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Libros UNAM

Crecimiento económico: innovación y empleo

Crecimiento económico: innovación y empleo

 

ISBN: 9786070294648

Autor(es): Vergara Reyes, Delia Margarita (coordinadora)

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Instituto de Investigaciones Económicas

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

Special Price MXN$196

Precio Habitual: MXN$280

ISBN/ISSN 9786070294648
Entidad Académica Instituto de Investigaciones Económicas
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2017-
Tema Economía
Número de páginas 241
Tamaño 21 x 14 x 1.5
Terminado o acabado Rústico
Idioma Español

Detalles

En la actualidad se presenta una situación contradictoria, pues en años recientes se observa una desaceleración de la productividad en una etapa donde hay un rápido cambio tecnológico, así como una intensificación en la participación de las empresas y países en las cadenas mundiales de valor, y una mayor calificación de la fuerza de trabajo. Entre otros aspectos importantes que influyen en esta situación, están la desigualdad en la distribución del ingreso y el fortalecimiento del capital financiero en relación con el productivo. Las estrategias neoliberales de expansión del crédito y la exportación no han sido la mejor elección. Esta obra ofrece un análisis del
crecimiento económico y el empleo en el nuevo capitalismo financiero, y de la importancia de las innovaciones tecnológicas; además, estudia la relación de la productividad y crecimiento económico con la generación de empleo, la importancia de las Mipymes en la productividad y los efectos de la crisis económica en el empleo de los jóvenes mexicanos.

Vergara Reyes, Delia Margarita (coordinadora)

Delia Margarita Vergara Reyes es licenciada en economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestra en estudios en economía y gestión del cambio tecnológico por la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco, doctora en investigación económica por la Universidad Complutense Madrid e investigadora titular de tiempo completo en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM. Desde una perspectiva econométrica, estudia los efectos de la política tecnológica en el comportamiento innovador de las empresas y el empleo.

