispositivo para fabricar delirios".

Ayala Blanco, Jorge

Premio Universidad Nacional 2006 en el área de Docencia en Artes, ha sido desde 1963 crítico titular hebdomadario en las secciones culturales de Novedades, Siempre!, Excélsior, La Jornada, El Nacional, El Financiero, La Digna Metáfora, y aún hoy en el suplemento Con-fabulario del diario El Universal, además de colaborar en diversas publicaciones mexicanas y extranjeras. Fue becario del Centro Mexicano de Escritores en 1965-1966. Elaboró 96 programas de la serie musicológica Mujeres Compositoras, en Radio Educación hacia 1981-1982. Ha sido corresponsal en festivales como Berlín, Río de Janeiro, Viña del Mar, Cartagena, Lodz, Huelva, Morelia, Lima, Buenos Aires, fungiendo como jurado en varios de ellos. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores desde 1988 hasta la fecha. Decano académico del CUEC, donde es profesor de tiempo completo, desde 1964 ha impartido las materias de Historia y Análisis del Lenguaje Cinematográfico, Análisis de Estilos Cinematográficos y Análisis del Documental Contemporáneo, y fue miembro del Comité Editorial de la revista Estudios Cinematográficos entre 1994 y 2009. Es autor, entre otros, de la serie de libros conocida como "el abecedario del cine mexicano", que iniciara con La aventura..., en 1968, y cuya decimocuarta entrega es La novedad..., en 2018, y de la serie de libros sobre cine extranjero que incluye Falaces fenómenos fílmicos (1981), A salto de imágenes (1988), El cine, fuego de estructuras (2002), y los volúmenes El cine actual, desafío y pasión / palabras clave / verbos nucleares / estallidos genéricos / confines temáticos/ delirios narrativos (2003-2018), así como de prólogos (en especial el de El gallo de oro de Juan Rulfo), capítulos en libros colectivos, folletos y traducciones. En 2011 recibió la Medalla Salvador Toscano al Mérito Cinematográfico que otorgan la Cineteca Nacional, la Fundación Carmen Tos-cano y la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas; el premio a la trayectoria en investigación histórica José C. Valadés, y, junto con María Luisa Amador, la Medalla de la Filmoteca de la UNAM 2011, en reconocimiento a la investigación que culminó perentoriamente en la Cartelera cinematográfica digital 1912-1989. En 2015 recibió el Premio Fénix al Cine Iberoamericano, otorgado por la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (Fipresci), y en 2016 el Premio Joaquín Rodríguez de la Red Mexicana de Periodistas Cinematográficos.

