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Libros UNAM

¿Cómo ves? La cacería del genoma humano

¿Cómo ves? La cacería del genoma humano

 

ISBN: 9786070259845

Autor(es): Horacio García Fernández

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Dirección General de Publicaciones / Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$98
ISBN/ISSN 9786070259845
Entidad Académica Dirección General de Publicaciones
Edición o Número de Reimpresión 2a edición, año de edición -2014-
Tema Biología
Colaborador Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial
Número de páginas 151
Tamaño 16 x 11.5 x1
Terminado o acabado Rústico
Idioma Español
Contenido Índice
Presentación a la 2a. edición
María Emilia Beyer
Aviso al lector
Prefacio
Las asombrosas proteínas
El músculo es una máquina biológica
Enzimas para el metabolismo
Proteínas en todo el organismo
Sangre y hemoglobina
El interferón contra los virus
El ATP como energético, el electrón como intermediario
De los aminoácidos a las proteínas
Estructura de las proteínas
Estructura de un aminoácido
Los aminoácidos forman proteínas
Linus Pauling, tras la pista de las proteínas
Las moléculas de la vida
Miescher y la nucleína
Hofmann y los pigmentos
Flemming: cromosomas y mitosis
Sutton y el baile de los cromosomas
Morgan, su esposa Lilian y una mosquita de ojos blancos
Müller y la radiación como causa de mutación
La identificación del ADN y el ARN
Griffith se hace preguntas
Avery las responde
La estructura: la escalera de la vida
Wilkins y Franklin: desencuentro
Venturas y aventuras de Jim "el honrado"
Watson Crick y Watson se conocen
El asalto final: la estructura del ADN
Los frutos posteriores
El mecanismo de apertura y cierre del ADN
El código genético
El Proyecto Genoma
El escenario Identificar la secuencia total de nucleótidos
El origen del proyecto La competencia de la iniciativa privada La intervención de la UNESCO
La obtención de resultados La necesidad de la ética
Lecturas recomendadas

Detalles

Todo cuanto hoy sabemos de la información genética que nos rige, y de la manera en que lo hace, es resultado de los hallazgos y descubrimientos de un gran número de investigadores que han comprometido su vida a tal empeño. Seres humanos a fin de cuentas, estos personajes muestran parte de sus razones y motivos, nos revelan alguna esquina de su espíritu, pero también nos regalan la certeza de sabernos un todo indisoluble con la vida, certeza de que parte y se justifica cualquier alegato en favor de la igualdad. Ninguna minoría de seres humanos debe ser dueña de la gran mayoría de, también, seres humanos.

Horacio García Fernández

Es químico metalúrgico de la Facultad de Química de la UNAM. Ha sido profesor de química de muchos hoy destacados científicos mexicanos y ha escrito multiples artículos y libros de divulgación. En 1996 obtuvo el Permio Nacional de la Divulgación de la Ciencia Alejandra Jaida

