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Libros UNAM

Antropología del activismo y el arte del recuerdo

Antropología del activismo y el arte del recuerdo

 

ISBN: 9786073009973

Autor(es): Varese, Stefano

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial / Programa Universitario de la Diversidad Cultural e Interculturalidad / Programa Universitario de la Diversidad Cultural e Interculturalidad

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

Special Price MXN$260

Precio Habitual: MXN$372

ISBN/ISSN 9786073009973
Entidad Académica Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2018-
Tema Sociología
Colaborador Programa Universitario de la Diversidad Cultural e Interculturalidad, Programa Universitario de la Diversidad Cultural e Interculturalidad
Número de páginas 248
Tamaño 22 x 16 x 1.5
Terminado o acabado rústico
Idioma Español

Detalles

Stefano Varese es una autoridad en el conocimiento de los pueblos indígenas de la Amazonía y Latinoamérica y en las continuas prácticas de ocupación y conquista que los están diezmando. Su voz y sus años de docencia conforman un amplio y reconocido repertorio, que en las páginas de este libro se revelan al lector de una forma directa y cercana. No obstante su intenso periplo y sus numerosos reconocimientos internacionales, lo que más aprecia Stefano Varese son los honores que le ha conferido el pueblo asháninca de Chanchamayo, en la Selva Central del Perú, quienes le otorgaron una Medalla al Mérito por sus trabajos de investigación y su activismo en defensa de sus territorios y su autonomía cultural, así como el prestigioso premio cubano de la Casa de las Américas: Medalla
Haydée Santamaría.

Varese, Stefano

Antropólogo italoperuano, es profesor emérito de la Universidad de California en Davis y fundador del Indigenous Research Center of the Americas de UC Davis. Sus trabajos de investigación empezaron en la Amazonía peruana con la publicación de su tesis de doctorado La sal de los cerros, libro que cuenta con cinco reediciones y traducciones al inglés y francés. A partir de 1975, atendiendo a una invitación del director del INAH, Guillermo Bonfil Batalla, Varese se estableció en Oaxaca para continuar sus investigaciones etnohistóricas y antropológicas de las poblaciones indígenas. En la década de los ochenta fue director de la Unidad Regional Oaxaca de Culturas Populares. A principios de los noventa se estableció en California, donde ha sido profesor visitante en UC Berkeley y en la Universidad de Stanford, siendo después nombrado profesor titular del Department of Native American Studies en la Universidad de California, Davis.

