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Libros UNAM

De villanos, enemigos y abominaciones en la imaginería moderna

De villanos, enemigos y abominaciones en la imaginería moderna

 

ISBN: 9786073008587

Autor(es): Reding Blase, Sofía / Cassigoli, Rossana (editoras)

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$275
ISBN/ISSN 9786073008587
Entidad Académica Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2018-
Tema Sociología
Número de páginas 274
Tamaño 20.8 x 14 x 1.6
Terminado o acabado rústico
Idioma español
Contenido Excentricidad y ficción en la hechura del enemigo
(estudio preliminar) 9
Sola Reding Blase y Rossana Cassigoli Salamon
¿Quién es el enemigo? 21
Iván Galíndez Ortegón
El otro Bolívar 43
Karol Luna Zarama
Los protestantes perseguidos 63
Jael de la Luz García y César Avendaño Amador
La judería que nadie quiso 85
Rossana Cassigoli Salamon
El discurso antiimperialista de la Revolución cubana 103
Adriana Lamoso
Miedo, imaginación y hostilidad 125
Sara Santillán Camacho
Kubark: el torturador contrainsurgente 141
Angela López Esquivel
El mapuche violentista 159
Javier Clériga Morales
El guerrillero Monsanto y la visión del enemigo 179
Silvia Soriano Hernández
X-sicario profesional 199
Sofía Reding Blase
El dealer, el pharmakos y la droguería 223
Héctor García Rojas
Mutilados en el vanguardismo de entreguerras 245
Christian Casildo Rendón
Semblanzas de autores 265

Detalles

Las imágenes de villanía que figuran en este libro son recurrentes y representativas del modo en que se construye al enemigo para
afianzar ideas sobre la maldad humana. Se trata de elementos que deseamos desmontar para poder comprender los símbolos de la
enemistad socialmente construida. En esta obra nos hemos acercado a explorar los procesos y las manifestaciones de la proyección imaginaria condenatoria, que permite a una comunidad –a veces con razón y otras visceralmente– la exclusión antagonista de un adversario imaginado. El trabajo colectivo ha dado por resultado esta obra, en la que se abordan imágenes de enemistad, desde disciplinas afines y que comparten aproximaciones sobre la figura del hostil. En el libro se presentan diversas formas estigmatizadas como enemigas, y que son alegorías de una realidad conflictiva y compleja, sostenida en la determinación estratégica del enemigo: desnaturalizarlo es dar pasos hacia una hospitalidad intercultural.

Reding Blase, Sofía

Es Licenciada en Antropología Social por la Escuela Nacional de
Antropología e Historia (ENAH), con una sólida formación en posgrado con
una Maestría y Doctorado en Estudios Latinoamericanos por la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM). Actualmente se desempeña como investigadora en el Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la UNAM, donde desarrolla el proyecto de investigación “Ética e interculturalidad en América Latina”. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores desde 2003. Participa en la Cátedra de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) de Ética y Derechos Humanos. Es profesora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y docente en el Tecnológico de Monterrey en el área de Ética. Ha impartido clases en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), en la Universidad Intercontinental (UIC) y en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), y ha sido profesora investigadora en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).

Cassigoli, Rossana (editoras)

Doctora en Antropología, Maestra en Sociología y Licenciada en Antropología. Entre sus líneas de investigación se encuentran Teoría General de la Cultura, Fundamentos Filosóficos y Hermenéuticos de la Teoría Cultural Contemporánea, Teoría Antropológica, Problemas Contemporáneos de la Cultura en América Latina, Filosofía de la Historia, Memoria e Historia, Identidades. Ha impartido más de trece asignaturas en la unam en el área de Pensamiento Social Latinoamericano y en las universidades chilenas en el área de la Escritura Etnográfica. En el 2005 participa como investigadora en los proyectos: “El pensamiento después de Auschwitz”, fcpys / ffyl, unam; “Creación y procesos culturales en América Latina”, Área III del cela; Investigadora a cargo del Comité Editorial del proyecto papime “Escenarios de Transdisciplina y Cultura en América Latina”, fcpys / pueg / ffyl, unam, 2005-2008. A cargo de la investigación titulada “Culturas de habitar y práctica de la convivencia”, cela fcpys, unam. Entre sus publicaciones recientes se encuentran: Cassigoli, Rossana y Jorge Turner (Coordinadores) Tradición y emancipación cultural en América Latina. Tomo v de la obra de cinco tomos: El debate latinoamericano. cela, Siglo xxi Editores, México 2005; Cassigoli, Rossana, Liderazgo sindical y cultura minera en México: Napoleón Gómez Sada, México, Miguel Ángel Porrúa Editores, 2004. Cuenta con numerosos capítulos en libros, ensayos y artículos en revistas.

