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Libros UNAM

Conectando los saberes de bibliotecas, archivos y museos (BAM) en torno a la preservación de

Conectando los saberes de bibliotecas, archivos y museos (BAM) en torno a la preservación de documentos analógicos y de origen digital

 

ISBN: 9786073015431

Autor(es): Perla Olivia Rodríguez Reséndiz / María Teresa Fernández Bajón (coordinadoras)

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

Special Price MXN$350

Precio Habitual: MXN$500

ISBN/ISSN 9786073015431
Entidad Académica Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2019-
Tema Bibliotecología y cultura del libro
Número de páginas 320
Tamaño 21 x 16 x 2
Extensión de fichero
Terminado o acabado rústico
Idioma español

Detalles

La presente obra reúne las experiencias del trabajo que desempeñan instituciones con el propósito de preservar, registrar y dar acceso a la memoria de la humanidad, lo cual es un objetivo común de las bibliotecas, archivos y museos del mundo. Uno de los mayores desafíos identificados por los autores ha sido la incorporación de tecnologías útiles a su quehacer y su progresivo reemplazo. La obra está divida en tres secciones: la primera está dedicada a las iniciativas de colaboración, la segunda sección se ha nombrado "Experiencias de preservación" y se han incorporado propuestas que establecen los modelos de preservación de acuerdo con el tipo de colecciones. Por último, la tercera sección trata los problemas comunes, y se incluye una mirada crítica a las soluciones adoptadas ante el problema de la gestión documental.

Perla Olivia Rodríguez Reséndiz

Es doctora en ciencias de la documentación por la Universidad Complutense de Madrid e investigadora del IIBI de la UNAM. Ha diseñado y producido series radiofónicas, televisivas y multimedia con fines educativos y culturales. En Radio Educación de México fue subdirectora de producción. Propuso y coordinó el Seminario Internacional de Archivos Sonoros y Audiovisuales. Diseñó y coordinó los esfuerzos que contribuyeron a la creación de la Fonoteca Nacional.

María Teresa Fernández Bajón (coordinadoras)

Es directora del Departamento de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad Complutense de Madrid. Se inició como documentalista en la administración pública, más tarde se incorpora como profesora en la Universidad Complutense de Madrid. Es profesora visitante de diversas universidades españolas y extranjeras. Cuenta con un importante volumen de publicaciones: libros, revistas científicas, ponencias en congresos y jornadas nacionales e internacionales.

Breve introducción a la preservación digital de los bam De la digitalización a la preservación digital La búsqueda de soluciones colaborativas para procurar la permanencia de contenidos digitales debe ser el sino de la era de la información digital. Esta afirmación contrasta con el hecho de que durante siglos la preservación de la herencia documental ha sido una tarea que las instituciones de la memoria han llevado a cabo en solitario. Las bibliotecas, los archivos y los museos han aplicado normas, métodos y técnicas documentales de acuerdo con las características de los soportes físicos que resguardan. Durante mucho tiempo, se privilegió la colaboración a través del intercambio de ideas y métodos de trabajo en foros académicos y profesionales. Sin embargo, el trabajo in situ en el archivo, la biblioteca o el museo siempre lo resolvió cada institución con los medios a su alcance. Desde finales del siglo pasado, el advenimiento de las tecnologías digitales modificó la forma en que la información es preservada. La transferencia de contenidos registrados en soportes físicos o analógicos a plataformas digitales, comúnmente denominada digitalización, significó el primer eslabón de una serie de cambios en la forma de preservar la herencia documental. La digitalización es un proceso técnico cuyo propósito es transferir a soportes digitales la información que ha sido publicada en libros, grabada en soportes sonoros y audiovisuales y registrada en fotografías. Dos motivaciones han incentivado la digitalización de los grupos documentales: la conservación y el acceso a través de soportes y plataformas digitales. La digitalización no es un proceso arbitrario, aunque cuando comenzó a hablarse de ella, la idea de probar los alcances de la tecnología propició que los bibliotecarios, archivistas y profesionales de los museos hicieran copias en soportes digitales basados en motivaciones y saberes individuales. Estos esfuerzos en muchos casos fueron inútiles. La digitalización es un proceso basado en recomendaciones, lineamientos y técnicas que han sido estandarizados para procurar la transferencia de la información (escrita, sonora, visual y audiovisual) a plataformas digitales, de modo que se recupere de forma más fidedigna y completa la información de cada documento. Organizaciones como la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (ifla), la Asociación Internacional de Archivos Sonoros y Audiovisuales (iasa), la Federación Internacional de Archivos de Televisión (fiat) y la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (fiaf) han tenido un rol fundamental en las tareas de digitalización al establecer y difundir los lineamientos y las directrices bajo los cuales se debe llevar a cabo este proceso con base en el tipo documental de que se trate. Entre otros, por ejemplo, se han publicado las “Directrices para proyectos de digitalización de colecciones y fondos de dominio público en particular para aquellos custodiados en bibliotecas y archivos” (ifla 2002) y el “IASA-TC 03 La salvaguarda del patrimonio sonoro: Ética, principios y estrategia de preservación” (iasa 2005). Desde el siglo pasado, la digitalización fue una tarea nueva que se sumó a los procesos documentales desarrollados en bibliotecas, archivos y museos. La acumulación de objetos digitales provenientes de la digitalización propició la formulación de la pregunta ¿cómo conservar los ítems, objetos y documentos digitales? Los espacios que tradicionalmente se han utilizado para conservar colecciones analógicas fueron insuficientes para responder este cuestionamiento. Para conservar los ítems digitales, fue necesario considerar no sólo un espacio para el almacenamiento digital, sino una serie de innovadores procesos, técnicas y tecnologías documentales. De ahí que se comenzara a hablar de la preservación digital como el medio para que permanezcan las colecciones. La digitalización es un proceso técnico y la preservación es un método para garantizar la permanencia de los objetos digitales (digitalizados o de origen digital). No obstante, de forma recurrente se confunden y usan indistintamente los términos. Probablemente porque la digitalización comenzó a ser, desde hace más de tres décadas, un nuevo proceso técnico que atrajo la atención e interés de bibliotecarios, archivistas, museólogos y profesionales de la información. Lo cierto es que, ante la acumulación de objetos digitales que se obtuvieron con la digitalización, su gestión fue necesaria. Por ello, la preservación digital adquirió relevancia como el medio a partir del cual se puede administrar, conservar, catalogar y dar acceso a ítems digitales. Contrario a lo esperado, en la era de la información digital, caracterizada por la abundancia de información, los documentos digitales son frágiles y su riesgo de pérdida es alto, incluso mayor que el de los materiales analógicos. Por ello, la preservación digital representa uno de los más grandes desafíos que tienen ante sí las instituciones de la memoria. Es necesario que se conserven y se garantice el acceso, ahora y en el futuro, tanto de los contenidos que durante las últimas décadas se han digitalizado, como de los materiales cuyo origen es digital. Los esfuerzos encaminados a atender esta compleja situación han sido aislados. No obstante, es cada vez más evidente la necesidad de crear estrategias de colaboración, investigaciones colegiadas y plataformas digitales que sean comunes para colecciones de libros, revistas, materiales sonoros, audiovisuales y fotográficos. No podemos seguir manteniendo silos digitales. Se necesita que las instituciones de la memoria se comuniquen y diseñen estrategias a través de las cuales se garantice la permanencia de los contenidos a largo plazo...

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