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Libros UNAM

Criminología verde en México

Criminología verde en México

 

ISBN: 9786073004404

Autor(es): Arroyo Quiroz, Inés (editora) / Wyatt, Tanya (editora)

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

Special Price MXN$235

Precio Habitual: MXN$335

ISBN/ISSN 9786073004404
Entidad Académica Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2018-
Tema Criminalística
Número de páginas 240
Tamaño 23 x 17 x 1.5
Terminado o acabado rústico
Idioma Español

Detalles

Esta obra es una primera exploración sobre el crimen verde en México que ofrece una crítica única de los problemas ambientales actuales. Escrito por académicos y profesionales de diversas disciplinas, el volumen expone la corrupción, el poder y la falta de respeto por el ambiente mediante estudios de caso detallados y sugestivos. Los capítulos están agrupados en cuatro categorías: degradación ambiental, justicia social y ambiental, comercio de vida silvestre e incumplimiento de las obligaciones ambientales, expuestos bajo la luz de una rigurosa investigación original. Este libro llena un vacío sustancial en el conocimiento sobre preocupaciones que son importantes no solo para los mexicanos, sino para cualquier persona interesada en los problemas ambientales del mundo de hoy.

Arroyo Quiroz, Inés (editora)

Es doctora en Gestión de la Biodiversidad por la Universidad de Kent (Reino Unido) e investigadora en el Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Su trabajo versa sobre criminología verde en el contexto del uso y la conservación de la vida silvestre, y actualmente está liderando un proyecto financiado por la Unión Europea para analizar la dinámica del comercio de vida silvestre entre México y esa región. Es autora de publicaciones sobre la actuación de México en el comercio internacional de vida silvestre.

Wyatt, Tanya (editora)

Es profesora asociada de Criminología en la Universidad de Northumbria (Reino Unido). Ha realizado trabajos de investigación sobre crímenes ecológicos con enfoque en la intersección con la seguridad, la corrupción y el crimen organizado. Entre sus publicaciones se encuentra Wildlife Trafficking: A Deconstruction of the Crime, the Victims, and the Offenders (2013), Palgrave Macmillan.