INTRODUCCIÓN La economía mundial transita por un periodo de gran incertidumbre debido a su lento dinamismo; de acuerdo a los reportes del Banco Mundial [2017], se enfrenta un estancamiento del comercio en todo el orbe, así como una débil inversión e incertidumbre política. Durante 2015, el crecimiento mundial fue de 2.7% y en 2016 se redujo a 2.3% [WB, 2017:4]. Esta situación es trascendental, ya que el crecimiento económico afecta el nivel de vida de las personas; asimismo, depende de la eficiencia productiva de las empresas que conforman la estructura productiva de un país en términos de sus capacidades y habilidades para aumentar su producción con una eficiente combinación de factores y la introducción de innovaciones tecnológicas en los procesos productivos. Es decir, la empresa es el centro de la tecnología y la innovación, sin embargo, es importante que exista una favorable vinculación entre distintas instituciones, tanto científicas como de educación, institutos técnicos; así como la participación del Estado en la coordinación y ejecución de políticas de largo plazo para que el crecimiento sea sostenido "Aunque las leyes y las instituciones públicas no producen valores inmediatos crean, por el contrario, energía productiva" [List, 1997:227], asimismo, por la incertidumbre de los resultados de la innovación éstos pueden no ser favorables, "Cada ley, cada institución pública actúa robusteciendo o debilitando la producción, el consumo o las energías productivas" [List, 1997: 362]. El tema del crecimiento económico es nodal, tanto para países desarrollados como subdesarrollados, de acuerdo con Rodrik [2013] es una condición previa para mejorar los estándares de nivel y esperanza de vida para el ciudadano "promedio" del mundo en desarrollo. Desde los años cincuenta, especialmente, Lewis [1958] distinguió las causas para lograr el crecimiento económico, por una parte, es importante economizar, reduciendo los costos de los productos o aumentando el rendimiento de los insumos, así como incrementar el conocimiento y su aplicación, en este sentido "La formación de capital es una de las condiciones del desarrollo económico, y la existencia de una ley que garantice la propiedad es una de las condiciones de la formación de capital" [Lewis, 1958:64]. Por otro lado, Schumpeter identificaba a las innovaciones tecnológicas como las impulsoras del crecimiento, principalmente por medio de la modificación de procesos y productos que revolucionan la estructura productiva de la actividad económica [Schumpeter, 1971], las cuales tienen como base para su generación al conocimiento y su acumulación a lo largo del tiempo; se trata, de un proceso constante de avance por medio de actividades científicas y tecnológicas así como del aprendizaje obtenido de la experiencia laboral en los procesos productivos [Nelson R. y Winter, S. 1982; Lundvall, 1988; Lundvall et al, 2002]. En la actualidad se presenta una situación contradictoria, pues en años recientes se ha venido observando desaceleración de la productividad, en una etapa donde existe un rápido cambio tecnológico, así como, intensificación en la participación de las empresas y países en las cadenas mundiales de valor, y con una mayor calificación de la fuerza de trabajo. Entre otros aspectos importantes que influyen en esta situación, están la desigualdad en la distribución del ingreso, y el fortalecimiento del capital financiero con relación al productivo. Las estrategias neoliberales de expansión del crédito y exportadoras no han sido la mejor elección en palabras de Ibarra el creditismo acaba favoreciendo a las actividades especulativas, aun en el financiamiento de la inversión. En la medida en que el crecimiento inversor quita liquidez a las empresas y acrecienta los coeficientes de deuda a capital, la lógica utilitarista en el auge lleva a asumir más y más riesgos por parte de agentes productivos y bancos. Surgen, así, burbujas especulativas de activos que las recetas de la ortodoxia económica no regulan -dada la supuesta capacidad autocorrectora de los mercados-, centrando las acciones antiinflacionarias en los precios al consumo [2014:9]. Y en lo concerniente a la estrategia exportadora llega a la conclusión de que se propician prácticas internacionales desleales, como la subvaluación del tipo de cambio que perjudican a los competidores de los países neomercantilistas, esto es, acentúan en ellos la insuficiencia de la demanda. Por otra parte, exacerba más de la cuenta la concurrencia entre los países que, junto a la alta movilidad de las empresas transnacionales para trasladar