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Libros UNAM

Cuerpo y amor frente a la modernidad capitalista: a propósito de Spinoza, Bergson, Deleuze y Negri

Cuerpo y amor frente a la modernidad capitalista: a propósito de Spinoza, Bergson, Deleuze y Negri

 

ISBN: 9786073007351

Autor(es): Ezcurdia, José

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias / Editorial Itaca

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

Special Price MXN$105

Precio Habitual: MXN$150

ISBN/ISSN 9786073007351
Entidad Académica Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2018-
Tema Historia
Coedición Editorial Itaca
Número de páginas 220
Tamaño 21 x 14 x 1
Terminado o acabado rústico
Idioma Español

Detalles

Tras la publicación de Spinoza, ¿místico o ateo? Inmanencia y amor en la naciente Edad Moderna; Tiempo y amor en la filosofía de Bergson, y Cuerpo, intuición y diferencia en el pensamiento de Gilles Deleuze, José Ezcurdia aborda en esta obra la significación de las tesis mayores del vitalismo filosófico de cara a su determinación como horizonte crítico de la modernidad capitalista. En este contexto, el vitalismo se constituye en una dimensión necesariamente materialista en la que el cuerpo juega un papel fundamental: el cuerpo, en tanto capacidad de afectar y ser afectado, se resuelve como motor inmanente de una lucha de liberación en la que la producción del afecto puro del amor aparece como corazón de un individuo y una sociedad activos que se enderezan como espacio de resistencia frente a un capitalismo que ha tomado como rehén al Estado nacional.

Ezcurdia, José

Licenciado y maestro en filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras (FFYL) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde obtuvo el premio Norman Sverdlin por su tesis de licenciatura, y doctor en filosofía por la Universidad de Barcelona. Sus áreas de interés son el vitalismo filosófico, la ontología política y la filosofía para niños.
Ha publicado diversos artículos en revistas especializadas y libros, entre los que se encuentran Spinoza, ¿Místico o ateo? Inmanencia y amor en la naciente edad moderna, Tiempo y amor en la filosofía de Bergson y La historia de las preguntas ¿por qué? Una historia de la filosofía para niños. En Itaca ha publicado Filosofía para niños. La filosofía frente al espejo. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, investigador del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM y profesor de Metafísica y Problemas de Metafísica y Ontología de la FFYL-UNAM.

