No tiene artículos en su carrito de compras.

Total: MXN$ 0
Libros UNAM

1916-2016: Cien años de historia, resistencia y resonancia del movimiento estudiantil

1916-2016: Cien años de historia, resistencia y resonancia del movimiento estudiantil latinoamericano

 

ISBN: 9786073002943

Autor(es): Rivas Ontiveros, José Rene

Editor/Coeditor/Dependencia Participante: Facultad de Estudios Superiores Aragón / Gernika

Formato: Libro Impreso

Disponibilidad: En existencias

MXN$ 430
ISBN/ISSN 9786073002943
Entidad Académica Facultad de Estudios Superiores Aragón
Edición o Número de Reimpresión 1a edición, año de edición -2018-
Tema Estudios Latinoamericanos
Coedición Gernika
Número de páginas 348
Tamaño 20.5 x 13.5 x 2.3
Terminado o acabado rústico
Idioma Español
Contenido INTRODUCCIÓN 9
I. CRITERIOS PARA ESTUDIAR A LOS MOVIMIENTOS
ESTUDIANTILES
La comprensión de los movimientos de estudiantes universitarios
José Rubén Castillo García 21
Propuesta metodológica para abordar el estudio de los movimientos estudiantiles
Alma Silvia Díaz Escoto 45
Movimientos sociales estudiantiles mexicanos: 1968-1986-1999-2012, continuidad y distinciones
Leonardo Figueiras Tapia y Carola Isabel García Calderón. . .73
II. CUANDO EMPEZAMOS A DESPERTAR Y ORGANIZARNOS
En nombre de la Revolución: la formación del primer movimiento estudiantil nacional en México (1916-1928)
Romain Robinet 105
La Confederación de Jóvenes Mexicanos Estudiantes socialistas y juventudes no-universitarias
Mathias Gardet 133
Tucumanazos: la defensa del comedor en la resistencia estudiantil antidictatorial en Argentina, 1966-1977
Rubén Isidoro Kotler 173
III. CUANDO EL NEOLIBERALISMO NOS ALCANZÓ
El movimiento estudiantil de 1986-1987 en la UNAM: primera protesta mexicana contra el modelo educativo neoliberal
José René Rivas Ontiveros 207
Participación política durante la huelga de la UNAM 1999-2000: Testimonio de una huelguista de la Facultad de Filosofía y Letras
Lizette Jacinto Montes 233
El golpe del gobierno estatal a la Universidad Juárez del Estado de Durango: atentado a su autonomía y existencia misma
Mauricio Yen Fernández 265
El movimiento estudiantil #YoSoy132 en el Estado de México
Susana Torres Ortiz y Tania Penélope Albarrán Zamudio . . . 293
#YoSoy132 en Puebla: demandas juveniles y respuesta gubernamental
Fabiola Coutiño Osorio 327
Los normalistas rurales. Radicales, campesinos y socialistas
César Navarro Gallegos 357
La doble militancia del movimiento estudiantil: El caso de la Universidad Federal de Bahía/Brasil
María Victoria Espiñeira González y Claudio André Souza. . 391
El movimiento estudiantil de Barcelona ante la mercantilización de la universidad
Robert González García 415
Los AUTORES 437

Detalles

Aunque si bien es cierto que ya desde el siglo XVII, en el continente americano y más particularmente en la ciudad de Puebla, México, se gestaron las primeras movilizaciones estudiantiles de protesta de que se tenga memoria en esta parte del mundo, lo es también que no será sino hasta los albores del siglo XX, tras la celebración de una serie de congresos estudiantiles de carácter internacional, cuando el movimiento estudiantil latinoamericano se consolidó como un verdadero agente del cambio social en el continente.
Fue a partir de entonces cuando este nuevo y activo actor social empezó a conformar su discurso y un proyecto tendiente a lograr una mejor injerencia estudiantil en la vida, dirección y funcionamiento de las instituciones educativas de carácter público.
Concomitantemente a ello, los estudiantes organizados en sociedades de alumnos, federaciones y confederaciones, también empezaron a tener un mayor involucramiento en la problemática sociopolítica de sus respectivas comunidades. Algunas veces poniéndose a la vanguardia de las luchas sociales y otras manifestándose solidariamente con diversos sectores de la población.
En este sentido y en por lo menos los últimos cien años, ya son miles de páginas las escritas por el movimiento estudiantil latinoamericano.
Es por eso que precisamente en este libro, conformado por un total de 14 trabajos de la autoría de 17 investigadores provenientes de diferentes países, se relata y analiza una mínima pero significativa parte de la historia, la resistencia y resonancia del movimiento estudiantil en América Latina.