sus cadenas productivas, fácilmente desorganizan y hasta desindustrializan a muchas economías. Y al propio tiempo, esas prácticas competitivas, poco a poco llevan a deteriorar los estándares de empleo, salarios, derechos laborales, econología y reparto del ingreso, en desmedro de equilibrios políticos esenciales [Ibarra, 2014:13]. Como se puede observar en los datos del Banco Mundial (véase cuadro 1 al final) en los años noventa algunos países presentaban signos negativos en el crecimiento de su actividad productiva, tal es el caso de países de América Latina como Argentina y Brasil que en 1990 tuvieron un PIB de -2.4 y -3.1%, respectivamente, y en 2015 el primero registra cierta mejoría mientras que el segundo, continúa en descenso. Los países europeos: Alemania en 1990 registró un crecimiento del 5.3% con respecto a 1989; en el año 2000 se veía disminuido a tres, en 2009 fue de -5.6% y todavía se encuentra en proceso de recuperación en 2015 con 1.7%. La crisis financiera en 2009 afectó a la mayor parte de los países, de los seleccionados en el cuadro 1, sólo China conservó el impulso de su crecimiento, 9.4 y Colombia 1.7%; mientras que el resto, tuvo tasas negativas. Ahora bien, si se observa el año 2015 se aprecia la desaceleración de la economía de China. Los países latinoamericanos como Chile, Colombia y Costa Rica han mostrado tasas de crecimiento superiores a las de México, y tanto Colombia como Costa Rica muestran un crecimiento sostenido. De acuerdo con Katz [2012] un gran número de empresas, ramas de actividad y regiones de América Latina han fracasado en el proceso de adaptación a los cambios del nuevo modelo que ha seguido los lineamientos del Consenso de Washington, debido a que existe un fuerte rezago en los modelos de organización de la producción, respecto a los países con mayor desarrollo, como consecuencia de una falta de recursos humanos y el desarrollo de capacidades, tanto de organización, como tecnológicas e institucionales. En términos de producto interno bruto per cápita, se aprecia en el cuadro 2 (al final) que en el mundo se han presentado variaciones importantes a la baja, tanto en los países desarrollados, como en los emergentes y subdesarrollados, por ejemplo, Finlandia con -0.2% en 2015 lejano al que registraba en el año 2000 de 5.4%, Chile 1.2% en 2015 comparado con 2% en 1990, sin embargo, tuvo tres años con más de 4 por ciento. El caso de China es distinto, ya que muestra un crecimiento per cápita importante, aunque también con tendencia a la baja, destaca que en 1990 el PIB per cápita fue de 2.5% alcanzando en 2010 poco más de 10% y en 2015 6.4 por ciento. La economía mexicana ha mostrado un comportamiento irregular con tendencia a la baja, ya que en los noventa el porcentaje del PIB per cápita era de 3%, pero en 2009 fue de -6.2%, con una escasa recuperación en los tres años siguientes, y 1.1% en 2015. Tanto el crecimiento del PIB como el del PIB per cápita están determinados por la cantidad de producción que tienen las economías, ya sea, por la intensificación de la mano de obra o por la de capital. El aumento del nivel de productividad estará dado por la eficiencia con la que se utilizan los diferentes factores productivos. Si la economía es eficiente en términos de productividad, se esperan efectos de mejora o bienestar de la sociedad. Para aumentar la productividad y tener posibilidades de competir en los mercados tanto internos como internacionales es necesario que las empresas sean más productivas, ya sea, reduciendo costos o productos con mayor valor agregado, en donde tiene un papel relevante la innovación. Pero cualquiera de las dos formas afecta al empleo, intensificando la jornada laboral, disminuyendo los salarios, reduciendo o anulando las prestaciones sociales y de salud (precarización) lo que impacta negativamente en el nivel de vida de los trabajadores, y si es intensiva en capital, entonces afecta porque puede aumentar el desempleo en la estructura productiva. En este punto es importante la participación del Estado a través de la política pública (tecnológica, salarial) que incentive a las empresas y organizaciones (por ejemplo, educativas) a innovar y formar recursos humanos con mejores capacidades y habilidades, respectivamente. Asimismo, para que por medio de las leyes salariales y sociales, proteja las condiciones de vida y trabajo de los trabajadores. Por lo anterior, la tendencia decreciente de la productividad laboral, puede obedecer a la disminución de la inversión en capital con relación a las horas trabajadas, disminución de la actividad innovadora, desajuste