El renovado deseo de un vitalismo filosófico a partir del cual resistir o luchar contra el presente constituye la proclama de las líneas que siguen a este diagrama. Un vitalismo conceptual, una máquina de guerra tramada con palabras y gestos que busca liberarnos de una atmósfera asfixiante, recobrar fuerzas y crear colectivamente más y mejores ambientes para la vida en común. Sin embargo, no estamos ante un manifiesto que asumiéndose en la vanguardia del pensamiento llamaría desde su posición de privilegio a refundar nuestro tiempo. Nada de eso. Nos adentramos con este libro en un metódico esfuerzo conceptual, aunque irreverente, que emerge desde abajo, marcado por el signo de tribus y etnias que habitan la mezcla que somos, entre el fatalismo y la desesperanza de los tiempos que corren, para trazar un mapa de las líneas que divergen de la modernidad capitalista que se nos impone y se nos ha impuesto, en sus múltiples avatares, como un hado siniestro. Un montaje que ensaya el trazado de líneas discontinuas entre filósofos que coadyuvan en la tarea de pensar contra la dominación; un devenir menor que en pie de guerra contra los valores de la trascendencia asumirá el desafío de la producción y cuidado de la vida colectiva en la pura inmanencia. Así es como emergerán los derroteros de otra modernidad, y con ésta un sino libertario y hasta revolucionario en una ontología política donde vida y pensamiento se implican mutuamente, haciendo frente al ensamble económico, productivo y subjetivo que modela la modernidad capitalista. Para el autor, hábil lector de la tradición filosófica y no menos agudo observador de nuestro tiempo, no se trata de refundar nuestro presente; no se trata de encontrar un nuevo origen, ni de volver a casa habiendo errado el camino. El desafío para el vitalismo que su ensayo materializa pareciera jugarse en renovar la moderna crítica, el brazo armado de lo negativo, apto para denunciar los mecanismos de sumisión imperantes, sus transformaciones y estrategias en un mundo aparentemente des-localizado y des-socializado, a fin de concretar el diagnóstico de nuevas formas de vida inmanente. En efecto, solamente a partir de la confluencia de una crítica que a su vez actúa como una clínica afirmativa, se vuelve posible captar el devenir de lo que deriva, de aquello que rompe y se fuga del presente, manifestando que un nuevo estado afectivo de los cuerpos no es sólo posible, sino que deviene latente en este mismo instante, como una fuerza que irriga otra fe en este mundo. La desterritorialización gestada por el capitalismo moderno, moldeado a base de un monolingüismo económico, produce, sin dejar otra alternativa aparente, un tejido social homogéneo que culmina en un territorio existencial que acelera la desalterización de la sociedad. En ese orden de cosas, Cuerpo y amor frente a la modernidad capitalista nos muestra que no se trata de interrogar qué es la modernidad capitalista, tomando distancia del problema para cifrar su verdad en una lejanía que aísla al que interroga, sino intentar captar su devenir en la más absoluta proximidad y contagio. Hace ya más de veinte años, Félix Guattari se preguntaba en Las tres ecologías cómo reinventar la subjetividad, cómo captarla y enriquecerla constantemente para contribuir a su resingularización, precisamente en un estado de cosas que pareciera no dejarnos otra alternativa que la de plegarnos a la creciente homogeneidad reinante en lo económico, social y político que funda el Capitalismo Mundial Integrado. El libro que presentamos no ofrece una respuesta definitiva al problema planteado por Guattari, sino la astucia de un sobreviviente que se da a la tarea de proponer una estrategia, un nuevo diagrama. Y esta estrategia que vemos emerger apunta a configurar una bitácora o cartografía para la creación de un vitalismo filosófico. ¿Es un pensamiento de la vida lo que se anuncia en la expresión "vitalismo filosófico", donde la razón es puesta al servicio de interrogar qué es la vida para penetrar en su secreto? Nada de eso, como dije. Este vitalismo filosófico asume otro punto de partida y otro destino. Un pensamiento para la vida busca dar respuesta al problema de cómo vincularnos, todos y cada uno, con aquello que aumenta nuestra potencia, advirtiéndonos de evitar el contacto e influjo de aquello que la disminuye. Asumiendo este ideario, José Ezcurdia se vuelve hacia la relación de cuerpo y amor como elementos que ponen en tensión las estructuras que rigen el entramado de lo que Guattari denominaba Capitalismo Mundial Integrado. Las nociones de cuerpo y amor se reivindican en una dimensión comprometidamente vitalista como las directrices de una crítica feroz a la modernidad capitalista, que actúa bajo el signo de la dominación de los seres humanos, de su espacio vital y el de todas las criaturas. Estas nociones darán forma al eslabón que no sólo enlaza la reflexión de Bergson, Deleuze y Negri con la filosofía de Spinoza, cristalizada en la imagen del cuerpo henchido de amor, fondo de lo real y realidad ético-política que debe ser producida, sino que en su decurso histórico proyecta al materialismo de la inmanencia como una ontología política siempre ocupada en rescatar aquello que habrá de ser útil para erigir un nuevo medio para nuestra vida colectiva. Testigos de Spinoza en el culto ateo de la inmanencia, los tres filósofos que nos acompañan en el recorrido del libro hacen rizoma, dialogan, se conectan con el filósofo holandés sin imitar ni reproducir su obra, llevando su pensamiento por caminos inusitados, para sellar la derrota de las pasiones tristes en un vitalismo que afirma la potencia de la vida en comunidad. En efecto, en este escrito que se despliega horizontalmente a la manera de un mapa en que se puede leer nuestro pasado y nuestro porvenir, se nos exhorta a salir o romper el encapsulamiento individual de la modernidad, a partir del recorrido de la relación cuerpo y amor en distintos escenarios y fábricas conceptuales. En este contexto, Spinoza es el primer combatiente en una lucha a muerte contra la metafísica de la trascendencia y sus instrumentos de dominación que habían conseguido aislar al sujeto, poner su existencia gregaria como algo secundario o inesencial. El expulsado de la sinagoga afirma la inmanencia como fuente de vida y libertad en un panteísmo vitalista que pone a Dios corno naturaleza y a la naturaleza como amor, restituyendo al hombre su poder en el horizonte del ser, conocer y actuar junto con otros. En el diálogo establecido con Bergson, se muestra que su reconocida crítica a la metafísica y a la ciencia moderna resulta incompleta si no se observa en el marco de un materialismo que el mismo filósofo plantea como afirmación de la vida. Este materialismo vitalista exigirá a la modernidad contribuir a la proliferación de una vida plena, dejando relucir en esta demanda un fecundo intercambio conceptual con el autor de la Ética, que en contadas ocasiones se ha impulsado. Al momento de abordarse el pensamiento deleuziano, se comprende que Spinoza no es una mera influencia para el filósofo francés. Un recorrido por los escritos del filósofo nos muestra su huella ubicua en la pancarta que blande para defender el lugar de la inmanencia en un pensamiento que se asume libre y liberador. En cada línea está presente como su demonio personal, ya sea al definir en qué consiste el quehacer específico de la filosofía o al defender el vínculo que existe entre filosofía, arte y política para una perspectiva vitalista. Por último, abocándose al pensamiento de Negri, se advierte que no sería posible pensar su proyecto ontológico político liberador de la multitud y del amor más allá del individuo sin el tinglado conceptual que ofrece Spinoza, al que el filósofo constantemente vuelve. En una línea bastante parecida a la de Deleuze, pero tal vez más radical, Negri deriva de los planteamientos del autor del Tratado teológico-político, para reelaborar-los en un análisis y en una crítica del presente que persigue la gestación de un nuevo porvenir para la vida en común. Al plantearse como filosofías de la inmanencia, en cada uno de los autores abordados es posible percibir una repetición de la propuesta del llamado Cristo de los filósofos, un ejercicio de penetración y distanciamiento, al mismo tiempo, que junto con dar nuevos aires a la propia filosofía de Spinoza, erige en cada cual un nuevo estilo que busca romper con el altar de las causas trascendentes para afirmar el mundo, para volver a creer en este mundo. Y si este libro puede ser considerado, por su parte, como un rizoma, conteniendo tantas entradas como lecturas, tantas conexiones como empeño en su escritura, no puede sino ser a su vez un acontecimiento o variación, otra necesaria ficción de la libertad desde una perspectiva vitalista. Patricio Landaeta M Valparaíso, enero de 2017

Cuerpo y amor frente a la modernidad capitalista: a propósito de Spinoza, Bergson, Deleuze y Negri

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