EXCENTRICIDAD Y FICCIÓN EN LA HECHURA DEL ENEMIGO (ESTUDIO PRELIMINAR) Sofía Reding Blase Rossana Cassigoli Salamon El presente libro es fruto de un proceso formativo de carácter colectivo. El proyecto que lo sustenta lleva por título "La construcción simbólica del enemigo en el imaginario latinoamericano: orígenes, continuidades y rupturas", y procura reflexionar sobre las figuras del enemigo que aparecen de manera recurrente en el imaginario latinoamericano moderno. Éstas no son todas ni tampoco están expuestas aquí bajo un criterio jerárquico; aunque se ha tomado en cuenta su dimensión histórica para ubicarlas en el índice. La factura de este libro representó un reto metodológico porque elegimos ciertas figuras y personajes cuyas referencias son negativas y que nadie en su sano juicio querría en su círculo de amigos. Se podría señalar como un valor auténtico de este libro, que las figuras que se describen y caracterizan son de algún modo representativas de la construcción del enemigo, y la enemistad en la época moderna. Es precisamente esta variedad la que justifica el título que se eligió para agrupar un conjunto de textos heterogéneos, cuyos autores provienen de las diversas disciplinas de las humanidades. Las figuras que se examinan en este libro son holográficas e incluso icónicas por su carácter multidimensional. Con esto queremos decir que cada una de ellas reúne, de algún modo, los aspectos cualitativos de una totalidad; con naturales distorsiones que se explican por el hecho de que se trata de experiencias de cierta manera singularizadas. El concepto de imaginario fue inicialmente acuñado por Cornelius Castoriadis (La institución imaginaria de la sociedad, 1975) y el precedente y célebre concepto de imaginación fue fundado por Aristóteles y recreado, en la época moderna, por una diversidad de autores entre quienes se pueden citar a los emblemáticos Carl G. Jung, Gaston Bachelard y Edgar Morin. No obstante, en el contexto particular de este libro nos ha interesado el vocablo imaginería, que nos remite a las figuras alegóricas y barrocas de santos y su parafernalia. La transformación de la materia que hace un pintor, escultor o tallador, que deja plasmada en ella su visión del mundo, busca determinados objetivos, como llevar a la apoteosis la devoción mediante figuras que interpelan los sentidos del espectador, es decir, de quien se halla expectante de la derrota de la muerte y del cumplimiento de la promesa de una vida eterna. En contraste con el misticismo que evoca, hemos desplazado el uso del vocablo imaginería, para dar cuenta de los modos en los que se esculpe, talla o ilustra una figura, nada pura pero igualmente arrebatadora: la del enemigo. Si la imagen del enemigo contrasta con la del amigo, aquel que es "como uno" y con el que nos identificamos, entonces la del enemigo consolida la identidad, porque da fuerza a la anhelada unidad. La imagen del enemigo se confecciona de tal modo que afianza ideas sobre la maldad o villanía, éstas son traducción o traslación de fobias sedimentadas. La acción que consiste en garantizar la estabilidad social, quedaría, en este sentido, como una proeza venerable de héroes legendarios, plasmada incluso en mitos fundacionales. Los viles y los malditos, en sentido opuesto pero complementario, robustecerían esas leyendas y mitos elaborados sobre "lo noble", en razón de la bajeza, real o imaginada, de la que son alegoría. En consecuencia, toda imagen elaborada sobre la enemistad dará cuenta del carácter binario del pensamiento humano. Nuestro interés se orienta hacia una simbólica del enemigo, que entendemos, en términos generales, como la construcción de una imagen nutrida por vestigios de símbolos o sus fragmentos, muchas veces de manera no consciente, pero incrustada en la imaginación gregaria. De esta suerte, la imagen del enemigo toma un lugar decisivo en la forma de relacionarse, los códigos de convivencia, las formas éticas, los juicios y las expectativas sobre los congéneres, así como