de habilidades o ineficiencias [OECD, 2015]. El carácter fundamental de la inversión para que exista acumulación de capital y el crecimiento de la economía, hace que por su inestabilidad y volatilidad se afecten los niveles de producción y la renta. La productividad laboral de México durante 2013 es de PIB por hora trabajada fue de 18.98 dólares muy por debajo de la media de la OECD que fue de 47.99 dólares y de Luxemburgo con 93.62 dólares. Los países han respondido de diferentes maneras a la crisis, y los más afectados no han recuperado el nivel de empleo, por lo que las horas laboradas por persona han disminuido. De acuerdo a reporte de la OIT [ILO, 2017] se prevé que los niveles de desempleo aumenten de 5.7% en 2016 a 5.8% durante 2017, que representan a 3.4 millones más de personas desempleadas en el mundo, y el total de desempleados será mayor a 201 millones. Este organismo identifica como causa del elevamiento del desempleo el deterioro en las condiciones del mercado laboral de los países emergentes, el cual crecerá alrededor de 3.6 millones entre 2016 y 2017, y una recuperación del nivel de empleo en los países desarrollados. Para comprender el entorno mundial, cuyas perspectivas de crecimiento transitan por la desaceleración gradual de la actividad económica de China, que está cambiando de dirección, en particular hacia el consumo y los servicios, apartándose de la inversión en la manufactura, así como a los descensos de los precios de la energía y de otras materias primas y el endurecimiento de la política monetaria de Estados Unidos, en un país como México, es un mayor reto encontrar la forma de avanzar en el logro de un mayor nivel de crecimiento. Dentro de las principales tareas de la investigación está la de estudiar la complejidad de los problemas que lo afectan, en este propósito el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México contribuye apoyando en diversas actividades, entre ellas la realización de seminarios en los cuales se muestran los resultados en las investigaciones de especialistas nacionales e internacionales, como el caso de la Unidad de Economía del Trabajo y la Tecnología que durante 2015 organizó su X Seminario con el tema "Perspectivas de crecimiento y desarrollo económico: condiciones en la generación de empleo y la tecnología", de ahí surgieron los trabajos que se presentan aquí revisados y modificados para su publicación. En el primer capítulo, Felipe Zermeño, ofrece un análisis del crecimiento económico y empleo en el nuevo capitalismo financiero, donde destaca elementos clave de las crisis. En particular de la actual comparada con las ocurridas durante el siglo XX, en el mundo y en México. Estudia los efectos de la modificación del capital financiero en una economía globalizada con orientación neoliberal que genera un proceso de concentración, el cual, disminuye el nivel salarial para incrementar la ganancia del capital y el aumento de la ganancia financiera respecto a la del sector productivo. Enfatiza, en las consecuencias negativas, económicas y sociales derivadas de la política de austeridad impuesta por el modelo de globalización neoliberal con predominio del capital financiero que provoca un creciente desempleo, polarización en la distribución del ingreso que genera un ejército de reserva que se emplea en organizaciones empresariales delictivas. Realiza importantes propuestas para lograr el pleno desarrollo. El estudio presentado en el capítulo dos, por Delia Margarita Vergara, expone la importancia de las innovaciones tecnológicas en el proceso de crecimiento económico, y la relevancia en países como México de la participación del Estado a través de la política tecnológica para fomentar el cambio tecnológico como una estrategia de desarrollo económico. Analiza aspectos relevantes de la política de ciencia y tecnología, y su transformación en las primeras décadas del siglo XXI y, en particular, el Fondo de Innovación Tecnológica, que es uno de los instrumentos a través del cual el Estado ha logrado que las empresas inviertan, sin embargo, la inversión estatal y empresarial sigue concentrada en algunos sectores y regiones específicas con sus respectivos efectos. En el tercer capítulo a cargo de Gerardo Castillo, el autor hace un interesante estudio de la productividad el crecimiento económico y su relación con la generación de empleo, a través de distintas perspectivas para llegar a la identificación de los principales factores que afectan el desempeño de la productividad del trabajo en la economía, a través de una perspectiva sectorial y de largo plazo; así