Rivas Ontiveros, José Rene

Doctor en Ciencia Política por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Profesor e investigador de Tiempo Completo adscrito al Centro de Investigación Multidisciplinaria Aragón (CIMA) de la Facultad de Estudios Superiores Aragón-UNAM.
Autor, coautor y/o coordinador de 27 libros publicados dentro de los que destacan: UNAM: de la Rebelión silenciosa al Congreso (1990), La izquierda estudiantil en la UNAM. Organizaciones, movilizaciones y liderazgos (1958-1972) (2007), La crisis en México y sus repercusiones políticas y sociales (2014), Historia de los movimientos estudiantiles: a 45 años del 68, 2 vols. (2017), Los años 60 en México: la década que quisimos tanto (2018). Ha sido articulista de los diarios El Día, unomásuno, El Sol de México, El Sol de Durango, El Financiero y de la revista Foro Universitario.
Desde el año 2000 es integrante del Seminario Nacional de Movimientos Estudiantiles (con sede en la UNAM) y a partir de 2007 miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Durante el movimiento estudiantil de 1968 en México fue delegado al Consejo Nacional de Huelga por la Preparatoria N° 3 de la UNAM.

Introducción El sector estudiantil muy bien puede ser definido como un grupo social transitorio cuya principal característica es la de ser sujeto del proceso de enseñanza-aprendizaje y, en última instancia, futuros profesionistas o los cuadros calificados que la sociedad requiere para su respectivo funcionamiento en los diferentes ámbitos del conocimiento técnico, científico o socio humanístico. La transición de una situación social a otra también lleva consigo mutaciones de diversa índole. Por su parte, al conjunto de acciones estudiantiles cuyo eje de aglutinamiento son los centros educativos de diverso grado, tradicionalmente se les denomina movimientos o luchas estudiantiles. De ahí que la inmensa mayoría de los casos se hable, por ejemplo, del movimiento estudiantil mexicano, francés, alemán, latinoamericano, europeo, etcétera. Mientras que, términos como "conflicto estudiantil", "protesta estudiantil", "revuelta estudiantil", etcétera, resultan menos comunes para denominar a dichas acciones. Toda vez que los conceptos "luchas estudiantiles" o "movimientos estudiantiles" son hoy en día los más aceptados y utilizados, muy bien pueden definirse como: La movilización social protagonizada por estudiantes, quienes a su vez encuentran en los centros educativos su principal eje de aglutinamiento, que actúan alrededor de una serie de demandas, que poseen una perspectiva propia y que generalmente se desarrollan como independientes de los diferentes ámbitos de autoridad, sea ésta educativa, gubernamental, religiosa, empresarial, partidaria, etcétera. En consecuencia, si desmenuzamos a todos y cada una de los elementos que confluyen en esta definición, muy bien puede decirse que el movimiento estudiantil en general: a) Es un movimiento social, b) que lo protagonizan estudiantes, e) que surge y se aglutina en los centros escolares, d) que pugna por la solución de diferentes demandas, e) que tiene una perspectiva propia, y, f) que generalmente actúa en forma independiente de los diferentes tipos de autoridad. En cuanto a los antecedentes históricos de los movimientos estudiantiles en el mundo, el doctor Daniel Cazés Menache dice que éstos aparecieron prácticamente aparejados al surgimiento de las universitas studiorum en la época medieval. De tal manera que la primera protesta estudiantil de carácter universitario de que se tiene noticia en todo el orbe, fue la que tuvo lugar durante el año 1208 en la ciudad de Bolonia, Italia cuando el gremio bolones conformaba una universitas scholariun. Se trataba de una comunidad de estudiantes que estaba intensamente comprometida con la guerra de las investiduras. Aquí, Imperio y Papado pretendían imponer sus propias formas de dominio político y control de la propiedad.' Sin embargo, por cuestiones de vida cotidiana los universitarios se retiraron del burgo, lo cual dio pauta para que otras corporaciones se beneficiaran. El regreso de éstos a la urbe fue condicionado para que tanto el emperador como el Papa les concedieran la protección, privilegios particulares y garantías de una cierta autonomía de ambos poderes. Podría decirse que dicho movimiento dentro del cual habrían de observarse todas las características de una huelga estudiantil, constituiría en cierto modo, una de las primeras luchas en el mundo por conquistar la autonomía universitaria que años después habría de hacerse realidad.' Por