Presentación En este libro el lector encontrará que el título es exacto: el maestro Horacio García Fernández nos introduce al dinámico mundo de las ciencias genómicas con hilos narrativos que atraviesan países, épocas y conceptos científicos que se unen a lo largo del tiempo para buscar ese tesoro evolutivo escondido entre las cadenas del ácido desoxirribonucleico, el famoso ADN. Pocas áreas de la ciencia ameritan llamar la atención del público en general como la genética. Y la razón es tan simple como llana: somos ADN. En las palabras del autor "nuestra persona, nuestras capacidades innatas, lo que somos y el potencial de lo que podríamos llegar a ser, dependen de minúsculas porciones de materia" Y esta materia tiene, sorprendentemente, muy pocos elementos formativos; pero de las pequeñas e infinitas variaciones que se dan en la cadena de la vida resultan las diferencias biológicas que nos hacen ser únicos y distintos. El estudio de la genética es un campo fascinante, y Horacio García Fernández genera, con este libro, un relato atractivo en donde nos explica con detalle el recorrido que han hecho personas, instituciones y países con el objetivo común de comprender qué somos, quiénes somos y qué es la vida. Todo esto se encuentra en el libro sin mermar la información científica, pero siempre con una narrativa sencilla que nos invita a asomarnos en las investigaciones que dieron origen a los conceptos básicos de la genética. Pero de los momentos iniciales al presente los avances son gigantescos: el estudio de la genómica está revolucionando el mundo. De la posibilidad de decodificar el genoma humano se desprendieron sorpresas insospechadas, como que el ser humano no cuenta con una cantidad de genes muy superior con respecto a otros organismos que consideramos "más sencillos", como la mosca de la fruta. Gracias al Proyecto Genoma Humano estamos identificando a los genes responsables de la aparición de características físicas, aptitudes y hasta enfermedades. Encontramos también que las especies biológicas, que históricamente se han etiquetado mediante una clasificación taxonómica basada en agudas observaciones, requiere de una urgente lectura a la luz de las posibilidades que nos brindan las ciencias genómicas. Esta rama de la ciencia, como pocas, está en constante auge y cada día se continúa su construcción. Para comprender esta aventura del conocimiento, el autor nos lleva de la mano por los laboratorios en donde se escudriñan los secretos de la vida, se comprenden las relaciones entre los organismos vivos y se vislumbra su evolución. Pero Horacio García Fernández, además, incluye en la narración al personaje, al ser humano. Considero un gran acierto que el autor nos brinde un esbozo de las personas que están detrás de la ciencia y su construcción. En esta obra, el lector encontrará conceptos básicos aunados a descripciones del carácter de los investigadores, sus sueños y sus dudas, sus éxitos y fracasos. En suma, este libro nos presenta a la cacería del genoma como lo que es: una empresa inacabada, fascinante y profundamente humana. María Emília Beye Aviso al lector Desde el principio queremos asumir con claridad nuestra posición respecto al contenido de este libro. La genética se dirige al estudio de la estructura química y la función de los fragmentos del ácido desoxirribonucleico (ADN, o DNA por sus siglas en inglés) o genes, que determinan la obtención de cierta proteína en el protoplasma de una célula. Entre otras cuestiones, de ella se han derivado, en su continua construcción del conocimiento, importantes vías para el tratamiento de enfermedades consideradas incurables años atrás, así como para la biotecnología y el llamado Proyecto Genoma. Se denomina genoma al conjunto de todos los genes que constituyen las moléculas de ADN contenidas en el total de cromosomas que caracterizan a una especie biológica. El genoma humano está formado por 23 parejas de cromosomas, cada uno de los cuales es ADN protegido por una cubierta de proteínas. El ADN se constituye al estilo de una escalera portátil, la escalera de la vida, que se hubiera retorcido sobre un eje central, de modo que los escalones se forman por dos sustancias químicas llamadas bases nitrogenadas, afines entre sí de manera tal que se unen débilmente en la porción central del escalón. Cada escalón es sostenido en su parte exterior por una secuencia de moléculas de un azúcar, la desoxirribosa, que se van alternando con grupos de fosfato a lo largo de la escalera. Es posible comparar los escalones también con los eslabones de una cadena que se suceden uno a otro en un orden determinado. Las parejas de bases nitrogenadas de cada uno de ellos presentan, igualmente, una secuencia determinada. Por otro lado, cada base nitrogenada puede asociarse con cierta base nitrogenada específica y no con otra cualquiera. En toda la cadena del ADN de un cromosoma sólo aparecen cuatro bases nitrogenadas: adenina, timina, guanina y citosina, que pueden representarse como A, T, G y C, respectivamente. La unión entre A y T, débil como se ha dicho, origina un escalón de la escalera del ADN, la de G y C forma otro, y siempre son las mismas bases las que se unen en cada caso. Si representamos cada base nitrogenada con una letra, las combinaciones de las cuatro