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Libros UNAM

Del monólogo europeo al diálogo inter-filosófico: ensayos sobre Enrique Dussel y la filosofía de la

Del monólogo europeo al diálogo inter-filosófico: ensayos sobre Enrique Dussel y la filosofía de la liberación

 

ISBN: 9786073010733

Autor(es): Gandarilla Salgado, José Guadalupe (coordinador) / Moraña, Mabel (coordinadora)

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

Special Price MXN$256

Precio Habitual: MXN$365

ISBN/ISSN 9786073010733
Entidad Académica Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2018-
Tema Filosofía
Número de páginas 444
Tamaño 23 x 17 x 2.5
Terminado o acabado rústico
Idioma Español

Detalles

La cuestión de emanciparse no se restringe ni a una expresión del sujeto (racional, moderno) ni a una zona del planeta (el occidente noratlántico) sino que compromete una dimensión de sentido universal en que se ven conmovidos el espacio que se ha ocupado en la historia del mundo (periférico) y el tiempo de interpelación que genera ese locus (desde la exterioridad). Estructuras de dominación y pugnas por la autodeterminación son la arena de disputa histórica que en nuestra región fueron perfilados un movimiento que, a fines de los sesenta, promovió un pensamiento de la liberación latinoamericana, un giro descolonizador en las estructuras del conocimiento. Con ese desplazamiento se ha ampliado en correspondencia la red conceptual y los planos a que vierte esa exigencia epistemológica. A esa fragua más integral del paradigma de la liberación se suma últimamente aportes de los enfoques de género y la lucha feminista, el reclamo de una ética propicia a una "filosofía de la liberación de la naturaleza", una "filosofía política de las ciencias" y para la economía del antropoceno, así como provee las bases para una política de la liberación que en dimensión normativa consolida propuesta para una renovada crítica jurídica. En cada uno de esos proyectos (desde un Sur que se extiende hasta en el Norte como existencia en sufrimiento) se anuncias las múltiples voces de un sujeto popular desde que desde que ha de emprenderse el diálogo inter-filosófico y el que ha de encaminarse hacia esa nueva etapa del mundo (la transmodernidad) que surja de los escombros que nos hereda la crisis actual. Cada uno de estos ensayos proyecta el pensamiento de Enrique Dussel hacia ámbitos que abren un debate con lo más granado del pensamiento social y filosófico que se está produciendo en el mundo entero, ello queda demostrado por la procedencia muy variada que en esta obra se ha congregado. Tocará a los lectores valorar sobre lo relevante que resulte este esfuerzo colectivo no solo para poner en consideración el trabajo filosófico de uno de nuestros grandes maestros sino para contribuir a la praxis de liberación, hoy tan necesaria como hace medio siglo.

Gandarilla Salgado, José Guadalupe (coordinador)

Es doctor en filosofía política por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)-Iztapalapa, maestro en estudios latinoamericanos por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y licenciado en economía por la Facultad de Economía de la UNAM. Investigador Titular B del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH). Ha sido profesor en las facultades de Economía, Ciencias Políticas y Sociales, y Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel II.

Moraña, Mabel (coordinadora)

Doctora por la Universidad de Minnesota (1983) con el trabajo Literatura y cultura nacional en Hispanoamérica. 1910-1940. Su trabajo es de carácter transdisciplinario y se especializa en una serie de temas que van desde los tiempos de la colonia hasta la actualidad: Barroco, nacionalidad y modernidad, crítica cultural y teoría cultural, narrativa contemporánea de América Latina, estudios poscoloniales, historia intelectual, sexo y violencia, entre otros. Es autora de nueve libros, editora y coeditora de más de treinta, y ha publicado alrededor de 70 artículos en libros y revistas especializadas, sobre colonialidad y poscolonialidad en América Latina, políticas de la escritura y crítica latinoamericana, entre otros temas.