su parte, el primer movimiento estudiantil en América parece haber sido el que se llevó a cabo en la ciudad de Puebla, México, durante el año de 1647, cuando el Virrey-arzobispo Palafox y Mendoza, al instrumentar su reforma educativa y eclesial-regalista, tuvo problema con la orden de los jesuitas a quienes se pretendía limitar su participación en la educación popular. Fue entonces cuando los alumnos de los jesuitas, muchos de ellos hijos de empresarios coloniales o futuros cuadros de la administración novohispana, protestaron y dieron principio a una larga lucha estudiantil que se extendió por seis años, terminando con la derrota del jerarca. La tendencia a expulsar a los jesuitas del suelo americano, a finales del siglo XVII, volvió a provocar movilizaciones estudiantiles en diferentes ciudades de la nación mexicana como fueron los casos de Pátzcuaro, Guanajuato y San Luis Potosí, en donde incluso las autoridades gubernamentales llevaron a cabo la ejecución de 69 manifestantes, algo así como un tlatelolcazo o halconazo en pleno régimen colonial. En suma, desde la etapa medieval y hasta la actualidad, las movilizaciones estudiantiles han sido una constante en todos los países del mundo. Para decirlo en otros términos, históricamente han sido los medios de súbita expresión del descontento de ese sector ante la imposibilidad, en no pocas ocasiones, de dialogar u obtener una respuesta ponderada y convincente por parte de las autoridades académicas o gubernamentales de aquellas partes en donde éstas se llegan a producir.' Pero independientemente de que ya desde tiempos muy remotos había una tradición de movilizaciones estudiantiles en el mundo, no fue sino hasta el siglo XX cuando a este fenómeno se le observó aún más activo y constante en diferentes países del orbe y más particularmente en los de América Latina. En efecto, desde los albores del siglo XX el movimiento estudiantil latinoamericano comenzó a tener una presencia cada mayor como sector. Simultáneamente a ello también fue rebasando sus propias fronteras, esto es, las cuatro paredes del aula para ganar la calle. De tal manera que sus demandas ya no solamente se circunscribirían al ámbito de lo meramente reivindicativo o economicista; sino que ya se le comenzaría a ver codo con codo junto a los obreros, campesinos, intelectuales, artesanos y otros sectores de la población en general, exigiendo cambios estructurales y una vida democrática y más justa para sus respectivas comunidades. Así, los sectores estudiantes y lo que podría considerarse como el movimiento estudiantil, empezó a encontrar su propia identidad y a escribir su propia historia en condiciones cada vez más difíciles. El movimiento estudiantil latinoamericano se vio cualitativa y cuantitativamente fortalecido a raíz de 1918 tras el movimiento de Reforma Universitaria que ese año tuvo lugar en la ciudad de Córdoba, Argentina, mismo que se nucleó en torno al histórico documento elaborado por la Federación Universitaria de Córdoba, el 21 de junio de ese año y que estuvo dirigido "A los hombres libres de Sudamérica". En ese entonces, las principales banderas de la histórica movilización estudiantil fueron la autonomía universitaria, la libertad de cátedra y de investigación, la educación gratuita, el libre ingreso estudiantil y la designación de profesores por méritos. El ejemplo de los estudiantes cordobeses muy pronto se extendió como reguero de pólvora a lo largo y ancho de toda América Latina, desde México hasta Chile. Fue así como se inició un largo e inédito proceso de concientización y politización estudiantil, dentro del cual se enarbolarían tanto demandas meramente escolares (la autonomía universitaria, por ejemplo), como de carácter político. A partir de entonces, en varios países del continente los estudiantes organizados en diferentes referentes locales y nacionales se convirtieron en verdaderos núcleos de oposición que se enfrentaron a los regímenes autoritarios y dictatoriales que tanto han abundado en los pueblos de Centro y Sudamérica, apoyados por lo general, o por no decir que siempre, por el Imperialismo norteamericano.' Igualmente, y a medida en que en el mundo los movimientos estudiantiles de diferente tipo y magnitud se fueron multiplicando, también paulatinamente se irían convirtiendo en importante objeto de interés para estudiosos de distintas disciplinas del conocimiento como serían, entre otras, de los historiadores, sociólogos, politólogos, comunicólogos, etcétera. Ha sido precisamente en este contexto y con un fin eminentemente