también las formas de desafiliación o alejamiento de los otros. En palabras de Taylor: Por imaginario social entiendo algo mucho más amplio y profundo que las construcciones intelectuales que puedan elaborar las personas cuando reflexionan sobre la realidad social de un modo distanciado. Pienso más bien en el modo en que imaginan su existencia social, el tipo de relaciones que mantienen unas con otras, el tipo de cosas que ocurren entre ellas, las expectativas que se cumplen habitualmente y las imágenes e ideas normativas más profundas que subyacen a estas expectativas. Algunas imágenes antropológicas, como la del caníbal y la antropofagia, tienen tras de sí una larga historia y es posible comprobar que en el proceso de su transformación, permanecen rasgos que las hacen abominables en determinadas épocas y contextos culturales o costumbristas. Monstruos antropófagos, muertos vivientes o villanos mecanizados son figuras emblemáticas de fuerzas oscuras, y lo son porque ensombrecen el sentido de lo humano, y porque terminan por devorarlo. Así, estos engendros, ogros o leviatanes dan cuenta de los temores que impregnan a una sociedad y la ponen en alerta frente a lo que se percibe amenazador. Aquello que, posiblemente, no alcanza a ser explicado lógicamente y de allí que se exprese como una construcción emocional e irracional. Por eso mismo, el imaginario requiere de emblemas que aluden a "lo maldito", como contrapartida de los ideales de estabilidad y corrección ética. A modo de un rápido ejercicio, se podría traer a colación el antagonismo entre dos figuras muy reveladoras, casi transparentes en cuanto a lo que simbolizan para el pensamiento latinoamericano: Próspero y Calibán. Ambos son personajes de la conocida obra teatral de William Shakespeare, La Tempestad, puesta en escena en 1611. El enfrentamiento entre los protagonistas, se basa en algo sencillo sólo en apariencia: Próspero invade la isla de Calibán y lo convierte en su esclavo. Anagrama de "caníbal", el mal salvaje es símbolo de varias fobias del triunfante cristiano: poligamia, sodomía, sacrificios humanos, deformaciones, mutilaciones, horadaciones, tatuajes, desnudez, y un largo etcétera que, hasta hoy, consignan lo rústico o agreste como antítesis de la elegancia y la urbanidad. Al canibalismo, que de suyo es impactante, se sumó otra extravagancia: la ridiculez que resultaba del mal decir de Calibán. Desde el balbuceo propio de los bárbaros, se producirá, no obstante, un discurso con el que Calibán confrontará a Próspero. Así, el tartamudo salvaje al que una bruja parió, lanza una maldición al civilizado, en represalia por el sometimiento que le impuso. Con el correr de los años, el cuerpo del caníbal fue por completo devorado por un antropófago mayor: el Estado. Más sórdida y poderosa que las pequeñas comunidades caribeñas que venció, la Metrópolis se convirtió en símbolo de ferocidad y crueldad. La realidad objetiva, es decir el aniquilamiento del Otro, se representó mediante los grilletes que aparecen tantas veces rompiéndose en las ilustraciones alusivas a la independencia. Nuevas enemistades surgieron, así como temores renovados o confeccionados a modo, que pretendidamente legitimarían la necesidad de derrotar a los traidores y viles, acusados de traspasar los límites de lo humano. Por lo anterior, el grupo de investigación del que ha surgido el presente libro, se propuso analizar desde el mirador de la antropología filosófica -aunque no mayormente- las metáforas que favorecieron la deformación de lo que se ha dado en llamar al Otro, con fines de su dominación política y simbólica. Nos ha movido el interés de explorar una multiplicidad de representaciones tras las cuales subyace una arquitectura imaginaria de lo enemigo y la enemistad, y se configura el estigma que constituye la marca del Otro y la naturalización de la hostilidad que vuelve regla su excepción.

De villanos, enemigos y abominaciones en la imaginería moderna

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