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Libros UNAM

Antropología e historia en México: las fronteras construidas de un territorio compartido

Antropología e historia en México: las fronteras construidas de un territorio compartido

 

ISBN: 9786079470746

Autor(es): Marín Guardado, Gustavo / Torres-Mazuera, Gabriela (editores)

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$120
ISBN/ISSN 9786079470746
Entidad Académica Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2016-
Tema Antropología
Número de páginas 276
Tamaño 22.5 x 15.5 x 1.3
Terminado o acabado rústico
Idioma Español
Contenido Antropología e historia en México: Las fronteras construidas de un territorio compartido; PARTE I. CAMPOS Y ARTICULACIONES ACADÉMICAS. La construcción de la nación: lugar de confluencia de antropólogos e historiadores en México. Historia peripatética, antropología documental: la osadía disciplinar en tierras chiapanecas y los nuevos retos de la institucionalización académica. La etnohistoria en México: un intento por normar las relaciones entre la historia y la antropología. Reflexividad antropológica y particularismos históricos; PARTE II. LA HISTORICIDAD INDÍGENA. Las culturas indígenas después de la conquista: en la encrucijada entre historia y antropología. El estudio de los contactos culturales en Mesoamérica y Oceanía. Alteridad y ritual en la obra de Inga Clendinnen. Una etnografía histórica de la alteridad. Científicos, artistas y habitantes de Milpa Alta (DF) en el proceso local de producción de la autoctonía, 1900-2010. Reflexiones sobre el estudio de El pueblo y sus dificultades; Biodatas; Índice onomástico; Índice temático; Índice toponímico.

Detalles

Este libro colectivo es fruto de una discusión entablada por un grupo de historiadores y antropólogos mexicanistas de distintas trayectorias profesionales y afiliaciones institucionales. Sus nueve capítulos se articulan entre sí a partir de un conjunto de preguntas: ¿Son la historia y la antropología dos orientaciones del conocimiento social que pueden concebirse de forma independiente? ¿Qué peculiaridades presentan la antropología y la historia en tanto disciplinas con una identidad específica? ¿En qué se basan esas identidades disciplinarias? Si pensamos en historias y antropologías ¿Dónde encontramos lo común y sus entrecruces? Además del legado académico de los clásicos ¿Existe en el entorno de la academia mexicana un programa humanístico, científico, académico o político que articule la historia y la antropología? La respuesta a ellas tiene como punto de partida la premisa según la cual la construcción de las identidades y prácticas profesionales de historiadores y antropólogos mexicanos ha estado marcada por condiciones políticas concretas, específicamente nacionalistas, lo mismo que por procesos de profesionalización bajo criterios academicistas, en diálogo continuo con los debates disciplinarios transnacionales. Este supuesto deja ver la paradoja más grande a la que se enfrentan aquellos antropólogos e historiadores mexicanistas que en la actualidad se proponen investigaciones con vocación interdisciplinaria: entre más desarrollada se encuentra la reflexión en torno al territorio común de antropología e historiografía, más distancia existe entre antropólogos e historiadores como gremio profesional. Este libro es una apuesta por el diálogo interdisciplinario y una invitación a la reflexión teórico-metodológica que involucra por igual a historiadores y antropólogos.

Marín Guardado, Gustavo

Antropólogo social por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) en México, con maestría por la misma institución y doctorado en Antropología por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, CIESAS-CDMX. Ha sido profesor e investigador en la ENAH (1996-1999), El Colegio de Michoacán (2000-2005) y CIESAS Peninsular (2005 a la fecha). Su trabajo de investigación ha estado orientado a estudiar distintas formas de subsistencia y vida social, y la forma en que las sociedades locales experimentan y se articulan a los procesos económicos y políticos globales que definen nuevas territorialidades e importantes transformaciones socioculturales. También se ha dedicado a estudiar las sociedades costeras y su desarrollo, en particular el caso de los pescadores artesanales, tanto en el Pacífico como en el Caribe mexicano. Asimismo, al estudio del tema del turismo y su relación con la producción del espacio, la mercantilización de la cultura y las transformaciones de la vida social, primero en Puerto Vallarta, Jalisco, después en localidades mayas de la costa de Quintana Roo, particularmente en Tulum, y más recientemente en el medio urbano de la ciudad de Mérida, Yucatán.