Prólogo Otros mundos para comprender nuestro mundo. Stefano Varese Con ilusión y curiosidad recibí de Stefano Varese el manuscrito de su libro de memorias Antropología del activismo y el arte del recuerdo, y me sentí lisonjeada de que me pidiera que escribiera este prólogo. Teníamos, de hecho, una cuestión histórico-política pendiente. En abril de 1990, cuando en España se avecinaba la celebración oficial del quinto centenario de la Conquista de América, organizamos con Juan Martínez Alier y el apoyo del Comité Catalá Contra la Celebración del V Centenario una conferencia internacional sobre Nuevas perspectivas antropológicas, demográficas y ecológicas de la Conquista de América (1492-1992).1 Era lógico que invitásemos a Stefano Varese. Tuve así el placer no sólo de conocer a Stefano sino de iniciar una larga y siempre instructiva amistad. Menciono este primer encuentro pues la conferencia representó también la oportunidad de examinar los dramáticos cambios sociales, económicos, culturales, políticos y territoriales a que quedaron sujetos los pueblos indígenas de América del Sur y Central desde la Conquista. Constatamos que las investigaciones al respecto eran abundantes pero que aún faltaba una antropología histórica que registrase de modo fiable y bien documentado a qué transformaciones había sido sometido el mundo indígena sudamericano y centroamericano en la segunda mitad del siglo xx. Leí el manuscrito con mucha curiosidad. La Antropología del activismo y el arte del recuerdo me cautivó por dos motivos. Por un lado está el relato valioso para la historia del indigenismo que nos ofrece Stefano acerca de cómo se hizo antropólogo en Perú y, en especial, de su primera experiencia etnográfica que lo condujo a su posterior compromiso activista tanto con el pasado como el futuro de los pueblos indígenas, inspirado siempre por una creciente inquietud sobre cuál debía ser el papel de la antropología. En toda teoría hay algo de biografía. Por eso el libro es también un ejercicio de memoria personal y familiar que apunta a cómo experiencias y relaciones familiares han influido en la trayectoria antropológica de Stefano. Nacido en Génova en plena segunda Guerra Mundial, en 1956 decidió emigrar a Lima, ciudad a la que su padre se había trasladado años antes. La emigración no era una experiencia excepcional en la época de posguerra. Una buena parte de los intentos de dejar la Europa destruida por la guerra hacia las Américas no debe haber sido muy distinta de aquella que recuerdo de mi propia familia, emigrada de Alemania a Argentina. Tal vez no sea desacertado suponer que esos cambios de país y de cultura a temprana edad son capaces de propiciar una vocación por la antropología. El libro clásico de Stefano que fue su tesis de doctorado, La sal de los cerros, que este año cumple cuarenta años y ha sido reeditado en repetidas ocasiones, es tan reconocido como conocido. Pero en el presente libro nos ofrece, además, pormenores novedosos sobre su decisión -entonces muy excepcional- de escoger la Selva Central en las tierras bajas de la Amazonía peruana, y en particular el Gran Pajonal, el país de los entonces llamados campa que luego se identificaron como asháninka, para su primer trabajo de campo etnográfico. La Selva Central era entonces de interés económico, social, político y antropológico absolutamente marginal. Jehan Albert Vellard, su director de tesis, le había insistido a Stefano de modo tradicional que [dejase] de leer sobre los indios campa. Usted se deja influenciar demasiado por los escritos de otros. Los pocos misioneros, viajeros, caucheros, los andinos y costeños que han viajado a la Selva Central no le van a enseñar mucho de los campa ni de la región del Pajonal. Vaya usted, aprenda la lengua, quédese lo más que pueda a vivir con los campa y regrese con cuadernos llenos de notas, fotos [...] Los estudiantes de hoy deberían leer la fina y detallada narración que contiene este libro de una experiencia etnológica pionera en más de un sentido, y el proceso de aprendizaje de la dinámica socio histórica y política de la sociedad asháninka y su sistema cosmológico particular. La detenida atención que dedica Stefano a las cosmologías de los pueblos indígenas amazónicos inaugura ya entonces el examen respetuoso y atento de las formas locales de interpretar el mundo y la manera específica de percibir la relación entre los seres humanos y la naturaleza. Lejos de poner en entredicho estas tan distintas visiones del mundo por subjetivas, las interpreta en sus implicaciones sociales y medioambientales. Desconozco si esto se ha hecho, pero una comparación con las interpretaciones ontológicas de Descola sobre las nociones continuistas de las relaciones entre naturaleza y cultura del pueblo shuar en la Amazonía de Ecuador más recientes podría ser reveladora. Acabada su tesis de doctorado, Stefano fue contratado como docente e investigador por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima. A pesar de la oposición de los antropólogos andinistas en el Departamento de Antropología, entre ellos John Murra, propuso, con éxito, una cátedra de estudios de la