letras correspondientes (A, T, G, C) constituirán un alfabeto básico con el que se originarían palabras, es decir, combinaciones de letras. Esas palabras tendrían un significado que, en este caso, concerniría a la proteína formada a partir de la fracción del ADN donde se encuentran las letras. El total de letras contenidas en el genoma humano, en el que aparecen repetidas muchas veces las cuatro fundamentales, es de aproximadamente 2 500 millones, cifra equivalente a la que tendría un libro de tamaño normal pero de un millón de páginas. La cantidad de palabras que forman esas cuatro letras en ese libro sería suficiente para describir cómo se crea, se desarrolla y funciona el cuerpo humano a lo largo de toda su vida, en condiciones normales, porque estamos frente a un código: el de la composición y secuencia de las bases nitrogenadas en los 23 pares de cromosomas que nos definen como individuos de una especie, mismo que se traduce en la síntesis de nuestras proteínas, las cuales a su vez determinan nuestras funciones y capacidades. Hacia 1998 se logró establecer la posición de unos cuantos miles de genes en el total del ADN humano y se descifró su mensaje, esto es, las proteínas que se derivaban de ellos. El panorama del genoma era como un mundo nuevo, apenas explorado por sus descubridores. Un año más tarde, en 1999, la gigantesca tarea de explorar ese nuevo mundo para identificar la posición de todos los genes de los 23 pares de cromosomas estaba prácticamente terminada. No podemos dejar de admirar la velocidad del avance de los investigadores participantes. Si en 1998 se creía que la labor llevaría no menos de siete años, los resultados del acelerado trabajo, concluido en uno sólo gracias a los cuantiosos fondos invertidos, sorprendieron a todo el mundo. En eso consistió el Proyecto Genoma Humano. Queda mucho por hacer. Aún hay que establecer la relación entre cada gene, o genes, y cada proteína, o proteínas. El asunto es de gran relevancia pública, tanta que no podemos dejar en manos de los científicos (ní de los políticos o empresarios patrocinadores) las decisiones sobre cómo utilizar los descubrimientos que se deriven. Es indispensable que en el futuro cercano exista un público lo suficientemente amplio e informado capaz de exigir y determinar que dichas decisiones beneficien a la mayoría de los habitantes del planeta y no sólo a unos cuantos privilegiados. A ese propósito pretende servir este libro: contribuir a la divulgación de un conocimiento científico de interés social que favorezca la participación inteligente del público en la definición de esas decisiones. También pretende el autor precisar el ámbito de influencia de los genes en nuestra conducta. Frente al positivismo de quienes creen tener todo aclarado y bajo control, el autor se declara más escéptico que nunca y no porque tenga más dudas, sino porque cada vez se hace más preguntas sobre las implicaciones de las fuertes relaciones que se van tejiendo aceleradamente entre la ciencia y el poder de los menos sobre los más. Desde nuestro punto de vista, la peor violencia es la que se desata desde las esferas con mayor poder económico, político e institucional, contra las personas más engañadas, desprotegidas y dominadas de una sociedad: la violencia de los más ricos contra los más pobres, de quien conoce contra quien ignora, del adulto contra la infancia, del hombre contra la mujer, o simplemente de un verdugo torturador contra una víctima indefensa. La genética puede transformarse en una herramienta de poder y, desde ahora, conviene saber que ni nos define ni nos condiciona. La genética explica muchas cosas que pueden ayudar a ubicamos en el universo, pero no la cuestión más importante: ¿cuáles son las fuerzas sociales que hacen a una minoría de seres humanos los dueños de las vidas de las mayorías de, también, seres humanos? La respuesta no está en el viento; está aquí, al alcance de nuestra comprensión. Prefacio La inteligencia humana, aplicada a la búsqueda y construcción del conocimiento sobre el universo físico (en el cual nos encontramos los seres vivos), ha sido capaz de medir cantidades que nos llenan de asombro. El número de células de un cuerpo humano adulto es alrededor de 1,000 billones (millones de millones); el número de neuronas del cerebro es unos 300 000 millones, parecido a la cantidad de galaxias que tiene el universo. No podemos imaginar siquiera dichas cantidades. Tanto el universo exterior en que nos percibimos vivir, como el universo interior de nuestro cerebro, parecen infinitamente grandes. El viaje hacia lo abismalmente pequeño nos asombra tanto como el que efectuamos en sentido contrario. Las reacciones químicas dentro y fuera de los organismos ocurren en el minúsculo espacio de los nanómetros (milmillonésimas de metro) y en el inimaginable tiempo de los femtosegundos (milbillonésimas de segundo). ¿No es sorprendente? La cantidad de ADN en una sola célula es apenas unas billonésimas de gramo, una pizca de materia. Nuestra persona, nuestras capacidades innatas, lo que somos y el potencial de lo que podríamos llegar a ser, dependen de minúsculas porciones de materia. La promesa de vida en una brizna infinitesimal.

¿Cómo ves? La cacería del genoma humano

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