PRESENTACIÓN JOSÉ GUADALUPE GANDARILLA SALGADO El trabajo filosófico que Enrique Dussel nos ofrece en su más reciente etapa de pensamiento no solo asume el desafío de alcanzar una composición sistemática sino que atiende a la exigencia de que cada uno de los tópicos del conjunto se eslabonen de tal modo que se aprecie su plena articulación y un fino ensamble en el que el pensamiento se moviliza en la intención transformativa de nuestra realidad. Sus aportes se encuadran, es cierto, en la exigencia por recuperar metódicamente el todo (por ello es que el trabajo filosófico con los conceptos se ensaya rebasando los parámetros de disciplinas, los recortes morfológicos de temas, y las adjudicaciones limitativas de paradigmas y teorías) pero encara epistémicamente esa pretensión desde una cierta zona, desde una cierta posición, que es ya la del intento por trascender las ataduras de esa totalidad, por rastrear y andar los horizontes otros de posibilidades utópicas que pueden estarse construyendo ante nuestros ojos, pero que de otra manera no seremos capaces de percibirlas y darles un sitio en la reflexión, de integrarles en la laboriosidad crítica. Por eso es que su aventura intelectual pareciera, en ocasiones, instalarse en ciertos puntos de fuga que más adelante serán profundizados o atendidos, en algo parecido a una vocación por la exhaustividad. Las categorías que ha venido finamente tallando, como el orfebre, atraviesan caleidoscópicamente los diversos campos de la praxis humana, la que es vislumbrada desde una determinada plataforma argumentativa, sea la ética, la política, la económica, la estética, la pedagógica, la histórica, y sus recíprocas vinculaciones. Desprende de esa necesidad de atravesar analíticamente dichos campos, sirviéndose de conceptos y categorías que han mostrado su utilidad y prestancia en la dimensión temática que les produjo, una inusitada sinergia en que, si bien no es inagotable el contenido crítico, sí se intenta dirigirlo hacia sitios remotos, inexplorados o insuficientemente recorridos, tanto como sea permitido al ser afrontados desde el, innegociable, lugar epistemológico de enunciación y producción de conocimiento: "El locus enuntiationis del que hablamos hoy, como el giro descolonizados epistemológico que tiene un componente ético esencial, surge desde una opción ética por las víctimas, por el Sur, por el antiguo mundo colonial que todavía no termina de liberarse" (Dussel, 2016: 129). El modus operandi con que profundiza en los temas, avanzando en la consideración de otras capas o niveles de realidad no plenamente des-encubiertos en incursiones anteriores, propias o ajenas, es también expresión de un modo de trabajo dialógico-crítico: "enfrento a autores relevantes para incorporar sus aportes... y para mostrar cómo se puede transitar por su pensamiento, pero "trayendo agua al molino" de nuestro argumento central" (Dussel, 1998: 16). Dussel ha subrayado, por lo demás, que lo contrario sería cultivar "un pensamiento que va ... como saltando eclécticamente de un tema a otro y hasta con contradicciones inexplicables" (en García, 2003: 9). No estamos, pues, ante la construcción de un pensamiento autorreferente, de un enredo per se que autoalimenta, que tiene por cautivos a los filósofos y a sus disertaciones. De hecho nuestro autor ha recalcado como "limitación metodológica" a toda "exploración "intrafilosófica" a la que le falta una historia, una economía, una política" (en García, 2003: 67). No es el suyo un caso de esos, por el contrario, su discurso filosófico parece que va trepando peldaños, y cuando uno siente que ya ha pisado con firmeza un escalón, en realidad está ya en un trayecto, como tomando impulso por conquistar otra cima. Cada una de esas etapas de llegada y apertura son la revelación del "horizonte hermenéutico" alcanzado, esa especie de huella de una influencia que para nadie es desconocida, y que Dussel mismo ha hecho explícita, la del pensamiento de Paul Ricoeur, ubicable en sus tempranos estudios sobre la cultura y en sus trabajos alrededor de la pregunta sobre el lugar de Latinoamérica en la cultura universal. Esas facetas se revelan como marcas de los rumbos ya transitados, en ellas se traslucen horizontes de comprensión a los que se les ha extraído el