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Libros UNAM

El barrio universitario en el proceso de institucionalización de la Universidad Nacional Autónoma de

El barrio universitario en el proceso de institucionalización de la Universidad Nacional Autónoma de México

 

ISBN: 9786073009782

Autor(es): Martínez Assad, Carlos / Ziccardi Contigliani, Alicia (coordinadores)

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Programa Universitario de Estudios Sobre la Ciudad

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$995
ISBN/ISSN 9786073009782
Entidad Académica Programa Universitario de Estudios Sobre la Ciudad
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2018-
Tema Sociología
Número de páginas 192
Tamaño 30.5 x 29 x 2
Terminado o acabado rústico
Idioma Español
Contenido Contenido

11/ Prólogo
Enrique Graue Wiechers
15/ Presentación
Javier Delgado
17/ Introducción
Carlos Martínez Assad / Alicia Ziccardi
21/ El Barrio Universitario en la doble institucionalidad
Carlos Martínez Assad
81/ Actores y procesos del Barrio Universitario
Alicia Ziccardi
127/ Inmuebles del Barrio Universitario y la modernidad arquitectónica
Guillermo Boils Morales
157/ El Barrio Universitario y la cultura impresa
Estela Morales Campos
187/ Bibliografía

Detalles

Este libro es parte de una trilogía dedicada a recuperar la presencia de actores relevantes, imágenes y procesos de la vida universitaria cuando ésta transcurría en un pequeño territorio de la Ciudad de México, alrededor de un conjunto de edificios heredados de otras épocas, conocido como "Barrio Universitario".

El lapso que va de 1929 a 1953 es el que comprende este libro para dar cuenta de momentos trascendentales del proceso de institucionalización y consolidación de la vida universitaria. Su desarrollo se dio paralelamente a los grandes momentos de la historia nacional transcurridos en ese periodo de profundos cambios. Se logró entonces la estabilidad política necesaria para impulsar un proyecto nacional de desarrollo económico y social del país.

Es en este contexto que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) logró adecuar sus fines, principios y normatividad en el marco institucional que permitió superar los conflictos registrados entre diferentes grupos de académicos y políticos que actuaban en su interior. El fortalecimiento de su marco jurídico contribuyó a ampliar la oferta de carreras y a incrementar sustancialmente la matrícula estudiantil. Con ello, la UNAM asumió el reto de formar a científicos, técnicos, profesionistas, intelectuales, humanistas y artistas, que demandaba la construcción del México moderno.

Martínez Assad, Carlos

(Amatitlán, Jal., 1946) es doctor en sociología política por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de la Universidad de París e investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Sistema Nacional de Investigadores. Entre sus obras más recientes están Los cuatro puntos orientales (2013), La ciudad cosmopolita de los inmigrantes (2010) y De extranjeros a inmigrantes (2008). Su amplia trayectoria le ha valido, entre otros, el Premio Nacional de Ciencias y Artes (2013), el Premio Universidad Nacional en Investigación en Ciencias Sociales (1997) y la Beca John Simon Guggenheim (1991).

Ziccardi Contigliani, Alicia (coordinadores)