Torres-Mazuera, Gabriela (editores)

Es profesora de investigación en CIESAS, Peninsular (Mérida Yucatán) desde 2010. Su campo de estudio es el México contemporáneo rural e indígena. Los ejes de su investigación son: 1) los rezagos entre la legislación oficial, los "usos y costumbres" vernáculas e indígenas; 2) la resistencia legal y política de los pueblos indígenas y grupos campesinos que enfrentan procesos de privatización y mercantilización de sus recursos naturales (tierra, semillas, agua, bosques); 3) la dinámica de la gobernanza de las sociedades rurales, agrarias e indígenas en contextos de cambio legal e institucional.

ANTROPOLOGÍA E HISTORIA EN MÉXICO LAS FRONTERAS CONSTRUIDAS DE UN TERRITORIO COMPARTIDO Gustavo Marín Guardado Gabriela Torres-Mazuera ¿Son la historia y la antropología dos orientaciones del conocimiento social que pueden concebirse de forma independiente? ¿Qué peculiaridades presentan la antropología y la historia en tanto disciplinas con una identidad específica? ¿En qué se basan esas identidades disciplinarias? Si pensamos en historias y antropologías, ¿dónde encontramos lo común y sus entrecruces? Además del legado académico de los clásicos, ¿existe en el entorno de la academia mexicana un programa humanístico, científico o político que articule la historia y la antropología? Estas fueron las preguntas con las que abrimos la discusión entre historiadores y antropólogos mexicanos de distintas trayectorias profesionales y afiliaciones institucionales, convocados a CIESAS-Peninsular en octubre de 2011. También son las interrogantes que articulan los textos que forman el presente libro, fruto de esa discusión inacabada, dado lo amplio e inabarcable de la temática, que, sin pretensiones de agotar la discusión, nos ha permitido a los organizadores del encuentro delinear algunas respuestas a partir de un conjunto de consensos analíticos entre los participantes. El más sobresaliente de éstos, quizás por lo evidente en su enunciación, es que las articulaciones entre la antropología y la historia no pueden concebirse en abstracto, y que más bien son de múltiples tipos y han variado de acuerdo con contextos espacio-temporales y académico-institucionales, expresadas en compatibilidades conceptuales de historicidad y cultura, y en prácticas profesionales concretas. Más aún, que estas articulaciones trascienden el campo de la intersección disciplinaria y refieren también a las diversas dimensiones de la historia y la antropología como realidades socioculturales. Nuestra reflexión surge en un contexto donde, a pesar de múltiples colaboraciones y diálogos interdisciplinarios, un buen número de antropólogos e historiadores alimentan la idea de un territorio propio e independiente, de manera que establecen límites disciplinarios, cual émulos de la patrulla fronteriza, y reproducen estereotipos de las profesiones (el historiador al archivo y el antropólogo al trabajo de campo) e incluso alimentan las aversiones mutuas. Contrario a esta tendencia, la propuesta de este libro se orienta por la idea de que el reconocimiento de nuestras historias y territorios compartidos contribuye a ensanchar los horizontes y a desarrollar una perspectiva crítica, con apertura conceptual y metodológica, indispensable para afrontar los nuevos retos de la investigación en nuestras disciplinas. No es casual, pues, que las preguntas planteadas al inicio nos hayan conducido también a una reflexión sobre las posibilidades de la inter o transdisciplinariedad. Los capítulos incluidos en este trabajo colectivo ofrecen dos aproximaciones a esta última discusión. En la primera parte nos enfocamos a los procesos de profesionalización de ambas disciplinas, donde se enfatiza no sólo la creación de instituciones sino la renovación de métodos de investigación y desarrollo de nuevas temáticas suscitadas en el diálogo interdisciplinario entre historiadores y antropólogos. En concreto, los textos presentados describen un proceso de formación disciplinaria que se desarrolla a la par de un paradigma nacionalista que imprime un sello particular al debate en torno a las sociedades indígenas, principal punto de articulación temática de la antropología y la historia en México. Por su parte, los capítulos que conforman la segunda sección de este libro se proponen una crítica a las bases fundacionales de las tradiciones antropológicas e historiográficas hegemónicas y, con ello, apuntan hacia una idea radicalizada de diálogo interdisciplinario que no sólo supone un intercambio de métodos y temas, sino que implica el cuestionamiento de las bases epistemológicas de cada disciplina. Esto es, que supone la historización de la cultura y la culturalización de la historia. La presente introducción tiene por objetivo generar un mapa conceptual que permita ubicar el complejo campo de conocimiento en el que antropólogos e historiadores, en el contexto mexicano, han territorializado sus experiencias y trayectorias disciplinarias. Nuestro