mayor jugo posible cual nutrimento a la formulación principal de ideas que no permanecen estáticas sino que, inquietamente, vuelven a interrogar una realidad que cambia a cada instante. En tanto estaciones de tránsito (de la teología, a la ética, la economía o la estética; de la dialéctica a la analéctica; de la neurobiología a la lingüística; o de la filosofía política al pensamiento mesiánico) han delineado, en el transcurso de medio siglo, una sólida trayectoria de investigación, impartición de cátedra y conformación de una cierta escuela de pensamiento. La cimentación categorial que deriva de tal hontanar no refleja sino la explotación al máximo de cada una de esas fases de apropiación teórica, de construcción de una posición propia desde el diálogo y la crítica de la producción filosófica (del centro o de la periferia), de ahí la garantía de un previsible ofrecimiento de futuros hallazgos, y hasta la detección en la obra temprana, casi con un tono profético, de ciertos planteos al modo de "presagios" que tiempo después lograron desatar sus potencialidades. Antaño y ahora sigue al amparo de una toma de postura, que esgrime como imperativo crítico antisistémico: "Nuestra intención última es justificar la lucha de las víctimas, de los oprimidos por su liberación, y no el pretender argumentar racionalmente para fundamentar la razón a causa de ella misma" (en García, 2003: 92). Robert Musil llegó a afirmar en algún sitio que "a las ciudades como a las personas se les conoce en el andar", y de Dussel hay que decir que es un genuino caminante (él mismo ha destacado que ya en su temprana juventud, y con la ventaja del medio geográfico en el que le toca crecer, se asume como "andinista experto" (Dussel, 2006: 60)). No solo un incansable "lector" del mundo sino alguien que en su peregrinar por la ciudadela del pensamiento, la ha ocupado como el tribuno que se pronuncia "en la plaza". Filósofo viajero y militante, no parece hallar sosiego. Si a su itinerario solo le faltaba, como a los grandes maestros, la posibilidad de marcar una cierta línea de política académica integral, gestionando en pleno una organización de educación superior, tuvo ocasión "de ejercer ese servicio" con su designación como Rector interino (marzo de 2013 a mayo de 2014) de una entidad universitaria (la Universidad Autónoma de la Ciudad de México) que atravesaba una aguda fase de conflicto. Remontar esa etapa, lo ha dicho, en su círculo cercano, requirió no solo de escuchar, consultar y reconocer posiciones encontradas sino de aplicar sus propios pensamientos y categorías para ejercer la dimensión política del actuar. Era a ras de tierra, en el convencimiento y el acompañamiento, que los planteamientos (en otro lado, teóricos) demostraban o no su factibilidad o eficacia. Estamos ante un discurso que se reactualiza o reedifica en cada tranco, según lo exija la realidad histórica, verdadero parangón ante el que se miden las ""rupturas" filosóficas desde una "continuidad"" (en García, 2003: 11) que viene manifestando ese proyecto existencial del filósofo argentino-mexicano. Fue así en sus períodos más tempranos de producción, en la Mendoza de los años sesenta y setenta, y lo es al día de hoy, en su caminar por la Ciudad de México y su continuo recorrido por las diversas esquinas del mundo. Nuestro filósofo, en sus inicios, "habiendo leído con cuidado la obra de Hegel y de Heidegger" (en García, 2003: 11) operará algo más que un "pasaje de Heidegger hacia Lévinas" (en García, 2003: 12), dicho quiebre es la confirmación de estar parado ya en otro horizonte hermenéutico de comprensión, esto es, la verificación de un desplazamiento de la reflexión; su resultado, una filosofía que de asentarse en las honduras de la ontología pasa a incorporar la preocupación por la exterioridad; una vez dado ese traslado ya estaba abierto su propio camino. Esta andanza irá dando forma también a su producción madura, nuestro autor experimentará otra vez esa especie de salto, "de crecimiento del discurso que de insatisfactorio con respecto a la experiencia sustantiva del actor, del filósofo, comenzaba nuevamente a ser satisfactorio" (en García, 2003: 12). Esa incomodidad reaparecerá: "la lectura creativa de Marx desde Lévinas, será igualmente un lanzar a Lévinas