El cine ya no narra, delira relatos. Hoy por hoy, en términos de recursos expresivos específicamente cinematográficos, incluso dentro del cine más comercial existen una prioridad y una primacía de la narración sobre la historia a contar, de la narración sobre la anécdota (por compleja o sencilla que ésta sea), de la narración sobre la trama (por lisa o tentacular que se le advierta) y de la narración sobre el tema a tratar. Esto puede observarse en todos los ámbitos, géneros y cinematografías nacionales. Sean sus recursos, sus medios y métodos de acción (diría el último Serguiey Eisenstein: el de su gran libro inédito La no-indiferente naturaleza), la exposición y el desarrollo a golpes de cámara en mano (cual herencia tic del Dogma '95), la cámara estática, o la imagen vehicular que es mero pretexto para macroefectos especiales digitalizados. Sean los recursos pertenecientes a cualesquiera de las tres artes: el arte de las imágenes fijas, el arte de las imágenes móviles, el arte de las imágenes en mutación (Raymond Belour dixit), cuyo conjunto integrado en diversas dosis hoy se adquiere al comprar un boleto en la taquilla de acceso a la sala del centro comercial más cercano o al bajar una cinta por internet. Sean esos recursos ultraespectaculares o hipostasiados en la hiperrealidad, o sean los mismos que antes se consideraban característicos (y obligatorios: los del Modo de Representación Institucional desmantelado por el primer Noél Burch en El tragaluz del infinito) de una expresión fílmica normal (o cualquier cosa que eso cubra). ¿La narración delirante sobre la narración misma? * * * Delirio de relatos Alacena de alucines, últimas instancias. Por ende, los delirios narrativos ejercen sobre el espectador (prevenido o desprevenido) y sobre el analista (que no viene a ser más que un espectador alertado), una violencia particular, una violencia que es a la vez, visual, física y conceptual. Al intentar repertoriarlos y desmontarlos en su concreción a cada uno de ellos, este libro intenta hacerles un homenaje, a través de su inmediata devastación, antes de que solos se deconstruyan como fenómenos, un avatar más en la evolución de la Historia del cine. * * Delirios narrativos Sin duda alguna, en el siglo xxi el cine ha dejado de ser una máquina para narrar historias y se ha convertido en un ultrasofisticado dispositivo para fabricar delirios. Delirios en venta, delirios a la orden, delirios al gusto, delirios burdos y delirios exquisitos, delirios maximalistas y minimalistas por igual, delirios a base de un sanguinario carnaval de efectos especiales o a base de hiperrealistas cámaras petrificadas registrando briznas de relatos, delirios acústicos, delirios tercamente tecnologizados o falsamente primitivos. Aquí está el delirio exigente y el poco fijado, aquí está el delirio que le guste y su ajuste aunque le asuste. Polimorfo, multinacional y a la deriva teórica, el delirio fílmico actual canibaliza todo lo que conoce, hereda de la Historia del cine e imagina, creyéndose a su vez original, importante e intimidador. * * * Difícil, arduo y truculento ha sido categorizar los delirios, establecer sus afinidades y diferencias, clasificarlos, plantear grupos, ordenarlos dentro de su esencial desorden de ideas, hibrideces, cualidades y sentidos. Sin más darles vuelta, este libro se quedó finalmente con el siguiente repertorio, acaso arbitrario, quizá meramente pragmático, pero nunca sólo para salir del paso o valorativo, con tersos pero poderosos y percucientes ecos acordes con el ejercicio de escritura fragmentaria aquí practicada, algunas de cuyas categorías, a veces dicotómicas, mezclan el rigor de varios lenguajes, el genérico (delirios bufos, minimalistas, distópicos hedónicos, retrospectivos), el sociocultural (delirios evolutivos, preescritos), el sísmico (delirios trepidatorios / oscilatorios), el cienciaficcional (delirios regresivos / utópicos), el deleuziano-guattariano para caracterizar los dos polos del deseo (delirios paranoicos / esquizofrénicos): - delirios bufos, aquellos que rehacen los datos de las viejas y eternas comedias físicas y las más exquisitas comedias de situaciones; - delirios minimalistas, de hecho microdelirios; - delirios distópicos, regresivos hasta la antropofagia o lo preantropológico sin mediación, pero también tendientes a lo bestializante y al realismo bruto; - delirios utópicos, esteticistas, al margen de los valores colectivos; - delirios oscilatorios, girando sobre el mismo punto o revisitando desde visiones documentales, sólo en apariencia estancados; - delirios trepidatorios, en especial docuficcionales, alrededor de personajes aprehendidos sobre la marcha, desde el ser siendo; - delirios evolutivos, gracias a derivas intimistas más o menos límite; - delirios hedónicos, eróticos, románticos, o exactamente lo contrario: anhedónicos, antieróticos, antirrománticos; - delirios retrospectivos, volcados al pasado, descaradamente revisionistas; - delirios preescritos aunque no prescritos, adquiridos, señalados, ordenados, legendarios, seudobiográficos, mitológicos, mitómanos, fabulescos, fantásticos de una fantasía ya estipulada; - delirios paranoicos, apoyados o no en las numerosas variedades del thriller, sea psicológico, sea criminal, sea afectivo, sea terrorífico, sea hiperviolento, o su negación misma, el antithriller obsedente y posmoderno, o los antiguos cines aventureros y bélicos; - delirios esquizofrénicos, pero cristalinos y declaradamente poéticos, o así. Al fin que todos los delirios son, por definición, subjetivos al extremo, y en la inteligencia de que muchas de las cintas clasificadas en un delirio bien podrían serlo en algún otro más o menos colateral, dado su posible carácter polivalente. * * * Como base para la elaboración de este libro se han tomado artículos hebdomadarios publicados en el blog de El Financiero-Bloomberg, de abril de 2014 a mayo de 2015, y en el suplemento cultural Confabulario del periódico El Universal, bajo la dirección de Julio Aguilar, de julio de 2015 a diciembre de 2017, así como en el periódico quincenal La Digna Metáfora de Víctor Roura, de enero de 2015 a diciembre de 2016, si bien un par de críticas aparecieron en la revista Opción del Instituto Tecnológico Autónomo de México, algunas en la Revista de la Universidad de México, Nueva Época, y otras son rigurosamente inéditas.

El cine actual, delirios narrativos

MXN

MXN$330

0