académico, en el año 2000, un núcleo de profesores e investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México crearon el Seminario Nacional de Movimientos Estudiantiles (SENAMEST) y al cual, casi de manera inmediata se fueron sumando académicos de otras instituciones educativas de nivel superior tanto de la capital mexicana como del interior del país. Por eso, cuando apareció la convocatoria para la celebración del XVII Congreso Internacional de la Asociación de Historiadores Latinoamericanistas Europeos (AHILA), que tendría lugar durante el mes de septiembre de 2014, en la ciudad de Berlín, Alemania, el SENAMEST decidió solicitar la participación con un simposio sobre la temática, tal y como anualmente lo ha venido haciendo desde los albores del presente siglo en otros congresos nacionales e internacionales. Por su parte AHILA aprobó nuestra solicitud y nos dejó la coordinación del Simposio 102 intitulado: "Los movimientos estudiantiles en América Latina: nuevos enfoques y líneas de investigación", el, cual para nuestra fortuna resultó ampliamente demandado por académicos de varios países. En efecto, tuvimos solicitudes como ponentes de cerca de 40 investigadores provenientes de América y Europa. Sin embargo, debido a los problemas de tiempo y espacio tan comunes en este tipo de eventos, los organizadores del Congreso finalmente nos solicitaron reducir esa cantidad a un máximo de 18 ponencias. Tal y como estaba programado, a principios del mes de septiembre de 2014, se efectuó el Congreso en la sede de la antes había sido la emblemática Universidad Libre de Berlín. Una vez instalada la mesa y al calor de las largas y profundas discusiones que siempre desata esta temática, así como la multiplicidad de vertientes en los que se desarrollan los movimientos estudiantiles en el mundo y más particularmente en América Latina, se llegó al acuerdo de publicar este libro, independientemente de las Actas del Congreso de AHILA, en el que quedaran integrados los trabajos presentados. Aunque es importante aclarar que este libro no únicamente se integra con los trabajos presentados en ese Congreso, sino que también se incluyen investigaciones de algunos académicos que por una u otra razón, finalmente, no pudieron estar físicamente presentes en Berlín. Por lo demás, este libro está conformado por un total de 14 trabajos de la autoría de 17 investigadores provenientes de diferentes instituciones educativas de América Latina (Argentina, Brasil, Colombia y México) y otros de países europeos (España, Francia e Italia) quienes en su inmensa mayoría se han abocado al estudio del movimiento estudiantil latinoamericano y ante todo al mexicano. Sólo hay uno, el que por su importancia y semejanzas con algunos movimientos estudiantiles latinoamericanos decidimos incluirlo en este libro, que se refiere a la movilización estudiantil que recientemente se efectuó en la Universidad de Barcelona, España. La esencia de todos y cada uno de estos trabajos es la siguiente: En el primero de los cuatro bloques en que el libro está estructurado se incluyen tres trabajos dedicados a la metodología para el estudio y análisis de los movimientos estudiantiles. El primero de éstos es el del profesor e investigador colombiano José Rubén Castillo García, quien propone un enfoque investigativo que busca debelar el sentido con el cual los jóvenes universitarios configuran sus prácticas políticas, en el marco de las culturas en que se desenvuelven. Para ello, el autor aborda los imaginarios colectivos y las representaciones sociales para comprender los significados acerca de la participación de los jóvenes universitarios en la vida pública. La otra de las investigaciones realizadas con el mismo fin que la anterior corresponde a la historiadora Silvia Díaz Escoto, quien presenta una propuesta metodológica para el estudio de los movimientos estudiantiles desde cuatro diferentes ángulos. A saber: 1. La caracterización de los movimientos sociales y movimientos estudiantiles. 2. Las bases teóricas para abordar el estudio de este tipo de protestas. 