más allá de sus propias posibilidades" (en García, 2003: 12). El descubrimiento de la clave hermenéutico crítica de la negatividad material, desde una minuciosa lectura del filósofo de Tréveris, le dota a la temática del no-ser de un alcance argumentativo que, al desbordar los marcos metodológicos de la totalidad, le permite distanciarse del "marxismo occidental" y la Teoría Crítica, y hasta de ciertos autores que están en los bordes de esos planteamientos; pero más importante aún, logrará situar en dignidad de su sentido filosófico el ámbito transontológico, en que el señalamiento, la visibilización del no-ser de la víctima bajo la totalidad vigente resquebraja la robustez del discurso ontológico e integra las filosofías de la existencia, y las disidencias fenomenológicas (no cabe sino subrayar que "el abismo del no ser" ya fue develado, en su importancia, en la "fenomenología del cuerpo colonizado" que el Fanon de Piel negra, máscaras blancas, nos ofreció en la medianía del siglo xx y que, dicho sea de paso, todavía está pendiente en ser clarificada su impronta sobre el relanzamiento de la filosofía latinoamericana de fines de los años sesenta a mediados de los setenta). Ahora mismo, e integrando a otros interlocutores, Dussel se encuentra comprometido en un movimiento semejante, las reflexiones metodológicas sobre el tema de la analogía, del que ya había ofrecido iniciales pinceladas, desde los tempranos setentas (Dussel, 1973), cuando entrecruza la cuestión de la revelación del rostro del Otro, con la pregunta por el rumbo certero de una filosofía latinoamericana (desatando, en un nuevo punto de mira y con una pluralidad de efectos, las intuiciones del viejo Schelling y su temprana apropiación de la fenomenología levinasiana); aquellos alegatos no son sino el suelo propicio para la actual relectura, la que nos entrega cotidianamente, en su seminario de los miércoles, sobre la dialéctica de la modernidad y la apuesta anadialéctica por un más allá posible de esta época, esto es, por la potencial construcción de un nuevo paradigma social y cognitivo, la transmodernidad. Más que configurar un palimpsesto el autor nos proporciona coordenadas de un mapa que crece pero en el que se van ofreciendo indicaciones para un seguro transitar por tal espacio productor de conocimiento transformador (que él ha llamado, junto a otros y desde sus inicios, "filosofía de la liberación"). Esos registros cartográficos ofrecen la posibilidad de moverse con soltura en los diversos campos de la praxis social y en los niveles de realidad (material, formal, o de su factibilidad estratégica) que en cada ocasión se ven comprometidos. No se trata de un sistema cerrado de pensamiento con marcos limitados o rígidos, sino de una perspectiva que ha de crecer operando ajustes Sobre el terreno, y si aparecen escollos, la realidad suele ser necia, no han de resultar 'insalvables, y ello por el modo en que encara nuestro filósofo la cuestión del discurso y sus determinaciones, del texto y su contexto. En cuanto a este segundo elemento (el rigor de nuestra circunstancia) no puede dejar de atender al problema de la historia ("¡Esta cuestión histórica no es anecdótica o informativa, tiene un sentido filosófico stricto sen-su!" (Dussel, 1998: 55)) ni al de la geopolítica ("la cronología tiene su geopolítica" (Dussel, 1998: 51); importancia decisiva cobra "reflexionar sobre la implantación geopolítica de la misma filosofía, en cuanto se encuentra situada en el "centro" o la "periferia"" (Dussel, 1998:66)). Lejos de prescindir de estos planos, legando un pensamiento abstracto, alejado o separado de la realidad, ambas dimensiones (historia y geopolítica) o, en su conjunción, en tanto espacio/tiempo del discurso, comparecen en su trabajo como configuraciones que precipitan consecuencias para el sujeto como para el objeto, y establecen el lugar enunciativo (mundial y des-colonizador) que hace estallar el sesgo eurocentrista y su pretensión de universalidad: una Filosofía de la "Liberación" (genitivo objetivo: su tema) parece que debería ante todo partir de una liberación de la misma

Del monólogo europeo al diálogo inter-filosófico: ensayos sobre Enrique Dussel y la filosofía de la liberación

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