como, las asimetrías de la estructura productiva nacional y su comportamiento en el periodo 1998-2013, examina sus diversas dificultades y propone algunas posibilidades para mejorarlo. Analiza el comportamiento del empleo, los efectos de la acumulación de capital fijo sobre el desempeño de la productividad laboral y empleo y concluye con una serie de distintas propuestas. Uno de los sectores más dinámicos es el de la industria automotriz, el cual es el cuarto capítulo, donde Angelina Gutiérrez realiza un profundo análisis de las características de las empresas trasnacionales automotrices, el desarrollo y aplicación de tecnología en sus diferentes procesos para aumentar su nivel competitivo, las características tecnológicas avanzadas incorporadas en los automóviles, punto central en la competencia en el mercado mundial. Muestra la importancia de esta industria en México analizando los aspectos relevantes como son la generación de empleo y la creación de centros de ingeniería y diseño, que generan spillovers en la actividad económica nacional. La investigación de Gerardo González sobre la producción industrial descentralizada y la importancia de las Mipymes en la productividad, forman el quinto capítulo, en éste el autor analiza las diferentes maneras para aumentar la productividad en función de la estrategia económica predominante, diferenciando el modelo de sustitución de importaciones y el neoliberal, así como las implicaciones en la organización del trabajo impuestas por las empresas trasnacionales en las Mipymes y sus efectos en las posibilidades de sobrevivencia, en particular por inducir a la informalidad y sus implicaciones. En el sexto capítulo María de Jesús López, estudia los efectos de la crisis económica global en el empleo de los jóvenes en México. Los horizontes laborales de los jóvenes presentan grandes retos, debido a las nuevas formas de trabajo y de contratación traducidos en condiciones de precariedad e informalidad. En su análisis identifica la manera en que se ha transformado el modelo de pleno empleo hacia el flexible predominante en el neoliberalismo, así como sus principales efectos de desigualdad e incertidumbre. Esta publicación ha sido posible gracias al apoyo del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México por medio de su directora, Verónica Villarespe Reyes y el Departamento de Ediciones. Se agradece a los autores, que sometieron sus trabajos a un dictamen doble ciego, su esfuerzo en la elaboración y revisión de sus textos, así como a los dictaminadores, que con sus sugerencias y comentarios permitieron enriquecer nuestro trabajo. También, el apoyo técnico académico de Araceli Olivia Mejía Chávez. CUADRO 1. CRECIMIENTO DEL PIB EN PAÍSES SELECCIONADOS (PORCENTAJES) País 1990 2000 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 Alemania 5.3 3.0 -5.6 4.1 3.7 0.5 0.5 1.6 1.7 Argentina -2.4 -0.8 -6.0 10.4 6.1 -1.1 2.3 -2.6 2.4 Brasil -3.1 4.1 -0.1 7.5 3.9 1.9 3.0 0.1 -3.8 Canadá 0.2 5.2 -2.9 3.1 3.1 1.7 2.2 2.5 1.1 Chile 3.7 4.5 -1.0 5.8 5.8 5.5 4.0 1.9 2.3 China 3.9 8.5 9.4 10.6 9.5 7.9 7.8 7.3 6.9 Colombia 6.0 4.4 1.7 4.0 6.6 4.0 4.9 4.4 3.1 Costa Rica 3.9 3.7 -1.0 5.0 4.3 4.8 2.0 3.0 3.7 España 3.8 5.3 -3.6 0.0 -1.0 -2.6 -1.7 1.4 3.2 Estados Unidos 1.9 4.1 -2.8 2.5 1.6 2.2 1.7 2.4 2.6 Finlandia 0.7 5.6 -8.3 3.0 2.6 -1.4 -0.8 -0.7 0.2 Italia 2.0 3.7 -5.5 1.7 0.6 -2.8 -1.7 0.1 0.7 Japón 5.6 2.3 -5.5 4.7 -0.5 1.7 1.4 0.0 0.5 México 5.1 5.3 -4.7 5.1 4.0 4.0 1.4 2.2 2.5 Reino Unido 0.7 3.7 -4.3 1.9 1.5 1.3 1.9 3.1 2.2 Suecia 0.8 4.7 -5.2 6.0 2.7 -0.3 1.2 2.6 4.1 Suiza 3.7 3.9 -2.1 3.0 1.8 1.0 1.8 2.0 0.8 CUADRO 2. EVOLUCIÓN PIB PER CÁPITA (PORCENTAJES) País 1990 2000 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 Alemania 4.4 2.8 -5.4 4.2 3.6 12 -1.6 3.0 1.2 Argentina -3.8 -1.9 -7.0 9.2 5.0 -2.1 1.2 -3.6 1.3 Brasil -4.8 2.6 -1.1 6.5 2.9 1.0 2.1 -0.8 -4.7 Canadá -1.3 4.3 -4.1 1.9 2.1 0.5 1.0 1.4 0.2 Chile 2.0 3.2 -2.1 4.6 4.7 4.3 2.9 0.8 1.2 China 2.4 7.6 8.9 10.1 9.0 7.3 7.2 6.8 6.4 Colombia 4.0 2.9 0.5 2.8 5.5 3.0 3.9 3.4 2.1 Costa Rica 1.3 1.7 -2.3 3.6 3.1 3.6 0.9 1.9 2.7 España 3.6 4.4 -4.4 -0.4 -1.4 -2.7 -1.3 1.7 3.4 Estados Unidos 0.8 2.9 -3.6 1.7 0.8 1.4 0.9 1.6 1.8 Finlandia 0.2 5.4 -8.7 2.5 2.1 -1.9 -1.2 -1.1 -0.2 Italia 1.9 3.7 -5.9 1.4 0.4 -3.1 -2.9 -0.8 0.7 Japón 5.2 2.6 -5.4 4.2 0.1 1.7 2.2 0.5 1.4 México 3.0 3.7 -6.2 3.5 2.5 2.6 0.0 0.9 1.1 Reino Unido 0.4 3.4 -5.0 1.1 0.7 0.6 1.2 2.3 1.4 Suecia 0.0 4.6 -6.0 5.1 1.9 -1.0 0.4 1.6 3.0 Suiza 2.6 3.4 -3.3 1.9 0.7 0.0 0.6 0.8 -0.4 Delia Margarita Vergara Reyes

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