La degradación y destrucción ambiental es un problema en todo el mundo. Sin embargo, como sucede en las discusiones y foros de investigación sobre otros desafíos globales y sociales, hay una tendencia a escuchar solo algunas voces. Una conciencia pública más amplia sobre la degradación ambiental parece estar presente solo en algunos espacios. Este es el caso de los crímenes y daños ambientales o ecológicos que ocurren en México. El Gobierno de México reconoce que la falta de agua potable y la deforestación son motivo de preocupación, llegando incluso a etiquetarlos como temas de seguridad nacional (CIA 2017). La falta de agua potable se debe a la escasez y a la contaminación de recursos de agua dulce, particularmente en el norte del país (CIA 2017). En el centro y sur del país, el agua es inaccesible y de mala calidad. Por lo tanto, a pesar de que alrededor del 96 % de la población tiene una fuente de agua potable, esta no necesariamente es segura, y únicamente alrededor del 85 % de la población tiene instalaciones sanitarias (CIA 2017). La contaminación del agua proviene de aguas residuales sin tratar y de desechos industriales, lo que afecta particularmente a los ríos de las áreas urbanas. A lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos, las áreas urbanas sufren de contaminación tanto del agua como del aire, al igual que la Ciudad de México. Como se analizará en el capítulo dos, la escasez de agua se deriva del agotamiento de las aguas subterráneas, lo que tiene otras consecuencias negativas que contribuyen, por ejemplo, a la pérdida del sedimento y hundimientos (CIA 2017). Hay casi 125 millones de personas en México, lo cual lo convierte en el 15.0 país más poblado del mundo (CIA 2017). Como en muchos otros países, las personas están migrando de las áreas rurales a los centros urbanos, lo que agrega presión adicional en términos de espacio, necesidad de recursos y contaminación en estas áreas. En parte, los mexicanos están abandonando las áreas rurales debido al deterioro de las tierras agrícolas. Las áreas rurales también se enfrentan a la desertificación y la deforestación, esta última relacionada con una erosión generalizada (CIA 2017). México no solo tiene que lidiar con las implicaciones de que sus propios ciudadanos migren internamente, sino que también tiene que lidiar con miles de guatemaltecos de bajos recursos y otros centroamericanos que cruzan la frontera sur de México para buscar trabajo en México o continuar hacia Estados Unidos (CIA 2017). El daño ambiental adicional proviene de la escasez de infraestructura para desechar residuos peligrosos (CIA 2017). En un país con una gran población, las fuentes oficiales reconocen la degradación y las preocupaciones ambientales. Es relevante e importante detallar que el 46 % de los mexicanos vive por debajo del umbral de pobreza (CIA 2017). Mientras que el desempleo es bastante bajo, justo por encima del 4 %, lo preocupante es que el subempleo es posiblemente de alrededor del 25 % de la población (CIA 2017). Además del alto nivel de subempleo, los salarios reales son bajos, existe una importante desigualdad de ingresos y la gran población indígena en los estados del sur tiene una movilidad social y económica limitada (CIA 2017). México fue duramente golpeado por la crisis económica en 2008, aunque hubo cierto crecimiento en 2010. Las principales industrias en México son las de alimentos y bebidas, tabaco, productos químicos, hierro y acero, petróleo, minería, textiles, vestimenta, vehículos de motor, bienes de consumo duraderos y turismo (CIA 2017), industrias que pueden degradar y dañar el ambiente. México parece depender mayormente de los combustibles fósiles, con solo el 4.7 % de la electricidad proveniente de fuentes renovables (CIA 2017). Desafortunadamente, los crímenes y daños ambientales en gran medida se pasan por alto, aunque sean graves, como demostrarán los capítulos presentados en esta obra. Esto se debe en parte al hecho de que México es a nivel mundial uno de los principales países productores y de tránsito de drogas (CIA 2017). Una gama de drogas ilícitas se cultiva, se fabrica y se envía a través de México. Este papel incluye ser el principal país exportador de marihuana y metanfetamina al mercado estadounidense, productor y distribuidor de éxtasis, un punto de escala para el 95 % de la cocaína que se dirige a Estados Unidos desde América del Sur y probablemente el tercer país productor de opio del mundo (CIA 2017). Posiblemente, más no sorprendentemente, el Gobierno mexicano tiene el programa de erradicación de cultivos ilícitos más grande del mundo (CIA 2017), lo que también tiene consecuencias ambientales negativas (Del Olmo 1998). Con decenas de miles de homicidios relacionados con el tráfico ilícito de drogas, México se ha centrado en combatir el uso de estas, así como la corrupción y violencia asociadas. Los asesinatos y la violencia están vinculados al hecho de que el narcotráfico está orquestado por cárteles poderosos, que desafían el Estado de derecho y alimentan también otros crímenes, como el lavado de dinero. El narcotráfico y la violencia, por tanto, eclipsan muchos otros problemas en México, como los delitos ecológicos, pero también la pobreza y la desigualdad. Antecedentes Con base en este complejo contexto social y ambiental, en 2014, nosotras, las editoras, solicitamos a la Academia Británica una beca Newton (Newton Advanced Fellowship). Los fondos de Newton están destinados por parte del Gobierno británico a programas para aumentar la capacidad de investigación y liderazgo, y solo están disponibles para nacionales de determinados países. Fuimos afortunadas y México fue seleccionado como uno de esos países, y en 2015 nos otorgaron este financiamiento. Nuestra propuesta ganadora fue investigar el comercio legal e ilegal de vida silvestre entre México y la Unión Europea (UE). Propusimos esta línea por intereses de investigación compartidos sobre el comercio de vida silvestre, pero también por nuestro conocimiento de que tanto la investigación existente como la preocupación relacionada con el comercio y tráfico de vida silvestre han ignorado en gran medida a México y a la UE (Arroyo-Quiroz y Wyatt, en prensa). Sin embargo, México es un país megadiverso y el hecho de presentar altos niveles de endemismo ha ocasionado una demanda por la vida silvestre endémica más rara. Aun así, el discurso global sobre el comercio y tráfico de vida silvestre se ha centrado principalmente en la demanda de megafauna carismática que va de África a Asia (por ejemplo, marfil de elefante y cuerno de rinoceronte). Además, los expertos han indicado que la UE, junto con Estados Unidos, es uno de los principales mercados consumidores tanto de vida silvestre legal como ilegal, pero, de nuevo, el discurso global es limitado y está centrado principalmente en China o el sudeste asiático (McMurray 2008). También sabemos