afán no es repetir el ejercicio sintético realizado por investigadores de ambas disciplinas con la finalidad de reconstruir la genealogía de la antropología y la historia.' En lo que sigue nos proponemos, más bien, hacer algunos señalamientos en torno a ciertas articulaciones históricamente construidas entre ambas disciplinas. Esta tarea parte de la revisión de un conjunto de debates en el medio académico anglosajón y francés en los que se han planteado articulaciones y críticas a los modos de hacer historia y antropología, y continúa con la descripción del carácter que tomó la discusión en el contexto mexicano. El supuesto detrás de nuestro análisis es que las identidades y prácticas profesionales de historiadores y antropólogos mexicanos han estado marcadas por condiciones políticas concretas, específicamente nacionalistas, y que paulatinamente la construcción de sus identidades e interrelación se ha reinventado en el marco de un progresivo disciplinamiento y profesionalización bajo criterios academicistas, en diálogo continuo con los debates disciplinarios trasnacionales. En buena medida ese diálogo explícito o implícito ha contribuido al debate teórico dentro de ambas disciplinas y ha determinado el tipo de preguntas de investigación pertinentes para cada una ellas. Este supuesto deja ver la paradoja más grande a la que se enfrentan aquellos antropólogos e historiadores mexicanistas que en la actualidad se proponen investigaciones con vocación interdisciplinaria: entre más desarrollada se encuentra la reflexión en torno al territorio común de antropología e historiografía, más distancia existe entre antropólogos e historiadores como gremio profesional. Justamente hoy, cuando ambas disciplinas se encuentran en un momento de consolidación y afianzamiento institucional, la diferencia entre antropólogos e historiadores en México parece más grande que nunca. Se trata de un largo proceso de disciplinamiento, profesionalización e institucionalización que se inicia con la creación de facultades, colegios, centros e institutos de investigación y docencia (con programas de licenciatura y posgrado para la formación de nuevos especialistas), espacios donde se va construyendo una identidad profesional claramente diferenciada. Esta misma se afirma a través de la organización profesional o las sociedades académicas especializadas (Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C., Academia Mexicana de la Historia, etc.), con la realización de congresos, coloquios, simposios, entre otras actividades, y con la creación de revistas científicas que muchas veces parecen perseguir la pureza disciplinaria. De la misma forma, se define en los mercados laborales, en las agencias de gobierno, que demandan exclusivamente ya sea historiadores o antropólogos. Por último, esta identidad profesional se recrea cotidianamente como parte de la construcción y la interacción social a través de relaciones, prácticas, valores y rituales que se presumen pertenecientes a una u otra comunidad científica o disciplinaria. En este sentido, la historia de las disciplinas y sus articulaciones no refiere únicamente a ideas y teorías, sino a la formación de comunidades científicas, instituciones y prácticas profesionales. Esto nos lleva a plantear una contextualización social y cultural de los procesos de formación disciplinaria y a enfatizar la dimensión del poder. Evidentemente, la conformación de las disciplinas científicas se encuentra estrechamente vinculada a procesos de formación de los Estados nacionales, sus ideologías y sus políticas de construcción y consolidación. De ahí que sólo algunas de las posibles articulaciones entre antropología e historia en un contexto nacional y, más específicamente en el mexicano, han sido exitosas e institucionalizadas -por ejemplo la etno-historia- en tanto que otras articulaciones han sido más débiles, e incluso marginales y con menor presencia en el mundo de la academia. Finalmente, es importante señalar una dificultad metodológica para desarrollar la empresa propuesta. Probablemente la historia y la antropología como disciplinas nunca han estado constituidas como bloques homogéneos, pero hoy más que nunca -al igual que muchas otras disciplinas- muestran importantes procesos de fragmentación y diversificación que hacen muy difícil establecer generalizaciones al respecto. ¿De qué historia y antropología estamos hablando cuando intentamos establecer interrelaciones? En este sentido, el análisis de las relaciones entre historia y antropología es una tarea que requiere de cierto cuidado metodológico para establecer los vínculos y su coherencia, pero también, al igual que el jazz, precisa de un alto grado de inspiración e improvisación para ofrecer una interpretación propia, un tanto desestructurada y quizás disonante con las versiones tradicionales.

Antropología e historia en México: las fronteras construidas de un territorio compartido

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