3. El análisis del discurso como propuesta metodológica para abordar las fuentes. Y 4. Las fuentes pertinentes para el estudio de los movimientos estudiantiles. Por último, un tercer trabajo es el de la autoría de Leonardo Figueiras Tapia y Carola García Calderón, quienes en su investigación establecen una serie de parámetros teóricos y metodológicos para el análisis de las diversas continuidades y distinciones existentes en lo que ellos consideran los cuatro movimientos estudiantiles más importantes que han tenido lugar durante los últimos 50 arios en México, tales y como son los casos de 1968, 1986-1987, 1999-2000 y, el 2012, este último mejor conocido como el movimiento #YoSoyl32. Al igual que el anterior, el segundo bloque de este libro está integrado por otros tres trabajos. El primero de ellos corresponde al investigador francés Romain Robinet, quien lo dedica a buscar cuáles fueron las primeras organizaciones estudiantiles que surgieron en México inmediatamente después (1916-1928) de haber tenido lugar la etapa más controvertida y violenta de la Revolución mexicana, así como la posterior inserción de éstas en el campo de las relaciones estudiantiles latinoamericanas. El autor encuentra que fue precisamente a partir de entonces cuando el embrionario movimiento estudiantil mexicano empezó a convertirse en un importante actor social en el proceso revolucionario que entonces se vivía en todo el país. En tanto que el segundo trabajo de este nuevo bloque es de la autoría de Mathias Gardet, otro investigador francés, quien al igual que el anterior también se interesó por el estudio de la temática mexicana. En su trabajo señala las diferentes vicisitudes por las que atravesó el movimiento juvenil mexicano durante la segunda mitad de los años treinta cuando el general Lázaro Cárdenas apoyó la creación de una central única de este sector, estrechamente vinculada al recién creado Partido de la Revolución Mexicana, mejor conocida como la Confederación de Jóvenes Mexicanos (CJM); organización social que tuvo sus raíces en la sistemática aparición de los diferentes frentes juveniles de carácter progresista y más particularmente de tendencia socialista, disidentes de la entones poderosa Confederación Nacional de Estudiantes (CNE) de ideología conservadora en la que se aglutinaban, entre algunos otros, los estudiantes de la UNAM. Cierra este bloque la investigación de Rubén Kotler, el cual en su trabajo realiza un amplio recorrido del movimiento estudiantil que durante el año de 1969 tuvo lugar en la provincia de Tucumán, Argentina, como consecuencia del golpe militar que el 28 de junio de 1966 encabezó en ese país el general Juan Carlos Onganía. El análisis de la historia del movimiento estudiantil en Tucumán, tiene como hilo conductor las luchas por la defensa del Comedor Universitario; bastión de un estudiantado en lucha que en su momento puso en jaque a las fuerzas locales y nacionales del régimen militar argentino. El tercero y penúltimo bloque es el más amplio ya que está conformado por siete trabajos. En éste se destaca el papel que desde la década de los ochenta y hasta la actualidad han jugado los movimientos estudiantiles, a partir de que ha estado vigente el modelo neoliberal que, con excepción de Cuba, se ha impuesto en prácticamente todos los países del continente americano. Este bloque se inicia con el trabajo de José René Rivas Ontiveros, dentro del cual el autor analiza la serie vicisitudes que entre los meses de septiembre de 1986 y febrero de 1987 dieron origen al movimiento estudiantil que tuvo lugar en la Universidad Nacional Autónoma de México. Se trató de una de las movilizaciones estudiantiles pioneras que cuestionaron severamente al modelo neolibral que tiene entre otros tantos objetivos acabar de una vez por todas con la educación pública para luego incentivar la educación privada. Por su parte, Lizette Jacinto, quien a finales del siglo xx y principios del siglo XXI estudiaba la carrea de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y en donde a su vez representaba a los estudiantes de esa Facultad ante el Consejo Universitario, escribe un detallado e importante testimonio sobre su experiencia como activista y dirigente de ese movimiento estudiantil que entre el 20 de abril de 1999 y el 6 de febrero de 2000 paralizó las actividades docentes de la más importante institución educativa de México. Y aunque 12 años después, se trató de una larga réplica de la movilización estudiantil de la UNAM de 1986-1987. En tanto que Mauricio Yen Fernández, en su trabajo intitulado: "El golpe del gobierno estatal a la Universidad Juárez del Estado de Durango: atentado a su autonomía y existencia misma", se propone explicar cuáles fueron las causas, motivaciones e intereses políticos que en el año 2010 llevaron a Jorge Herrera Caldera, gobernador del estado de Durango, a asestar un fuerte golpe a la autonomía universitaria de esta casa de estudios; medida gubernamental que contó con todo el total apoyo del Congreso Local hegemónizado