Es una reconocida estudiosa de las ciudades y regiones mexicanas y latinoamericanas, de sus problemas sociales y urbanos. Es investigadora titular del Área de Estudios Urbanos y Regionales del Instituto de Investigaciones Sociales (IISUNAM) y profesora de los Programas de Posgrado en Ciencias Políticas y Sociales y en Urbanismo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Forma parte del Sistema Nacional de Investigadores de México (nivel III) y es miembro de la Academia Mexicana de Ciencias. Actualmente es Directora del Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Carlos Matínez Assad y Alicia Ziccardi Introducción Este libro es parte de una trilogía dedicada a recuperar la presencia de actores relevantes, imágenes y procesos de la vida universitaria cuando ésta transcurría en un pequeño territorio de la Ciudad de México, alrededor de un conjunto de edificios heredados de otras épocas, muchos de ellos de corte religioso. Desde que la Universidad Nacional alcanzó su autonomía en 1929 comenzó a hablarse de la necesidad de agrupar las escuelas en un ambiente construido para ese fin y evitar la dispersión en la que se impartía como el conocimiento. Desde entonces hasta finales de la década de 1940 y ante las necesidades de contar con una infraestructura institucional más adecuada por fin se dio paso a la construcción de la Ciudad Universitaria, en donde se localiza actualmente, después de descartar otros emplazamientos. El lapso que va de 1929 a 1953 es el que comprende este libro para dar cuenta de momentos trascendentales del proceso de institucionalización y consolidación de la vida universitaria. Su desarrollo se dio paralelamente a los grandes momentos de la historia nacional transcurridos en ese periodo de profundos cambios. Se logró entonces la estabilidad política necesaria para impulsar un proyecto nacional de desarrollo económico y social del país. Es en este contexto que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) logró adecuar sus fines, principios y normatividad en el marco institucional que permitió superar los conflictos registrados entre diferentes grupos de académicos y políticos que actuaban en su interior. El fortalecimiento de su marco jurídico contribuyó a ampliar la oferta de carreras y a incrementar sustancialmente la matrícula estudiantil. Con ello la UNAM asumió el reto de formar los científicos, técnicos, profesionistas, intelectuales, humanistas y artistas que demandaba la construcción del México moderno. Así, en el capítulo 1, "El Barrio Universitario en la doble institucionalidad", se muestran los difíciles momentos por los que atravesaba la comunidad universitaria en proceso de formación, para crear un marco legal y normativo propio, una Ley Orgánica, principal resguardo de su autonomía y del propio manejo de los recursos públicos que requería para cumplir su misión. Previamente fue trascendente el debate sobre la libertad de cátedra en oposición a la educación socialista y las disputas que se dieron entre diferentes grupos de intelectuales y alumnos respecto de los contenidos que debía transmitir la Universidad surgida del proceso posrevolucionario, todo lo cual quedó plasmado en la señera polémica conocida como Caso-Lombardo. El conjunto de las actividades académicas, culturales, sociales, recreativas se desarrollaba entonces en un pequeño territorio que en el imaginario colectivo dio origen al llamado Barrio Universitario, un con-junto de predios con valor histórico, arquitectónico y cultural concentrados en el viejo centro, para entonces abandonado por la clase alta, la cual optaba por vivir en las nuevas colonias que le ofrecían mejores condiciones de habitabilidad. Por eso, el capítulo 2, "Actores y procesos del Barrio Universitario: la presencia de académicos y de estudiantes en la vida urbana", recupera las principales transformaciones urbanas que se advierten en la ciudad, central y los primeros intentos de planificación urbana que reclamaba la expansión territorial de la capital de la República. Se pone énfasis en las actividades extraaulas que desarrollaba la comunidad universitaria en demanda de bienes y servicios culturales y urbanos que se ofrecían en ese espacio central: librerías, comercios, restaurantes, cines, teatros, establecimientos deportivos y recreativos de diferente índole. Pero, además, captura ricas imágenes de la fuerte presencia universitaria por las calles de este viejo barrio urbano, presentando las luces y sombras de una comunidad, por momentos alegre y divertida que organiza atractivos desfiles, novatadas o bailes universitarios; otras veces solemne, preocupada socialmente y comprometida. Tal fue el caso cuando apoyó abiertamente la nacionalización petrolera. También fue conflictiva y exigente cuando trataba de dirimir y hacer partícipe a la sociedad local de las profundas diferencias que existían entre grupos respecto de cómo debían ser los contenidos y las nuevas relaciones que debían construirse entre docentes y alumnos. Como cuenta la doctora Estefanía Chávez de Ortega -quien a finales de los años cuarenta pertenecía al minoritario grupo de mujeres estudiantes-, a pesar de los tiempos difíciles por los que atravesaba la vida universitaria, en la Escuela Preparatoria y en sus alrededores, en especial en El Colegio Nacional, había una intensa y festiva vida académica y cultural, donde disfrutaban de las brillantes conferencias de Carlos Pellicer o Alfonso Reyes. También podían asistir a las magníficas exposiciones de los pintores más afamados, como Diego Rivera. En la tercera década del siglo XX y los primeros años de la segunda mitad de aquella centuria, cuando la población de la Ciudad de México creció intensamente y se expandió territorialmente, los universitarios desarrollaban sus actividades académicas en los valiosos inmuebles históricos fincados en los viejos predios que habían albergado históricamente a la Universidad. Como se explica en el capítulo 3, "Inmuebles del Barrio Universitario", los vetustos edificios resistían y se adaptaban ante los impulsos modernizantes que se vivían en la sociedad y en la arquitectura mexicanas. Esos inmuebles debieron adecuarse a los nuevos requerimientos sin afectar su integridad física y su valor patrimonial, a pesar de la innovadora oleada de modernidad que se gestaba en el país desde los últimos años del porfiriato y que había cobrado mayor intensidad después de la Revolución mexicana. Lo cierto era que la Universidad en sus actividades primordiales se renovaba al ritmo en que lo hacía el avance de la ciencia, de las humanidades, del pensamiento social y filosófico y, si bien, su devenir como centro fundamental de creación, recreación, crítica y difusión del conocimiento seguía su marcha ininterrumpida, los edificios debieron acondicionarse a fin de adecuarlos a los usos y demandas espaciales de una institución propia del siglo XX. De esa forma, las ampliaciones y otras intervenciones físicas que se realizaron en aquel cuarto de siglo dentro de esos inmuebles tuvieron que ejecutarse sin modificar lo esencial de su morfología arquitectónica, al mismo tiempo que se procuró preservar sobre todo su imagen exterior a fin de mantener su integración urbana en el entorno del casco antiguo. La vida cultural concentrada en el viejo centro fue debilitándose al ir desapareciendo poco a poco muchos de los canales, formales e informales que la recrearon. En el capítulo 4, "El Barrio Universitario y la cultura impresa", se describe la importancia social de las editoriales que se establecieron, los libros que circulaban en aulas, auditorios, bibliotecas, librerías, espacios abiertos y cerrados, en las calles, en los parques, en los cafés, en los hogares de quienes pertenecían a las instituciones educativas localizadas en la zona del Barrio Universitario. Se trataba de crear un ambiente sociopolítico y cultural propicio para el desarrollo de la vida académica y cultural, por lo que se renovaron apoyos y complementos fundamentales para el logro de nuevos procesos de enseñanza-aprendizaje, como la producción de libros, las revistas académicas y culturales, las bibliotecas, los museos, escuelas de arte para obreros y el pueblo en general. Ese clima cultural también fue favorecido aportaron con la llegada de los inmigrantes de varios países, quienes aportaron sus rasgos culturales; del exilio español republicano destacaron los intelectuales que interactuaron con los de la Universidad y de otros centros educativos que funcionaban en el país en diferente áreas, como la educación normal, la antropología, la tecnología, la medicina, la química, la bibliotecología, las humanidades las ciencias sociales en general

El barrio universitario en el proceso de institucionalización de la Universidad Nacional Autónoma de México

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