por nuestras experiencias que, en México, en particular, las investigaciones sobre comercio y tráfico de vida silvestre han sido limitadas (Arroyo-Quiroz y Wyatt, en prensa), y que cuando este tipo de trabajo se ha llevado a cabo, son biólogos y conservacionistas quienes han realizado investigaciones sobre las dimensiones ecológicas relacionadas con algunas especies clave, y no científicos sociales que intentan entender por qué sucede estoy qué soluciones se pueden implementar. Por lo tanto, al tiempo que aumentamos el conocimiento sobre el comercio y el tráfico de especies silvestres explorando aspectos únicos del comercio en México y la UE, también buscamos proporcionar una investigación original sobre situaciones relacionadas con la criminología verde en el marco del comercio legal e ilegal de la vida silvestre. Nuestra metodología consistió en la recopilación de información sobre el comercio legal e ilegal en las bases de datos de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés), administrada por el Centro Mundial de Monitoreo de la Conservación (wcmc, por sus siglas en inglés), de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y de UE-TWIX (Trade in Wildlife Information exchange). También realizamos entrevistas semiestructuradas con autoridades y expertos tanto mexicanos como de la UE. Esto último, de hecho, fue lo que nos condujo al desarrollo de este libro. En nuestras conversaciones con autoridades y partes interesadas en diferentes áreas de México (y nuestro conocimiento personal), fue aparente que la criminología verde era todavía desconocida en México. Sin embargo, claramente existía el deseo de aprender sobre crímenes y daños ambientales: qué son, qué hacer con ellos, cómo manejar la tensión entre el daño y la delincuencia, cómo otros países experimentan el crimen verde y el daño, sus estrategias para prevenirlos, etcétera. Esto nos llevó a organizar un curso corto sobre Criminología Verde para nuestros entrevistados y también se abrió la invitación a otros sectores. La culminación fue un curso intensivo de cinco días, con un total de veinticinco horas, en el cual expusimos qué es la criminología verde, su origen y cuáles son sus fundamentos ecofilosóficos. También hablamos sobre leyes ambientales, estrategias de aplicación de la ley y prevención. Asimismo, desarrollamos durante el curso una serie de sesiones interactivas sobre el estado del crimen verde y el daño ambiental en México. Como trabajo final del curso, catorce de los participantes escribieron los capítulos que componen esta obra. Los coautores son una combinación de estudiantes de pregrado y postgrado, personal del tercer sector y profesionales del sector público y agencias gubernamentales. Para desarrollar los manuscritos, los participantes utilizaron la información aprendida durante el curso, así como información sobre sus experiencias personales en el tema de crímenes y daños ecológicos en México. En una de las sesiones se debatió sobre cuál creían que era el principal daño al ambiente en México. Si bien los participantes del curso reconocieron los problemas mencionados con anterioridad (contaminación y deforestación), también expresaron su preocupación sobre otros daños ambientales igual de serios. El daño ambiental más mencionado fue el del cambio de uso de suelo, asociado a una incompatibilidad entre lo que los políticos planean y lo que la sociedad desea. De manera similar, un participante mencionó la degradación del patrimonio natural como otro de los principales problemas ambientales que aquejan a México. En relación con la degradación ambiental por cambios en el uso de suelo, está la creencia de que, en México, en general, hay una falta de motivación e información sobre cómo usar los recursos de manera sostenible tanto por las autoridades como por la sociedad en general. El participante que sugirió esto también siente que falta en México tanto responsabilidad como conciencia socioecológicas. Otro participante lo expresó de forma diferente, pero la idea central es la misma: el principal daño ambiental en México proviene de la autorización excesiva para el desarrollo industrial y turístico, que se sabe pone en riesgo al ambiente causando daños significativos. Se pensó que este daño para el ambiente no solo es el resultado de la corrupción, en donde los funcionarios mexicanos se benefician de la degradación del ambiente, sino que también tiene sus orígenes en las incoherencias de la legislación mexicana. Por ejemplo, algunos participantes indicaron que existen programas gubernamentales que se contradicen entre sí, es decir, que subsidian la producción pecuaria y al mismo tiempo pagan la creación de áreas naturales protegidas (ANP) para mantener los servicios ambientales que producen, o crean Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) mientras disminuyen los recursos para la inspección y vigilancia de especies protegidas y áreas de conservación. Como se mencionó, México es uno de los diez principales países mega-diversos y la pérdida de biodiversidad fue externada por varios participantes como otra preocupación importante en cuanto al daño ambiental en México. La pérdida de la biodiversidad en sí misma es motivo de preocupación, pero la mayor preocupación que mencionaron es la rapidez con que se produce dicha pérdida y sus implicaciones. Otros participantes consideraron que la principal preocupación ambiental para México es la industria minera. México tiene abundantes depósitos de petróleo, plata, cobre, oro, plomo, zinc y gas natural (CIA 2017). El proceso de extracción de estos recursos es increíblemente perjudicial para el ambiente, por ejemplo, al provocar contaminación. Otro participante pensó que los organismos genéticamente modificados (0GM) representan una amenaza importante para el ambiente. México es hogar endémico del maíz, alimento básico de la dieta en todo el país. Sin embargo, México enfrenta una pérdida de diversidad del maíz debido a la presión de los OGM provenientes de Estados Unidos, en donde el maíz se modifica genéticamente de forma rutinaria debido a que la agricultura industrializada adopta prácticas con monocultivos. Por último, un participante pensó que la principal amenaza es que la Tierra es vista como propiedad. Esto es interesante a la luz de otros países de América Latina, como Bolivia y Ecuador, que se han apartado de los sistemas legales antropocéntricos, donde la Tierra es propiedad de los humanos, y han comenzado a reconocer los derechos de la Madre Tierra, Pachamama, en sus constituciones nacionales (Humphreys 2016). La cosmovisión andina, que podría ser compartida por algunos de los muchos pueblos indígenas de México, es la base de las relaciones de estos países con la naturaleza, que son claramente muy diferentes de los típicos marcos jurídicos y sociedades occidentales (Humphreys 2016).

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