por el Partido Revolucionario Institucional, la policía estatal y grupos estudiantiles de choque de carácter porril pertenecientes a la corporativizada Federación Estudiantil Universitaria Duranguense. Por otro lado, en un texto conjunto escrito por Susana Torres Ortiz y Tania Albarrán, en una primera parte describen la serie de vicisitudes en las que, durante la segunda semana de mayo de 2012, en el seno de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, surgió el movimiento #YoSoy132, el cual en un breve tiempo se extendió a otras instituciones educativas públicas y privadas del país. Posteriormente las investigadoras abordan detenidamente las características generales del estado de México, escenario de historia y política priista en donde las demandas, inconformidades y recuerdos trágicos se conjuntaron bajo el referente estudiantil #Yosoyl 32 MECEM. Mientras tanto, Fabiola Coutiflo también se aboca al estudio del movimiento estudiantil #YoSoy132 que en el mismo periodo que el anterior tuvo lugar en la ciudad de Puebla, mismo que contó con una activa participación tanto de estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, como de otras instituciones privadas de la misma localidad. De esta manera, y por primera vez en la historia del movimiento estudiantil poblano, unas y otras se conjuntaron para exigir la democratización de los medios de comunicación y posteriormente apoyar a grupos vulnerables de distintas regiones de la entidad poblana. Así, pues, durante esta movilización se observó una activa participación no convencional que también busco en el proceso de democratización de ese estado. Un sexto trabajo que corresponde a este bloque es el de César Navarro, quien lleva a cabo un minucioso recuento sobre la historia de las luchas de resistencia desplegadas por los estudiantes de las Escuelas Normales Rurales del país en la defensa y preservación de dichos centros de estudio, cuya emergencia se produjo al unísono del proceso de expansión de la escuela rural mexicana y las luchas agrarias que durante las primeras décadas del siglo xx hicieron posible la dotación de tierras a decenas de miles de campesinos. El proyecto normalista rural nació en la década de los veinte y posteriormente fue significativamente fortalecido en el contexto de la educación socialista que se auspició en el régimen del general Lázaro Cárdenas. De ahí que la organización nacional que aglutina a los normalistas rurales del país surgida precisamente en esa época, la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), haya reivindicado siempre esa ideología. Por lo demás, una temática comprendida en este trabajo es la referida a las formas de lucha y de organización que los normalistas rurales a través de la FECSM han desarrollado para evitar su desaparición, frente al permanente asedio del que han sido objeto desde los años cuarenta hasta la fecha. Finalmente, los brasileños Ma. Victoria Espiñeira González y Claudio André Souza analizan la actual situación por la que atraviesa el movimiento estudiantil brasileño en donde al mismo tiempo se consolida un nuevo repertorio político dentro del cual ganan espacio las demandas culturales de diferentes grupos (mujeres, negros e indígenas) junto con las actividades que buscan interferir en el sistema político de ese país sudamericano. El último, un cuarto bloque está integrado por el trabajo del investigador español Robert González García, actualmente académico de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, quien analiza la evolución que, entre los años de 1993 y 2015, ha tenido el movimiento estudiantil universitario en la Universidad de Barcelona, España, tendiente a comprender los contextos de implantación de modelos neoliberales de gestión de la universidad y los ciclos de movilización a los que responden las diversas etapas del movimiento estudiantil en esa universidad. No quiero terminar esta introducción sin antes manifestar mi más sincero y profundo reconocimiento y agradecimiento a algunas de las personas que de una u otra manera contribuyeron a la publicación de este libro que hoy tenemos en nuestras manos: A Lupita García Jimarés, nuestra activa y creativa secretaria del Centro de Investigación Multidisciplinaria Aragón (CIMA) de la FES Aragón, por su eficiente apoyo secretarial, así corno a mi hija Tania Mirel Rivas Valladares, quien se encargó de la corrección de la ortografía y estilo del texto.

1916-2016: Cien años de historia, resistencia y resonancia del movimiento estudiantil latinoamericano

MXN

MXN$ 430

0