selva amazónica para aplicar su experiencia etnográfica en la Amazonía, entonces una región periférica tanto para la política como para la antropología, cuyo conocimiento era muy escaso. Y el decano de Letras fundó, por lo demás, el Centro de Investigaciones de la Selva. Pero la dedicación exclusiva de Stefano a la docencia fue muy breve. En 1968 estalla la revolución velasquista. El régimen revolucionario proyecta una reforma agraria, la expropiación de las grandes haciendas andinas, etc. Con algunas reservas académico-políticas, Stefano acepta el cargo de director de la División de Comunidades Nativas de la Selva, como se denominaba aún a los pueblos indígenas. El encargo de diseñar y comenzar a implementar la reforma agraria en la Amazonía significó para Stefano una nueva y específica implicación personal en el proceso político revolucionario, a saber, convertir su teoría antropológica de la Amazonía en activismo. El inicio de su labor como antropólogo activista institucional comprendió asimismo una atención especial a la movilización política de los pueblos indígenas en defensa de su territorio y autonomía étnica. La decisión de cuáles entidades colectivas debían ser los referentes territoriales para identificar a los beneficiarios de un proyecto de reforma agraria y las propuestas al respecto de quiénes la gestionarían a nivel burocrático salieron dar pie a severos desacuerdos étnico-políticos sobre la fórmula sociocultural que debía adoptarse, en particular en contextos étnicos e históricos tan diversos y conflictivos como los existentes en el Perú poscolonial. Ese fue el caso desde un inicio en la Amazonía peruana, cuyas realidades demográficas y las concepciones socioculturales indígenas eran muy diversas, lo que provocaba numerosos conflictos. Stefano opina, no obstante, que a pesar de los múltiples desafíos conceptuales y políticos que le planteó la reforma agraria velasquista, su auténtica conversión de etnógrafo académico a antropólogo activista ocurrió en la célebre Reunión de Barbados I, que reunió a unos quince antropólogos sudamericanos -por cierto, no había ninguna mujer-para analizar la opresión y expoliación, así como los derechos humanos de los pueblos indígenas de las tierra bajas de América del Sur. Los informes de la reunión, tanto de los participantes como de la Declaración de Barbados I "Por la liberación del Indígena", tienen un gran valor para conocer aún hoy las permanencias y los deterioros, en fin, los cambios ocurridos hasta los años setenta en las condiciones sociales, culturales y políticas de los pueblos indígenas. Resulta, además, muy revelador del impacto político de la Declaración de Barbados I y su divulgación, que la reunión Barbados II, celebrada en 1977 en el mismo lugar, se caracterizó por una fuerte presencia de líderes y representantes indígenas y la ausencia de antropólogos. La Declaración de Barbados II es un documento fundamental y fundacional para conocer los objetivos y la envergadura del creciente movimiento indígena en América durante la década de 1970. Me he detenido en la intensa implicación que tuvo Stefano en la reforma agraria velasquista y en su participación de la histórica reunión de Barbardos I por dos motivos. En ambos procesos políticos una etnología comprometida que se traduce en una antropología activista fue sintomática para la creciente atención a la cuestión indígena en el ámbito político y contribuyó a transformar las condiciones de vida y socioculturales de los pueblos indígenas de la Amazonía peruana haciéndolas visibles. A principios de 1975 se acabó, no obstante, la vida de Stefano y Linda en el Perú. El Tacanazo, uno entre los tantos golpes militares oligárquicos que tuvieron lugar entre los años sesenta y setenta en América del Sur apuntalados por Estados Unidos (en Brasil, en Chile, en Argentina, en Uruguay), puso fin al programa revolucionario del general Velasco Alvarado y los obligó a exilarse primero en la Ciudad de México y luego, como aclara Stefano, por un error, repetidamente en Oaxaca. En este nuevo entorno geopolítico Stefano desplegó una labor sustancial de rescate histórico y cultural de los pueblos indígenas locales. Las décadas siguientes trajeron importantes y muy diversas actuaciones activistas, pero Stefano y Linda tuvieron que enfrentar también una incierta época de preocupaciones de salud. Así, cuando él se incorporó en 1990 al Native American Studies Programa de la Universidad de California en Davis, contribuyó a ampliarlo y convertirlo de programa a Departamento de estudio de los pueblos indígenas de las Américas. Me detendré aquí, pues en este prólogo he querido hacer hincapié sobre todo en cómo Stefano explica y periodiza las circunstancias geopolíticas, así como la nueva visibilidad de los pueblos indígenas, sus movilizaciones y demandas político-culturales, en la Amazonía peruana y más tarde en América Central al narrar su propia historia antropológica. Ha sido un emprendimiento muy instructivo del cual recomiendo una lectura atenta. Verena Stolcke

Antropología del activismo y el arte del recuerdo

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